“Reflejos
de carbono”, estudia nuevamente
la repercusión de los excesos, pero esta
vez a través de los avances en cuanto a
la mejora de calidad de vida. Aquí, ya
no existen las minusvalías gracias a los
“nodos-reflejo” y a las nanoprótesis.
Todo ello, como es de esperar, tiene lugar en
pro de la producción. El mensaje: ¿importa
más el ser humano o lo que podamos sacar
de este? Triste, desde luego, pero es la tónica
de las grandes compañías…
y a veces, por desgracia, de las personas que
nos rodean.
“La segunda epifanía”
es marketing puro. Una campaña estúpida
que pone en riesgo, entre otras, la vida de la
tripulación de una nave exploradora…
el sumun de la estupidez humana, vaya, a través
del descubrimiento de nuevos mundos.
Una vez más, Sergio Mars
traslada la ambición y otra vez la memez
humana al futuro; al espacio.
“Principio de exogénesis”
podría ser un episodio de Star Trek, ¿por
qué no? En él, descubriremos nuevos
mundos, nuevas civilizaciones, pero tal vez estas
queden ya extintas… Y en medio de todo esto,
como siempre, nuestra raza; como un molesto moscardón
husmeando donde no debe y desesperándose
por perpetuarse.
Un relato exquisito. Un clásico.
Del “El amanecer
de la era de la transmisión”,
no diré mucho, pues rompería el
factor sorpresa y le quitaría morbo al
asunto. Pero tened en cuenta que es cruel cuanto
menos. Sí, lo es. Y atrapa precisamente
por ello. ¿El comienzo únicamente?
Conoceremos los entresijos de una empresa dedicada
aparentemente a la genética. Aparentemente…
De los relatos más sobresalientes
de esta antología.
“El escritor de
ucronías” también
cuenta con mi simpatía y complicidad. Habla
de escritos, de escritores y universos paralelos.
¿Quiénes de los que garabatean historias
fantasiosas no darían cualquier cosa por
tener siempre asegurado el éxito? Nuestro
protagonista lo tiene, al igual que magnetismo
y coraje para contar cómo lo hace a través
de una entretenida y sincera entrevista…
Digamos que esta es la primera
entrega en este “El rayo verde en
el ocaso”, donde contamos con experimento
y científico loco incluido. Todo en uno.
Y me apasionan este tipo de
historias…
“La tercera ley
de la información” es, desgraciadamente,
más cercana a nuestro tiempo de lo que
creemos. En "La tercera ley de la
información” toparemos con
el uso y abuso de la información.
Patético pero verídico…
de esas historias que a uno, porque sabe que ya
es cierto, le ponen de mal humor.
“¿Inteligencia
natural?” queda un poco lejos en
el futuro, si es que alguna vez éste llega.
Aun así, ¿no habéis deseado
alguna vez poseer un ordenador de verdad inteligente?
Nada de cálculos y pura lógica,
sino inteligencia de verdad: inteligencia natural
venida de una inteligencia artificial.
Sergio Mars, desde luego, sabe
cómo llegar a ello, o al menos darle una
coherencia aplastante, ayudándonos a soñarlo
a través de la creación de circuitos
orgánicos. Ni qué decir tiene que,
de todos los cuentos de este número veinte,
este podría considerarse uno de los más
hard, a la vez que de los optimistas en cuanto
a avances tecnológicos. Por lo tanto, uno
de mis preferidos.
“Destellos de oscuridad”
es de ese tipo de historias por las cuales mi
mente se ilumina reflectando al mismo tiempo la
expresión chapeau!: Experimentos
en un principio, aparentemente estudiantiles,
nos llevan al lado oscuro, ¿a otro universo?,
por medio de un “mágico libro”
y el entusiasmo de dos investigadores. De
“Destellos de oscuridad”,
además del desarrollo en sí, a modo
de diario, me parece fascinante el crecimiento
del caos, el sufrimiento de sus personajes; las
imprevisibles consecuencias que el experimento
conlleva.
Es auténtico y tiene mucha
fuerza. Todo en “Destellos de oscuridad”
la tiene.
Asimismo, “Diagnóstico
preventivo” continúa con
la obcecación de Sergio Mars por demostrar
que sabe cómo escribir cifi hard
con mucho, mucho sentimiento; humana, comprensible.
Unos padres “corrientes”, se enfrentan
a la difícil situación de tener
que tomar una determinación en cuanto a
su hijo, superdotado este...
Lo mejor de “Diagnóstico
preventivo”, además del
planteamiento, es el comienzo: el matrimonio a
la espera de noticias, las reacciones de estos
mientras se mantienen a la espera. El despertar
de la curiosidad del lector por saber a qué
aspira ese matrimonio y a qué se va a enfrentar.
Tierno y desgarrador. Da miedo,
mucho miedo.
En cuanto a “El
espectro de Malthus”, éste,
es otra breve muestra del egoísmo del ser
humano; de la fuerza de los dividendos y la actitud
“práctica” de algunos, incluso
teniendo que pasar por encima de la vida de otros…
Y llegamos al final.
La esperada novela corta Cuarenta
siglos os contemplan, comienza poniendo
en un buen brete a sus protagonistas: éstos,
despiertan totalmente desnudos en un lugar desconocido,
una especie de desierto, bañado por una
luz anaranjada. El grupo, a modo de tribu, como
es de esperar ha de hacerse a su nuevo y misterioso
hábitat, al tiempo que tiran de
los pocos recursos que este les ofrece.
Lo llamativo de la historia es
que Sergio Mars nos plantea el crecimiento de
una nueva civilización de la nada. Una
civilización que no tiene medios, pero
sí los conocimientos, lo que resulta terriblemente
desesperante. Asimismo, dibuja las distintas y
lógicas personalidades que, de darse situaciones
como esta, para bien o para mal terminan sobresaliendo.
Desde luego Cuarenta
siglos os contemplan resulta entretenido
por lo exótico de la situación,
por las reacciones y los peligros a los que se
ven sometidos estos náufragos del desconocido
desierto.
La historia funciona, sí,
aunque tal vez lo hubiese hecho mejor como simple
relato.
… Pero como siempre, opiniones
hay tantas como traseros. Eso sí, hay evidencias
indudables que nada tienen que ver con la opinión
personal del lector. En “El rayo
verde en el ocaso”, sí o
sí, encontramos historias dignas de antologías
tan redondas como es el caso de “Axiomático”,
de Greg Egan (autor que no es de mis favoritos,
pero, reconozco, y me consta que es así
por la opinión general, en dicha antología
se salió). Por lo tanto, este autor valenciano
que, para más inri, es biólogo,
merece empezar a ser tenido muy en cuenta, y más
aún como uno de los nuestros dentro del
género de la cifi hard: terreno
que cada vez es menos pisado y él sabe
muy bien cómo transitar.
Lo dicho, ahí va un nuevo
reflejo: Chapeau!
publicado en
julio de 2008
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