Contacta con NGC 3660
 

Descarga esta crítica en PDF
El despertar de Meganet (Erídano nº 19) Por: Pily B.

Está claro: la estética no lo es todo o, mejor aún, todo lo que el ojo ve, no tiene por qué corresponderse con la realidad.

Cuando tuve a mano, físicamente, este «Erídano nº 19» en la pasada HispaCón de Almería, pensé que su contenido sería un «pasarratos» sin más. Cierto es que conozco bien lo que hace Ronald R. Delgado C., sin ir más lejos, uno de los relatos que contiene esta curiosa antología fue primeramente publicado en esta web, pero aun así y, aunque sé que resulta patético, me guié de lo que la impresión de la portada me transmitía. Con esto, no me refiero a la ilustración en sí, que es una tímida maravilla dedicada a uno de los mejores relatos, sino a la calidad de la impresión. Si hay algo que echarle en cara a este número diecinueve, desde luego es la impresión de sus portadas…

Por lo demás, una vez más he de quitarme el sombrero por el buen gusto que ha tenido José Joaquín Ramos, editor de Alfa Eridiani. Igual que ocurrió con uno de los anteriores suplementos, el diecisiete: «Escultores de hombres», del autor y también editor Claudio Landete Anaya, he vuelto a disfrutar de lo lindo, tanto por su contenido como por su contenedor. A pesar de lo dicho sobre la impresión de la portada, y sé que puede parecer tonto hablar de ello, el formato en general del libro y su manejabilidad, me agradan y mucho.

Pero yendo a la recopilación de Ronald R. Delgado, toda ella gira en torno a un universo un tanto curioso. Uno como el nuestro, sí, pero todo él gobernado por y desde Meganet (Massive Einstein-Giraud Autonomous Networks); una red gigantesca que abarca todo nuestro sistema solar. Una red misteriosa, pues no se sabe quién la creó y si aún alguien la vigila desde afuera. Tampoco hay certeza sobre si ésta es totalmente artificial, o es otra clase de entidad viva, puesto que parece comportarse y amoldarse a la evolución de la sociedad.

En «El despertar de Meganet», encontraremos pues seis distintas perspectivas, encuentros, incluso puede que incursiones de la propia Meganet en las vidas de ciertos individuos o, por extensión, de toda la sociedad del sistema solar.

La presentación viene de la mano de «Punto de partida.» Buen título. Buen punto de partida. De manera directa, conoceremos y mantendremos el primer contacto con la Megared. A raíz de una curiosa clase de historia sobre Meganet, viviremos de primera mano cómo se descubrió un invento que no es humano, que, como en el caso de Pórtico (obra del autor Frederik Pohl), fue abandonado y aprovechado por el ser humano…

Sin embargo, «Causal» incluye, más que misterio, tensión a la evolución de esta sociedad supeditada a Meganet. En este segundo relato, aparece además un personaje clave para otra segunda entrega, tal vez la más brillante de esta recopilación. Asimismo, mientras tenemos de un lado el perfil de un aparente pirata informático, de otro tendremos el de la ciencia y la lógica; una catástrofe, y algo bello surgido de ella…

«El evento de Saturno» va todavía más lejos. Uno de los nuevos protagonistas (prácticamente todas las historias de Meganet están divididas en dos escenarios), es un hacker aparentemente inofensivo pero con muchas ganas de divertirse. Por supuesto le toma el pelo a todo aquel que entra en su campo de juego, y nunca mejor dicho, mientras hace todo lo posible por meterse en el pellejo de todo robot viviente… Como es de esperar, las cosas se tuercen y, sin comerlo ni beberlo, se ve metido en un buen lío. Para salir de él y procurar que otros no paguen por ello, tiene que sacrificar demasiado…

«La línea que divide» es precisamente aquella historia que fue publicada en NGC. Como en el caso del relato que le sigue, se trata de uno de los cuentos más brillantes. Pero primero, vayamos a este. Tenemos aquí un verdadero acontecimiento político y a gran escala: el representante de los planetas interiores, hace campaña contra el representante de los planetas exteriores (y a la inversa, claro), y ahí empieza la tensión, o quizá antes, dado que tenemos la ocasión de vivir de primera mano el backstage de ambos candidatos a la presidencia.

«La línea que divide» es sobre todo magnífico en sus diálogos (impactantes); su ritmo es frenético, su sarcasmo, y en última instancia, desmesurada es la tensión de las relaciones interpersonales…

Y bien, como decía, he aquí otro de los platos fuertes: «Realidad inmersa». Una noche cualquiera, en el gigantesco complejo donde se archivaba la historia de la humanidad en papel, una de las principales terroristas de esta sociedad custodiada por Meganet irrumpe buscando algo. Para Evan Omone, director de aquella entidad, la paz pasó a la historia en el momento en que fue avisado de la incursión de dicho terrorista. «Realidad inmersa» es atractivo por los pensamientos de esa terrorista, también por la descripción de la misma y, cómo no, porque tal y como sucede con anterioridad, Ronald R. Delgado dota a Meganet de vida; le da la oportunidad de intervenir…

Por el contrario, «El predicador», a pesar de que, como el resto, conforma una pieza más del puzzle -muy valiosa, por otra parte-, dado su componente religioso, a mí, personalmente, es la historia que menos me atrae. A pesar de ello es imprescindible -si se quiere cerrar el círculo y que éste sea creíble, no ha de faltar una historia donde el ser humano crea a pies juntillas en aquello que parece dominarle y no comprende del todo-, y, si se tiene un poco más de interés del que yo pueda tener en el asunto, entretenida. Desde luego es un escalón más hacia el todo que es en definitiva este número diecinueve.

Por último, Ronald R. Delgado cierra ese círculo con un sucinto prólogo donde, un historiador, de manera breve y efímera, repasa la historia de Meganet hasta que es llamado por un par de piezas clave, y llevado allá donde ha de ir: precisamente donde pueda comprender del todo y cumplir con su cometido.

Ronald R. Delgado en un primer momento pudiera parecer que nos plantea una sociedad más sometida a una gran red; rumbo que nosotros mismos nos empeñamos en seguir. No obstante, la sociedad dependiente de esa misteriosa Meganet, es una sociedad interesante y con sustancia, que no deja indiferente al lector y lo lleva paso a paso a través de la especulación, de la evolución de la técnica y la humanidad… empleando como vehículo la ciencia ficción amena e inteligente que, creo, a todos nos satisface.

Un número diecinueve, sí, este Erídano, digno de tener en cuenta. Esperemos además que sea precisamente eso que anuncia; el despertar de Meganet. El anuncio, la entrada, la primera parte…

publicado en octubre de 2008

| Ronald R. Delgado C. | Erídano 197: Suplemento Alfa Eridiani | Ilustraciones: Henry Rivero | Septiembre 2008 |
| ISSN: 1696 6538 | Infografía: Graciela Inés Lorenzo Tillard | 186 pás. |
 
 © Copyright 'NGC 3660' en órbita desde el año 2000 ngc[arroba]ngc3660.es