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El hombre divergente Por: Pily B.

Me lo vais a permitir: ¿9,50 euros? ¿”El hombre divergente”? Qué insulto…

Hace escasos minutos me he comprado unas pastillas para el dolor de garganta que, creo, usamos muchos. En general, no son milagrosas y saben a rayos pero, ¿qué remedio tenerlas cuando una es alérgica a un sinfín de medicamentos? Insisto, además de no ser la panacea para calmar el dolor de garganta, se trata de una fórmula repetida hasta la saciedad, segurísimo que mejorable y, a estas alturas, su manufactura estará hiperautomatizada… No obstante, la broma me ha costado casi cinco euros. Por lo tanto, repito: ¿9,50 euros “El hombre divergente”? ¿Otro de los escaparates dedicados al género del terror donde, en cualquiera de sus historias, sea cual sea la que saquemos a colación, disfrutas hasta del modo en que se ponen los signos de puntuación? ¡Increíble! ¡Tremendo! ¿Adónde vamos a ir a parar?

“El hombre divergente”, antología de relatos del autor Marc R. Soto, es una hermosa joya de principio a fin. Ésta, cuenta con un magnífico prólogo compuesto por la también sobresaliente autora Elia Barceló, donde cuenta, y es cierto, que nos imbuye en el interior de un círculo de circunstancias y casualidades a veces hermosas, pero siempre y finalmente desagradables: de rutinas no demasiado rutinarias, de pensamientos ciertamente tenebrosos, macabros… Siempre de sueños rotos…

“El hombre divergente” comienza de manera cercana, a través de la historia de un pobre hombre que, aparentemente, lo único que pretende es hacer feliz a su mujer utilizando para ello una nueva mascota. Al mismo tiempo, parece que tiene problemas para saber dónde está y cuál es su identidad, y cuando el lector le va cogiendo el tranquillo a lo que es el funcionamiento del cerebro y el entorno de este pobre desgraciado, de buenas a primeras, lo que podríamos denominar como primer acto, termina: de una manera que nos deja fríos. Algo estúpida. Más bien insulsa, pero que, qué remedio, es el comienzo de todo y lo que nos pondrá en situación.

Por lo tanto, como todo en esta antología esta interrelacionado, no podré ahondar más. No tiene sentido hablar de historias independientes en este caso (aquellos que hayan disfrutado de la prosa terrorífica de este autor, entenderán…)

Pero a grandes rasgos, sobre el volumen se puede decir que es un bocado exquisito de principio a fin (sí, como su calidad de joya), aun cuando el ¿relato?, inicial nos deja así así (pero, recordad, todo tiene un porqué). Cada una de las historias es entretenida y no hace falta un momento enrevesado para ello, que haberlos haylos y muy, muy abundantes... Pero como decía, no es solo eso, son sus personajes: la cercanía que éstos ofrecen, puesto que además los escenarios y por tanto su entorno y costumbres son del país; “de andar por casa”. Ellos, los personajes, asimismo tienen su justa medida: los niños miden lo que deben medir dado que, Soto, es capaz de trasladarnos a esos años escolares en los que todo se nos podía hacer un mundo, pero también en los que podíamos sentirnos importantes cuando vivíamos algo aparentemente fuera de lo habitual (o cuando empezábamos a entender las cosas). En este caso en concreto, todo lo que ocurre lo hace cuando un infante cambia, aprende, controla, al tiempo que sus pensamientos y sensaciones se desbordan… En fin…

Asimismo las mujeres son muy mujeres. Los hombres auténticos. Y los locos, locos de verdad… Por otra parte también podemos sentir la paranoia de ¿pensar? ¿Saber?, qué se siente cuando sufrimos de infidelidad o queremos hasta límites desquiciantes (al tiempo, Marc nos excita, provocando nuestros instintos más bajos; también obliga a crecer el pánico por criaturas que, en un primer momento, podrían estar a merced de nuestra superioridad: de nuestra mente asesina, siempre calenturienta).

En estas viviencias en las que, en la mayoría de las ocasiones, se desarrollan en un mismo pueblo (o así lo deja caer en la mayoría de sus narraciones), hay algunos ganadores y muchos perdedores. Dependiendo del nivel de locura y de a quién ataque ésta, la víctima puede ser mujer, hombre, niño o animal. Nadie está exento de sufrir o de morir llegado el caso.

Además, al tiempo que nos transmite pasión, sentimiento, sufrimiento, inquietud, nos regala momentos sangrientos; de auténtico desquiciado. Conoce a la perfección, o eso parece, el dolor físico (además del psíquico, claro). Y, vaya, tampoco se queda atrás desbordando sentido del humor (del mismo modo natural y creíble).

Por lo tanto, si alguna vez dudé mientras leía el entretenido e instructivo prólogo de Elia, desde luego ahora tengo que darle toda la razón: Marc R. Soto es un magnífico autor que sabe lo que se hace, manejando el género con una soltura inquietante. Y digo bien, inquietante, dado que si todo eso sale de su mente, ¿será posible que resida una semilla aunque mínimamente en ella? Creo y espero que no, pero, nunca se sabe…

Desde luego, Marc R. Soto sí es un auténtico monstruo del terror. Eso, seguro. :-)

publicado en mayo de 2008

| Marc R. Soto | Grupo Editorial A.J.E.C | Colección Albemuth Bolsillo nº 19 | Prólogo: Elia Barceló | 186 páginas |
| Edición: Marzo 2008 | ISBN: 978-84-96013-47-6 | 9,50 € |
 
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