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Unas preguntas de rigor a... "David Jasso" volver al índice de entrevistas
 
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¿Cómo entraste en contacto con el género del terror, la fantasía y la ciencia ficción?

Siempre he sido aficionado a estos géneros, desde pequeñito he seguido las series de TV, las películas de cine, las colecciones de comics y los libros que tratan estos temas, era lógico que a la hora de escribir acabara recalando en ellos. Una vez que caes en la red del género fantástico difícilmente puedes escapar.

Por cierto, ¿has trabajado en los tres géneros?

Mi género favorito es el terror, es el que prefiero leer y el que acaba apareciendo cuando me pongo a escribir. Aunque no me lo proponga, todo lo que escribo suele tener un aire oscuro y siniestro. He tocado todos los géneros pero siempre con ese punto de terror o misterio que brota de mí sin querer.


¿Por qué te decantaste por el terror? ¿Qué tiene este género que no tenga la Cifi, por ejemplo?

Primero he de decir que no es algo que yo haya elegido, no es una decisión del tipo “voy a ponerme a escribir terror, hala”. No, yo creo que es el género el que me ha elegido a mí. Y segundo, considero que la literatura de terror transmite una serie de sensaciones que otros géneros apenas tratan. Cuando escribo quiero que el lector sienta, se estremezca, viva lo que le cuento, y el terror es, sin duda, el género que mejor puede transmitir sensaciones intensas. Apela al instinto más primario, al de supervivencia. La muerte suele ser el eje de los relatos de terror y como tal es un tema que afecta a todos de manera inevitable.

Proceso creativo

Mi proceso creativo es bastante caótico. Básicamente consiste en repetirme una y otra vez: “Tienes que dejar de perder el tiempo con los videojuegos, tienes que dejar de ver la tele, tienes que dejar de navegar por internet, tienes que dejar de leer, tienes que dejar de no hacer nada, tienes que ponerte a escribir...” Hasta que por fin un día me quedo sin excusas y me pongo a escribir. Siempre tengo varias ideas rondando por la cabeza, en tiempos les asignaba un formato, “esto da para un relato, de aquí saldría una novela corta...” pero luego he comprobado que da igual lo que yo piense, el relato siempre tiene sus propias ideas y nunca coinciden con las mías.

La silla en principio iba a ser un relato breve y acabó siendo una novela... Ya ves.

Por lo demás, cuando me pongo a escribir sólo llevo en mente una imagen potente que ha atraído mi atención (por ejemplo, un tipo atado a una silla) o un hecho puntual que quiero contar, y ya no tengo nada más. No sé el desarrollo de la historia, ni el final, ni qué personajes van a aparecer. Todo surge de forma fluida e inesperada. La historia se va escribiendo a ella misma. Si yo supiera lo que va a ocurrir, me aburriría y sería incapaz de seguir. Me limito a leer a medida que escribo y a disfrutar. Yo soy el primer sorprendido por los hechos que acontecen, por las actitudes de los personajes, por los giros de la acción. Los finales inesperados también tienen que tomarme a mí por sorpresa.

Lo más curioso es que, sin saber con antelación lo que va a pasar, voy adelantando pistas que luego sorprendentemente acaban cuadrando. Es como si el relato ya estuviera escrito en mi mente y yo me limitara a descubrirlo. No es improvisar, es encontrar dentro de uno mismo.

Colectivo Abrotjos y revista poética

Ay, Dios. Mejor no hablar de esto. En mi lejana adolescencia formé parte de un colectivo poético que editaba una revistilla. ¡Qué vergüenza! Solo espero que nada de eso salga nunca a la luz.

Siempre me ha gustado la poesía (más para escribirla que para leerla) ya que también transmite sensaciones intensas. Si un relato de terror puede hacerte temblar, una poesía puede hacerte llorar. Ahí está lo que tienen en común: ambos géneros tocan el corazón del lector.

Lo cierto es que he tenido la poesía abandonada durante años, pero de un tiempo a esta parte la he retomado, Lo que ocurre es que el estado anímico para este género ha de ser especial. Yo creo que no se puede escribir poesías si se es feliz, el dolor es imprescindible.

Si alguien tiene malsana curiosidad puede escuchar uno de mis poemas en: http://divergenciacero.com/index.php?post_id=107276 , allá él.

¿Cómo llegó tu pasión por la radio? Primeros pinitos locutando relatos.

La radio no solo fue una pasión, sino una profesión, durante casi toda mi vida (sobre todo en mi juventud) he estado vinculado a la radio. He realizado programas musicales, informativos, magazines y cualquier otra cosa que pudiera sonar por las ondas. De ahí que me vea afectado por el famoso “gusanillo” de la radio; ahora que mi trabajo de locutor solo lo realizo de vez en cuando, disfruto como un enano grabando relatos para el podcast Divergencia cero.

Trabajo del que te sientes más satisfecho

La verdad es que me cuesta mucho sentirme satisfecho de mi propio trabajo, siempre cambiaría cosas, añadiría escenas o suprimiría pasajes...

De todas formas creo que, por ejemplo, La silla ha quedado muy digna y se puede leer. Del relato “La Bruma” publicado en Galaxia nº 18 también estoy bastante satisfecho. Uno de los principales problemas de los autores es saber parar a tiempo y dar por zanjado el trabajo. Si por mí fuera no acabaría nunca.

…Y del que menos.

Mi proceso creativo tan especial (ponerme a escribir sin saber el qué) hace que muchos trabajos se queden por el camino. Tengo cantidad de relatos y novelas empezados que he dejado a medias. No porque sean malos, sino porque he perdido interés o los he pospuesto para dedicarme a otros trabajos. Sé que la mayoría siguen siendo buenos relatos, pero de lo que no me siento satisfecho es de no haber sido capaz de llevarlos a buen puerto. Espero que tarde o temprano pueda dedicarles el tiempo que merecen.

Hoy por hoy tengo un par de novelas por acabar, otra a medias y más de ocho o diez relatos por terminar. Curiosamente me cuesta leer más de un libro a la vez, sin embargo sí soy capaz de simultanear la escritura de dos o tres proyectos (cuando encuentro la suficiente fuerza de voluntad para ponerme a ello...)

Comenzar a escribir me supone un gran esfuerzo, no ya por mi proverbial vagancia, sino porque implica un estado mental alterado al que me cuesta acceder, es como si un actor tuviera que interpretar un papel extremo que incluso le afectara físicamente. Escribir me requiere un gran trabajo mental, no me refiero al hecho de teclear o desarrollar la historia (que es algo que sale solo), sino a ser capaz de desconectar del mundo real y marcharme a ese otro lugar donde habita la historia que quiero contar. Normalmente tras una sesión intensa de escritura acabo descentrado, como ligeramente ido; la frontera entre el mundo real y el imaginado se vuelve molestamente difusa. Me afecta. Es como aquel que siempre se marea en los viajes, quiere ir a ver a su novia, pero sabe que el trayecto en autobús inevitablemente le va a hacer vomitar. Cuando ella le aguarda en la estación de autobuses él la ve sintiendo náuseas y con el sabor del vómito en la garganta.

Premios.

El tema de los premios no me resulta agradable, probablemente porque no he ganado muchos, pero no creo que el hecho de ganar un premio signifique nada especial. Muchos de ellos están condicionados por la organización (si no directamente amañados) y otros carecen de criterio o repercusión. Yo gané un primer premio de literatura de terror y lo cierto es que me ha servido más bien de poco.

Además me cuestiono aquellos premios importantes que no se realizan de forma anónima, el jurado sabe quién es el autor y, qué casualidad, siempre ganan nombres conocidos con capacidad comercial...

Me sabe mal que hoy en día para que te publiquen hayas tenido que ganar algún premio, como si eso fuera garantía de algo. Hay por ahí muchos escritores buenísimos a los que nunca premiarán y que merecerían ser publicados.

Esta tampoco puede faltar, ¿qué opinas del panorama actual? (Edición)

El panorama actual de la edición de novelas de terror es paupérrimo. (Si bien otros géneros como la ciencia ficción y la fantasía van algo mejor servidos). Es deprimente. Son muy pocas las editoriales que apuestan por el género y suelen ser editoriales pequeñitas, con más voluntad que medios, quienes publican algo. Las editoriales grandes lo tienen olvidado a no ser que sea para publicar los best sellers de los autores que todos conocemos. El autor de terror español está siendo obviado sistemáticamente, por eso el esfuerzo de las editoriales que sí les publican es meritorio y debe agradecerse.

¿Y de la creación? ¿Cómo ves a los autores, los trabajos que están saliendo al mercado?

Ideas y autores no faltan, hay mucho aficionado con capacidad para convertirse en profesional, algo que es prácticamente impensable en el mercado actual. Pero sí es cierto que hay una serie de autores que están empujando y renovando el género desde dentro. Seguro que conocéis a Santiago Eximeno o a Marc R. Soto. Y muy pronto Ismael Martínez dará de qué hablar, seguro.

La silla.

Bueno, poco puedo decir de La silla que no pueda encontrarse en su propia web, excepto que es uno de mis proyectos más queridos. El germen de la novela nació hace varias décadas, el primer borrador tiene unos quince años y por fin ha visto la luz. En realidad nunca creí que esa novela llegara a ser editada, no porque no creyera en ella, sino porque dudaba de que nadie se atreviera a publicarla. Ahora ya está a la venta y cuando la veo en el escaparate de “El corte Inglés” de mi ciudad no puedo evitar estremecerme. Es la consumación de un viejo sueño. Además, la respuesta de la gente está siendo muy positiva. Las críticas suelen ser buenas y hay algunos lectores a los que llega a entusiasmar. He comprobado que hay un porcentaje de lectores que quedan atrapados por la novela, que verdaderamente conectan y esto me satisface, es lo que yo siempre he buscado. Estoy muy contento.

Nuevos proyectos: ¿en qué andas metido?

Tengo decenas de proyectos. Ya he comentado que siempre tengo un montón de trabajos en proceso. Y cada día surgen más. Quizás el más inmediato sea dar salida a Cazador de mentiras una novela ya completamente acabada, escrita a medias con Santiago Eximeno. Es terror sin ambages, puro terror. El resultado es espectacular porque tanto Santi como yo nos hemos volcado en el proceso, además surgió la química entre ambos y el resultado es superior a la suma de las partes. Tengo muchas ganas de ver la novela publicada. Estoy seguro de que encantará a los aficionados y sorprenderá al público en general.

En otro orden de cosas estos son algunos de los proyectos en los que estoy trabajando actualmente: Una novela de ciencia ficción (en realidad es una historia de las que me gustan: claustrofobia y terror en una colonia espacial). Una novela de terror psicológico (un joven encuentra un trabajo como “negro” de un ex-novelista famoso, Daniel Lonces). Otra de terror puro que ya está en estado de revisión (en una noche se cometen en un barrio más de medio centenar de muertes violentas, un grupo de jóvenes sabe que las causas no son humanas...)

Y decenas de relatos y novelas en fase embrionaria, sin contar una recopilación poética y algunos trabajos fuera de género.

Deseos; pasiones presentes, pasiones futuras.

Esta es la pregunta más difícil de toda la entrevista. No sé qué contestar. Supongo que el deseo final de todo escritor es lograr vivir de ello y dedicarse plenamente a la creación literaria, pero soy realista y sé que aunque dispusiera de la capacidad suficiente (algo todavía por demostrar) es imposible con las condiciones actuales del mercado y la edición. Así que prefiero no soñar con imposibles que nunca se cumplirán y limitarme a seguir haciendo lo que me apetece: hoy empiezo un relato que mañana dejaré a medias, y pasado acabaré otro empezado hace más de un año. Y si mientras tanto publico algo y la gente responde bien, me sentiré feliz y me daré por satisfecho.

Lo mejor que me ha pasado ha sido recibir el entusiasmo de algunos lectores que han disfrutado con mi trabajo, es genial que alguien te diga “eres un cabrón, me has hecho pasar muy mal rato”. Mi pasión futura sería recibir muchos comentarios de este tipo.

Unas palabritas para NGC.

Que es para mí todo un honor haber sido entrevistado para NGC, que el proyecto es genial y que me encantaría colaborar activamente en él. Así que me pongo a vuestra disposición para lo que haga falta. Gracias por vuestro apoyo e interés. Seguid así.

 
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