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¿Por
qué te decantaste por el terror? ¿Qué
tiene este género que no tenga la Cifi,
por ejemplo?
Primero he de decir que
no es algo que yo haya elegido, no es una decisión
del tipo “voy a ponerme a escribir terror,
hala”. No, yo creo que es el género
el que me ha elegido a mí. Y segundo,
considero que la literatura de terror transmite
una serie de sensaciones que otros géneros
apenas tratan. Cuando escribo quiero que el
lector sienta, se estremezca, viva lo que le
cuento, y el terror es, sin duda, el género
que mejor puede transmitir sensaciones intensas.
Apela al instinto más primario, al de
supervivencia. La muerte suele ser el eje de
los relatos de terror y como tal es un tema
que afecta a todos de manera inevitable.
Proceso creativo
Mi proceso creativo es
bastante caótico. Básicamente
consiste en repetirme una y otra vez: “Tienes
que dejar de perder el tiempo con los videojuegos,
tienes que dejar de ver la tele, tienes que
dejar de navegar por internet, tienes que dejar
de leer, tienes que dejar de no hacer nada,
tienes que ponerte a escribir...” Hasta
que por fin un día me quedo sin excusas
y me pongo a escribir. Siempre tengo varias
ideas rondando por la cabeza, en tiempos les
asignaba un formato, “esto da para un
relato, de aquí saldría una novela
corta...” pero luego he comprobado que
da igual lo que yo piense, el relato siempre
tiene sus propias ideas y nunca coinciden con
las mías.
La silla
en principio iba a ser un relato breve y acabó
siendo una novela... Ya ves.
Por lo demás, cuando
me pongo a escribir sólo llevo en mente
una imagen potente que ha atraído mi
atención (por ejemplo, un tipo atado
a una silla) o un hecho puntual que quiero contar,
y ya no tengo nada más. No sé
el desarrollo de la historia, ni el final, ni
qué personajes van a aparecer. Todo surge
de forma fluida e inesperada. La historia se
va escribiendo a ella misma. Si yo supiera lo
que va a ocurrir, me aburriría y sería
incapaz de seguir. Me limito a leer a medida
que escribo y a disfrutar. Yo soy el primer
sorprendido por los hechos que acontecen, por
las actitudes de los personajes, por los giros
de la acción. Los finales inesperados
también tienen que tomarme a mí
por sorpresa.
Lo más curioso es
que, sin saber con antelación lo que
va a pasar, voy adelantando pistas que luego
sorprendentemente acaban cuadrando. Es como
si el relato ya estuviera escrito en mi mente
y yo me limitara a descubrirlo. No es improvisar,
es encontrar dentro de uno mismo.
Colectivo Abrotjos y revista
poética
Ay, Dios. Mejor no hablar
de esto. En mi lejana adolescencia formé
parte de un colectivo poético que editaba
una revistilla. ¡Qué vergüenza!
Solo espero que nada de eso salga nunca a la
luz.
Siempre me ha gustado la poesía (más
para escribirla que para leerla) ya que también
transmite sensaciones intensas. Si un relato
de terror puede hacerte temblar, una poesía
puede hacerte llorar. Ahí está
lo que tienen en común: ambos géneros
tocan el corazón del lector.
Lo cierto es que he tenido la poesía
abandonada durante años, pero de un tiempo
a esta parte la he retomado, Lo que ocurre es
que el estado anímico para este género
ha de ser especial. Yo creo que no se puede
escribir poesías si se es feliz, el dolor
es imprescindible.
Si alguien tiene malsana
curiosidad puede escuchar uno de mis poemas
en: http://divergenciacero.com/index.php?post_id=107276
, allá él.
¿Cómo llegó
tu pasión por la radio? Primeros pinitos
locutando relatos.
La radio no solo fue una
pasión, sino una profesión, durante
casi toda mi vida (sobre todo en mi juventud)
he estado vinculado a la radio. He realizado
programas musicales, informativos, magazines
y cualquier otra cosa que pudiera sonar por
las ondas. De ahí que me vea afectado
por el famoso “gusanillo” de la
radio; ahora que mi trabajo de locutor solo
lo realizo de vez en cuando, disfruto como un
enano grabando relatos para el podcast Divergencia
cero.
Trabajo del que te sientes
más satisfecho
La verdad es que me cuesta
mucho sentirme satisfecho de mi propio trabajo,
siempre cambiaría cosas, añadiría
escenas o suprimiría pasajes...
De todas formas creo que,
por ejemplo, La silla ha quedado
muy digna y se puede leer. Del relato “La
Bruma” publicado en Galaxia nº 18
también estoy bastante satisfecho. Uno
de los principales problemas de los autores
es saber parar a tiempo y dar por zanjado el
trabajo. Si por mí fuera no acabaría
nunca.
…Y del que menos.
Mi proceso creativo tan
especial (ponerme a escribir sin saber el qué)
hace que muchos trabajos se queden por el camino.
Tengo cantidad de relatos y novelas empezados
que he dejado a medias. No porque sean malos,
sino porque he perdido interés o los
he pospuesto para dedicarme a otros trabajos.
Sé que la mayoría siguen siendo
buenos relatos, pero de lo que no me siento
satisfecho es de no haber sido capaz de llevarlos
a buen puerto. Espero que tarde o temprano pueda
dedicarles el tiempo que merecen.
Hoy por hoy tengo un par de novelas por acabar,
otra a medias y más de ocho o diez relatos
por terminar. Curiosamente me cuesta leer más
de un libro a la vez, sin embargo sí
soy capaz de simultanear la escritura de dos
o tres proyectos (cuando encuentro la suficiente
fuerza de voluntad para ponerme a ello...)
Comenzar a escribir me
supone un gran esfuerzo, no ya por mi proverbial
vagancia, sino porque implica un estado mental
alterado al que me cuesta acceder, es como si
un actor tuviera que interpretar un papel extremo
que incluso le afectara físicamente.
Escribir me requiere un gran trabajo mental,
no me refiero al hecho de teclear o desarrollar
la historia (que es algo que sale solo), sino
a ser capaz de desconectar del mundo real y
marcharme a ese otro lugar donde habita la historia
que quiero contar. Normalmente tras una sesión
intensa de escritura acabo descentrado, como
ligeramente ido; la frontera entre el mundo
real y el imaginado se vuelve molestamente difusa.
Me afecta. Es como aquel que siempre se marea
en los viajes, quiere ir a ver a su novia, pero
sabe que el trayecto en autobús inevitablemente
le va a hacer vomitar. Cuando ella le aguarda
en la estación de autobuses él
la ve sintiendo náuseas y con el sabor
del vómito en la garganta.
Premios.
El tema de los premios
no me resulta agradable, probablemente porque
no he ganado muchos, pero no creo que el hecho
de ganar un premio signifique nada especial.
Muchos de ellos están condicionados por
la organización (si no directamente amañados)
y otros carecen de criterio o repercusión.
Yo gané un primer premio de literatura
de terror y lo cierto es que me ha servido más
bien de poco.
Además me cuestiono aquellos premios
importantes que no se realizan de forma anónima,
el jurado sabe quién es el autor y, qué
casualidad, siempre ganan nombres conocidos
con capacidad comercial...
Me sabe mal que hoy en
día para que te publiquen hayas tenido
que ganar algún premio, como si eso fuera
garantía de algo. Hay por ahí
muchos escritores buenísimos a los que
nunca premiarán y que merecerían
ser publicados.
Esta tampoco puede faltar,
¿qué opinas del panorama actual?
(Edición)
El panorama actual de la
edición de novelas de terror es paupérrimo.
(Si bien otros géneros como la ciencia
ficción y la fantasía van algo
mejor servidos). Es deprimente. Son muy pocas
las editoriales que apuestan por el género
y suelen ser editoriales pequeñitas,
con más voluntad que medios, quienes
publican algo. Las editoriales grandes lo tienen
olvidado a no ser que sea para publicar los
best sellers de los autores que todos conocemos.
El autor de terror español está
siendo obviado sistemáticamente, por
eso el esfuerzo de las editoriales que sí
les publican es meritorio y debe agradecerse.
¿Y de la creación?
¿Cómo ves a los autores, los trabajos
que están saliendo al mercado?
Ideas y autores no faltan,
hay mucho aficionado con capacidad para convertirse
en profesional, algo que es prácticamente
impensable en el mercado actual. Pero sí
es cierto que hay una serie de autores que están
empujando y renovando el género desde
dentro. Seguro que conocéis a Santiago
Eximeno o a Marc R. Soto.
Y muy pronto Ismael Martínez
dará de qué hablar, seguro.
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La silla.
Bueno, poco puedo
decir de La silla que no pueda encontrarse
en su propia web, excepto que es uno de
mis proyectos más queridos. El
germen de la novela nació hace
varias décadas, el primer borrador
tiene unos quince años y por fin
ha visto la luz. En realidad nunca creí
que esa novela llegara a ser editada,
no porque no creyera en ella, sino porque
dudaba de que nadie se atreviera a publicarla.
Ahora ya está a la venta y cuando
la veo en el escaparate de “El corte
Inglés” de mi ciudad no puedo
evitar estremecerme. Es la consumación
de un viejo sueño. Además,
la respuesta de la gente está siendo
muy positiva. Las críticas suelen
ser buenas y hay algunos lectores a los
que llega a entusiasmar. He comprobado
que hay un porcentaje de lectores que
quedan atrapados por la novela, que verdaderamente
conectan y esto me satisface, es lo que
yo siempre he buscado. Estoy muy contento.
Nuevos proyectos: ¿en
qué andas metido? |

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Tengo decenas de proyectos.
Ya he comentado que siempre tengo un montón
de trabajos en proceso. Y cada día surgen
más. Quizás el más inmediato
sea dar salida a Cazador de mentiras una novela
ya completamente acabada, escrita a medias con
Santiago Eximeno. Es terror
sin ambages, puro terror. El resultado es espectacular
porque tanto Santi como yo
nos hemos volcado en el proceso, además
surgió la química entre ambos
y el resultado es superior a la suma de las
partes. Tengo muchas ganas de ver la novela
publicada. Estoy seguro de que encantará
a los aficionados y sorprenderá al público
en general.
En otro orden de cosas
estos son algunos de los proyectos en los que
estoy trabajando actualmente: Una novela de
ciencia ficción (en realidad es una historia
de las que me gustan: claustrofobia y terror
en una colonia espacial). Una novela de terror
psicológico (un joven encuentra un trabajo
como “negro” de un ex-novelista
famoso, Daniel Lonces). Otra de terror puro
que ya está en estado de revisión
(en una noche se cometen en un barrio más
de medio centenar de muertes violentas, un grupo
de jóvenes sabe que las causas no son
humanas...)
Y decenas de relatos y
novelas en fase embrionaria, sin contar una
recopilación poética y algunos
trabajos fuera de género.
Deseos; pasiones presentes,
pasiones futuras.
Esta es la pregunta más
difícil de toda la entrevista. No sé
qué contestar. Supongo que el deseo final
de todo escritor es lograr vivir de ello y dedicarse
plenamente a la creación literaria, pero
soy realista y sé que aunque dispusiera
de la capacidad suficiente (algo todavía
por demostrar) es imposible con las condiciones
actuales del mercado y la edición. Así
que prefiero no soñar con imposibles
que nunca se cumplirán y limitarme a
seguir haciendo lo que me apetece: hoy empiezo
un relato que mañana dejaré a
medias, y pasado acabaré otro empezado
hace más de un año. Y si mientras
tanto publico algo y la gente responde bien,
me sentiré feliz y me daré por
satisfecho.
Lo mejor que me ha pasado
ha sido recibir el entusiasmo de algunos lectores
que han disfrutado con mi trabajo, es genial
que alguien te diga “eres un cabrón,
me has hecho pasar muy mal rato”. Mi pasión
futura sería recibir muchos comentarios
de este tipo.
Unas palabritas para NGC.
Que es para mí todo
un honor haber sido entrevistado para NGC, que
el proyecto es genial y que me encantaría
colaborar activamente en él. Así
que me pongo a vuestra disposición para
lo que haga falta. Gracias por vuestro apoyo
e interés. Seguid así.
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