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La luz del diablo Por: Pily B.

 

 

De nuevo las mismas sensaciones. La satisfacción de saber a qué te enfrentas; tener la seguridad de que lo pasarás bien, de que serás sorprendido…

Así es. Lo último que he leído, esta antología del diablo, cuenta con doce historias a cuál más singular, más embaucadora… Roberto Malo, por enésima vez, demuestra que este es su mundo; el de imaginar, el de contar las cosas como son -dentro de la fantasía o el terror, eso sí-, siempre entreteniendo. Y es que en esto último, desde luego es un auténtico experto.

El comienzo de dicha antología, «El fin de la felicidad», nos transporta a una bella pero, al menos para el lector, efímera historia de amor: una de esas donde la desgracia se ceba de tal modo que termina llevándose por delante la vida de uno de los amantes. En «El fin de la felicidad», tendremos ternura, pero también sufrimiento; sentimientos a flor de piel, pero también misterio.

«Los favores se pagan» es la continuación de una antología en la que las sensaciones de un relato a otro, se borran de un plumazo y a la fuerza, puesto que pasamos rápidamente de un estado de ánimo al siguiente y, como sucede en este caso, seguramente no tendrá nada que ver con el anterior. «Los favores se pagan» es como la pluma del autor: traviesa y con sentido del humor, a pesar de su comienzo. Tomás, el típico individuo anodino asqueado de su existencia, está dispuesto a suicidarse. No obstante, cuando va a poner en práctica su plan y quitarse de una vez la vida, se le aparece su ángel de la guarda (un absoluto descarado), y le convence para que no lo haga. ¿Será mejor? ¿Será peor?

Y tal y como decía, de las desgracias de Tomás, el anterior protagonista, pasamos a «La escena definitiva», donde dos de sus personajes principales, están un tanto obsesionados con el sexo. Se trata de dos jóvenes compañeros de piso; uno con pareja, viviendo su vida ajeno al otro pero sí alucinado por el estilo de vida de su compañero. El solterón, un auténtico viciosillo, inmerso por completo en su mundo erótico sin otra compañía que él mismo y sus películas pornográficas.

Y bien, a pesar de lo que pueda parecer, «La escena definitiva» tiene su lado misterioso, enfocado dentro del mundo del sexo, claro está, pero misterioso al fin y al cabo. Es entretenido, excitante, una auténtica locura carnal…

«La luz del diablo» quizá sea uno de los relatos con mayor componente de terror. En él, sabremos qué se siente cuando se pierde a la persona a la que se ama (sin haber tenido la oportunidad de compartir nada con ella), y poco después, se conoce a una persona que nos la recuerda exageradamente. En «La luz del diablo» será este el caso. Ese, y el de descubrir en la segunda persona a alguien tremendamente misterioso, sobrecogedor, que podría llevarnos por senderos de tortura, de oscuridad, de sufrimiento.

«La fiesta» tal vez sea el cuento con menos atractivo de esta selección. Es una travesura onírica; no demasiado extensa pero cargada de situaciones y personajes, como cabe esperar, sin pies ni cabeza. Tiene principio y fin, pero, en mi humilde opinión, no aporta demasiado.

«Ojos extraños» fue finalista en el primer certamen de relatos de la, desgraciadamente desaparecida, publicación Nitecuento. Por aquél entonces tuve la ocasión de leerlo y me gustó. En esta segunda lectura, por supuesto, ha vuelto a hacerlo pero, claro, el misterio de la situación se perdió. Eso sí, una vez más, he tenido la ocasión de comprobar cómo se desenvuelve Roberto Malo; cómo genera situaciones en las que se entremezclan a la perfección la ingenuidad de los protagonistas, su juventud, sus ganas de saber a toda costa, la atracción por el sexo, y el misterio, mucho misterio. «Ojos extraños», se desarrolla dentro de un bar donde, dos amigos, son incapaces de verle el rostro a una atractiva mujer que parece ajena al mundo que la rodea.

«Contactos» no tiene nada de terrorífico, pero sí lo tiene todo de morboso. Es breve, pero intenso. Roberto Malo nos describe los pensamientos de una mente algo trastornada, obsesionada con el sexo pero encerrada dentro de un cuerpo semideforme. Lo impactante de «Contactos», asimismo, es la fuerza y la manera narrarlo; casi todo él es desarrollado a través de provocadores anuncios de periódico.

«Billete mortal» también tuve ocasión de leerlo con anterioridad pero, sinceramente, no recuerdo dónde. Como le sucede a «Ojos extraños», «Billete mortal» pierde algo de gracia dado que conoces el final perfectamente, pero, eso sí, siguió sin dejar de entretenerme y ponerme de los nervios dada la situación: Raúl se deja llevar por su imaginación y, echando estúpidas cuentas entre las cifras del billete de autobús y el número de alumnos en la lista de clase, descubre quién va a ser víctima de la próxima desgracia. Desde luego tiene huasa la situación, dado lo paranoico, pero desde luego, gracia en sí tiene tirando a poca, dado que Raúl no puede evitar ejercitar tu mente y saber que eso traerá la siguiente desgracia y lo que es peor aún, a quién.

«Lluvia sangrienta» es aquella que, definitivamente, más me ha complacido. Se trata de una auténtica pesadilla que se inicia con el presentimiento de uno de sus protagonistas a cerca de la muerte. Éste presentimiento tiene que ver con un repentino y amenazador cielo rojo, que evoca la fatalidad y la sangre, sobre todo esto último… «Lluvia sangrienta» es una carrera contrarreloj por salvar la vida; por buscar un lugar donde refugiarse mientras todo el entorno se vuelve caótico, mortífero, sanguinolento.

«La revista acusadora» nos lleva casi al final de una antología donde, a pesar de que queda claro ya a lo largo y ancho de ésta, se demuestra una vez más que también tiene cabida el humor. En «La revista acusadora», contemplaremos a unos padres totalmente paranoicos ante el hecho de encontrar en el cuarto de su hijo una revista erótica y muy, muy gay. Desde luego es amena, por momentos ingenua, pero en todo momento desternillante. Eso sí, sin fantasía, sin horror, sin ciencia ficción.

«El cuento mutilado» es la historia de un autor muy cercano a muchos de nosotros. Un autor que está loco porque lo publiquen, por ganar un certamen de relatos, y de aquellos que además se aferran a su máquina de escribir contra viento y marea. «El cuento mutilado» nos describe a un autor que finalmente parece tener algo de suerte, pero precisamente con la obra que menos pensaba. A partir de ahí, vienen las aventuras y desventuras que, podrían tener lugar en la vida real, o simplemente dentro de su, cada vez más destartalada cabeza y la de su compañera. Desde luego no lo pasa uno mal sufriendo junto a este pobre autor desesperado, pero tal y como ocurrió en «La fiesta», cuando terminé su lectura me quedé casi como si nada: ni demasiado frío ni demasiado calor.

«La revelación», por último, ocupa un bien merecido segundo lugar en mi ranking particular respecto a esta selección de Roberto Malo: Emilio, decide alquilarse un apartamento en el mismo lugar donde veranea su novia. Justo en el momento en que llega a la habitación dispuesto a dejar sus pertenencias, se le cuela el inquilino de al lado y desde ese momento, el típico chuloplayas, le hace la vida imposible de un modo u otro. «La revelación», es un relato como siempre divertido, realista, pero también siniestro, enrevesado, cruel. Con un final que a uno le deja un tanto pasmado.

Por último y, como decía al principio, «La luz del diablo», la selección, vuelve a darnos aquello que esperamos de Roberto Malo; genialidad, entretenimiento, credibilidad (incluso dentro de lo increíble) y, por supuesto, algunos de nuestros géneros predilectos.

publicado en diciembre de 2008

| Roberto Malo| Mira Editores | Zaragoza, junio de 2008 | ISBN: 978-84-8465-277-9 | 157 págs. | 13,46 € |
 
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