| ¿Has
hecho tus pinitos dentro de algún otro
género?
No y no me lo planteo a
corto plazo. En todo caso, insertado en mi trabajo
actual, que es la ficción de aventuras,
se podrá detectar guiños a aquellos
géneros que gozan de mi simpatía.
Influencias…
Pues, escapando de recitar
la larga retahíla de escritores que a
lo largo de mi vida, en uno u otro momento,
me han hecho disfrutar y seguramente de forma
subliminal han influido en mí, prefiero
sintetizarlo (quizá demasiado, pero sí
de manera bastante elocuente) de este modo:
quisiera manejar el léxico con la riqueza
y el arte de Pérez-Reverte o Marín
y comunicarme con el estilo de Ángel
Torres Quesada.
¿Qué es lo
que más valoras dentro de una obra de
Cifi, lo que más te seduce cuando lees
un trabajo ajeno?
Ha de prevalecer “el
sentido de la maravilla” y no es una frase
hecha, considero que es el alma de la Cifi.
El cómo puede ser muy variado, pero me
gusta que me agarren desde el principio, casi
sin darme respiro. Si me sorprenden con algo
nuevo, eso bordaría la obra, como es
obvio, pero soy consciente de que eso cada vez
es más difícil.
Pero, en general, no me
importa que una idea pueda no ser original si
a cambio el desarrollo de la misma me hace pensar,
sonreírme o me enseña nuevos conocimientos.
Cada vez exijo más que esté bien
escrito y con coherencia, me explico: no me
gustan los que utilizan un lenguaje artificiosamente
rebuscado o alargan las páginas innecesariamente
para que quede un libro inmenso.
Por último, me gusta
que me arranquen emociones. Entretenerme, sentir
y aprender. Eso es lo que me convertirá
en fiel lector de un autor.
| ¿Cuál
es tu método a la hora de trabajar?
El problema radica
en que estoy condicionado por el tiempo
libre que me deja mi trabajo y mi vida
personal, por lo que en ocasiones me veo
obligado a ser algo anárquico.
Sin embargo, mi esquema general es el
siguiente: primero surge la idea general,
de dónde parto y adónde
quiero llegar, las escenas concretas que
quiero desarrollar y los clímax
del argumento. Inicio el borrador desde
el primer capítulo y voy uniendo
los puntos. Esto último provoca,
en alguna ocasión, una improvisación
que me desvía del planeamiento
inicial o, inclusive, los propios personajes
me demandan caminos nuevos. Me siento
a escribir y dejo que mis dedos se vuelvan
locos transcribiendo directamente lo que
sale en bruto de mi mente. Después,
repaso el capítulo como si diera
capas de pintura, de manera que en cada
revisión añado detalles,
busco la ligazón a lo que se va
acumulando… También me gusta
tener a mano un cuaderno de notas.
Peores momentos durante
tu corta pero fructífera andadura… |

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Varios y de distinta índole.
En cuanto al proceso creativo, los momentos
en que pincho y me detengo de forma indefinida.
Te hundes, te deprimes, miras atrás y
no te convence lo que has escrito. Sería
más bien una crisis de confianza.
Una historia tan ambiciosa
en cuanto a planteamiento llega a agotarle a
uno y en ocasiones te preguntas “¿Y
por qué estoy haciendo yo esto?”
Es como si la ilusión desbordante que
te empuja un día, te entierra otro. Se
requiere mucha motivación y pundonor.
Exigió mucha fuerza y valor sacar adelante
un proyecto de este calibre. Además,
mi entorno más inmediato no muestra interés
alguno por la ciencia ficción y es como
estar varado en una isla desierta. Todos los
apoyos que me han venido desde el exterior y
la respuesta de los lectores han servido de
estupendo revulsivo para convencerme de que
es esto lo que quiero y que voy a luchar por
ello.
¿Qué te hace
sentir más orgulloso por el momento?
Ver materializado mi sueño.
Ver que todas esas páginas las he escrito
yo, que son como la esencia que queda tras destilar
sueños, trabajo, sudor, desvelos y mucha,
mucha ilusión. Que alguien se dirija
a mí y me pregunte impaciente: “¿cuándo
sale el próximo?” es lo más
satisfactorio. Que hablen de mis personajes
como si existieran de verdad significa que ya
no son míos, sino que se han emancipado.
Eso es… no tengo palabras.
Una compañera me
dijo que su hermana había leído
mi relato breve “El buen pastor no abandona
a sus ovejas” y que había llorado.
Aquel día me quedé de piedra.
¿Algún premio?
No, pero tampoco me he
presentado a ninguna convocatoria del género.
Mi premio ahora es hacerme un hueco en el panorama
actual, encontrar un público con el que
conectar y que cada novela sea mejor que la
anterior.
Lamento, quizá,
el que un premio te da un nombre, independientemente
de cual sea la calidad de la futura producción,
ahogando a escritores que ofrecen verdaderos
aires nuevos. El bolsillo del comprador es limitado
y en ocasiones su única referencia a
la hora de comprar un libro es una muy buena
campaña de marketing, siendo imantados
por ella e ignorando a otros libros que están
ahí, con historias muy buenas que esperan
ser descubiertas.
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Ahora
sí, háblanos de tu último
trabajo.
Sol
de otro mundo, fue mi tarjeta
de presentación, toda una prueba
de fuego y salto mortal sin red. Fue admitida
y recibida por una crítica que
hablaba de un planteamiento que prometía,
pero que habría de ser refrendado
en su continuación. Yo era toda
una incógnita como autor. Crear
Falso poder, pues, acarreaba
una gran responsabilidad, ya había
dado el primer paso, existía una
referencia mía y sabía lo
que era colocar una novela en todas las
estanterías; ahora venía
dar un paso muy importante. Serenamente,
he continuado la historia de Michael Smith
y de su mano conduzco al lector hacia
los entresijos del Imperio. Es una novela
coral: muchos personajes y sus historias
se unen a los ya iniciales. Ha sido como
tejer una inmensa tela de araña.
La acción principal se traslada
a Ada, la ciudad-continente del planeta
Nadín, donde todo un juego de pasiones
y conspiraciones se cocinarán ante
nuestros ojos. Confieso que me he divertido
mucho escribiendo esta novela y espero
contagiar esta misma sensación
al lector. He querido sumergirle en un
escenario rico y lleno de matices. Pretendo
que el lector sienta el aliento de los
personajes. Esta novela pretende mostrar
las distintas pasiones que arrastran al
ser humano. El tercio final del libro
es como caer por un pozo sin ver el fondo;
esa es mi manera de dejaros a las puertas
de El último amanecer.
Esta
siempre cae; ¿qué opinas
del panorama actual? (Autores y obras)
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Pues soy de los optimistas.
La literatura ha de competir con muchas formas
de ocio y la ciencia ficción toca todos
los palos. Sin embargo, parece estarse prolongando
la aparición de nuevos y buenos autores
españoles, así como el reconocimiento
de estos por parte del público. Recientemente
tuve la oportunidad de entrevistar a Barry B.
Longyear (autor de la novela Enemigo
mío) y me confesaba la disminución
tanto de la producción como de la venta
de cifi pura en detrimento de una fusión
hacia la fantasía, mostrando síntomas
de cierto agotamiento. Similar fenómeno
ocurre en Europa. Pues bien, quizá esa
es la evolución natural que está
desarrollando el género para sobrevivir.
Particularmente, yo me siento más cercano
a la ciencia ficción clásica,
aunque mi obra en ocasiones tenga algo de amalgama
de otros géneros.
Predecir el futuro es difícil,
pero se está consolidando un aumento
de las series de TV de cifi y esto beneficiará
a la literatura, aunque sea de rebote. Internet
está plagado de webs especializadas.
Algunas publicaciones desaparecen, pero otras
emergen con fuerza. Escondidos en la sombra
hay muchos escritores potenciales que aprovecharán
las nuevas herramientas como los e-books o la
autoedición. Hay una masa cada vez mayor
de lectores potenciales, por lo que no debe
haber miedo a publicar un número superior
de novelas. Que el género de cifi esté
presente más en los medios de comunicación
será básico.
¿Y de la edición
y venta?
He tenido la oportunidad
de echar un vistazo a las “tripas”
de la edición y es más complejo
de lo que parece. En ocasiones, creatividad
y talento entran en contradicción con
un mundo marcado por la exigencia de rentabilidad
y la competencia. Lo que sí quiero es
unirme al coro de voces que reclama menos anglosajonitis,
precios más económicos y editar
mayor número de títulos con tiradas
pequeñas (los nuevos métodos de
impresión lo permiten, requieren menor
inversión y si el título funciona,
en 20 días se puede colocar una segunda
edición en las librerías). El
aficionado a la cifi, a diferencia del de otros
géneros, visita webs, librerías
especializadas, foros y a día de hoy
es consciente de la cantera que tenemos.
Pero ya he dejado de lamentarme.
El mercado siempre estará ahí,
con sus reglas, dominado por los de siempre,
aunque es agradable ver editoriales medianas
y pequeñas que nos ofrecen algo más.
Los fanzines y las editoriales sin ánimo
de lucro, demuestran en más de una ocasión
que David puede vencer a Goliat. Afortunado
aquel que tiene el apoyo de un sello editorial,
un nombre consolidado y sus libros se venden
antes de salir siquiera. Son unos privilegiados.
En la cifi, sin embargo, el boca a boca (o pc
a pc) hace mucho y la lista de autores se va
a incrementar. Es cuestión de paciencia,
y, eso sí, mucho, mucho trabajo. Nadie
regala nada.
¿Nuevos proyectos?
Ahora, acabar El
último amanecer. Me considero
una persona muy exigente y quiero cerrar la
trilogía sin defraudar a aquellos que
sigan el camino hasta el final. Soy consciente
de que, pasado el tiempo, la trilogía
será enjuiciada en su conjunto y por
ello quiero cerrar el círculo lo mejor
posible. Las dos novelas anteriores, aunque
pertenecen a un todo, tienen personalidad propia
y lo mismo ocurrirá con El último
amanecer.
Han calificado de ambicioso
que me estrene con una trilogía. Pues
bien, ¿quieres que te confiese un secreto?
Con la tercera novela concluyo la odisea de
Michael Smith, pero habré dejado encima
de la mesa todo un universo nuevo. Ya estoy
barajando varias ideas a desarrollar en una
serie de novelas cortas que expandan este mundo
que he creado y dado forma. Pretendo recuperar
y actualizar al siglo XXI el espíritu
de sagas por todos conocidas, space operas con
sello made in Spain. Fíjate, acabo de
proponerme, si te das cuenta, escalar montañas
gigantes. ¿Acaso el reto no es apasionante?
Pero, retomando el principio, mi reto actual
es concluir la trilogía Escena Final
y hacerlo de forma que quede satisfecho sabiendo
que lo he hecho lo mejor que he podido y que
haré partícipe de mis viajes y
aventuras a muchos otros que comparten los mismos
sueños.
Pasiones, hobbies; cuéntanos
más cosas de ti, en qué más
andas metido o en qué te gustaría
verte en el futuro.
En cuanto puedo me escapo
al Cantábrico, a mi tierra. Allí
me evado y me relajo del estrés acumulado
en Madrid. Me gusta leer un buen libro y siempre
tengo una torre enorme de lecturas pendientes
(leer un cómic o desempolvar mi XBox
ya lo hago muy poco). Como géneros alternativos
me atraen, la economía, la historia,
la divulgación científica y el
misterio. El cine es mi otra pasión;
de todo tipo: clásico y moderno. Me gusta
viajar por Europa, la buena mesa, una conversación
inteligente delante de un café, el teatro
y pasear por la playa. ¿Problema? Que
el ritmo que impone la sociedad actual y mis
obligaciones me impiden saborear todo lo que
quisiera lo que acabo de enumerar.
Veo cómo otros escritores
mantienen blogs, participan activamente en foros,
tienen una producción extensa de relatos
breves,... Todo eso, por carencia de tiempo
disponible, soy incapaz de emular. Sin embargo,
al igual que aposté por centrarme exclusivamente
en escribir estas tres novelas, y continuar
mi producción en este universo, he afrontado
un nuevo reto, igual de ilusionado que cuando
en su día inicié la trilogía.
He tenido la oportunidad de publicar, desde
su primer número, en el magazine Scifi.es.
Junto a un equipo de aficionados al género,
que me sorprendió por cómo abanderó
este extraordinario proyecto de manera tan profesional,
estoy colaborando a través de artículos
especiales. “Carl Sagan” y “Enemigo
mío” han sido hasta ahora los primeros,
a los que seguirán varios en los que
ya trabajo y otros que planean en mi mente.
Este trabajo es más complejo de lo que
parece. Requiere documentación exhaustiva,
en ocasiones entrevistas con los propios protagonistas
(un científico de la NASA ya me ha confirmado
una), capacidad de síntesis, cuidada
elaboración y esfuerzo por conseguir
captar la atención del lector. La energía
para todo esto la saco de trabajar en lo que
me gusta y en que me sirve de auténtica
evasión con la que desconectar del ritmo
frenético y, en ocasiones, deshumanizado
con el que nos envuelve la realidad. Paradójico,
¿verdad?
Respecto al futuro, querría...
estar ahí.
Unas palabritas para NGC.
Felicitaciones por
una excelente labor de divulgación y
trabajo bien hecho que dice mucho de quienes
están detrás. Ánimo
por colaborar en hacer más grande un
género que lejos de quedarse en un mero
consumo, despierta la participación de
sus seguidores. Todo un honor haber despertado
vuestro interés. Y un profundo agradecimiento
por permitirme contestar en voz alta a vuestras
preguntas.
Estaba en una barca en
medio del océano. A lo lejos, en el horizonte,
divisé varios barcos y les hice señas:
salté, agité las manos, grité
hasta quedarme afónico. Desde el puente
del buque NGC su capitán extendió
un catalejo, me divisó y dio orden de
virar hacia mi encuentro a toda máquina.
Una estela de embarcaciones siguió su
maniobra. Supe que estaba salvado y que me llevarían
a tierra firme. Había dejado de ser un
náufrago.
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