 |
Les
Cotxeres de Sants. Barcelona
("Resumen resumido"
de dicho evento, escrito pensando cariñosamente
en los editores de "Nitecuento"
-revista de Escritura Creativa)
Jueves 31 de octubre, 1ª jornada “hispaconera”
–léase también barnaconera,
como dicen por ahí–, momento crucial,
ese momento en el que traspasas las puertas
y asomas tus tímidas narices al auditorio,
lugar en el que está teniendo lugar en
ese preciso momento la primera conferencia de
la convención; Mitos Artúricos:
Orígenes e Historia, por Javier Cuevas.
¿La conferencia?, interesante, por supuesto,
pero aun así aún insuficiente
para esta pobre recién llegada a su segunda
HispaCon, que es incapaz de internarse del todo
en las profundidades del reino de Camelot en
el preciso momento en que sus sentidos están
siendo bombardeados por las primeras imágenes
del nuevo hábitat y aquellas personas
que lo habitan, algunas de ellas ya familiares
gracias a la anterior convención celebrada
en Zaragoza (Salduba 2001). Eso sí, una
vez inspeccionados los alrededores del interior
del auditorio, empiezan a llegar las primeras
impresiones; esto es gigantesco... ufff, poco
acogedor... verás, vamos a pasar un frío
de muerte... me gustaba más el sitio
del año pasado... ¡ahí va!,
ahí está fulanito, ¿me
habrá reconocido?... en pocas palabras,
inexpertas reflexiones de una recién
llegada que como suele decirse tenía
más miedo que vergüenza, ¿o
tanta vergüenza como miedo?
|
El caso es que una vez acabada la conferencia, mi
trasero siguió empeñándose en
permanecer allí, ¡los nervios, ya se
sabe!, y allí siguió hasta haber terminado
la presentación de Artífex Estelar,
momento decisivo durante el cual hube de pasar al
otro lado del telón que separaba la zona del
auditorio de la de los stands y el bar, para dirigirme
definitivamente hacia el stand de Espiral CF, donde
junto a los títulos de dicha editorial, se
alineaban diversos números de “Nitecuento”
y junto a ellos, su creadores, Josep y Susana.
Sobre ellos, ¿qué decir que no suene
demasiado adulador? Pues, ¡nada! La verdad es
que no sabría qué decir que a oídos
de una persona que no los conozca no suene demasiado
“cargante”, ya que verdaderamente son
encantadores y poseen ese mismo espíritu magnánimo
y emprendedor que fluye de su revista. Así
que nada... que me ahorro palabras :-). Junto a ellos,
Juan José Aroz editor de Espiral Cf, otra de
las personas más amables que he conocido y
un gran profesional –aun cuando su colección
lleve aún la etiqueta de semiprofesional, esperemos
que esto sólo sea cuestión de tiempo.
También Joan Antoni Fernández, asiduo
colaborador de Nitecuento (y de NGC) a quien conocí
de pasada en la anterior HispaCon, hizo su aparición
minutos después derrochando ese mismo sentido
del humor y desparpajo que en la mayoría de
los relatos publicados en Nitecuento derrocha... y
así, junto a ellos, tras unas horas de charlas,
risas y la asistencia a otra de las conferencias por
mi parte, llegó el fin de la primera jornada
que acababa con una increíble sensación
de buen rollito, buenas expectativas en cuanto a la
HispaCon, y calor, muuucho calor. (Primer indicio
de que la recién llegada tenía tanto
miedo como vergüenza nada más llegar,
y que con respecto a sus pronósticos no daría
una, o casi).
Pero como lo que pretendo es que estas líneas
sean una pequeña referencia al ambiente hispaconero
y en particular al de esta última HispaCon,
abreviaré diciendo que el resto de los días
transcurrieron de prisa entre conferencias en las
diversas salas; proyecciones, auditorio, salón
de actos... paseos por los stands, a la barra del
bar cercana, ¡al bar de enfrente! Cualquier
lugar era bueno para charlar y cambiar impresiones,
saludar a gente que sólo conocías por
e-mail y a otra que no conocías de nada...
Y ahora que lo pienso, no sé si el motivo
fue la buena compañía o que hubo actividades
que fueron solapándose unas a otras en las
distintas salas, pero el caso es que al contrario
que el año pasado que estuve presente en prácticamente
todas las conferencias y presentaciones literarias,
este año no he conseguí ver más
que aproximadamente la mitad del programa de toda
la convención, y de éste, entre todas
las conferencias a las que asistí (¡lo
siento, a la de Rudy no llegué a tiempo, hube
de conformarme con las preguntas de los asistentes!),
aunque por supuesto todas resultaron interesantes,
de las que más me sorprendieron fueron las
que dieron Jordi José y Manuel Moreno sobre
Imperios Galácticos, comunicaciones y agujeros
de gusano: De la Fundación a Star Trek, que
resultó ser divertidísima, la de Rafa
Marín dedicada a los cómics en España,
y aquella que dieron Unai Herrán y Juan José
Pérez-Pons sobre la serie de dibujos animados
Futurama... Una que se me quedó en el tintero
por cambio de hora debido a unos problemillas técnicos,
fue la conferencia que debía dar Eduardo Gallego
dentro de la IV Aznarcón, Formas de vida en
ambientes extraños, como diría Guillem
(Nitecuento), ¡es una lástima!
Por otra parte se emitieron cortos muy buenos, aunque
el sonido no lo era tanto. Me cautivó el largometraje
Moebius dedicado a la cinta con el susodicho nombre,
cuyas peculiaridades fueron llevadas en esta ocasión
al entorno del suburbano bonaerense. Pero como ya
dije que hubo actividades que se solaparon unas con
otras, mientras los presentes nos deleitábamos
con la histeria e impotencia de los protagonistas
de Moebius, en el salón de actos tuvo lugar
el Torneo Medieval, con dislocamientos de brazos incluidos...
pero todo acabo bieeeeeeen.
Por último destacar la exposición de
Tomás Fuentes, cuyas ilustraciones me dejaron
maravillada. Aunque joven, ya se vislumbra a un artista
como la copa de un pino.
La cena oficial se celebró en un restaurante
de lo más “chic” Le petit Chateau
(Sant Boi de Llobregat), donde llegamos en autocar.
La cena se hizo un poco de rogar pero cuando empezó
resultó de lo más amena, divertida y
jugosa, con estridencias musicales incluidas entre
plato y plato, ¡los camareros se lucieron de
lo lindo moviéndose al ritmo de la música!
La entrega de premios se hizo más de rogar
aún, en realidad bastante, pero fue grato comprobar
el resultado de algunas de las categorías,
personalmente creo que este año los premios
han estado muy bien repartidos. ¡Uy, esto me
suena a lotería! También escuchar las
líneas que Joan Perucho nos dedicó a
todos, al no poder asistir a la HispaCon como estuvo
previsto en un principio, palabras muy emotivas...
El domingo, 3 de noviembre, un elevado número de caras
cansadas y algo tristes –al menos la mía lo estaba
por momentos–, poblaban las distintas salas de Les cotxeres.
Conferencias, cortos, y la asamblea de la AEFCF, tuvieron lugar
durante esa mañana y pasaron en un suspiro para que finalmente
llegara el momento de decirnos adiós, de despedirnos
con la esperanza de que el año que tiene que pasar para
vernos nuevamente en Alcalá de Henares (en la próxima
HispaCon denominada CompluCon que se celebrará en Madrid),
pase a toda velocidad y nuevamente nos podamos ver en la Reunión
Anual de Amigos de la Fantasía y de la Ciencia Ficción;
un encuentro donde lo PRINCIPAL ES DISFRUTAR de estos dos géneros
EN COMPAÑÍA de los viejos compañeros.