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Unas preguntas de rigor a... "Jaime Santamaría" volver al índice de entrevistas
 
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Cuándo fuiste “captado” por el género de la ciencia ficción?

Si tuviera que bucear en mis más antiguos recuerdos que sirvieron para alimentar esta afición, me vienen a la memoria, quizá, más influencias audiovisuales que literarias: las máquinas recreativas donde aporreábamos el botón de disparo para liquidar “marcianitos”, vivir en primera persona estrenos de cine como “El imperio contraataca”, “Superman”, “Flash Gordon” y “E.T.” (en aquella época se hacían larguísimas colas a las puertas de cines que hoy ya no existen), los videojuegos para Spectrum y los comics de superhéroes de la Marvel. Entre mis juguetes abundaban, lo que más, las naves espaciales. Sin embargo, desde siempre, si algo le da un vuelco a mi estómago y echa a andar mi imaginación, es el mirar al espacio. Entre mis vocaciones frustradas y sueños de niñez figura con fuerza la de ser astronauta.

¿Cómo fue que empezaste a escribir?

Siendo sólo un adolescente, era de los que escribía poesías cuando una chica te traía de cabeza (sigo siendo un romántico y creo que se nota y notará en mis novelas). También, cuando en clase de Lengua encargaban narraciones, yo les ponía calor y trataba de elaborar historias lo más imaginativas y lo mejor redactadas posible. Llevar un diario también me tentaba, pero me negaba a poner por escrito mis pensamientos más íntimos por temor a que estos fueran descubiertos (ahora, escribir novelas de ficción me permite escamotear vivencias propias). También escribí para el periódico de mi colegio y me gustaba crear guiones para obras de teatro que se representaban en las fiestas (me encantan las comedias de enredo y los vodeviles con puertas por donde entran y salen los actores dando pie a confusiones hilarantes).

Primero La aventura en la que estoy metido ahora, esto es, escribir de manera profesional la trilogía Escena Final, se gestó el verano de 1992. Aprovechando que tenía las vacaciones por delante, de forma totalmente espontánea surgió en mí la necesidad de trasladar a papel una historia de aventuras espaciales que rondaba mi cabeza. Quería escribir un libro que tuviera todos mis gustos reunidos. El tema se prolongó unos meses, quedando plasmada en un cuaderno una historia manuscrita que sobrepasaba lo inicialmente imaginado. Este relato quedó inconcluso y aparcado en un cajón hasta que acabé la universidad. Pocos años más tarde, a finales de los noventa, lo pasé a máquina y acabé lo que ya sabía que era la primera novela de un universo en el cual ubicaría toda mi producción.


¿Has hecho tus pinitos dentro de algún otro género?

No y no me lo planteo a corto plazo. En todo caso, insertado en mi trabajo actual, que es la ficción de aventuras, se podrá detectar guiños a aquellos géneros que gozan de mi simpatía.

Influencias…

Pues, escapando de recitar la larga retahíla de escritores que a lo largo de mi vida, en uno u otro momento, me han hecho disfrutar y seguramente de forma subliminal han influido en mí, prefiero sintetizarlo (quizá demasiado, pero sí de manera bastante elocuente) de este modo: quisiera manejar el léxico con la riqueza y el arte de Pérez-Reverte o Marín y comunicarme con el estilo de Ángel Torres Quesada.

¿Qué es lo que más valoras dentro de una obra de Cifi, lo que más te seduce cuando lees un trabajo ajeno?

Ha de prevalecer “el sentido de la maravilla” y no es una frase hecha, considero que es el alma de la Cifi. El cómo puede ser muy variado, pero me gusta que me agarren desde el principio, casi sin darme respiro. Si me sorprenden con algo nuevo, eso bordaría la obra, como es obvio, pero soy consciente de que eso cada vez es más difícil.

Pero, en general, no me importa que una idea pueda no ser original si a cambio el desarrollo de la misma me hace pensar, sonreírme o me enseña nuevos conocimientos. Cada vez exijo más que esté bien escrito y con coherencia, me explico: no me gustan los que utilizan un lenguaje artificiosamente rebuscado o alargan las páginas innecesariamente para que quede un libro inmenso.

Por último, me gusta que me arranquen emociones. Entretenerme, sentir y aprender. Eso es lo que me convertirá en fiel lector de un autor.

¿Cuál es tu método a la hora de trabajar?

El problema radica en que estoy condicionado por el tiempo libre que me deja mi trabajo y mi vida personal, por lo que en ocasiones me veo obligado a ser algo anárquico. Sin embargo, mi esquema general es el siguiente: primero surge la idea general, de dónde parto y adónde quiero llegar, las escenas concretas que quiero desarrollar y los clímax del argumento. Inicio el borrador desde el primer capítulo y voy uniendo los puntos. Esto último provoca, en alguna ocasión, una improvisación que me desvía del planeamiento inicial o, inclusive, los propios personajes me demandan caminos nuevos. Me siento a escribir y dejo que mis dedos se vuelvan locos transcribiendo directamente lo que sale en bruto de mi mente. Después, repaso el capítulo como si diera capas de pintura, de manera que en cada revisión añado detalles, busco la ligazón a lo que se va acumulando… También me gusta tener a mano un cuaderno de notas.

Peores momentos durante tu corta pero fructífera andadura…

Varios y de distinta índole. En cuanto al proceso creativo, los momentos en que pincho y me detengo de forma indefinida. Te hundes, te deprimes, miras atrás y no te convence lo que has escrito. Sería más bien una crisis de confianza.

Una historia tan ambiciosa en cuanto a planteamiento llega a agotarle a uno y en ocasiones te preguntas “¿Y por qué estoy haciendo yo esto?” Es como si la ilusión desbordante que te empuja un día, te entierra otro. Se requiere mucha motivación y pundonor. Exigió mucha fuerza y valor sacar adelante un proyecto de este calibre. Además, mi entorno más inmediato no muestra interés alguno por la ciencia ficción y es como estar varado en una isla desierta. Todos los apoyos que me han venido desde el exterior y la respuesta de los lectores han servido de estupendo revulsivo para convencerme de que es esto lo que quiero y que voy a luchar por ello.

¿Qué te hace sentir más orgulloso por el momento?

Ver materializado mi sueño. Ver que todas esas páginas las he escrito yo, que son como la esencia que queda tras destilar sueños, trabajo, sudor, desvelos y mucha, mucha ilusión. Que alguien se dirija a mí y me pregunte impaciente: “¿cuándo sale el próximo?” es lo más satisfactorio. Que hablen de mis personajes como si existieran de verdad significa que ya no son míos, sino que se han emancipado. Eso es… no tengo palabras.

Una compañera me dijo que su hermana había leído mi relato breve “El buen pastor no abandona a sus ovejas” y que había llorado. Aquel día me quedé de piedra.

¿Algún premio?

No, pero tampoco me he presentado a ninguna convocatoria del género. Mi premio ahora es hacerme un hueco en el panorama actual, encontrar un público con el que conectar y que cada novela sea mejor que la anterior.

Lamento, quizá, el que un premio te da un nombre, independientemente de cual sea la calidad de la futura producción, ahogando a escritores que ofrecen verdaderos aires nuevos. El bolsillo del comprador es limitado y en ocasiones su única referencia a la hora de comprar un libro es una muy buena campaña de marketing, siendo imantados por ella e ignorando a otros libros que están ahí, con historias muy buenas que esperan ser descubiertas.

Ahora sí, háblanos de tu último trabajo.

Sol de otro mundo, fue mi tarjeta de presentación, toda una prueba de fuego y salto mortal sin red. Fue admitida y recibida por una crítica que hablaba de un planteamiento que prometía, pero que habría de ser refrendado en su continuación. Yo era toda una incógnita como autor. Crear Falso poder, pues, acarreaba una gran responsabilidad, ya había dado el primer paso, existía una referencia mía y sabía lo que era colocar una novela en todas las estanterías; ahora venía dar un paso muy importante. Serenamente, he continuado la historia de Michael Smith y de su mano conduzco al lector hacia los entresijos del Imperio. Es una novela coral: muchos personajes y sus historias se unen a los ya iniciales. Ha sido como tejer una inmensa tela de araña. La acción principal se traslada a Ada, la ciudad-continente del planeta Nadín, donde todo un juego de pasiones y conspiraciones se cocinarán ante nuestros ojos. Confieso que me he divertido mucho escribiendo esta novela y espero contagiar esta misma sensación al lector. He querido sumergirle en un escenario rico y lleno de matices. Pretendo que el lector sienta el aliento de los personajes. Esta novela pretende mostrar las distintas pasiones que arrastran al ser humano. El tercio final del libro es como caer por un pozo sin ver el fondo; esa es mi manera de dejaros a las puertas de El último amanecer.

Esta siempre cae; ¿qué opinas del panorama actual? (Autores y obras)

Pues soy de los optimistas. La literatura ha de competir con muchas formas de ocio y la ciencia ficción toca todos los palos. Sin embargo, parece estarse prolongando la aparición de nuevos y buenos autores españoles, así como el reconocimiento de estos por parte del público. Recientemente tuve la oportunidad de entrevistar a Barry B. Longyear (autor de la novela Enemigo mío) y me confesaba la disminución tanto de la producción como de la venta de cifi pura en detrimento de una fusión hacia la fantasía, mostrando síntomas de cierto agotamiento. Similar fenómeno ocurre en Europa. Pues bien, quizá esa es la evolución natural que está desarrollando el género para sobrevivir. Particularmente, yo me siento más cercano a la ciencia ficción clásica, aunque mi obra en ocasiones tenga algo de amalgama de otros géneros.

Predecir el futuro es difícil, pero se está consolidando un aumento de las series de TV de cifi y esto beneficiará a la literatura, aunque sea de rebote. Internet está plagado de webs especializadas. Algunas publicaciones desaparecen, pero otras emergen con fuerza. Escondidos en la sombra hay muchos escritores potenciales que aprovecharán las nuevas herramientas como los e-books o la autoedición. Hay una masa cada vez mayor de lectores potenciales, por lo que no debe haber miedo a publicar un número superior de novelas. Que el género de cifi esté presente más en los medios de comunicación será básico.

¿Y de la edición y venta?

He tenido la oportunidad de echar un vistazo a las “tripas” de la edición y es más complejo de lo que parece. En ocasiones, creatividad y talento entran en contradicción con un mundo marcado por la exigencia de rentabilidad y la competencia. Lo que sí quiero es unirme al coro de voces que reclama menos anglosajonitis, precios más económicos y editar mayor número de títulos con tiradas pequeñas (los nuevos métodos de impresión lo permiten, requieren menor inversión y si el título funciona, en 20 días se puede colocar una segunda edición en las librerías). El aficionado a la cifi, a diferencia del de otros géneros, visita webs, librerías especializadas, foros y a día de hoy es consciente de la cantera que tenemos.

Pero ya he dejado de lamentarme. El mercado siempre estará ahí, con sus reglas, dominado por los de siempre, aunque es agradable ver editoriales medianas y pequeñas que nos ofrecen algo más. Los fanzines y las editoriales sin ánimo de lucro, demuestran en más de una ocasión que David puede vencer a Goliat. Afortunado aquel que tiene el apoyo de un sello editorial, un nombre consolidado y sus libros se venden antes de salir siquiera. Son unos privilegiados. En la cifi, sin embargo, el boca a boca (o pc a pc) hace mucho y la lista de autores se va a incrementar. Es cuestión de paciencia, y, eso sí, mucho, mucho trabajo. Nadie regala nada.

¿Nuevos proyectos?

Ahora, acabar El último amanecer. Me considero una persona muy exigente y quiero cerrar la trilogía sin defraudar a aquellos que sigan el camino hasta el final. Soy consciente de que, pasado el tiempo, la trilogía será enjuiciada en su conjunto y por ello quiero cerrar el círculo lo mejor posible. Las dos novelas anteriores, aunque pertenecen a un todo, tienen personalidad propia y lo mismo ocurrirá con El último amanecer.

Han calificado de ambicioso que me estrene con una trilogía. Pues bien, ¿quieres que te confiese un secreto? Con la tercera novela concluyo la odisea de Michael Smith, pero habré dejado encima de la mesa todo un universo nuevo. Ya estoy barajando varias ideas a desarrollar en una serie de novelas cortas que expandan este mundo que he creado y dado forma. Pretendo recuperar y actualizar al siglo XXI el espíritu de sagas por todos conocidas, space operas con sello made in Spain. Fíjate, acabo de proponerme, si te das cuenta, escalar montañas gigantes. ¿Acaso el reto no es apasionante? Pero, retomando el principio, mi reto actual es concluir la trilogía Escena Final y hacerlo de forma que quede satisfecho sabiendo que lo he hecho lo mejor que he podido y que haré partícipe de mis viajes y aventuras a muchos otros que comparten los mismos sueños.

Pasiones, hobbies; cuéntanos más cosas de ti, en qué más andas metido o en qué te gustaría verte en el futuro.

En cuanto puedo me escapo al Cantábrico, a mi tierra. Allí me evado y me relajo del estrés acumulado en Madrid. Me gusta leer un buen libro y siempre tengo una torre enorme de lecturas pendientes (leer un cómic o desempolvar mi XBox ya lo hago muy poco). Como géneros alternativos me atraen, la economía, la historia, la divulgación científica y el misterio. El cine es mi otra pasión; de todo tipo: clásico y moderno. Me gusta viajar por Europa, la buena mesa, una conversación inteligente delante de un café, el teatro y pasear por la playa. ¿Problema? Que el ritmo que impone la sociedad actual y mis obligaciones me impiden saborear todo lo que quisiera lo que acabo de enumerar.

Veo cómo otros escritores mantienen blogs, participan activamente en foros, tienen una producción extensa de relatos breves,... Todo eso, por carencia de tiempo disponible, soy incapaz de emular. Sin embargo, al igual que aposté por centrarme exclusivamente en escribir estas tres novelas, y continuar mi producción en este universo, he afrontado un nuevo reto, igual de ilusionado que cuando en su día inicié la trilogía. He tenido la oportunidad de publicar, desde su primer número, en el magazine Scifi.es. Junto a un equipo de aficionados al género, que me sorprendió por cómo abanderó este extraordinario proyecto de manera tan profesional, estoy colaborando a través de artículos especiales. “Carl Sagan” y “Enemigo mío” han sido hasta ahora los primeros, a los que seguirán varios en los que ya trabajo y otros que planean en mi mente. Este trabajo es más complejo de lo que parece. Requiere documentación exhaustiva, en ocasiones entrevistas con los propios protagonistas (un científico de la NASA ya me ha confirmado una), capacidad de síntesis, cuidada elaboración y esfuerzo por conseguir captar la atención del lector. La energía para todo esto la saco de trabajar en lo que me gusta y en que me sirve de auténtica evasión con la que desconectar del ritmo frenético y, en ocasiones, deshumanizado con el que nos envuelve la realidad. Paradójico, ¿verdad?

Respecto al futuro, querría... estar ahí.

Unas palabritas para NGC.

Felicitaciones por una excelente labor de divulgación y trabajo bien hecho que dice mucho de quienes están detrás. Ánimo por colaborar en hacer más grande un género que lejos de quedarse en un mero consumo, despierta la participación de sus seguidores. Todo un honor haber despertado vuestro interés. Y un profundo agradecimiento por permitirme contestar en voz alta a vuestras preguntas.

Estaba en una barca en medio del océano. A lo lejos, en el horizonte, divisé varios barcos y les hice señas: salté, agité las manos, grité hasta quedarme afónico. Desde el puente del buque NGC su capitán extendió un catalejo, me divisó y dio orden de virar hacia mi encuentro a toda máquina. Una estela de embarcaciones siguió su maniobra. Supe que estaba salvado y que me llevarían a tierra firme. Había dejado de ser un náufrago.

 
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