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Sonrisas estelares Por: Pily B.

Sorprendida: tras terminar la última antología de relatos perpetrada por Teobaldo Mercado. Y parece mentira, pues algunos de sus trabajos han sido publicados en esta anaranjada web. No obstante, insisto, me sorprende y deleita a partes iguales. ¿Por qué? Porque dentro de este volumen todas sus trastadas tienen mucho más sentido, por supuesto. También, porque conociendo como conozco tanto el estilo como la temática más o menos recurrente del autor, me ha dejado perpleja su capacidad de darle forma a estas sonrisas estelares a lo largo y ancho de sus ciento setenta páginas, y es que, no nos engañemos, quienes conozcan la obra de Teobaldo Mercado, saben perfectamente que tiende a la ambientación melancólica, belicosa e intimista (seguro que ya lo habré destacado en algún otro comentario a su obra, pero, por si acaso… es importante saber esto: recordarlo. Sólo así se puede ser consciente del cambio, tal vez del esfuerzo (no lo sé), y del mérito que tienen sus sonrisas estelares).

No obstante, en este volumen de maravilloso título, le ha dado un giro a muchos de sus planteamientos y ha conseguido trasladarnos a diversos e interesantes escenarios, no solo enmarcados dentro del buen humor y el positivismo, sino en un entorno de curiosa imaginación y en el enrevesamiento, de buen grado, acompañando a éste personajes que, en la vida real, existen en mayor o menor medida.

Pero esto último lo explicaré tras comentar que, “Sonrisas estelares”, está compuesto por “Ficción Científica”, “Reportero de guerra”, “Momento mágico”, “La chica que quería tener cola” y “Otro día”.

Así, a bote pronto, parece que la cosa es liviana, ¿no es cierto? Pues bien, si no es por su lectura (que se hace muy amena y entretenida), “Sonrisas estelares” de liviana no tiene nada.

De manera somera, comentaré que en el caso de “Ficción Científica”, podremos vestirnos la segunda piel de dos compañeros y empresarios de lo más especiales; ¿o debería decir familiares dentro del fándom? Se trata de dos editores de ciencia ficción, y la gracia que tienen, es que están basados en personajes de carne y hueso. Asimismo, la chispa divertida del relato, no es solo vivir las situaciones que ellos viven, sino sus comentarios a cerca trabajos de autores que ¿la mayoría conocemos? En fin… Además, tiene un ingrediente fantacientífico bastante importante… Todo eso sin contar su actualidad, en realidad la nuestra; sin la existencia de ordenadores pero sí de estaciones espaciales. ¡Casi nada!

“Reportero de guerra”, aunque divertida, tal vez es la que menos. Aunque bien mirado, se trata mejor de una historia irónica, en algún sentido parecida a las Tropas del Espacio de Heinlein. En “Reportero de guerra” tenemos una narración de universos paralelos; reporteros que en el suyo son eso mismo, y en el vecino galanes de telenovela. Situaciones peligrosas; organismos federales hipócritas…

“Momento mágico”, publicado en NGC, es un guiño divertido a la par que erótico a uno de los magos más conocidos del mundo de la fantasía. Y no hablo de Gandalf precisamente…

“La chica que quería tener cola”, también en este web, es gracioso por la situación que termina desarrollándose (y la que se va generando dentro de la vida de la chica protagonista). Además de mostrarnos lo injusto que es el amor con algunos (muchos), también nos habla de extrañas y extravagantes operaciones; de la apariencia física, y de la amistad.

Reconozco que “La chica que quería tener cola”, leído por segunda vez en esta antología, me ha atraído mucho más. ¿Será porque sabía que tenía mucho de realidad?

Por último, “Otro día” es un relato largo que termina empequeñeciéndose rápidamente: tal vez sea la guinda dentro de este apetitoso y entrañable pastel. Y hablando de esta historia, vuelvo a lo que ya dejé a medias...

Como ya adelantaba, Teobaldo Mercado no solo ha echado mano del sentido del humor, lo que no es nada fácil en una narración, o no en su mayor parte. Además, Teobaldo ha hecho diana en algunas personas de carne y hueso, conocidas suyas, trasladándolas al universo creado en “Otro día”. Y no hablo de un personaje ni de dos. Tampoco de pequeños atisbos de imaginación. Hablo de una historia a modo de capítulo televisivo: muy de ciencia ficción, por momentos, muy Gene Roddenberry. Rodeada, toda ella, ambientada… alimentada por amigos (o no).

Y, cierto, podría hablaros de algunos de sus personajes, de cómo los ha tratado Teobaldo, enlazándolos a los perfiles de esta misma web porque habitarla, algunos de ellos, la habitan, pero los dejaré en el tintero para no quitarle la gracia y, sobre todo, para no revelar nada, salvo, claro, que ahora entiendo la dedicatoria a mi ejemplar del autor: “Para la gran soberana de Solaria, Pily B.

El mérito de hacer esto, no hay otro modo de verlo, es la facilidad y gracia que Teobaldo ha tenido para desarrollar esas personalidades: sus actos, pensamientos… sin herir susceptibilidades (creo), con una tremenda soltura e interés para los lectores (y protagonistas, claro).

Reitero mi admiración por esto último: saber llevar personajes de carne y hueso (sin grandes biografías a la espalda), al papel y al universo de la ciencia ficción. También, conseguir distraer e inyectar al lector un buen rollo general. Hacerle sonreír y a veces reír, que, no nos despistemos, no es lo mismo.

Y poco más que añadir ya que, las sonrisas, hay que sonreírlas, señoras y señores. Desde luego, Teobaldo Mercado lo ha intentado, y ni qué decir tiene que lo ha hecho rematadamente bien.

 

publicado en mayo de 2008

| Teobaldo Mercado | http://teobaldomercado.blogspot.com | Inscripción Nº: 166.553 | 172 págs. | Noviembre 2007 |
 
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