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Hacía tiempo que no leía una
aventura como esta; una aventura donde el espacio
está muy presente, la colonización
de los planetas, las conspiraciones venidas
de las megacorporaciones. También hacía
tiempo que no leía ciencia ficción
de esa donde los asesinatos surgen por doquier,
donde aparece el malo (mejor o peor parado),
y luego resulta no ser el único. Sí,
llevaba tiempo sin leer ciencia ficción
claustrofóbica, desesperanzadora, donde
el ser humano muestra sus auténticos
intereses pasando por encima de todo mientras
procura llevarlos a cabo.
La Réxol y el proyecto
amanecer fue la novela ganadora
en su categoría del Premio Andrómeda
de Ficción Especulativa 2007. No
sé el nivel del resto de las participantes,
pero desde luego la novela de Juan Moro bien
merecido tiene tal premio.
En cuanto a la aventura espacial, ésta
contiene una trama aparentemente sencilla pero
igualmente embriagadora. En un futuro donde
la Tierra es dirigida por la Sede Central del
Orden Mundial, es imprescindible contar con
un cuerpo espacial que esté por encima
de todo. Se trata de un cuerpo policial con
carta blanca a la hora de atrapar al villano,
incluso llegando a darle muerte si ello fuera
necesario; este cuerpo especial es el de los
Liquidadores. Así los denominan. Y creo
que con el nombrecito en cuestión ya
se dice todo.
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Pero
lo atractivo de la novela de Juan Moro es además
su forma de introducirnos en un personaje que,
por h y por b, termina siendo un mito en su sociedad.
Peter Jaro, que así se llama el Liquidador
en cuestión, es un tipo de trato un tanto
desagradable, con mucha, mucha experiencia y con
una inteligencia e intuición que echan
para atrás. Éste, es enviado sin
aparente necesidad a la colonia marciana, y ya
en su viaje de ida presencia en la misma nave
asesinatos, paranoia, y peligro, mucho peligro
rodeándole e incluso apuntándole
directamente.
Asimismo y, una vez se haya
en el Maldito infierno, como el propio Liquidador
lo denomina, Peter Jaro se ve obligado a echar
mano de la más afilada suspicacia, de todo
su sentido del deber, pero también del
factor suerte para intentar resolver una situación
que parece superar cualquier otra vivida anteriormente…
y es que todo empezó con la desaparición
de un hombre. Más tarde con la muerte del
Liquidador destinado en Marte. Después
murieron más Liquidadores, y las muertes
no cesaron desde entonces...
Por medio de una trama como
la descrita muy a grandes rasgos, Juan Moro utiliza
aquellas armas —las más atractivas—,
disponibles en la ciencia ficción para
trasladar al lector a un mundo en el que la tecnología
y los avances humanos nos dejan boquiabiertos.
A través de un atractivo personaje como
es el de Peter Jaro, nos lleva a un futuro en
el que las conspiraciones atentan contra todo
y no solo contra nuestra sociedad. Atravesando
túneles, pasadizos, huyendo en definitiva
nos topamos constantemente con una imaginación
desbordante (la de Juan Moro e incluso la de su
protagonista); con la nobleza y la amistad, con
el amor… pero también con el lado
más oscuro de la humanidad; el más
cruel, el más interesado, así como
con criaturas autóctonas que pueden darnos
alguna que otra sorpresa. No falta de nada en
esta inquietante y oscura ficción.
Y para concluir, sólo
me queda añadir que La Réxol
y el proyecto amanecer es un soplo
de aire fresco. Aire limpio dentro del género.
Aire auténtico.
publicado en febrero
de 2009 |