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Cuéntanos
de esa pasión tuya por el fantástico,
¿a qué edad o en qué
circunstancias fuiste abducido?
En realidad mi pasión
por la literatura de género no
es algo que nazca del propio fándom,
ni de movimientos o corrientes de grupos
que sigan una tendencia específica.
Ni mucho menos. Empecé a leer a
Tolkien por gusto cuando era un crío
(siempre recordaré con cariño
a la profesora que me leyó la primera
página del Hobbit y me incitó
a devorarlo con avidez) y de ahí
desarrollé el gusto por la literatura
de género, pero siempre al margen
del movimiento que hoy se palpa en las
convenciones o en los principales foros
de literatura. Era un lector más,
ajeno a todas las movidas que existían,
que descubrió (como tantos otros)
que existía una cultura de género
a través de Cyberdark.
A partir de ahí, mi interés
por la literatura creció y terminó
de abducirme, como bien has definido tú.
Y
cómo fue que empezaste a escribir.
¿Qué tal fueron esos comienzos?
En qué te “apoyabas”,
¿cuáles fueron tus modelos?
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Escribo desde que tengo
uso de razón. Como era malo en los deportes
y la mayoría de los chavales de mi barrio
crecían tirándose piedras a la
cabeza, no tenía más remedio que
pasar las horas muertas rellenando libretas
con las neuras que se me ocurrían. Recuerdo
que llegué a escribir la historia completa
de Red Sonja (uno de mis personajes favoritos),
pero como era un adolescente un tanto pasado
de vueltas, siempre la acababan violando o acostándose
con alguno. Ya ves… vaya incongruencia
tratándose de Red Sonja.
Con el tiempo, lo que fue
un mero divertimento se convirtió en
algo con más sentido. La experiencia
me ha llevado a creer que el ejercicio de la
escritura es una combinación de desahogo
irracional y trabajo estructurado.
Respecto a modelos hay
muchos. Supongo que cada vez que lees un libro
extraes algo para aplicar más adelante.
Desde las leyendas artúricas de Chrétien
de Troyes, hasta el terror contemporáneo
de King o la fantasía de Martin. Pasando
por clásicos como Lovecraft, u otros
autores como Leiber, Ramsey Campbell o Clive
Barker.
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Háblanos
de tus primeras publicaciones.
El
primer relato que vi trasladado al papel
fue publicado en Robel,
por uno de los grandes padres de la ciencia
ficción, al que le guardo un cariño
muy especial: Domingo Santos.
Era una novela corta protagonizada por
un detective mujeriego y un poco machista.
Se titulaba El enigma de Trujillo y apareció
en la extinta Asimov Ciencia Ficción.
Después surgió la oportunidad
de publicar Nicho de reyes
y comenzó la saga de La
tierra del dragón. De ahí,
hasta ahora, que no he dejado de sacar
libros y relatos en cantidad de antologías.
¿Cuentas
con algún premio en tu haber?
Pues
no, de momento no. El año pasado
me especialicé en ser finalista:
finalista del Domingo Santos,
finalista del ExpoerosZgZ… pero
no pude llevarme el gato al agua. Últimamente,
por compromisos con editoriales y circunstancias
profesionales, me han impedido escribir
ningún cuento. Pero no descarto
intentarlo más adelante.
A
pesar de que ya nos regalaste un magnífico
avance cuando fue publicada La Tierra
del dragón I: Nicho de Reyes, volvemos
a sus orígenes brevemente. ¿Cómo
surgió la idea y cuándo
decidiste pasarla a papel?
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Nicho de reyes
nació entre el estrés de un trabajo
que aborrecía y las horas que tenía
libres en casa. Es cierto que ahora me gusta
leer fantasía, pero en aquel entonces
prefería escribirla antes que leerla,
mis gustos literarios iban por otros lados.
Nicho de reyes nació
a partir de un sueño bastante vívido.
También reúne influencias de la
bellísima historia creada por William
Goldman «La princesa prometida»
y de la película de Rob Cohen «Dragonheart».
Por supuesto, es una mezcla de influencias,
gustos personales e ideas que siempre han revoloteado
por mi cabeza.
Poco a poco fui esbozando
un primer borrador de casi mil quinientas páginas,
pero como no me convenció, lo deseché
todo y comencé desde cero. En aquel momento
resultó un poco frustrante, pero a día
de hoy no me arrepiento en absoluto y creo que
fue una buena decisión. De no haber actuado
así, nunca se hubiera publicado La
tierra del dragón.
Cuéntanos
tu experiencia con Equipo
Sirius. ¿Cómo fue que se pusieron
en contacto contigo (o tú con ellos),
y el trato? ¿Qué tal la experiencia?
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Pues en aquel entonces tuve hasta
dos ofertas sobre la mesa. Una no llegó
a cuajar (en realidad no dio tiempo)
y opté por firmar con Equipo
Sirius. Más tarde, el editor
de Robel me habló
de que habían sopesado la posibilidad
de que La
tierra del dragón sustituyera
a El orden estelar
del genial Torres Quesada,
pero supongo que en aquel entonces las
cosas no debían ir ya muy bien
en Robel.
El trato de Equipo
Sirius siempre ha sido muy correcto
y cordial. Gracias a ellos la saga ha
encontrado un formato adecuado y un
aspecto que ha calado entre los aficionados.
La primera edición de Nicho
de reyes ya se ha agotado y
estamos trabajando en la segunda. Y,
en breve, nos pondremos con la segunda
de El último dragón.
Las cosas van viento en popa para la
saga y espero continuar publicándola
sin problemas. Hay Tierra del dragón
para rato.
Y ahora, ya gestando
La
tierra del dragón, ¿cuál
es tu método de trabajo?
Planificación,
mucha planificación. Me lo pienso
mucho antes de abordar una novela. Son
historias largas, que me llevan casi
un año entero de trabajo y suelen
dejarme exhausto. Procuro tener la historia
atada y bien atada, y no dejar nada
a la improvisación. Fue Julián
Díez el que dijo que el buen
escritor nace o se trabaja a lo largo
de los años. Y como creo que
pocos genios hay en este país
(no me incluyo entre ellos), procuro
trabajar bastante el texto. Las buenas
novelas son las que llevan detrás
un intenso trabajo de planificación.
Con esto no quiero decir que la inspiración
impida llevarme por caminos imprevistos,
pero tienen que ser los menos. Me gusta
tener todos los aspectos de una novela
bien amarrados antes de embarcarme en
ella.
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¿Cómo han
ido madurando esas partes a lo largo del tiempo?
(Las que ya son; las editadas)
Pues creo que muy bien,
aunque eso deberían juzgarlo mejor los
lectores, ¿no? Trabajar en un texto conlleva
una parte de ilusión y una parte de aprendizaje.
Cada libro que concluyes es un nuevo escalón
subido. Sea como sea, estoy muy contento con
ellos. La historia sigue un rumbo y los volúmenes
uno y dos reflejan la idea que tenía
en la cabeza. Ahora con el tercero y el cuarto
se abre un nuevo arco. Ya me dirás qué
te parece una vez que acabes la lectura de ambos.
Espero que la sensación sea tan grata
como la que te dejó el primer arco argumental.
¿De cuántas entregas constará
finalmente la saga?
En realidad son dos ciclos.
El primero ya esta casi concluido. En breve
me pondré a planificar el segundo. Mi
idea es que sean en total ocho entregas, aunque
la estructura narrativa variará a partir
del quinto libro.
¿Cuál de tres
novelas es la niña de tus ojos?
¿A quién
quieres más a papá o mamá?
La verdad… no lo sé. Cada libro
tiene sus cosas, sus momentos, esas instantáneas
que se te quedan grabadas en la cabeza. El primer
libro era muy intenso porque planteaba una situación,
el tercero es precisamente la solución
a ese planteamiento inicial. El segundo era
una divertidísima historia de piratas
en la que aparecían dragones de por medio.
Casi me quedo más con momentos de la
historia que con una novela en concreto. ¿Con
cuales? Cuando el Lobo Negro salva a Galen de
los dos mercenarios y le convence de que debe
seguir en La Dama del Este, la aparición
de Annia, las vicisitudes de Jassmín
en Santiyí, el retorno a Abisinia…
Son muchos instantes que guardo con cariño
en la memoria. Ya son casi cuatro años
de Tierra del dragón.
¿Tienes
un final ya para toda la saga? (O dejarás
que el tiempo te lo acerque según vayan
viendo la luz las sucesivas entregas).
Más o menos lo tengo
claro. No sé a quién me cargaré
en el camino, supongo que eso lo determinará
la lógica del momento, pero sí
sé la estructura de la historia. Las
preguntas de a dónde quiero llegar y
cómo voy a llegar ahí están
perfectamente resueltas en mi cabeza. Quedan
un par de vueltas de tuercas para que el lector
se sitúe a la par de mis pensamientos.
Supongo que en los próximos libros las
cosas quedarán bastante claras y los
misterios resueltos del todo. A partir de ahí,
sólo tendremos que dejarnos llevar hasta
el final de la historia. Si te fijas, tampoco
queda tanto.
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Háblanos de algunos
de tus personajes, ¿están basados
en personas auténticas?, ¿de carne
y hueso? ¿Cuál de ellos es el
que más se te revela? ¿Y con el
que más te identificas? (Si es que lo
haces con alguno)
¿Identificarme?
Me gustaría ser el Lobo Negro, pero creo
que me faltan unos cuantos kilos de arrestos
para hacerle sombra. Ahora en serio. Casi todos
los personajes tienen una base real, me ayuda
a visionarlos y a interactuar con ellos. Elvor
es Josh Hartnett (creo que con la portada de
Encrucijada queda claro), Galen
es una mezcla del Príncipe Valiente y
Jack Dawson, Ikra es una versión light
de Angelina Jolie, y así sucesivamente…
Aunque tampoco voy a poner más nombres,
porque supongo que cada lector tendrá
su visión arquetipo del personaje en
la cabeza y no quiero ser yo el que se la chafe.
El que más se me
revela es con el que más trabajo en cada
momento. En caso de Encrucijada fueron
dos personajes dispares que, por circunstancias
de la vida, se unen en la novela (y que no voy
a citar aquí, cuando la leáis
lo sabréis). Estar trabajando con ellos
diariamente, hace que sientas sus pensamientos,
su forma de ser, sufras sus errores o disfrutes
sus aciertos. Ellos son los protagonistas y
ellos deben llevarse toda la gloria.
¿Qué es lo
que más te cuesta a la hora de bocetar
o redactar las distintas partes de La
tierra del dragón?
Pues
debo admitir que sufro mucho con las batallas.
Me cuesta diseñarlas para hacerlas
coherentes y que se integren con naturalidad
en el entorno donde se sitúa la
historia. Aunque tampoco me inquieta este
aspecto. Como he dicho antes, procuro
tener el libro bastante mascado antes
de empezar a escribir, de esa manera la
escritura fluye y no va a trompicones.
También me costó bastante
algunos duelos (como el de Sandor Reeken
y el Lobo Negro)… creo que se me
da mejor el folletín a lo Eugene
Sue o Alejandro Dumas, que las peleas
a espada.
En
Encrucijada, se ha notado un gran salto
a todos los niveles; tanto en la dirección
de la trama, como en los mismos personajes
(que cada vez cobran más vida,
coherencia, importancia, y algunos de
ellos auténtico dramatismo), como
en la propia redacción, ¿qué
crees que ha ido cambiando dentro de ti
para que se note ese gran salto? ¿Ha
cambiado algo realmente? ¿Cómo
lo consigues?
La escritura es un
proceso creativo que el autor siempre
debe cultivar. Aunque ya llevo media vida
escribiendo, en los últimos años
es cuando más tiempo le he podido
dedicar al oficio y más he crecido
como escritor y más me he vinculado
con la obra. Piensa que son casi cinco
años ligado a La
tierra del dragón. Los personajes,
aunque no dejan de evolucionar, han crecido
conmigo y los he llegado a entender. Forman
parte de mí y me siento muy a gusto
trabajando con ellos. Pero a la vez, La
tierra del dragón ha sido un
magnífico banco de pruebas que
me han permitido desarrollar otras historias,
otros mundos, otros Universos… Como
bien dices, ahora me siento más
escritor y eso me da mucha más
confianza en mí mismo. |
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Curiosidades a cerca de la
concepción de tu saga. Trucos, anécdotas…
Me gustaría decir
que gracias a La
tierra del dragón he conocido a Elsa
Pataki, pero de momento va a ser que no. Poco
puedo decirte, la verdad. Recibo muchos correos
de gente preguntándome e interesándose
por mi obra, pero de momento no me han pedido
un hijo como a Javier Negrete.
Tengo la esperanza que todo llegará.
El día que me pidan un hijo como a Javi,
entonces comenzaré a considerar que soy
grande.
Respecto a los trucos,
hay muy pocos en este oficio. Escribir, escribir,
escribir, escribir y, por si no ha quedado claro,
escribir.
En cuanto
a tu pasión por la literatura fantástica
en general, dinos, ¿cómo surgió
la idea de enfrascarte en la concepción
del Magazine
Tierras de Acero?
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Como autor vi con mucha amargura
la desaparición paulatina de
las revistas dedicadas al género.
Vivo muy en contacto con la comunidad
de escritores fantásticos nacionales
y sentí la necesidad de crear
un nuevo Magazine en el que pudiéramos
seguir expresándonos. En el camino
me crucé con Rubén
Sousa, y ambos pergeñamos
Tierras
de Acero MGZN. Creo que mientras
estuvo viva fue una revista referente.
Llegamos a sacar textos de grandes autores
nacionales (estamos hablando de textos
vinculados a gente tan grande como Rafa
Marín, Javier Negrete, León
Arsenal, Julián Díez,
Juanma Santiago, o Juanmi
Aguilera), teníamos
cosas muy interesantes en cartera, pero
parece que el destino de las revistas
literarias fantástica en España
está abocado a fracasar estrepitosamente,
así que Tierras
de Acero MGZN ha sido una víctima
más de las muchas que se han
encontrado en el camino.
¿Alguna
otra colaboración?
Bueno, siempre
he ayudado a la gente del sector que
me ha pedido ayuda. Podéis encontrar
muchos artículos escritos por
mí en varias webs, he sido jurado
en un concurso literario, llevo adelante
un taller de literatura para chavales
en la provincia de Castellón,
realizo tiras cómicas para diversos
medios de comunicación y hay
varias sorpresillas más para
el año que viene, pero que de
momento prefiero guardármelas
bajo la manga.
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Dejando
a parte tu experiencia como autor y editor,
¿cómo ves (“en modo espectador”)
el panorama en nuestro país? (Tanto a
nivel de edición, como de creación).
Como editor prefiero dejar
esa parcela a los verdaderos profesionales,
como autor puedo decirte que las expectativas
son buenas, pero no para lanzar cohetes. Es
más sencillo publicar que hace diez años,
pero la salud de la literatura fantástica
no es muy boyante. Existen más editoriales,
pero son empresas pequeñas que realizan
tiradas bajas. Las distribuidoras son las que
mayor tajada sacan del pastel y donde morimos
todos los profesionales que nos dedicamos a
este mundillo, y, por otro lado, los pequeños
libreros mueren ahogados por exceso de novedades
y las grandes librerías apuestan por
los grandes autores. No obstante, si miramos
a nuestros vecinos de Portugal o lo que se cuece
al otro lado del charco, ya podemos darnos con
un canto en los dientes. Incluso las expectativas
en Francia son negativas, un mercado que siempre
ha sido muy fructífero para nuestro género.
Parece que la novela histórica gana terreno
a las sociedades secretas de Brown y que la
literatura fantástica sigue perteneciendo
a un sector reducido que disfruta de un tipo
de cultura alternativa, más “underground”.
¿Proyectos futuros de
los que puedas hablar?
Pues en breve publicaré
mi primera novela juvenil con una editorial
sevillana llamada Mater. «El
monje de San Pedro» es una historia
inspirada en El Valle Dormido de Irving, una
historia que siempre me ha fascinado. En Paura
4 aparecerá Giovannina está contigo,
una novela corta de terror sobre psicofonías
y, aunque he escrito algún libro más,
de momento prefiero guardar silencio. A ver
cómo marchan las cosas el año
que viene, puede ser muy interesante.
Y para terminar, mira atentamente
a tu pantalla y dedícale unas palabritas
a NGC,
por favor.
A ver, miro fijamente
la pantalla, le pego un par de golpecitos al
micro. ¿Se me escucha bien? Probando,
probando… ¿Sí? Vale. Pues
yo quiero decir que sois todos fantásticos,
que si habéis llegado hasta aquí
después de haber leído toda la
entrevista tenéis más moral que
el alcoyano y que por eso os quiero un montón.
Que NGC
es una web chulísima, pero que la verdadera
protagonista es la amiga que se encuentra al
otro lado de las cámaras y a la que quiero
un montonazo. ¡Ah, y que compréis
mis libros, que ahora para verano vienen muy
bien!
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