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Unas preguntas de rigor a... "Sergio Meier"

Sergio Meier: Full Metal Anarchist

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Entrevista realizada por Sergio Alejandro Amira

¿Qué pasaría si el más grande físico de la historia, Isaac Newton, viviera en un Universo Paralelo dominado por la Realidad Virtual, astronaves mutantes y ordenadores cuánticos? ¿Qué obra revolucionaria sería capaz de pergreñar su mente? Estas son sólo algunas de las múltiples preguntas que el escritor chileno Sergio Meier nos plantea en La Segunda Enciclopedia de Tlön, una novela que promete ser un explosivo cóctel steampunk que hará las delicias de quienes esperan ampliar los límites de su imaginación. Sobre William Blake y Roger Penrose, nómada jeroglífica y holográfica, metahumanos y gólems, dialogamos con Sergio Meier durante esta reveladora entrevista.

Lo primero que me gustaría establecer, Sergio, es que dentro de los escritores chilenos de literatura fantástica que conozco, tú eres quien demuestra un mayor compromiso con la ciencia, con escribir ciencia ficción propiamente tal sin encubrimientos ni eufemismos que la hagan pasar por otra cosa. Más aún, tu cf es lo que se denomina ciencia ficción ‘dura’. ¿Cuál es tu aproximación a la ciencia como autor?

La ciencia sin lugar a dudas tiene un rol preponderante en mi obra. Ahora bien, como conversábamos anteriormente lo que era la ciencia en el mundo romano no lo es en el mundo bizantino y tampoco lo es en la Edad Media ni el Renacimiento. Hay que considerar también que no existía el concepto científico hasta que aparece Mary Shelley y lo populariza en su novela de 1810. Por eso Newton publica todo su trabajo de física como filósofo natural y no como científico. Como muy bien ha pronosticado Thomas S. Kuhn, cada cierto tiempo se van produciendo cambios en la percepción del estudio del universo, de nuestro análisis de la ciencia. Kuhn ha estudiado cómo en la historia de la humanidad son siempre ciertos revolucionarios, con ciertas características, los que empiezan a cambiar el paradigma con gran seguridad arriesgando su prestigio e incluso su propia vida al crear estas nuevas visiones de lo que es la ciencia y el mundo en que se vive, visiones que luego se trasladarán al resto de la comunidad y a la población toda.

¿Según tú percepción la ciencia es la fuente de la cual se nutre la humanidad?

Hasta cierto punto sí, ya que cuando hablo de ciencia me refiero al afán por desentrañar los misterios clásicos de la Humanidad: de dónde venimos, hacia dónde vamos, qué es lo que estamos haciendo aquí…

Algo que hacen las artes también.

Por supuesto, pensemos que en la antigüedad un científico y un artista podían convivir en la misma persona. Tengamos en cuenta que los grandes artistas del renacimiento también fueron, además de grandes sabios, grandes científicos. Es en el siglo XIX cuando se produce la escisión entre el mundo científico, el mundo religioso y el artístico. Sin embargo siguen existiendo a lo largo del siglo XX grandes anomalías. Pensemos en un Teilhard de Chardin, por ejemplo, un arqueólogo jesuita que desarrolla una concepción científica que tiene mucho que ver con la de Frank Tipler y que denomina ‘Cristogénesis’. La búsqueda de la evolución humana para salir de la biosfera, del estado animal y convertirnos en seres puramente espirituales o mentales y evolucionar hasta estratos superiores de la noosfera, conectándonos finalmente al llamado Punto Omega, que es la divinidad creadora que está fuera del espacio y del tiempo.

Estaríamos entonces asistiendo a un cambio completo de la visión del universo, del ser humano y el lugar que ocupa en este. ¿No es así?

Absolutamente. Si en el siglo XX la gran revolución fue la teoría de la relatividad de Einstein, después aparece la mecánica cuántica, que penetra en un territorio invisible, mucho más místico y esotérico. En el mundo sub-atómico se entra en las nubes de partículas y comienza la gran discusión de si existen realmente las partículas como materia o lo que existe son simplemente estados de ondas, y aparece la famosa teoría de cuerdas como derivado de la mecánica cuántica para explicar el universo. En ese sentido toda la materia estaría en un constante estado de vibración de onda, lo que permitiría el nacimiento de las moléculas y que estas moléculas lleguen a conformar distintos estados de materia serían simples cambios en el estado de vibración de onda.

A partir de esto arribamos entonces a esta concepción nueva que es el paradigma holográfico.

Así es. Más allá de la teoría de cuerdas, de la teoría de membranas, de esta explicación de los universos paralelos y cómo chocan e interactúan entre sí y se crean constantemente arribamos a esta visión, la visión del paradigma holográfico donde si realmente la mente humana funciona como un gran holograma y esto es un espejo de la realidad que nos circunda, es decir que todo el universo funciona también como un enorme holograma, y si todo está en esta función de onda, perfectamente cada uno de nosotros, cada una de las partes del holograma puede tener conciencia y puede participar del holograma principal.

En ese sentido científicamente se estaría corroborando la capacidad mística de contactarse con la información superior del espacio que puede estar a millones de años luz de distancia, algo así como los archivos Akhásicos del misticismo hindú.

Absolutamente, y esta toma de conciencia nos permite un salto cuántico en la evolución de la humanidad, porque podemos desarrollar poderes insospechados, tomando conciencia de ellos. Actualmente hay una ebullición de superhéroes, primero en los cómics y luego en la televisión, en el cine, en la literatura. No hay quien no se involucre ahora con el tema de los metahumanos.

Frank Herbert, por ejemplo, creía que la existencia de superhéroes sería desastrosa para la humanidad. Herbert decía que los héroes son dolorosos, pero los superhéroes son una catástrofe. Sus errores envolverían a demasiados de nosotros en el desastre.

Esto parte de la sospecha intrínseca de Herbert por las estructuras de poder y quienes lo detentan, por supuesto. Herbert nos invita a no derogar todas nuestras facultades críticas a aquellos en el poder, no importa cuán admirables estas personas parezcan ya que bajo la fachada del héroe siempre encontraremos a un ser humano que comete errores humanos.

Volviendo al tema de los ‘metahumanos’, creo que esto tiene mucho que ver con el Principio de Causalidad de Arriba hacia Abajo en contraposición a la Causalidad de Abajo hacia Arriba ligada a la concepción mecanicista del mundo. Concepción que como bien sabes, plantea que la física determina la química, la química la biología, la biología la psicología y la psicología la sociología. El Principio de Causalidad Inversa resultaría entonces en que la Mente podría actuar sobre la biología y sobre la materia en general, a través de la intención o voluntad. Eso podría explicar desde las habilidades paranormales hasta los milagros y ciertamente, los superpoderes.

Así es. En distintos niveles está apareciendo la conciencia de que estamos cambiando, de que evolucionamos. Ya no nos reímos de estos conceptos sino que están empezando a ser validados. Como dijo algún crítico de la obra de William Gibson en su momento, las cosas están en el aire y Gibson es simplemente el meteorólogo. Todo esto está ayudando a confirmar que vivimos en un gran holograma. Teoría que por lo demás hasta Stephen Hawkins ha aceptado incluir en su famoso libro “El universo en una cáscara de nuez”.

Es como cuando Miguel Ángel decía que la forma está contenida en el trozo de mármol y él simplemente saca lo que la está aprisionando allí.

Por supuesto, es más, esta nueva concepción del universo nos lleva a conclusiones tan revolucionarias como que ninguno de nosotros puede estar equivocado. Podemos confundirnos, pero las ideas arquetípicas de la humanidad siempre van a repetirse porque nacen de la matriz universal del cosmos. De tal forma que cuando la kabbalah hebrea está trabajando con los enlaces de los árboles sefiróticos no es de sorprenderse que los enlaces de las estructuras moleculares en química sean tan similares porque el arquetipo es el mismo.

En el modernismo, un escritor ‘decimonónico’ como tú habría sido un anacronismo. El posmodernismo, en cambio, posibilita que un autor de estas características sea absolutamente actual.

Esa es la gracia del steampunk. Por ejemplo, cuando vemos La Liga Extraordinaria, adaptación del cómic de Alan Moore, nos encontramos con tecnologías avanzadas como el superautomóvil y el hipersubmarino, amén de la tecnología de ADN, que conviven con personajes románticos del pasado y de culturas distintas. Ahora bien, en este punto de inflexión en el que nos encontramos, en que el siglo XXI es muy diferente a lo que nos imaginábamos iba a ser, el steampunk es un estilo literario que más que una moda pasajera tiene que ver con la señal del rumbo a seguir por el arte y la literatura. Pensemos que esta desmesura estética, llamada carnavalesca o polifónica, se presenta en autores que no se consideran de ciencia ficción, como Bolaño, Italo Calvino, William Burroughs, Thomas Pynchon y el propio Borges, autores que combinan épocas, espacios, tecnologías, consideraciones filosóficas...

En ese sentido Frank Herbert en Duna también demuestra una sensibilidad steampunk.

Por supuesto, Herbert está creando un universo medieval donde el lenguaje es de origen semítico, árabe o hebreo. Las conceptualizaciones religiosas que utiliza lo son también, el pueblo Fremen representa al pueblo judío que anda errante esperando a su mesías. Como tú lo has dicho, Duna tiene una sensibilidad steampunk como también la tiene William Burroughs en el Expreso Nova. Son obras de temáticas francamente steampunk que prepararon el camino. Nosotros ahora podemos volver al pasado, retomar toda nuestra historia y reconstruirla. Tomar personajes y temáticas que antes eran tremendamente aburridas y actualizarlas. Pensemos por ejemplo en La segunda enciclopedia de Tlön, en Newton y Leibnitz. Personajes sumamente aburridos, autores de áridas fórmulas que de pronto cobran vida con una sensibilidad punk, personajes que andan con exoesqueletos, contestatarios y revolucionarios, que desarrollan grandes luchas con tecnologías impensadas a nivel cósmico, convirtiéndose en verdaderos héroes de manga japonés.

Hablemos de uno de los conceptos claves de tu novela, la mónada holográfica.

El concepto de la mónada holográfica es para mí el que más orgullo me produce dentro de la trama de La segunda enciclopedia de Tlön, esta es la gran obra finalmente a la que el genio de Leibnitz y Newton acceden de la misma forma como históricamente arribaron al cálculo diferencial por distintas vías. Ambos están en una búsqueda. Newton representa el mal en mi novela, o al dios de la razón, Urizen, cegado por alcanzar un grado superior de manera egoísta. Leibnitz, que derivó al mundo científico del humanismo y la filosofía, que perteneció a los rosacruces y que se llevaba siempre la peor parte en su rivalidad con Newton, representa lo contrario pero el concepto al que ambos arriban es finalmente el mismo, el de mónada holográfica. Aquí hago un juego con la Mónada jeroglífica de John Dee, este genio bibliotecario de la reina Isabel, alquimista famoso que se comunicaba con ángeles a través de espejos mágicos y que además acuña para Inglaterra el término ‘imperio británico’. Dee en la Mónada jeroglífica resume y sintetiza todo el conocimiento esotérico de su época en una obra de muy pocas páginas, llena de símbolos. Lo mismo que buscaba un Giordano Bruno para quien la magia se dividía en distintos tipos de magia, existía una magia simpática que era más bien de tipo psicológico o de sugestión que es la empleada hoy en día por los psiquiatras a través de la hipnosis, y estaba la magia artificial real que permitía fabricar androides y maquinarias. Todo esto formaba parte de la doctrina que debían estudiar los antiguos magos. Dee lo sintetiza todo en un solo símbolo donde está el hombre, donde está el universo, la lucha entre el bien y el mal, el eterno femenino, el tiempo y el espacio, etc., todo contenido en un símbolo que es la comunión de diversos símbolos alquímicos anteriores y a este símbolo él lo llama “mónada jeroglífica”.

En La segunda enciclopedia de Tlön creamos la nueva “mónada”, basándonos en el revolucionario paradigma holográfico desarrollado por el físico David Bohm, discípulo de Einstein, que trabaja con la teoría de que el universo completo estaría existiendo en estados de vibración de onda y por Karl Pribram Jr., un neurocirujano, que tratando de descubrir cómo se almacena la memoria en el cerebro llega a la conclusión que esta se mantiene de forma holográfica, que está en todas partes del cerebro. Luego Pribram deduce que si el cerebro es un holograma es porque el mundo que interpreta también lo es. El Paradigma holográfico surge del encuentro de Pribram y Bohm y dictamina que el universo entero es una gran matriz holográfica de la cual formamos parte. Es como decía el Leibnitz histórico en su elegante “Monadología”. En ella, Leibnitz sostiene que existirían distintos tipos de mónadas, unidades, que se diferencian entre las que no tienen conciencia y las que la tienen desde grado básico a superior. Esto sería lo que diferencia a las diversas entidades que existen en el universo.

Pues bien, Leibnitz dice otra cosa revolucionaria: cada una de estas mónadas refleja y es a su modo la totalidad del universo. Lo mismo que afirma el paradigma holográfico. El problema en Leibtniz es que dice que las mónadas no tienen ventanas, no tienen comunicación intersubstancial entre ellas. Cada mónada refleja al universo entero pero está aislada. En el caso del paradigma holográfico no es así, las mónadas sí tienen ventanas y son capaces de conectarse a la totalidad del sistema. Cada uno de nosotros es un fragmento del holograma principal y refleja el universo entero y es el universo entero en sí. ¿Será que esto nos está explicando por qué existe la conciencia? ¿Será que esto es lo que nos dará finalmente la llave para entender por qué buscamos una trascendencia, por qué buscamos o creemos en Dios?

William Burroughs en el “prefacio atrofiado” de El almuerzo desnudo dice que su novela “…es un Manual de Bricolage que extiende los planos de la experiencia al abrir la puerta al final de una gran sala… Puertas que se abren en silencio…” También observa que se puede acceder a El almuerzo desnudo “en cualquier punto de intersección”. Tú me dijiste algo similar con respecto a La segunda enciclopedia de Tlön, como cualquier lector puede entrar en cualquier página y encontrar algo ahí, que por lo demás tiene mucho que ver con el paradigma holográfico.

Por supuesto, absolutamente toda mi novela está hilada entre sí, no hay una sola frase del libro que no esté conectada con la totalidad misma. Cada parte del libro es a su modo una mónada. Tú puedes entrar en cualquier parte de La segunda enciclopedia de Tlön, y encontrar una frase o un episodio que sea inquietante y que te entusiasme para querer abrir esa puerta al final de la sala que menciona Burroughs.

Por lo que me has comentado el escribir La segunda enciclopedia de Tlön fue como un proceso alquímico al cabo del cual surgió un nuevo Sergio Meier. Un Sergio Meier que cree firmemente en las teorías y especulaciones de su novela.

http://www.puerto-de-escape.cl/

Sí, hay algunas certezas que finalmente uno empieza a descubrir, como la certeza de que todas las mentes comparten visiones y arquetipos similares. Que por la propia estructura de nuestro cerebro estamos condicionados, condenados diría alguien, a percibir el universo de determinada forma, a formularnos determinadas preguntas, a intentar resumir el universo y encontrarle un sentido. Y estas visiones arquetípicas básicas de toda la humanidad, que están en la esencia de toda la mitología y religión, está expresada en La segunda enciclopedia de Tlön. Finalmente he llegado a la conclusión de que quizás sea imposible equivocarnos. Puede que nuestro lenguaje esté limitado, pero las visiones originales no pueden equivocarse. En ese sentido La segunda enciclopedia de Tlön, aunque engañosamente por el título estaría más relacionada con Jorge Luis Borges, en realidad su verdadero motor e inspiración central es la obra de William Blake.

Muchos han analizado a Blake como un gran poeta, considerándolo incluso un pre-romántico antes de Wordsworth y de Coleridge. La obra de Blake, sin embargo, es una obra que construye su propia mitología y que va más allá del cristianismo. Es una mitología propia, que en el fondo representa la problemática de la evolución humana. En Blake la Caída bíblica es la separación del tiempo y del espacio. Es la aparición de las religiones autoritarias, de las grandes conceptualizaciones cerradas, academicistas, del dios Urizen; este dios de la razón que nos impide guiarnos, como el genio o el artista puro, por el propio instinto y la imaginación. De allí que para Blake el único camino para retornar a la unidad original sea a través de Los. Los es la Imaginación, que fue dividido y que originalmente era Urthona, parte del estado original en el que estábamos conectados a la sabiduría totalizante de la divinidad pura.

Las divinidades de Blake evolucionan constantemente y esto confunde mucho a los estudiosos, porque un dios mayor o menor, que en una determinada obra representa algo, el bien o el impulso creativo, la bondad o la ternura, de pronto en otro poema se ha transmutado y representa un furor destructor y eso es sumamente confuso. Lo que no se entiende es que William Blake es en cierto sentido un poeta cuántico, un hombre adelantado a su época. El universo está mutando constantemente en su obra, que viaja a la esencia del universo a través de viejos símbolos de alquimia, a través de embeberse de la obra de esotéricos como Boheme o Swedenborg, lo que se ve plenamente reflejado en “El matrimonio del cielo y del infierno”. Blake destruye todas las categorías. Pasa por encima de la conceptualización tradicional de Dios, del dios hebreo y del dios cristiano. En “El matrimonio del cielo y el infierno” hay una realidad ocultista, donde el camino del exceso conduce al palacio de la sabiduría, donde los pecados tradicionales ya no son tales y donde la principal caída del hombre está en haberse reducido, no sólo físicamente, como el Adam Kadmon del Génesis, sino por haber perdido la capacidad de Ver. Sus sentidos han sido empequeñecidos al nivel de los de los reptiles, de los insectos. Pero algún día, dice Blake, las puertas de la percepción se abrirán y todo aparecerá ante el hombre tal cual es. De alguna forma es la gran profecía de la mecánica cuántica, de la teoría de cuerdas, de los universos paralelos y del paradigma holográfico.

Junto a Blake, como influencia, debo citar a Roger Penrose, autor de un libro fundamental para la creación de La segunda enciclopedia de Tlön, titulado “La nueva mente del emperador”, donde postula que la mente humana funcionaría a nivel cuántico y que es imposible, mientras no se haya construido un ordenador completamente cuántico, emularla. La mente humana realmente funcionaría a nivel de distintas dimensiones. Penrose se embarca en una tremenda diatriba en contra de la IA fuerte como ha sido promovida hasta hace poco, utilizando todos sus conocimientos físicos y matemáticos para probar este punto e incluso se asesora por filósofos y neurólogos para estudiar el tema de la conciencia y el funcionamiento del cerebro humano.

Volviendo a Borges, él pareciera adelantarse al paradigma holográfico en su cuento El aleph.

Absolutamente cierto, no solamente Borges sino una gran cantidad de autores ya se habían adelantado. Pensemos en un genio como Lovecraft que muchos ven solamente como un autor de terror cuando realmente es un absoluto genio. Un hombre tremendamente lógico y racional que no pudo ser científico como deseaba pero sí desarrollar su genio a través del arte, de la literatura. Quizás no pudo ser científico, pero toda su genialidad, su tempranísima comprensión de la teoría de la relatividad de Einstein, de los universos paralelos, etc., la introduce en la enorme mitología de la cual él era heredero que es la tradición fantástica del terror preternatural.

Sé que estás trabajando actualmente en una novela que posee como eje central al Gólem, criatura mítica que sirvió de base para la novela del escritor austriaco Gustav Meyrink y su versión cinematográfica de 1920 que impresionaron grandemente al joven Borges, mucho antes aún de conocer los estudios de Gershom Scholem. ¿Qué puedes revelarle al público de este nuevo trabajo?

“Memorias de un gólem” es un intento por explorar las leyendas del mundo hebreo y la verdadera kabbalah. Mi afán es escribir una novela que sea eminentemente de ciencia ficción, pero a partir de los textos originales de la cultura hebrea, que tiene una riqueza de tradiciones que van más allá del propio gólem y que incluyen diversas categorías de homúnculos, dibbuks, ángeles y demonios, etc. “Memorias de un gólem” es una novela que intenta dar un paso más allá dentro de los universos paralelos y el paradigma holográfico. Estilísticamente es una obra mucho más intimista después de los excesos de La segunda enciclopedia de Tlön, contada desde el punto de vista de un gólem que es de carne y puede hablar. Este gólem descubre que su maestro trabaja con un relojero alquimista, con el cual se dedica a construir máquinas de kabbalah, convertidas en ordenadores cuánticos que se abren a otras dimensiones y mundos paralelos. Tú sabes que cada letra del hebreo posee un valor numérico y todas las palabras con el mismo valor numérico tienen por lo tanto significados equivalentes, Ach D por ejemplo, es decir ‘unidad’, es igual a A (1) + Ch (8) + D (4), o sea, 13, al igual que AHBH (amor) pues A (1) + H (5) +B (2) + H (5) suman 13; por lo tanto unidad es amor y amor es unidad, lo que nos lleva al sagrado Nombre de Dios (YHVH) que suma 26, o 13 X 2, Dios es amor + unidad. 7 de las 22 letras hebreas corresponden a los planetas, esta proporción de 22/7 es muy importante ya que es...

El valor de pi.

En efecto, el valor de pi o la relación del radio de un círculo con su circunferencia. Alguien recordará que esto ya ha sido esbozado en el film Pi, Fe en el Caos, de Aronofsky. De cualquier modo, todo lo que te he contado es sólo el principio de “Memorias de un gólem”, que después se abre al concepto de los universos cantgotu (de Cantor, Gödel y Turing). El tema de “Memorias de un gólem” es cómo evolucionaría un ser aparentemente humano que no lo es. A qué tipo de evolución paralela y conocimientos puede ser capaz de acceder.

Mantienes inédita una novela titulada Una huída hacia la muerte, ¿que podrías contarnos de este trabajo? ¿Por qué decidiste publicar La segunda enciclopedia de Tlön y no esta otra novela?

“Una huída hacia la muerte” es una novela que terminé de escribir a los veinticinco años y que de alguna forma es mi “Finnegans Wake”. Fue la novela que me permitió dar el salto después de haber acumulado cierta cantidad de lecturas y de confirmarme a mí mismo si podía ser escritor o no. Es quizás mi novela más íntima, personal y autobiográfica, dónde también se trata el tema de un universo paralelo relacionado con este. Por una promesa personal que hice al ser a quien va dedicada esta novela, antes que falleciera, es que publicaré primero La segunda enciclopedia de Tlön y sólo después “Una huída hacia la muerte”.

 
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