¿Cómo empezó vuestra afición
por la ciencia ficción, la fantasía y el terror?
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Víctor: Pues nada, la típica casualidad. Me regalaron
un libro de Timun Mas, de esos de “Elige tu
propia aventura”, titulado “Patrulla espacial”.
Me hacía gracia que el protagonista, que era
patrullero espacial (obviamente) se peleara
con el ordenador de a bordo o que no se le ocurriera
otra cosa, para salvaguardar la integridad física
del sistema solar, que cambiar la trayectoria
a un cohete comercial infectado de peste venusiana
(y lleno de gente inocente, el dato es importante)
y mandarlo directamente al sol. Ahí empezó todo,
creo yo.
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| Gabriella:
Con once años mi padre se recorrió todas las
librerías de Londres empeñado en comprarme “El
señor de los anillos”. No lo encontró (todavía
no se había estrenado la película de Peter Jackson),
pero al año siguiente apareció entre mis regalos
de Navidad. Teniendo en cuenta que era o eso
o “La bruja piruja”, Tolkien se convirtió en
compañero de por vida. Lamentablemente se pervirtió
mi camino: la lectura de un par de libros de
la Dragonlance me hizo abandonar durante un
tiempo mis aficiones “fantásticas”, que por
suerte he conseguido recuperar en los últimos
años.
Por cierto, ¿qué género preferís;
la ciencia ficción, la fantasía o el terror?
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Gabriella: Ahora mismo
me absorbe la ciencia ficción, pero siempre
he sido de fantasía cómica.
Víctor: Me gustan los
tres, pero me decanto por la ci-fi.
¿Vuestro
contacto con el fándom cuándo tuvo lugar y cómo
se produjo? (Estáis satisfechos, alguna anécdota...)
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Víctor: Tenía unos
19 ó 20 años y, en el quiosco de la facultad,
encontré un ejemplar de “El Melocotón Mecánico”
(q.e.p.d.). Me lo compré, y eso que mis amigos
se reían del nombre. Mandé un relato con casi
ninguna esperanza de que se publicara, pero
sí que apareció. Hasta bastantes años después
no conocí en persona al editor (Raúl Gonzálvez),
que conste.
Gabriella: ¿Cuenta
como “fándom” el grupo de roleros con el que
me reunía a los diecisiete años los sábados
por la noche para jugar a Kult hasta las siete
de la mañana?
Víctor: Anécdotas
hay muchas. Por ejemplo, cuando un tal Francisco
Fernández Miser (nominado a los Ignotus del
2003) me llamó por teléfono para convencerme
de que interpretara un monólogo que había
escrito para un concurso que iba a ser televisado.
O cuando Santiago Eximeno, autor que la mayoría
ya conoce, nos recomendó un garito (del que
es mejor no hablar) para tomar unas copas
en Madrid (él se excusó diciendo que tenía
una despedida de soltero; yo ahora digo, ¡ja!).
O cuando, estando tomando unos vinillos en
un garito de Cádiz con los chicos del grupo
editorial AJEC, apareció Jesús Quintero con
una pilingui (tradúzcase “lumi” o similar).
Anécdotas hay muchas.
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| Gabriella:
Yo nunca olvidaré el día en que conocí a la
famosa Pily B. Intenté cortarle un mechón de
pelo pero no hubo manera (no sé por qué huía
cada vez que me veía con las tijeras de cocina),
así que me corté uno propio y lo tengo en una
cajita que le enseño a todo el mundo como si
realmente fuera de ella. Por ahora ha colado,
y me han llamado los de “Christie´s” para organizar
una subasta. Pero nada, yo no vendo. Aparte
hay muchas anécdotas, muy muy graciosas, pero
que no puedo contar...
¿Cuáles
son vuestros autores predilectos tanto extranjeros
como españoles? (Y por qué)
Los dos a la vez: ¡Philip
K. Dick es DIOS!
Gabriella: Dentro del
fándom me quedo con la fantasía cómica: Douglas
Adams, Terry Pratchett, y el sublime Robert
Rankin. En ci-fi todavía no he encontrado a
nadie que supere a Dick, y mira que lo intento.
Con todo, Luis Ángel Cofiño se le acerca peligrosamente.
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Víctor: Asimov. Jajajaja,
no, es una broma de mal gusto, los del grupo
de Asimov de Cyberdark hasta me mandaban mensajes
amenazantes cuando publiqué en la web de Parnaso
una crítica a “Preludio a la Fundación”. Pero,
cojones, es que el libro es muy malo...
Gabriella: Ya te digo,
he perdido la cuenta de cuántos libros de
Asimov he leído sólo para poder vilipendiarlo
con conocimiento de causa. Con todo, pedimos
disculpas a todos los fans de Asimov que lean
esto. Todas las opiniones son respetables.
Víctor: No, si a mí
Asimov me gusta y reconozco su importancia
(risas). Ya en serio, dentro de la ciencia
ficción me quedo con Dick, Clarke (exceptuando
ciertos libros post-2001 que todos tenemos
en mente) y, en cuanto a los hispano-hablantes,
gente como Cofiño, Sergio Gaut Vel Hartman
(que es el “Dick argentino”)... y gente como
Eximeno, Fernández Madrigal, Fermín Moreno...
los que editamos nosotros, vamos (más risas).
De fuera del fándom, Michel Houellebecq. Es
un monstruo.
¿Cuándo empezasteis
a escribir y con qué género os desenvolvéis
mejor? ¿Creéis que llegaréis lejos como escritores?
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Víctor: Cierta gente de la Consejería de
Cultura de la Junta de Andalucía dice que soy
un poeta prometedor, me publican en antologías,
me invitan a recitales con todos los gastos
pagados y esas cosas. Yo, tan contento. Empecé
a escribir desde pequeñito, y ahora lo hago
todos los días, por norma. No sólo ciencia-ficción,
sino también mucha fantasía cómica, la susodicha
poesía, realismo trascendente (risas descojonadas)...
Estoy terminando mi segunda novela, protagonizada
por un misógino putero. No, no es encuadrable
dentro del fándom. Por lo menos por lo de putero
(carcajadas atroces).
Gabriella: Empecé a
escribir muy pronto, es que en Inglaterra se
aprende antes que aquí.
Víctor: Menos lobos,
Caperucita.
Gabriella: ¡Es cierto!
Con cinco años todos leíamos y escribíamos.
Tonterías aparte, con catorce años empecé a
ganar premios locales de relato, siempre con
cuentos de ciencia ficción. Es curioso lo fácil
que es destacar cuando eres una niña, y lo difícil
que es cuando eres adulta. Ahora mismo lo único
que me lleva a alguna parte es la poesía, y
recitar me parece algo apasionante. La prosa
la tengo algo olvidada, y tampoco me siento
muy estimulada. Respecto a la pregunta de si
llegaré lejos, por supuesto que no. Hay que
saltar en muchas camas para eso, sobre todo
siendo mujer.
Víctor: Pues yo no sé
a quién me habré tirado en otra vida... Yo sí
creo que llegaré lejos, fuera del fándom, eso
sí. Por ahora tengo un libro publicado que no
lee nadie. Algo es algo.
¿Y
como editores?
Los dos a la vez: Más
nos vale.
¿Y
ya puestos, lo de publicar Cifi, fantasía y
terror de autores hispanoparlantes, ¿cómo llegó?
¿Y por qué autores apenas conocidos entre otros
que ya van despuntando? ¿No os parece demasiado
arriesgado o es simplemente que alguien más
tenía que hacerlo?
Víctor: Cuando salimos
de la clínica el doctor nos exhortó a no hacer
este tipo de gilipolleces. Ya sabes, arruinar
a nuestros amigos y familiares, invertir en
cultura, ponerle portadas a nuestros libros
que nadie iba a entender... Ese tipo de cosas.
El doctor era sabio. No hay día que pase sin
que me acuerde de su madre: jamás debió dejarnos
salir de allí.
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Gabriella: No le hagáis
caso, es la medicación. Se nos ocurrió un
día en el que el concepto de “basura laboral”
nos había saturado. Estábamos hartos de trabajos
mal pagados (o sin pagar) y de perder el tiempo,
así que decidimos coger el toro por los cuernos
y hacer algo que nos gustara, por lo menos
hasta que el invento nos reventara en la cara.
Víctor: Tic tac, tic
tac.
Gabriella: Lo de “autores
apenas conocidos” tampoco es así, simplemente
publicamos a los que nos parecen mejores,
independientemente de que sean conocidos en
su casa a la hora de comer o superventas.
Víctor: Si hiciera
una lista de los diez mejores escritores que
conozco, muchos serían españoles, y la mayoría
no son ni conocidos. El no publicar con las
grandes editoriales les supone un hándicap:
¿cómo vas a llegar a conocer a un escritor
que apenas publica? Hay que darle la alternativa
a estos autores. Alguien tenía que hacerlo
(aparte de proyectos como Espiral o Silente
que son, a mi juicio, mucho más importantes
de lo que un lector pueda darse cuenta).
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| ¿Cuál
es vuestro método de trabajo y qué criterio
seguís a la hora de escoger una novela?
Gabriella: Es muy sencillo.
Todo depende del día de la semana: lunes, aplico
un criterio estructuralista; martes, formalista;
miércoles, deconstructivista; jueves, sociosemiótico;
viernes, marxista; sábado, simbolista y el domingo,
simplemente, juicio de valor. A veces pienso
que esto es lo que los autores creen que hacemos,
elegirlo al azar. Sin embargo sí hay un análisis
muy concienzudo de la forma y el contenido de
la mayoría de los manuscritos que recibimos.
Personalmente, también es cierto que un manuscrito
en el que en el primer párrafo hay dieciocho
faltas de ortografía y de gramática no va a
pasar mi criba.
Víctor: Yo no lo habría
dicho mejor. Leo y releo todo lo que me mandan
(de ahí que tarde tanto, aparte de que siempre
intento que lo que nos llega lo lean al menos
dos personas, en este caso Gabriella y yo).
A veces me han dicho cosas tan absurdas como
“¡Busca mi nombre en el google y verás lo importante
que soy!”. Aquel día me reí mucho, porque yo
tenía dos veces más entradas en el google y
no soy nada importante.
¿Recibís
mucho material? ¿Y el tanto por ciento del material
recibido, en términos generales hacia dónde
se balancea; hacia el bueno o hacia el malo?
Víctor: Demasiado material.
La balanza está equilibrada, por cierto.
¿Qué
consejos les daríais a aquellos escritores interesados
en publicar sus obras? (Y a los escritores en
general)
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Gabriella:
Parece algo sin importancia, pero la presentación
es determinante. Un texto correctamente escrito,
bien estructurado, siempre te impulsará más
a la lectura que uno donde la primera frase
va con una hache de menos y tres comas de más.
La puntuación está muy infravalorada, pero es
lo que domina el ritmo del texto. Muchas veces
los escitores se concentran en el contenido
de su texto y se olvidan de la forma: hay historias
que sin contar nada son fascinantes por su dominio
de la lengua. Sin embargo, tampoco se puede
caer en el barroquismo, hay que saber expresarse
con sencillez y claridad. Respecto a la publicación
en sí, es difícil manejarse con grandes editoriales
sin un agente literario, es mejor empezar con
revistas y editoriales pequeñas para irse dando
a conocer, sobre todo en el mundo del “fándom”.
Víctor: Otro consejo
nada trivial: hay que ser modesto. No hay nada
que odie más que un autor pretencioso. Sé que
no soy nada objetivo diciendo esto, pero acaba
influyendo. Y lo de publicar, en el “fándom”,
está difícil (no tan difícil como en la literatura
general). Lo ideal es darse a conocer ganando
algún concursito, ir subiendo las expectativas
y luego tener suerte, talento y contactos. No
necesariamente por este orden.
¿Gracias
a vuestra actividad estáis en la posición idónea
para opinar sobre el panorama actual de estos
tres géneros en España. ¿Es verdad eso de que
corren buenos tiempos?
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| Víctor: Tengo la
impresión de que sí, pero también creo que se
exagera. Y de que somos demasiadas editoriales,
demasiados proyectos, para un target tan
pequeño y disperso. Que vaya a desaparecer Cyberdark,
que era un aglutinante de tendencias y estilos
de entender el género, viene a corroborar mi
teoría de que no todo el monte es orégano.
Gabriella: En comparación
con épocas pasadas podría decirse que sí. Sin
embargo, sigue siendo vergonzoso que una tirada
de ocho mil ejemplares, por ejemplo, se considere
como el “no va más” de las ventas de género
fantástico. Aparte de Dan Brown, por supuesto...
Habladnos
un poco de vuestros dos primeros títulos...
Víctor: Me siento un
poco “padre”. Uno de los títulos me ha salido
un poco drogadicto, pero le he perdonado. Estoy
muy orgulloso, y los fallos de estos libros
me motivan para mejorar.
Gabriella: No lo había
pasado tan mal en mi vida.
¿Nos
podéis dar un pequeño adelanto de lo que nos
espera respecto de Ediciones Parnaso?
Víctor: El siguiente
título, “Forastero en cuerpo extraño” (de Fermín
Moreno), es una de las mejores novelas de ciencia
ficción cómica que se ha escrito. Sencillamente
desternillante e inteligente. Luego vendrán
títulos muy interesantes, tanto de fantasía
(“El camino del acero”, de Andrés Diaz) como
de ciencia ficción (“Esperando la marea”, de
Joaquín Revuelta). Otros nombres que aparecerán
en la colección serán, con suerte, José Antonio
Suárez, Sergio Gaut Vel Hartman (finalista del
Minotauro), Bernardo Fernández “Bef”, Luis Ángel
Cofiño o Ángel Padilla, entre otros.
¿Y
lo más importante, ¿estáis satisfechos de la
labor que estáis realizando hasta ahora? ¿Os
ha reportado más alegrías que disgustos?
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Gabriella: Todo es
mejorable. He pasado muy malos ratos (y muchas
noches sin dormir) pero también momentos de
gran alegría. Cuando leo la dedicatoria que
me escribió Santi Eximeno en mi copia de Imágenes
se me olvida todo lo negativo. Sólo espero
no despertar nunca, y que el sueño pueda durar
para siempre.
Víctor: Cada vez que
me mandan de imprenta los libros me sube la
tensión al desprecintar la caja. Es una sensación
inolvidable.
¿Y
si antes os pregunté por el estado de salud
actual de la ciencia ficción, la fantasía
y el terror, ahora va otra pregunta de rigor…
¿cómo veis el futuro de estos tres géneros
en España?
Gabriella: Espero
que sigan creciendo y que el género obtenga
valor por sí mismo. Por ahora, por mucho que
nos disguste, sigue siendo “sub-literatura”,
y está en manos de todos que las cosas cambien.
Tal vez ayudaría si nos quitáramos de una
vez este complejo de “friquis” subordinados
a los escritores estadounidenses.
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| Víctor: Si no hacemos
que los chavales lean más, lo tenemos complicado.
Es ahí donde el “fándom” tiene que poner todos
sus esfuerzos, no en congratular a los que ya
somos lectores convencidos. Y, aparte, promocionar
lo nuestro, grandes autores españoles, mexicanos
o argentinos que no pueden dar salida a sus
obras por el simple hecho de no ser de Wisconsin.
¿Y
el vuestro?
Gabriella: Pregúntamelo
el mes que viene. Tal vez siga aquí, tal vez
esté dando clases en una academia. Espero de
corazón que sea lo primero.
Víctor: Me encomiendo
a San Hari Seldon. Y que sea lo que Él quiera.
¿Qué otras actividades lleváis
a cabo además de la publicación, como hemos
dicho, de autores hispanoparlantes a través
de Ediciones
Parnaso?
Víctor: Resumiendo mucho:
un servicio de autoediciones (Hipocampo), una
revista (Parnaso), dos e-zines (Vórtice En Línea
y Parnaso En Línea), promoción de autores noveles
a través de la página web y de actos que organizamos...
En fin, que no paramos. Y que conste que tuvimos
que renunciar a mi tesssoro, que era
nuestro programa de radio “Versus”, en la radio
municipal de Granada. Ay.
¿Y
más proyectos de futuro?
Gabriella: Nos encantaría
abrir otras colecciones de libros, en particular
nos interesa mucho el género erótico. De todos
modos ahora mismo nos concentramos en los proyectos
que tenemos en mano y procuramos que salgan
bien para poder hacer muchos más.
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