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| ¿Cómo
entraste en contacto con el género de
la Fantasía épica? (Autores que
influyeron, etc.)
Entré en contacto
gracias a la novela “Almuric” de
Robert Ervin Howard, la cual leí varias
veces seguidas. Hasta entonces había
leído muchas otras cosas, sobre todo
terror y género fantástico, aunque
no de tipo épico, y muchísimos
comics. A raíz de esa novela corta busqué
y devoré todo el material que pude hallar
de Robert Ervin Howard. Después vinieron
otros autores, como Poul Anderson, Fritz Leiber,
Moorcock o Tolkien. También me empecé
a interesar por la novela de aventuras, tuviese
o no tintes fantásticos, con autores
maravillosos como Jack London, Edgar Rice Burroughs,
Rider Haggard o Conan Doyle (que tiene magníficas
novelas de este jaez, aparte de las protagonizadas
por el detective de Baker Street). En general,
me interesa mucho el material épico y
por ello suelo leer también bastante
novela y ensayo histórico. Por supuesto,
lo alterno con diverso tipo de lecturas, como
CF o novela negra, pues el lector debe ser inquisitivo
y zambullirse en cualquier autor o libro que
despierte su interés.
¿Cuándo decidiste
que debías contribuir al género
y cómo? |
| No tengo
muy claro cuándo, supongo que al leer
los libros que me gustaban me dije que yo también
podía crear en el lector esos sentimientos
que a mí me habían suscitado.
Así pues, empecé a escribir relatos
que publicaba en diversos fanzines. Hubo mucha
gente a la que le gustaron y sus ánimos
me ayudaron a continuar. Al principio me interesaba
potenciar la fuerza y lo épico, pero
después he ido dejando esto no como tema
principal, sino como consecuencia natural de
un argumento sólido y una trama interesante.

Presentación
último trabajo Andrés Díaz
El camino del acero.
En fotografía; Adrián Bravo
(editor), Andrés Díaz, y
Manuel Calderón (ilustrador)
Presentación: Librería Estudio
en Escarlata, Madrid. |
¿Cuál es tu método
de trabajo en la actualidad?
Procuro escribir siempre
una hora al día, como mínimo.
No me dedico sólo a esto y los compromisos
laborales, familiares, etc. no permiten a veces
más que una hora. Parece poco tiempo,
pero si está bien aprovechada da mucho
de sí. Es una cuestión de disciplina
pues no creo en esperar la inspiración,
sino en buscarla y agarrarla, y eso se consigue
obligando a tu mente a pensar en la historia,
mejorarla y pulirla y una vez que esté
clara en tu imaginación, escribirla sin
vacilar más. En cuanto al sistema de
trabajo, procuro planificar mucho el argumento
y la trama, así como los personajes.
Para ello, antes de tocar una sola tecla lleno
muchas hojas con apuntes, diagramas con flechas,
descripciones someras de escenas y todo lo que
se me ocurra. Así vas desmadejando lo
principal del libro, te obligas a pensar en
él y a ver todas las situaciones con
claridad. De tal modo no te bloqueas ante el
teclado. También, por supuesto, antes
de ponerte a ello tienes que llevar a cabo el
trabajo de documentación necesario para
que la historia resulte lo bastante creíble
para el lector. Me considero un narrador de
historias y aventuras más que un virtuoso
de las palabras, así que no me preocupo
demasiado por el estilo, interesándome
que sea claro y directo, sin demasiadas florituras.
No obstante, siempre vuelcas parte de todo lo
que has leído y asimilado, así
que en ocasiones el texto se vuelve más
literario. Todo depende de lo que te pida la
novela en cada momento. No es una ciencia exacta,
sino una cuestión de fluir con la narración,
si se me permite esta expresión un tanto
pretenciosa.
Sobre el mundo del cómic…
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He
hecho algunos guiones de cómic, aunque
esto es la excepción y no la norma, pues
me dedico casi en exclusiva a la novela. Por
supuesto, me encantaría hacer muchos
más cómics, pero el momento y
las circunstancias me llevan a seguir en el
campo literario. Hace años guionicé
varias historietas cortas de Fantasía
Heroica o Espada y Brujería, que ilustró
Carlos Jiménez Marín y fueron
publicadas en diferentes revistas no profesionales.
Una de ellas, “La mujer de las sombras”,
ganó el segundo premio en el Certamen
de Cómics Bárbaros de Planeta-De
Agostini del año 1999. En el 2004 guionicé
una historia autoconclusiva llamada “El
Espartano” que también dibujó
Carlos Jiménez. Este cómic fue
publicado por la editorial Aleta en el 2004
y también tenía una temática
de Fantasía Heroica, muy épica
y teñida de elementos sobrenaturales
oscuros que le venían muy bien al estilo
tenebroso de Carlos. Como su propio nombre indica,
era una historia trágica sobre un guerrero
espartano de la Antigua Grecia.
Háblanos de tu etapa
en el Fanzine “Sangre y Ácero”.
Ocurrió hace ya
muchos años, fue un proyecto que llevamos
a cabo José María Bravo Lineros
(un buen conocedor de estos temas y mejor escritor)
y yo. Queríamos hacer una revista que
versara sobre la Aventura, la Épica y
la Fantasía Heroica en exclusiva. En
ella incluíamos tanto relatos como historietas
de cómic (varias guionizados por mí
vieron allí la luz faneditorial), artículos,
reseñas de libros y cualquier otra cosa
relacionada con este mundillo. Como su propio
nombre ya indicaba, queríamos darle un
tono más duro y adulto a todo lo que
tocáramos, en contraposición a
la “High Fantasy” tipo Tolkien,
a la que no pretendíamos minusvalorar,
pero que ya tenía numerosas publicaciones
encargadas de estudiarla. Fue un trabajo muy
duro porque nos esforzábamos mucho tanto
en el tema visual (ilustraciones, grafismo,
maquetación...) como en los textos, ya
que todos eran revisados por nosotros, los dos
editores, y algunos relatos que nos mandaron
incluso hubimos de re-escribirlos para darles
suficiente corrección. Salieron cinco
números de la revista y recibimos muy
buena acogida. Pero era demasiado esfuerzo y
tiempo empleados en una publicación que
considerábamos de contenido profesional,
pero restringida a un ámbito limitado
como es el Fandom, así que decidimos
dejarlo para ocuparnos en solitario de nuestros
propios proyectos.
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Primeras
publicaciones. Háblanos de ellas y sobre
todo de tu gran salto con la publicación
de Los guerreros sin rostro.
Mis primeras obras publicadas
son relatos de Fantasía Heroica sobre
todo, que han aparecido en diferentes fanzines
de papel y -con la eclosión de Internet-
en e-zines. Entre estos relatos había
algunos del mercenario vagabundo Skarrion Gunthar,
el protagonista de “Los guerreros sin
rostro” y “La maza sagrada”,
y vieron la luz editorial en la revista “Sangre
y Acero”. Pero opino que las historias
cortas deben ser el puente o el trampolín
que te lleve a escribir textos más largos.
Así pues, escribí la novela corta
“Los guerreros sin rostro” y la
más larga “La maza sagrada”
y las envié a distintas editoriales.
Timun Mas se interesó por este material,
pues en aquella época había lanzado
la línea Gorgona de autores españoles,
donde también estuvieron Angel Torres
Quesada y Domingo Santos. El director editorial
me propuso publicar “Los guerreros sin
rostro”, pero al ser una novela corta
debía rellenarse el hueco con otro material,
que podrían ser los relatos cortos de
Skarrion Gunthar. El libro apareció en
2003 y estaba compuesto por la novela corta
que le da título y cinco relatos más:
“La ley del hacha”, “El señor
del País Verde”, “Amor y
guerra”, “Hijos de la guerra”
y “El cobarde”. Un tiempo después,
en el 2006, ha aparecido el segundo libro del
personaje: “La maza sagrada”.
Anteriores publicaciones;
Los guerreros sin rostro, La maza sagrada…
Estas dos obras están
protagonizadas por Skarrion Gunthar, un guerrero
vagabundo que ofrece su espada al mejor postor,
en la mejor tradición de los héroes
de Robert Ervin Howard. No obstante, siempre
procuro dotar a las historias de este personajes
de cierta complejidad y de madurez en el tratamiento
de personajes, pues mi objetivo es que le gusten
no sólo al aficionado a la Fantasía
Heroica, sino también al que este género
no le importa nada. En cualquier caso, los libros
de Skarrion están llenos de viajes, épica,
entretenimiento y su chispa de romanticismo
y erotismo, así que no creo que aburran
a nadie.
“Los guerreros sin
rostro”, como ya dije, está compuesto
de la novela del mismo nombre, que se ambientaría
en la Arabia del mundo de Skarrion, y el resto
de los relatos son más bien historias
de juventud, pinceladas sobre los orígenes
del personaje y las razones que le llevan a
ser lo que al final es. Aunque es un libro autoconclusivo,
de final cerrado, constituye más bien
una presentación del protagonista y su
mundo.
El segundo libro, “La
maza sagrada”, está ambientado
en el “África” de Skarrion
(siempre intento crear referentes históricos
claros y directos para el lector) y allí
el personaje ha de atravesar selvas, montañas,
sabanas, enfrentarse a fieras y mezclarse en
las intrigas políticas de los imperios
negros del continente meridional. Tiene mucho
de aventura y acción, pero también
he procurado desarrollar más los personajes,
sobre todo los secundarios. Es un libro más
ambicioso y es autoconclusivo, pero es también
un puente hacia la siguiente aventura -todas
las historias de Skarrion lo son.
De lo que más orgulloso
te sientes, como autor. Y de lo que menos…
Como autor, estoy muy orgulloso
de haber conseguido publicar tres libros del
género que más me gusta, la Espada
y Brujería, Fantasía Heroica,
Fantasía Épica o como quiera llamársele.
He intentado ser honesto y darle al público
las historias que más me llenan, tratando
de apartarme de la comercialidad. No descarto
dedicarme a otros géneros, como la CF,
pero creo que siempre volveré a lo épico.
Estoy orgulloso de todas
mis historias, de unas más y de otras
menos. Son mis hijas, así que las quiero
a todas. Lo que menos me gusta de este mundillo
son los chascos que te llevas con algunas editoriales
y, por supuesto, los múltiples rechazos.
Pero también hay gente que arriesga y
es seria y merece la pena continuar.
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¿Qué nos
vamos a encontrar tras El camino del acero?
Ahora mismo estoy escribiendo
una saga larga de Fantasía Épica,
bastante centrada en la magia, y tengo por ahí
escritos de Ciencia Ficción de tipo Space-Opera
a los que buscar salida editorial. También
habrá más novelas de Skarrion
Gunthar, aunque a juzgar por los planes editoriales,
van a tardar en salir.
¿Cuánto tiempo
se ha llevado dicha novela?
La escribí hace
al menos tres años y salió de
manera bastante fluida. No lo recuerdo con exactitud,
pero debí tardar medio año en
escribirla (hay que contar con que no me dedico
a tiempo completo a escribir) y darle los necesarios
repasos. Después la mandé a distintas
editoriales y pasó un tiempo aparcada,
hasta que cayó en las manos de Ábaco.
¿Por qué
ambientada en la Antigua Grecia?
Porque la Antigüedad
Grecorromana es un periodo histórico
que me fascina. En ella podemos encontrar grandes
civilizaciones que dieron importantísimos
avances tecnológicos y culturales para
su época (por ejemplo, Grecia fue la
cuna de la Filosofía), y también
puede encontrarse en este periodo un fuerte
componente épico en la creación
y caída de imperios, tanto occidentales
como orientales. Asimismo, hay otro componente
de intriga política en el mundo de las
polis que me parece muy atractivo. En la Antigüedad
existía una tendencia al gigantismo en
los monumentos y las sociedades, como si el
hombre quisiera superar sus límites.
Todo ello cayó durante el Medioevo, tras
las invasiones bárbaras que acabaron
con el lustre del mundo grecolatino. Fue una
época también fascinante, aunque
más oscura y tosca. Debido a este gusto
por Grecia y Roma tenía que ambientar
una de mis novelas en un escenario parecido,
aunque fuera dentro de un mundo inventado.
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| ¿Qué
diferencia a El camino del acero de tus anteriores
obras?
Por ejemplo, la ambientación.
Siempre procuro dar un cariz muy histórico
a los mundos fantásticos que construyo,
como si fueran recreaciones de nuestro propio
pasado. En la novela corta “Los guerreros
sin rostro” quise plasmar mi propio mundo
de desiertos arábigos, en “La maza
sagrada” le tocó el África
de los zulúes y en “El camino del
acero” plasmé un ámbito
distinto, parecido al de las polis griegas.
También se diferencian
en que “El camino del acero” es
una obra más ambiciosa en cuanto al tratamiento
psicológico de los personajes y la propia
trama, aparte de que hay bastantes sorpresas
que cogerán desprevenido al lector. Esto
no quiere decir que los otros dos libros no
tengan estas cosas también, pero al ser
anteriores aparecen en menor medida.
Y otra diferencia notable
es el propio protagonista, pues en “El
camino del acero” es un muchacho corriente
de nuestro mundo, no un guerrero ni un mercenario,
y ha de enfrentarse a un lugar completamente
distinto, mucho más peligroso y básico,
y por tanto adaptarse a él.
Qué es lo que más
te ha satisfecho de El camino del acero.
Hay muchas cosas que me
agradan, pero en particular está la evolución
del protagonista, que sufre unos cambios espectaculares,
hasta la sorprendente conclusión de la
novela. Estoy orgulloso de todos mis personajes,
pero los de “El camino del acero”
me parecen más profundos y maduros y
por tanto más atractivos para el lector.
También vuelvo al tema del mundo clásico,
del que estoy enamorado y que plasmé
a mi manera.
Sé lo que me vas
a contestar, pero aun así, ¿qué
te parece la manera de darle imágenes
a tu historia de Calderón? (¿Alguna
anécdota?)
Aunque lo sepas no puedo
dejar de decirlo: es un magnífico ilustrador
y me ha encantado el trabajo que ha hecho para
la novela. No hay muchas anécdotas, pues
dio en el clavo en sus imágenes, pero
diré que el diseño de la portada
fue en parte mío, pues deseaba que apareciera
un yelmo de cara al lector. Imaginé un
fondo blanco, pero a Manuel -con buen criterio-
eso debió parecerle muy soso, así
que introdujo más elementos, como el
escudo y los manchones de sangre por doquier,
lo cual le da un aire espectacular que no dejará
a nadie indiferente. Y está el tema de
que al ser portada doble, la ilustración
continúa por el canto y la contraportada.
Es una maravilla.
Descríbete como
narrador, en general, y en particular en El
camino del acero.
Mi objetivo principal
es entretener al lector, mantenerle en vilo
desde que abra el libro hasta que lo cierre,
crear cierto suspense e intriga y sobre todo
mucho interés por ver qué pasará
en la siguiente hoja o capítulo. Aparte,
hay que dar unos buenos brochazos de carga épica
para otorgarle fuerza y potencia a la historia,
aunque dosificándolos para que no sean
excesivos. En definitiva, lo peor sería
que el libro aburriera, pues odio los libros
aburridos. El libro tiene que “tirar”
de ti, no tú de él. Por ello,
intento darle cierta rapidez a la secuencia
de hechos, quiero que sucedan muchas cosas,
viajes, escenas, amoríos, aventuras distintas,
que haya cambios y movimiento. También
trato de mantener un ritmo narrativo ágil,
claro y directo. Todo esto lo he aplicado a
“El camino del acero” y puedo asegurar,
aunque sin duda parezca un creído, que
nadie se aburrirá leyéndolo.
¿Otros proyectos
a la vista?
Como ya comenté
antes, estoy en una saga de Fantasía
Épica muy centrada en la magia-mi propia
visión de la magia, que espero contenga
cierta originalidad - y quedan también
historias de Skarrion por escribir. Sólo
con esto, y si los dioses quieren, hay ya libros
para rato.
Unas palabras para NGC.
Muchas gracias por la oportunidad
que me brinda NGC de hablar sobre esta novela
y las otras que han salido, así como
también sobre diferentes aspectos de
mi tarea como escritor de Fantasía. Hablar
sobre estas cosas me encanta y agradezco que
se interesen por ellas.
Los portales de Fantasía
y Ciencia Ficción de Internet han tomado
el relevo de los antiguos fanzines en el sentido
de que informan y ofrecen opiniones sobre los
libros del género, así como relatos
de gente que empieza. Esto lo valora mucho el
lector que se pregunta qué cosas comprar
o no y acude a las webs y los portales como
NGC
para informarse, indagar y además disfrutar
con los cuentos de otra gente como él,
que se ha animado a aporrear a conciencia el
teclado. Esta función informativa y lúdica
de los portales de Fantasía y CF es necesaria,
hace rico este mundillo y le da vitalidad, así
que os felicito por vuestra labor y os animo
a continuarla durante mucho tiempo, cosa que
sé que haréis.
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