Asimismo,
la historia está dotada de otros personajes
igualmente atrayentes, como es el caso de McGroaty,
el sirviente y sombra del científico quien,
de algún modo, diríamos que es como
el Dr. Watson a Sherlock Holmes. Eso sí,
McGroaty mucho más tosco y metomentodo,
y de Doctor, nada de nada…
Y al igual que el mismísimo
Holmes, Cowperthwait cuenta con un aparentemente
bravo adversario; Chuting-Payne. Éste,
para mi gusto, aparece algo menos de lo esperado,
pero termina cumpliendo con su papel: siendo un
estorbo y una auténtica incomodidad para
Cowperthwait. Ambos, persiguen lo mismo, aunque
para fines muy distintos, como es lógico.
Si Cowperthwait persigue a quien persigue por
el bien de Inglaterra, ¿por qué
lo hará Cowperthwait?
Lógicamente hay mucho
más en esta novela corta, otros personajes,
la ambientación, la misma trama…
Repito que es muy divertida e imaginativa. Sólo
por Victoria merece
la pena esta trilogía…
La siguiente, Hotentotes,
se ocupa de la, hasta ese momento, más
o menos tranquila vida del también científico
y naturista Agassiz. Éste, dedicado a la
búsqueda y estudio (entre otros) de raras
criaturas, vive la experiencia de viajar y pasar
en los Estados Unidos de América una larga
temporada, pero, hete aquí que, una noche,
y entrando ésta precisamente por la ventana,
se encuentra cara a cara con algo que realmente
le horroriza: una hotentote. La mujer negra, Dottie,
perteneciente a una tribu africana pero más
occidentalizada que muchos, viene acompañada
de otro personaje entrañable y encantador;
divertido nuevamente: Jacob Cezar. Ambos, y a
pesar de la accidentada interrupción, intentan
hacer entrar en razón al científico
convenciéndole de que ha de acompañarlos
para arreglar la pifia que su antiguo mentor,
Cuvier, ya muerto, de algún modo le ha
dejado como legado. Sólo diré que
han de perseguir una reliquia que tiene que ver
con un antepasado de Dottie, Dicha reliquia, podría
asimismo servir como talismán a aquel que
lo posea y lo transforme…
Además de la aventura
en la que se embarcan estos tres y otros acompañantes
de Agassiz (envuelta en organizaciones masónicas
varias), lo más significativo e hilarante
de la historia, aunque desde afuera podría
no parecerlo así, es la repulsión
y el sentimiento racista que Agassiz siente hacia
la raza negra. Este racismo, aunque en su fuero
interno es cruel y mordaz, de cara al lector es
cómico y le deja entrever de manera clara
lo absurdo de ciertos sentimientos encontrados
respecto a un color de piel distinto.
También es divertido
el libertinaje y cómo éste intenta
ocultarse en ciertas situaciones de lo más
absurdas y reveladoras. Hotentotes,
comienza de tal modo que incluso me atrajo y entusiasmó
más que Victoria,
pero, desgraciadamente, hacia el final parece
perder fuelle…
La tercera novela en discordia
es Walt y Emily, dedicada
ésta, en primer lugar, al poeta Walt Whitman
y Emily Dickinson. Walt y Emily,
no nos confundamos, es principalmente una historia
de amor, tal vez la que a todos los seguidores
de la poetisa les hubiera gustado descubrir. En
Walt y Emily, Paul
de Filippo, muestra un desmesurado derroche de
imaginación y más aún de
coherencia, al imaginar cómo podría
haber sido dicho romance entre ambos poetas. Éste,
tiene lugar precisamente cuando Whitman, junto
a otro grupito de locos, irrumpe en casa de la
familia Dickinson dispuesto, como el propio hermano
de Emily, a llevar a cabo una investigación:
la visita a la Tierra Estival, que no es ni más
ni menos que la expedición e investigación
de aquello que pudiera suceder después
de la muerte.
De esa guisa, y guiada únicamente
por el corazón, Emily sigue a la expedición
encabezada entre otros por el mismísimo
Whitman…
Insisto, lo más atrayente,
pero tal vez también lo más empalagoso
de la tercera novela de Filippo, es esta historia
de amor. Aunque es encantadora: la forma en que
el autor recrea el entorno y lo que se sabe a
cerca de la personalidad de ambos, entremezclándolos
amorosamente; también la expedición,
que termina siendo toda una aventura, del mismo
modo que le sucede a Hotentotes,
Walt y Emily pierde
fuerza por momentos, o tal vez, lo que ocurre
es que pierde protagonismo ese subgénero
del steampunk cediéndole demasiado espacio
al amor…
No obstante, y a pesar de lo
dicho, la trilogía en su conjunto es algo
exquisito para el paladar de aquellos acérrimos
a la fantasía y a lo victoriano. Algo que
no debería dejar de saborearse. Sé
que puede resultar machacante, pero sólo
por esto, y por el sentido del humor que termina
destilando todo el volumen (lo que también
ha de tenerse, y muy mucho, en cuenta), merece
la pena su lectura.
publicado en
julio de 2008
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