Bueno,
y una vez dicho esto, solo me queda resumir esta
antología.
«Cuenta atrás»,
el primer relato, trata de lo mismo que el título
indica, aunque va más allá. A pesar
de que aparenta ser el típico ultracorto
de ciencia-ficción astronáutica,
no lo es. Es terrible por lo que entraña,
sí.
«Monedas»
tuve el placer de leerlo en Visones
del año 2002 (antología de relatos
fantásticos publicada por la AEFCFT).
Dicha historia, cargada de sentido del humor,
cuenta la invasión alienígena por
medio de extraterrestres con forma de monedas
de euro, o eso parece que, con Roberto Malo, nunca
se sabe. Como el resto de lo que vendrá,
ésta «Monedas»,
es curiosa, pícara e, insisto, en ciertos
momentos hilarante.
«El examen»
vuelve a ser otra de esas extravagancias que aparentan
ser una situación cotidiana. Una de esas
por las que hemos pasado muchos… pero luego,
no. El final trae la ficción, el chiste,
y por supuesto la sonrisa.
«El contador de
personas» es una historia sencillamente
genial, a pesar de terminar convirtiéndose
en algo espeluznante. Una vez más, su título
indica a la perfección en qué anda
metido otro de los singulares personajes de Roberto
Malo. El protagonista, es contador de personas,
sí, en concreto, contador de espectadores
en un cine. Como cabe esperar, vuelve a ser divertida
original e impactante. La premisa es aparentemente
sencilla (tal y como Roberto Malo siempre hace
que parezca), pero ciertamente original.
«La distancia no
engaña» es efímero
(por su extensión), particular, aunque
tal vez sea poco atractivo aunque, dado lo breve
que es, tampoco importa. Eso sí, vuelve
a dar un giro y es lo contrario a lo que podría
parecer al principio.
«Advertencia»
relata una vida, una situación general,
la de un autor aparentemente de ficción
que le hace a uno pensar, ¿es ficción?
¿Habla en serio? ¿El autor derrotado,
gafado, asustado, harto, que ve más allá,
será Roberto Malo? Desde luego «Advertencia»
da qué pensar a todo aquel que deja volar
su imaginación sobre un papel. Como apunte
final, esta «Advertencia»
respira más por el lado del horror, dado
lo que descubre el protagonista, que por el de
la ciencia ficción.
«Día de
pesca» vuelve a sacudirnos la inquietud
de «Advertencia»
de manera breve y divertida, con una frase final
que es todo un acierto, y que nos roba como mínimo
una sonrisa. ¿De qué trata? Roberto
Malo suele poner títulos de lo más
acertados…
«Recuerdos»
es una auténtica belleza. Como decía
al comienzo de mi comentario, de esas historias
de amor profundas; de las que no le dejan a uno
indiferente. Para colmo, si no se tuviera suficiente
con los recuerdos del afligido y sufridor protagonista,
el lector dará de lleno con una historia
de misterio que, repetiré hasta la saciedad,
comienza y transcurre de la forma más natural.
Como cabe esperar, ésta resulta estar cargada
de oscuras coincidencias y funestas consecuencias.
«A la izquierda
del futuro» vuelve a ser un cortito
que, si no entendí mal, juega con el sentido
del humor (o del ridículo de uno mismo).
Pero si «A la izquierda
del futuro» deja al lector prácticamente
como si nada, con «Veo por ti»
sucede todo lo contrario. «Veo por
ti» es el macarrismo elevado a
la máxima potencia. No diré más,
solo contaré un poco su trama. Para abrir
boca… para que entendais cómo se
las gasta Roberto Malo, de qué distintas
y sorprendentes maneras puede sacudirnos del letargo
(si lo hubiere): nuestro joven protagonista es
ciego, más que un gato de escayola, como
suele decirse. No obstante, cuando tiene su primera
experiencia sexual, y precisamente en el momento
en que la otra parte le está practicando
una felación, Paco Mendo puede ver. Mientras
siente latigazos de placer, éste es capaz
de observarlo todo a su alrededor, pero en el
momento en que el sexo acaba, vuelve a la oscuridad
más miserable y absoluta…
En fin, desternillante, sinvergüenza
hasta decir basta.
«La identidad»
por el contrario vuelve a ser un relato de misterio.
Con su sentido del humor, como todo lo que se
precie ser del sello del señor Malo, pero
de misterio al fin y al cabo. El protagonista,
se ausenta del que es su pueblo natal durante
unos días y cuando regresa, descubre que
ha muerto... incluso se ve a sí mismo cuando,
delante suyo y porque él mismo así
lo ha solicitado, se contempla de cuerpo presente.
Inaudito.
El último destello de
genialidad de esta antología viene bajo
el título de «El tren».
De nuevo tropezaremos con el amor, un amor extraño,
onírico, profundo, bello…
Veamos, para terminar, únicamente
me queda decir que «Malos sueños»
no es solo una antología de ficción.
Es más. Mucho más. «Malos
sueños» es una continua
lluvia de creatividad, que va calando al lector
con sentimientos de todo tipo (pero la mayoría
de las veces profundos y en profundidad); situaciones
impactantes, sentido del humor, regalándole
constantemente buenos momentos.
«Malos sueños»
es, por una vez y sin que sirva de precedente,
un título de lo más inapropiado
(según se mire). «Malos sueños»
es un puñado de sorprendentes sueños
venido de un autor que sabe cómo darle
mayor significado a la palabra genialidad.
publicado en noviembre
de 2008 |