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Comienzos; ¿cómo
te apañaste para caer en este extraño
vicio de la Ciencia Ficción y la Fantasía?
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Creo
recordar que tenía doce años cuando
el mutágeno del virus me atacó
por primera vez. No negaré que la fascinación
hacia la lectura me había expuesto al
contagio directo, al ser una actividad de alto
riesgo. Sin duda mi mente adquirió la
enfermedad a través del contacto con
las novelas de Julio Verne (“Viaje al
centro de la tierra”, para ser exactos).
A pesar de ser una obra antigua, la virulencia
del fenómeno causó estragos en
mi ánimo adolescente, llegando a dominar
mi voluntad hasta extremos inauditos. A partir
de dicho instante me convertí en un devorador
insaciable de libros especulativos con base
científica (¡toma pegote!). Dejé
de lado a escritores como Emilio Salgari, con
su León de Damasco, su Corsario Negro
y sus piratas de Mompracem, demasiado lineales
para mi gusto, para leer con fruición
a Verne, Wells, Orwell, Huxley y Asimov entre
otros. No había nada que hacer: yo estaba
infectado por el virus de la Ci-Fi. ¡Si
hasta me gusta
|
| la
“Saga de los Aznar”, fíjate!
Luego llegarían Conan el Bárbaro
y El Señor de los Anillos, creándome
adicción hacia el Lado Oscuro de la Fantasía,
donde todos los mundos eran posibles. mención
aparte merecen los cómics (o tebeos,
como se llamaban por entonces). Además
del Capitán Trueno y el Jabato, me encantaba
el Dani Futuro de Mora, auténtica ciencia
ficción en imágenes. Igual de
interesante era Cinco por Infinito. Luego, tras
el aluvión de los superhéroes
americanos, descubrí el Metal Hurlant
francés, el Incal y el autóctono
1984, reconvertido en Zona 84. Otros títulos
impactantes fueron el Mercenario de Segrellés
y Roco Vargas de Daniel Torres, etc, etc. Era
un caso perdido. Y así estamos todavía,
sin cura posible y hundido hasta el cuello en
el lodazal de la literatura fantástica
y especulativa. Pero más triste es tener
que robar, así que apiádate de
mí y déjame leer algo, aunque
sólo sea una franquicia de Star Trek.
¿Por cierto, para
escribir, Ciencia Ficción, Fantasía
o Terror?
Pues para escribir, mejor
usar un ordenador o papel y boli, fíjate.
Bueno, bueno, si nos ponemos puntillosos, yo
diría que en el fondo todo es lo mismo.
Vamos a ver si me explico: yo pretendo escribir
Ciencia Ficción, lo cual es una Fantasía
de mi mente que provoca Terror en los lectores.
Todo a la vez, ¿vale? No, en serio, realmente
soy incapaz de distinguir entre una y otra facetas.
El Terror siempre (o casi) tiene cierto componente
de fantasía, y si hilamos fino podemos
decir que en cierta manera entra dentro de la
Ciencia Ficción. Pongamos por ejemplo
un relato de fantasmas. Por un lado tenemos
en la ambientación el Terror propiamente
dicho (si encima los fantasmas son de políticos,
todavía más, jejeje). Luego entronca
con la parte de Fantasía, representada
por la existencia de unas supuestas entidades
del Más Allá que siguen tocando
las narices por este mundo en lugar de largarse
a planos superiores. Pero si encima definimos
su existencia como “entidades ectoplasmáticas
que se manifiestan en un determinado espectro
luminoso, interactuando en nuestro plano físico”,
pueeeees ya tenemos Ci-Fi, tal vez mala pero
Ci-Fi al fin y al cabo. Tres en uno, vamos,
como el aceite multiusos. Así pues la
división de esos géneros tan sólo
existe en la mente del escritor, del editor…
o del lector, y su inclusión en uno u
otro género tan sólo dependerá
de hacia dónde se carguen las tintas
en el relato o la etiqueta que lleve puesta
la colección. A veces la intención
del autor es de dar miedo, otras se desborda
la imaginación sin cortapisas y otras
se pretende especular sobre cierta realidad
de una forma más científica o
social. Ello definirá hacia qué
lado se decanta la historia finalmente, al menos
en su plano creativo. Eso y la opinión
del editor, que es quien publica la obra y le
pone el sello que le da la gana. Y por cierto,
una pregunta. ¿Por qué no Ciencia
Ficción, Fantasía, Terror y….
Humor? ¿Qué pasa con el Humor,
hasta cuándo ha de ser el pariente pobre?
Que Fredric Brown, Harry Harrison, Douglas Adams
o Terry Pratchett también son escritores
fabulosos. Resumiendo, que me gusta más
la expresión “literatura especulativa”,
pues en ella tiene cabida cualquier enfoque
posible.
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¿Y para leer? ¿Quiénes
son tus autores favoritos? ¿Y aquellos que
te inspiraron en tus comienzos?
| Pues aparte
de los clásicos que ya he mencionado
antes, y que siempre están en la boca
de todos (Wells, Verne, Asimov, etc.), siento
gran admiración hacia dos autores primordiales:
Philip K. Dick, un verdadero genio que supo
crear y recrear el género de forma constante
a la vez que enfrentaba al individuo frente
al poder de la misma realidad, y Stanislaw Lem,
mucho más social y poseedor de una obra
impresionante con un estilo muy personal y atractivo.
Creo que ambos son dos pilares fundamentales
en el género, verdaderos guías
que han marcado un sendero a seguir. Luego existe
un gran número de grandes maestros, como
Ray Bradbury, Philip José Farmer, Jack
Vance, Úrsula K. LeGuin, Alfred Bester,
Norman Spinrad, Fredric Brown, Larry Niven…
no acabaríamos en mucho tiempo. Hay algunos
grandes autores que me gustan pero menos a pesar
de su fama, como es el caso de Arthur C. Clark
(lo siento, se me hace un poco rollo y leeeento)
y Roger Zelazny (quien me da la impresión
de que siempre está escribiendo el mismo
libro, aunque éste sea muy bueno).
Sobre las obras que
me inspiraron en mis comienzos, dejaré
un aparte especial para “Doctor Jeckyl
y Mr. Hyde”, “Frankenstein”,
“El hombre invisible”, “La
guerra de los mundos”, “Veinte mil
leguas de viaje submarino”, “Un
mundo feliz” y “1984”, que
son ya clásicos leídos por muchísima
gente, tanto aficionados como no. Pero existen
otros libros más propios del género
que me entusiasmaron igual o más,como
por ejemplo “¿Sueñan los
androides con ovejas eléctricas?”,
de Dick. Debo decir que la primera vez que visioné
“Blade Runner” en el cine no me
gustó la película porque no la
encontré nada fiel a la novela. No fue
hasta otro visionado posterior que aprendí
a disfrutar del film, diferenciándolo
de la novela hasta considerarlas dos obras independientes.
Por cierto, lo mismo me sucedió con "Solaris",
aunque como la peli era
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rusa ya resulta más comprensible,
jejeje. Para seguir con Lem citaré
su impresionante “Diarios de las estrellas”,
lo más apabullante que recuerdo haber
leído. Luego están la “Fundación”
y “Bóvedas de acero” de Asimov,
“El mundo de los NO-A”, de Van Vogt,
“Hyperion”, de Dan Simmons, “Dune”
de Herbert, “Crónicas marcianas”
de Bradbury, “La mano izquierda de la
oscuridad”, de LeGuin, “Jinetes
de la antorcha” de Spinrad, “¡Tigre,
tigre””, de Bester… Me temo
que no acabaríamos en mucho rato, así
que me paro aquí o colapsaremos la página.
¿Cómo fue
que cogiste un folio en blanco y un lápiz
(o bolígrafo) y ya no paraste?
De verdad, de verdad, siempre
me ha gustado eso de escribir y plasmar mis
fantasías en un papel para luego enseñárselas
a los amigos. Ya en el colegio escribí
mis primeras obritas de teatro que luego representábamos
en los festivales de fin de curso para desespero
de los profesores. Luego edité una pequeña
revista con paridas y chistes de mi cosecha
que vendía entre los compañeros.
A los catorce años gané un concurso
de redacción a nivel estatal y ello me
espoleó a continuar con la escritura.
Además, yo tenía un tío
que también era escritor aficionado,
a horas perdidas, y él me animó
a seguir en la brecha. Mis primeros pasos, como
le sucede a la mayoría, se decantaron
hacia la creación de relatos y empecé
a presentarme a algún que otro concurso
amateur, más por obtener el premio que
por otra cosa. De hecho seguía planteándolo
todo como un mero hobby, una manera de pasar
el rato con algo que me divertía. De
todas formas, yo creo que el salto cualitativo
en mi manera de enfocar la escritura se produjo
cuando decidí presentar una novela corta
al por entonces inédito Premio UPC. Digamos
que a partir de aquel momento me tomé
la escritura más en serio, casi de forma
profesional, llegando a creer que mis paridas
podían ser publicadas. Una creencia que
a veces pongo en duda, jejeje.
Cómo no… ¿cuál
es tu método de trabajo? ¿Cómo
confeccionas tus historias?
Ah, ¿pero tengo un
método? ¡Cuenta, cuenta! Pues no
sé, la verdad. Digamos que primero, sin
previo aviso, me asalta una idea. Estoy tan
tranquilo leyendo un libro o el diario, viendo
la tele o una película, tal vez paseando
o realizando alguna actividad. Y entonces, cuando
menos me lo espero, ¡zas! ¿Qué
pasaría si tal o cual cosa llegara hasta
sus últimas consecuencias, si la sociedad
avanzara en determinado sentido, si la tecnología
creara cierto artilugio, si la gente tuviera
que vivir de determinada forma? Cosas así,
más o menos. Ideas de ese tipo tengo
varias pendientes de realizar, todavía
no las he plasmado en historias por falta de
tiempo, así que cuando alguna me asalta
procuro apuntármela en algún papel.
Cuando me decido a empezar un trabajo siempre
miro lo que está archivado en el apartado
de “Proyectos” y me decanto por
lo que en aquel momento me parece más
atractivo. Eso si no me asalta una fulgurante
nueva idea que domina todo lo anterior. Entonces
le doy la vuelta al concepto por todas partes,
documentándome si es preciso para tenerlo
todo perfilado. Hasta que la cosa no ha tomado
forma en mi cerebro no me pongo a teclear en
el ordenador. He de saber qué quiero
contar, quiénes son los personajes, buscar
un principio que me parezca interesante y tener
bastante claro el final de la historia. Tener
un final hacia el que discurrir es muy importante,
porque si no lo tienes se te puede escapar todo
de las manos y no llegar a ninguna conclusión.
¡Así y todo siempre hay algo que
suele escaparse! |
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Debo confesar
una manía que tengo: me gusta tener definido
el título antes de comenzar a escribir.
Muy pocas veces suelo cambiarlo a posteriori.
Siempre he pensado que el título es muy
importante en una obra, es por así decirlo
el resumen de lo que se va a leer, la primera
propaganda que llega al ojo del lector, la carta
de presentación. Yo muchas veces he comprado
libros de autores desconocidos porque me ha
gustado su título, así procuro
que en mis historias pase lo mismo. Otra manía
que tengo es la de finalizar el escrito con
el título, cerrando el círculo
de alguna manera. No siempre lo hago, pero a
la que puedo me gusta dar el cerrojazo a mis
historias de tal forma. Me produce una sensación
de obra acabada.
¿Cuál de
tus obras te hace sentir más orgulloso
y cuál fue un auténtico parto?
¡Uy, qué pregunta
más difícil! En realidad me siento
muy orgulloso de todas, desde luego. Tal vez
destacaría “Democracia cibernética”,
una novela que en teoría se publicará
pronto en Silente (¡eo!, Pedro, ¿estás
ahí?). ¿Por qué esta obra
en concreto? Pues porque fue la primera novela
larga que escribí y eso marca: me demostró
que era posible escribir historias largas y
complejas. Aunque su trama continúa igual
de fresca la he revisado con posterioridad para
ponerla más al día. No obstante
sigue conservando ese aire a clásico
que otras obras mías ya no tienen tanto.
La idea base me sigue pareciendo muy atractiva
y, por desgracia, muy actual. Sí, le
tengo un cariño especial porque, en cierta
manera, fue el comienzo de algo.
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| Pues
no recuerdo ninguna obra en concreto que fuera
un parto difícil, todas lo son un poco.
A veces es cierto que tengo que sacrificar páginas,
sobretodo en las novelas cortas donde el número
de las mismas es muy importante y no puedo excederme.
Para mí lo peor resulta cortar, por dicho
motivo prefiero tener bastante claro el tempo
de la obra antes de ponerme a teclear, no sea
que me pase de rosca. Me sucedió con
“Esencia divina”, donde tal vez
hubiera querido desarrollar mejor la parte central
de la historia, extenderme más en su
nudo, aunque estoy muy satisfecho tanto del
principio como del final.
Artículos en diversas
publicaciones, comentarios de libros y películas…
¿cómo te apañas? ¿De
dónde sacas el tiempo? ¿Y esa
facilidad?
Bueno, tampoco publico
tanto, al menos no tanto como quisiera. Muchos
proyectos se me han ido al traste antes de salir,
lo que es una pena. ¿Tiempo? Siempre
me falta, desde luego. Muchas veces me desespero
porque no puedo dedicarme a la escritura todo
lo que deseo. Supongo que eso nos pasa a todos,
máxime cuando hay que ganarse la vida
con un trabajo estable, que vivir de los escritos
de uno es un sueño imposible, auténtica
Ciencia Ficción. Y no todo en la vida
es escribir, desde luego, que existen la familia
y los amigos.
Eso sí, un secreto
para tener más tiempo es huir como de
la peste de los chats y los foros en Internet.
Lo siento, pero es así de crudo. Que
nadie se enfade ni se dé por aludido,
pero mi impresión personal es que muchos
posibles escritores se pasan el día cotilleando
por ahí sin escribir nada de provecho.
Vamos, no hay más que ver las listas
con los laaaaargos mensajes de gente, discutiendo
en profundidad sobre el sexo de los ángeles
y paridas varias. Si yo tuviera que mantener
correspondencia diaria con todas las listas
a las que todavía estoy suscrito, creo
que me faltarían horas. Es imposible
y, lo que resulta peor, es innecesario. Comentar
algo a veces no es malo, hacerlo por costumbre
resulta una carga pesada que te distrae de otros
menesteres. Yo prefiero dedicar mi tiempo libre
a escribir y sólo de tanto en tanto me
paseo por las listas para ver qué se
cuece en ellas. Claro que siempre puede haber
alguien que tenga una capacidad superior a la
mía y pueda realizarlo todo sin despeinarse.
Mis felicitaciones para ese alguien, es un auténtico
fenómeno. Pero como yo soy más
limitado, establezco mis prioridades. Digamos
que visitando de forma esporádica NGC
y alguna lista ya estoy cubierto, jejeje.
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| ¿Facilidad
para escribir? ¿Qué yo tengo facilidad,
quién ha dicho eso? Digamos que tengo
años de práctica, para mí
escribir forma parte de mi naturaleza y a veces
digamos que pongo el piloto automático.
Eso y no repasar nada casi nunca, por ello luego
sale lo que sale, glups.
¿Qué opinas
de la Cifi publicada en España? ¿Cómo
ves el futuro de ésta? ¿Algún
autor favorito?
¡Ah! Pero, ¿se
publica Ci-Fi en España? Es broma, es
broma. Ya sé que se publica algo, aunque
no todo lo que se debiera. El problema es que
la buena Ci-Fi, la genuina, está en manos
de editoriales más amateurs, como Espiral,
Silente
o Vórtice por mencionar
alguna, mientras que las profesionales o las
que van en camino de serlo, huyen de la Ci-Fi
autóctona como del diablo. ¿Qué
pasa con los autores de aquí, tan malos
son? Nombres para mí extraordinarios
como José Antonio Suárez, Juan
Antonio Fernández Madrigal, Gallego y
Sánchez, Daniel Mares, Carlos Castrosín,
Luis Ángel Cofiño, José
Antonio Cotrina, Santiago Eximeno y un largo
etcétera son caros de ver. La mayoría
de las veces sólo podemos disfrutar de
ellos en ediciones de aficionados, lo cual es
una pena. ¡Si esta gente sería
considerada la crema de la crema en Estados
Unidos! Esperemos que las editoriales se quiten
las telarañas de los ojos y apuesten
más por la creatividad autóctona,
una de las más vitales a nivel mundial,
incluso a pesar de su mala prensa. De momento
ciertas editoriales han apostado un poco más
hacia la fantasía y gente como Rafa Marín,
Javier Negrete o Rodolfo Martínez tienen
más cancha. Que no decaiga y continúe,
pero que amplíen el espectro hacia temas
más especulativos. ¡Hasta puede
que publique yo y todo! Bueno, no nos pasemos.
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¿Consejos para los
principiantes?
Yo de ti no lo haría,
forastero…
¡Vaaaaale! Que no
se desanimen y continúen escribiendo,
la práctica es muy importante. Por norma
general el último escrito siempre está
mejor que el primero, así que es cuestión
de ir insistiendo. No deben hacer mucho caso
de las críticas, en especial de las buenas,
pues son las más nocivas para un escritor
en formación. La autocomplacencia es
el peor veneno de un escritor. Siempre hay que
analizar la propia obra con cierto distanciamiento,
pensando que todo es mejorable. Aunque lo que
para algún lector es malo para otro puede
ser bueno, que a mí me ha pasado. Gente
famosilla ha criticado partes de obras mías
que luego a otras personas les ha entusiasmado.
Eso sí, hay que intentar mejorar de forma
ininterrumpida, aprender de los errores y escribir,
escribir, escribir sin tregua ni descanso. Una
buena forma de mantener el tono es presentarse
a concursos, más que nada porque hay
que ceñirse a unas bases y se va ganando
en disciplina. ¡Y si encima te llevas
un premio ya es la rehostia!
Si no se siguen estos consejos
ni ningún otro, seguro que el éxito
puede ser posible.
En cuanto a las editoriales
o editores, ¿qué tal lo están
haciendo?
Pues hay de todo, como en
botica. Gente como Juanjo Aroz, a quien considero
una excelente persona y un amigo muy querido
pese a su empeño en publicarme, está
haciendo una labor de trinchera impagable por
el género en nuestro país. ¡Cuánta
gente buena ha dado a conocer! Lo malo, a mi
modo de ver, es cuando se pretende dar el salto
de editorial amateur a profesional. Muchos se
dan el costalazo padre al no medir bien sus
fuerzas. No citaré nombres, pero en la
mente de todos resuena cierta “editorial”
que dejó a muchos escritores con un palmo
de narices y los bolsillos vacíos. Resumiendo,
por un lado tenemos a Espiral,
Silente,
Vórtice,
Libro
Andrómeda y algún otro que
están en esa labor de zapa, sacando libros
muy interesantes de gente de aquí, aunque
con ediciones limitadas y en plan aficionado,
desde luego. Me descubro ante ellos, son unos
héroes y algún día la historia
de la Ci-Fi tendrá que reconocer su ingente
labor. Luego tenemos, en una curiosa Tierra
de Nadie, a otras editoriales que intentan despegar
hacia una profesionalidad prometedora. Mencionaré
AJEC
como la más interesante de ellas, aunque
Vórtice
y Silente
siguen también dicha estela
con títulos muy atractivos. Que la Fuerza
les acompañe.
Mención aparte merecen
las editoriales de tipo mediano, profesionales
o casi, tipo Artifex, Equipo Sirius, etc. Luego están las
que aspiran a ser mayores como Gigamesh
o La Factoría de Ideas,
y acabaremos con las Grandes Empresas tipo Ediciones B o Minotauro. Curiosamente,
a mayor grandeza de editorial, menor volumen
de escritores autóctonos publicados,
como si ambas premisas fueran incompatibles.
La Ci-Fi sólo saldrá del ghetto
cuando se normalice la publicación de
autores españoles en tiradas profesionales,
al alcance de un público mayoritario.
Y eso, hoy por hoy, todavía es un sueño
inalcanzable.
¿Y el boom de las
webs, te parece positivo, negativo…?
Me parece muy positivo,
desde luego. Es una forma alternativa de foguearse
escribiendo y publicando, manteniendo un contacto
más directo con los lectores, aunque
me temo que está dirigido a un segmento
de gente muy determinado. Vamos, que es un círculo
cerrado donde no participa el público
en general. Eso hace que una web no pueda sustituir
a la publicación de un libro que se distribuya
por todas las librerías y llegue a un
público más amplio. Pero así
y todo es una opción interesante que
con el tiempo puede dar un cambio radical en
nuestra forma de entender la literatura. No
reniego de las webs, me parecen hasta cierto
punto muy estimulantes e innovadoras. Son una
especie de talleres literarios abiertos. Sirven
para experimentar y adquirir cierta soltura,
lo cual resulta muy atractivo. Eso sí,
dentro de sus limitaciones.
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¿Y qué
hay del fándom? ¿Está bien
y sanamente nutrido? ¿Apoya suficientemente
a nuestros géneros? ¿Qué
tal te trata a ti?
Vamos a ver, digámoslo
de una vez por todas: el fándom es una
entelequia, como tal no existe. Semejante palabreja
trata de definir lo indefinible, es como intentar
ponerle puertas al campo. Lo que eufemísticamente
se define como fándom es, en realidad,
uno o varios grupetes de amigos. Nada que objetar,
desde luego, pero a título operativo
no sirve para nada, es una actividad para pasar
el rato y poco más. Yo he asistido a
tertulias, hispacones y reuniones de todo pelaje.
Me lo he pasado pipa, he hecho un montón
de amigos y he conocido a gente muy interesante.
Pero bueno, es como si por asistir a la reunión
de una comunidad de vecinos uno pretenda que
le pinten el piso gratis. Que cada cual tiene
sus intereses y todos son aficionados, con sus
miserias y limitaciones, sus tendencias y sus
manías. De hecho, lo que me ha chocado
de siempre es que a veces dentro de estos grupos
se montan facciones opuestas y ya la tenemos
liada. Unos acusan a otros de revisionistas,
de retrógrados o de qué sé
yo. A mí es que me da la risa cuando
veo semejantes actitudes. Además, siempre
están intentando colocarte en un bando
u otro. ¿Eres seguidor de la Fantasía
o más bien te decantas por la Space Opera?
¿Fondo o forma? ¿Estilista
o aventuraro? ¿Vaginal o clitoridiano?
¡Y qué más da, puñeteros!
Vamos, si he de pertenecer al fándom
sólo para seguir a unos y enfadarme y
repartir leña verbal a otros porque no
piensan punto por coma igual que yo, pues no
me interesa, con su pan se lo coman. ¡Vaya
tocada de narices! Por ese motivo suelo huir
de todo lo que huele a fándom, me produce
cierta urticaria. Lo bue-
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no de la Ciencia Ficción, a mi modo de ver, es que
da cabida a todo tipo de disquisiciones, ya
sean filosóficas, científicas
o estilísticas. Y no hay una mejor que
otra, todas tienen su importancia y ninguna
debería ser deleznada.
Resumiendo, que mi relación
con el fándom es buena pero distante.
Me gusta reunirme con gente para charlar e intercambiar
opiniones, pero creo que a veces su existencia
como núcleo aglutinador de grupúsculos
puede ser más una molestia que otra cosa,
principalmente cuando cada cual tira por su
lado y todos pretenden hacerse con el control.
Hay que abrirse al mundo, expandirse en vez
de crear un espacio endogámico, excluyente
y cerrado sobre sí mismo. Supongo que
a eso van, pero hoy por hoy no es que se les
esté dando muy bien que digamos. Así
que contestando a tu pregunta, el fándom
no me trata de ninguna forma, lo cual según
se mire es una bendición.
¿Te entusiasma participar
en concursos?
Pues aunque no te lo creas,
no me entusiasma demasiado participar en concursos,
y eso que he participado en muchísimos
de ellos. Lo bueno que tienen, como ya he comentado
antes, es que te obligan a mantener cierta disciplina
a la hora de escribir. Normalmente se ha de
tocar un tema definido y hacerlo en una extensión
determinada. Como ejercicio suele ser muy bueno.
Otra cosa es que considere que sean infalibles.
Supongo que a todos les ha pasado, pero puedo
decir por experiencia que relatos enviados a
un certamen han pasado sin pena ni gloria, mientras
que vueltos a enviar a otro concurso han obtenido
menciones o premios. ¿Qué pasa,
es que los relatos mejoran con el tiempo, como
el vino en barrica? ¿O más bien
todo depende del jurado que los lea, o de la
calidad de los otros relatos que se presentan?
En fin, que todo el proceso me parece en extremo
subjetivo. Ganar muchos premios no quiere decir
que se escriba mejor, de la misma forma que
no ganar ninguno no indica que uno sea malo.
Yo he sido durante muchos años Eterno
Finalista pero ni me considero mejor o peor
que el resto de participantes. El azar también
interviene en el proceso. Eso sí, si
ganas algún premio y encima te dan dinero,
pues alegría y que no decaiga. Vale más
eso que una patada en la espinilla, jejeje.
¿Cuántos
premios hay en tu haber? Háblanos de
ellos, cuál te hace sentir más
orgulloso.
Ésta es una pregunta
con trampa. ¿Cómo te digo ahora
los premios que he obtenido y mi satisfacción
por ellos si antes los he puesto en tela de
juicio? Pues a pesar de todo uno es humano y
por ello contradictorio, así que me llena
de orgullo el que me den cualquier premio, ¿qué
te creías?
Pues que recuerde he ganado
el Concurso de Relatos ASCII de Sevilla, presentando
dos relatos que quedaron primero y tercero en
la misma edición. También tengo
el primer premio de Cuento de Terror Terra Ignota,
el segundo premio Espiral 2002, un accésit
al V Premio Manuel de Pedrolo y el primer Premio
en la VIII edición de este año,
he sido finalista en el UPC, en el Ignotus,
en el Alberto Magno, en El Melocotón
Mecánico, en el Premio A Quien Corresponda,
he ganado varios premios Nitecuento y he sido
mencionado en otro sinfín de certámenes.
De hecho nada especial, pero sirve para llenar
el currículo, jejeje.
Pues de momento el premio
que me hace sentir más orgulloso es el
último obtenido, el Manuel de Pedrolo
de este año. Aparte de ser un premio
con gran solera en Catalunya tiene el aliciente
de ser en catalán, una faceta que siempre
se me había resistido y que representó
un duro trabajo de escritura.
Y a todo esto, una duda
que se me acaba de pasar por la cabeza…
¿Tú no firmabas antes como Juan
Antonio Fernández? De hecho así
te conocí yo… ¿Qué
pasó? ¿Por qué catalanizaste
tu nombre?
Pues porque soy catalán,
¿no te digo? También hubo un determinado
factor que contribuyó a acelerar el cambio
en cierto momento. Al salir a la palestra mi
tocayo y buen amigo Juan Antonio Fernández
Madrigal, un gran escritor por cierto, decidí
que de cara a evitar posibles confusiones entre
los lectores lo mejor sería diferenciarnos
lo máximo posible. Como él es
andaluz y eso de firmar como Quiyo o Lerele
no quedaba fino, pues mejor yo catalanizaba
mi nombre, ¿no te parece? ¡Ey,
que es broma, mis padres también vinieron
de Andalucía, no la liemos ahora! ¡Vade
retro, Carod Rovira!
¿Proyectos a corto
y medio plazo?
Proyectos, proyectos. Pues
si el tiempo o las autoridades no lo impiden
sacaré una novela en AJEC
(¡eo, Raúl!) para octubre, más
o menos. Luego está mi novela en Silente
(¡eo, Pedro!), aunque eso lo veo más
verde ya que no tengo fechas. Seguiré
insistiendo en el premio UPC,
tal vez en el Minotauro
y ya veremos. Mejor ir paso a paso, que luego
todo se tuerce. Eso sí, seguiremos colaborando
con NGC y BEM
On Line entre otros sitios. Mientras el
cuerpo aguante…
Unas palabritas para NGC…
:-)
Desde luego. Unas palabritas.
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¡Ey, un momento! Quiero
decirle a esa pelirroja dicharachera de Pily
B. que siga en la brecha, pues la Ci-Fi en España,
hasta esa cosa llamada fándom, es Mucho
Más Divertida y Estimulante gracias a
ella. Proyectos como NGC son
de lo más atractivos y aportan savia
nueva al género. Ójala NGC
siga creciendo para satisfacción de todos
los aficionados. Por mi parte ya sabes que apoyo
todas tus iniciativas. Sigue así: Hacia
las estrellas y más allá.
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