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'El encuentro' - Capítulo 2 Volver a 'El Continuo'

Escrito por Ubik

 

Como de costumbre, Joost realizaba el recorrido nocturno que separaba el lugar de trabajo de su casa. Aún quedaban resquicios de la gélida brisa proveniente del norte, que siendo ya finales de Abril, no había querido irse, abandonarles por un año más.

El pedaleo encima de su vieja bicicleta le mantenía a tono ante esta incomoda inclemencia. Al llegar a la Den Haag Straat, decidió bajarse y caminar por la acera asido al manillar. Siempre le habían atraído los escaparates, el bullicio y las luces de neón de esta parte de la ciudad, tan anodina, simétrica y aburrida en su conjunto. Este oasis, este vergel dentro del panorama de La Haya le produjo inquietud y una sensación de irrealidad al comprobarlo desierto, abandonado de actividad humana. El recorrido por los escaparates era esta vez desalentador. Los cierres metálicos echados y los consiguientes carteles explicativos daban una idea de hacia dónde se estaba encaminando todo esto...

Algo de vida surgió por fin ante sus ojos. Un bonito gato persa, le observó apenas unos segundos con expresión de absoluta indiferencia a través de uno de los cristales.

-Los reptiles me gustan -Reconoció a media voz mientras observaba una iguana con cara de pocos amigos.

-Pero quizás no sean de fiar -Reflexionó después.

-Quizás un loro de vivos colores -Pero el hecho de tener que soportar a un pájaro soltando palabras inconexas todo el día, le hizo desistir de nuevo en sus anhelos de poseer una mascota.

Siguió su camino y a pocos metros empezaron a llegarle transportados por el aire, ecos, sonoridades procedentes de la luz y el humo de un local que hacía esquina. Inevitablemente su corazón se llenó de alegría y resueltamente aceleró el paso asiendo firmemente su bicicleta. Aquellos ecos fueron mutándose en atisbo de notas musicales.

-¡Sí!... ¡Música! -Y aquellos pasos acelerados fueron transformándose en unos pies arrastrados por la decepción.

Era el Pub de Thekla repleto de gente, la cual pudo percibir tan solo con un vistazo de medio segundo antes de seguir impertérrito su camino a casa, con el desasosiego que nuevamente le invadía desde hacía tres meses. Esa maldita sensación y esa maldita música de la que nuevamente quería librarse. Subió otra vez a la bicicleta y pedaleó cada vez con más brío para alejarse, casi fuera de sí.

Por unos momentos puso sus manos en los oídos protegiendo su mente de la agresión, pero no podía mantenerlas así durante mucho rato y volvió a asir el manillar. Intentó ocupar la mente con una pueril cancioncita infantil, una canción que alejara el recuerdo de aquella sintonía hace un rato escuchada. Aquella sintonía que todo el Mundo a estas alturas conocía. Sintonía del programa de televisión que TODO EL MUNDO seguía, cuyo objetivo era regalar la esperanza y el anhelo que el Ser Humano había perseguido desde el principio de los tiempos y a lo largo de la historia...

Operación Triunfo Celestial.

OTC era el nombre del archí conocido programa, y Lussa su presentadora y anfitriona.

 

***

 

-Querida esta noche has estado más que Divina. ¡Kili, kili, kili...! (risa ilidiana).

-Mi amor hacia ti incentiva mi afán de superación querido.

-¿Quieres oír las estadísticas?

-¡Cómo! ¿Tan pronto las tenéis ya? Sólo han pasado unos minutos.

-Cariño, Kanihr me ha pasado el computo total de los preseleccionados en el tiempo que lleva el programa en antena.

-¿¡Y...!?

-Llevamos un buen ritmo. Creo que en otros tres meses terrestres, habremos completado el proceso de pre-selección .

-¿No podría ser en menos cariño?

-Bueno... esto...

-Por momentos empiezo a cansarme de grabar esos malditos visuales terráqueos, con toda esa parafernalia de seres halados elevándose con expresión idiota entre masas de materia gaseosa en suspensión.

Sabía que esta raza me resultaría patética pero no hasta este extremo. ¡Kili, kili, kili! Echo de menos Ilidia.

-Paciencia cariño. Sabes que de regresar, sería cubiertos de gloria ante nuestro pueblo y nuestra raza.

-Y llevándoles un gran presente...

-Sí cariño. Un cargamento monumental de la mejor selección de especimenes humanos.

-¡Un trabajo difícil mi amor!

-Es un gran sacrificio cariño. Rectificamos a tiempo. No podíamos dejar la selección de especimenes en las garras de los Dragyanos. No tiene el menor criterio estético. ¡Kili, kili, kili...!

-¡Kili, kili, kili...!

-Fue estupenda tú ocurrencia de un programa de televisión como coartada. Con ella hemos eliminado cualquier resistencia que nos incomodara.

-Podríamos regalarlos entre nuestro pueblo, con eso nos ganaríamos aún más su favor.

-Otra idea genial.

-Mientras, al resto de los terráqueos inservibles, dejaríamos a merced de las hordas procedentes de Dragya. Ellos nos harán el trabajo difícil de limpieza.

-Después volveremos y fundaremos nuestro nuevo feudo sobre las ruinas de este estercolero.

-¡Uhm...! No seas desagradable y vente al dormitorio, aún podemos aprovechar el tiempo antes de ir a descansar hasta mañana. Nos esperarán unas cuantas audiciones con los humanos. Quizás podamos encontrar algunos que merezcan la pena entre tanta morralla.

-Sacrificio cariño, sacrificio.

-Anda, vamos querido Javel...

 

***

 

Como de costumbre, Joost realizaba el recorrido nocturno que separaba el lugar de trabajo de su casa, pero esta vez decidió cambiar de camino y dar un rodeo. Le llevaría mas tiempo pero evitaría pasar por Den Haag Straat, sus escaparates, sus comercios, pubs...

La bicicleta paró cerca de donde se situaba Madurodam y sus reproducciones en miniatura de una ciudad con todo lujo de detalles.

“De pequeño me imaginaba como un gigante, como un Gulliver que pudiera pisar impunemente todas aquellas casas y edificios -recordaba Joost-. Al ser algo mayor y por consiguiente más depresivo, caí en la cuenta de la desgracia de Gulliver. Pasar de tener el Mundo a su merced, a poder ser pisoteado en cualquier momento por una inmensa suela.”

Continuó por el paseo que recorre el viejo Canal Prinsengracht y los sauces que le acompañan.

Esta vez le llegó el recuerdo de Valentine. -“La pobre no pudo soportar el rechazo en uno de tantos casting para OTC. Terminó hundiendo su frustración en uno de los canales.”-

De repente, algo contundente golpea en la cabeza de Joost, pierde el control y cae al suelo aparatosamente fuera de la bicicleta, que va a parar al agua. Retorcido en el dolor, a duras penas se incorpora. En el paseo del canal hay poca luz pero comprueba que afortunadamente sus manos no están manchadas de sangre, pero el chichón duele, y mucho. Estupefacto mira alrededor buscando la bicicleta que localiza sobresaliendo en la superficie a orilla del canal. La recupera a duras penas. No está en muy mal estado.

De vuelta a la carretera, busca el motivo del shock. Aunque la poca luz y el juego de sombras no lo permite muy bien, distingue un bulto en movimiento sobre el asfalto.

-¿Un cuervo? ¿Una lechuza? ¿Una paloma? -Empieza a atisbar.

El golpe debió afectarle más de lo pensado y cree tener alucinaciones.

-¡Tanja! ¡Tanja! -Repite una voz proveniente del bulto.

-¡Ayuda a Tanja! -Continua lastimeramente ahora sí, la criatura.

Los loros podían aprender a decir frases repetidamente. Eso era indudable. Indudable era también que no iban vestidos, y disfrutarán de unas diminutas patas con pezuñas... ni cuernecitos.

Decidió refrescarse la cabeza en el canal sin perder de vista al asombroso ser. Acto seguido se sentó frente a él sin mediar palabra. Aquel animal o lo que fuera, parecía también recuperarse por momentos del encontronazo.

Joost sabía en su interior que este iba a resultar el principio de algún problema de magnitud. ¿Pero qué más podría pasarle ya a él y al mundo en que habitaba?

Todo estaba solitario. Ni un alma. Todos estarían viendo el programa OTC y soñando con su oportunidad de “subir a los cielos”, y él estaba sólo allí, esperando sus propias respuestas...

- Capítulo 3 -

 

 
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