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Sigo sorprendiéndome
de las segundas partes. Y me gusta. En este
caso y, cuando en el pasado hablé de
esta futura saga que posiblemente daría
que hablar, creo que no me confundí.
Porque debería hacerlo, debería
dar que hablar…
Torre por alfil,
este libro segundo donde nos encontramos nuevamente
con uno de los personajes más increíbles
que he conocido en autor español; el
Conde Alexander Von Hassler, continúa
desarrollándose y conformando un universo
cargado de odio y amor; futuras guerras, razas
dispares… pero lo que es más importante,
lo hace dándole más sentido a
todo (el pasado, el presente, el futuro. A sus
personajes, a sus acciones…), más
forma, más interés.
Torre por alfil,
bucea profundamente en los sentimientos de todos
los personajes principales, que no son pocos.
Desarrolla más, muchísimo más,
el lado pérfido de los malos malosos;
nos deja estudiar los efectos secundarios de
aquellos que en el primer encuentro con el lector
se vieron obligados a tomar el Elixir de Vida,
transformándoles en seres inmortales
pero restándoles humanidad.
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Torre
por alfil le abre las puertas a
una futura guerra, la más terrible y cruenta
que deberá tener lugar en siguientes entregas,
entre tanto nos lleva de aventura en aventura
(exactamente igual que su predecesor, Libro
I: Gambito de Dama), dándonos
a conocer a temibles razas: una vez más
la Homofel, de la que habrá quienes se
decanten por colaborar por los Delphinasills precisamente
porque éstos les dan, de algún modo,
la llave para conseguir su libertad, pero también
los habrá que se decanten por luchar a
brazo partido junto al, insisto, increíble,
deslumbrante, Conde Alexander (sobrino del difunto
Imperator): filósofo aunque no lo pretenda,
el peor enemigo que aquel pueblo que lucha por
la libertad pueda tener.
Pero hay más razas, y
más temibles también; los legendarios
Koperian, guerreros aquejados de una extraña
enfermedad de la que, cómo no, el Conde
encuentra cura y precisamente se la suministra
para controlarlos… y hay otras: deslumbrantes,
imaginativas, un auténtico y singular resultado
de las manipulaciones genéticas, también
de la evolución darviniana… y es
que Torre por alfil tiene cada
vez más, en ese sentido, de La
isla del doctor Moreau.
Por otra parte, este segundo
libro comienza bien, muy bien, con un interesante
diálogo entre el Conde Alexander Von Hassler
y su senescal Mesara Irukov, donde nos hacen partícipes
de sus planes futuros y del presente actual. Refrescando
nuestra memoria. Haciéndolo, su autor,
Gabriel Guerrero, de una manera inteligente y
amena.
Asimismo, el libro segundo se
desarrolla a buen ritmo: entre diversos raptos,
escapadas, sufrimiento, asesinatos, descubrimientos
de lugares que no deberían descubrirse
jamás…
Y termina de forma casi, casi
apoteósica precisamente por lo que se avecina…
Pero también en Torre
por alfil, algunos personajes, uno
en concreto, dejará mucho que desear, puesto
que nos las prometía muy duras en la primera
parte y, al final, termina pronto y de manera
algo insulsa. Aun así, también se
agradece comprobar que, ni buenos ni malos, están
libres de desaparecer, de privarnos para bien
o para mal de su existencia y actos… Lo
que le da más morbo a este universo.
En definitiva, la nueva entrega,
ese enfrentamiento cada vez más personal
y despiadado entre el bien y el mal, contribuye
a seguir enriqueciendo el universo salido de la
imaginación de un autor tan increíble,
reflexivo e inteligente como la mayoría
de sus personajes: Esta segunda parte supera con
creces al Libro uno; abre nuevos e inquietantes
horizontes, alimenta el hambre constante del buen
lector, su ansia por distraerse, por descubrir
nuevos mundos, nuevas personalidades…
Bien por Sillmarem (aunque su
futuro, como planeta, no aparente ser muy esperanzador)
y sus intrigantes jugadas de ajedrez. Bien por
Gabriel Guerrero, nuestro Herbert particular.
publicado en
diciembre de 2008
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