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Resumir todo aquello que encierra este primer
número de la colección Factory
Clatter (una novísima colección
dedicada al terror y a la ciencia ficción
española o hispano parlante) es muy complicado.
En primer lugar, porque ya inicié dicha
antología yo misma, con un prólogo
que, como suele ocurrir, terminó dejándose
en el tintero mucho de lo que se siente y piensa
durante una lectura previa. Aun así,
descargué gran parte de mi visión
sobre este primer número, de cuya colección
es coordinador el mismo Fco.
Javier Pérez, y de la literatura
de éste. Cierto, lo hice, pero incluso
después de haberlo hecho, la sensación
de plenitud no es total, para qué engañarnos.
En segundo lugar, es difícil resumir
una antología como «Antifuente»
porque hablar de Fco.
Javier Pérez como autor, no es hablar
de cualquier cosa. Cuando se habla de la capacidad
creativa de Fco.
Javier, se habla de literatura de género
a parte. ¿Que qué quiero decir?
Fco.
Javier Pérez no es un autor convencional,
y como el resto de los autores que no lo son,
en su caso destaca, de manera mayúscula,
la forma que tiene de mostrarnos el interior
de todo, absolutamente de todo: las situaciones
que tienen lugar, sus personajes, incluso nuestro
propio interior. Sí, habéis leído
bien. Cada personaje parido por Fco.
Javier, en mayor o menor medida, es un sufridor
nato y se enfrenta a los peores demonios, los
que viven en su interior, a esos que a veces
y, muy a nuestro pesar, son los nuestros propios;
o los de aquellos que nos rodean, los más
cercanos, los que nos influyen día a
día.
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Pero
no sé si me explico del todo… Aquello
que Fco.
Javier recrea, está rodeado de una
exacerbada realidad: en ocasiones, dolorosa hasta
decir basta, y no por la situación en la
que tiene que desenvolverse el personaje, no.
Ni siquiera por su toma de decisiones o pensamientos,
sino porque a veces, esta realidad que nos describe
es una realidad que está aquí, ahora,
una realidad de las de tres dimensiones; creada
partiendo de nuestros propios pellejos. Una realidad
desagradable, palpable y casi siempre dolorosa.
Bien, sé que lo normal
sería ir desgranando uno a uno sus cuentos,
por cierto, «Antifuente»
contiene dieciséis magníficas paranoias;
pero no lo voy a hacer. Al menos no de una manera
detallada porque, insisto, es harto difícil
acercarse al cien por cien a la realidad. Describir
cada relato y acertar, intentar ver todas sus
posibilidades, sus significados, desentrañar
cada recoveco de lo que el autor ha intentado
decirnos, es demasiado difícil. Por ello,
sí diré que casi todos y entre todos,
reúnen situaciones desesperadas, desesperanzadoras,
tristes, pero también con cierto toque
de humor; son socarronas, a veces macarras, pero
siempre un reactivo para el lector.
Cierto, podemos toparnos con
historias que hablan de enfermedades que hoy en
día ya subyugan a nuestros seres más
queridos: enfermedades crueles que consienten,
para colmo, que el enfermo las perciba, sea consciente
de ellas… También habremos de soportar
la visión de algunos dioses; participar
en carreras hipertecnificadas, vivir de otro modo
la historia de una bella que hasta el momento
en que empezamos a leer, dormía. Saber
qué es la antifuente (todo un castigo).
Por qué razón algunos se adjudican
los triunfos de otros; qué significa nacer
siendo un niño especial y tener que soportarlo
durante toda la vida... Viviremos fantasía,
ciencia ficción, terror; sexo, drogas,
rock and roll, nobleza y pureza, perversión
e inmoralidad…
Así es, Fco.
Javier, por encima de todo, incluso de tener
una prosa accesible y directa; a pesar de su gamberro
sentido del humor, lo que pretende es hacer reaccionar
al lector. Puede que me equivoque, puede que no,
pero para mí es evidente. Por encima de
todo y, empleando siempre estos géneros
que a algunos nos tienen hipnotizados, nos hará
sentirnos vivos, recapacitar dentro y fuera de
la historia… porque la imaginativa de este
autor, no hay quién me lo quite de la cabeza,
es un revulsivo para el lector: sacude mente y
espíritu.
Por lo tanto, se podría
decir de «Antifuente»
que es una antología distinta, imaginativa,
enérgica, atípica (rara, anormal):
un buen comienzo para esta nueva colección
fantacientífica y terrorífica.
De Fco.
Javier Pérez, se podría decir
que es un autor distinto, imaginativo, enérgico,
atípico (raro, anormal). Para
bien o para mal, HUMANO.
Mucho.
publicado en
enero de 2009
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