En
un mundo en el que al actual dirigente se le conoce
como Tirano Hereditario, donde sus habitantes,
pertenezcan al estrato social o racial que pertenezcan,
prácticamente se relacionan como lo harían
de haber sido miembros de una tribu, nos topamos
con una curiosísima historia (al menos
en sus comienzos). Ésta, describe precisamente
las aventuras y desventuras de un grupo de turistas
dispuestos a conocer las Tierras del fondo, y
concretamente el famoso e insufrible Foso.
También, las mismas aventuras y desventuras
serán vividas por uno de los mejores personajes,
su guía: un tipo de lo más particular
y, sea como fuere, con mucha, mucha suerte.
En «En las tierras
del fondo», la situación
se hace cada vez más interesante según
vamos familiarizándonos con cada miembro
del grupo (que los hay de muchos y diversos pelajes);
viviendo en segunda persona las ventajas e inconvenientes
del viaje, aquello que van descubriendo…
y el summun de la historia, por supuesto,
llega con el inesperado asesinato de uno de los
integrantes del grupo.
A partir de ese momento, y a
pesar de que las expectativas prometen cada vez
más (brevemente, nos acercaremos a una
pintoresca historia a lo Agatha Christie), pero
la excursión, las sospechas, el interés
que despiertan los acontecimientos subsiguientes,
el ritmo en general, empieza a ir declinando poco
a poco hasta dejar a «En las tierras
del fondo» en una simple ucronía
del montón. A pesar de las intrigas políticas,
a pesar de la guerra de sexos, o del sexo explícito...
a pesar de todo ello (incluso del premio Hugo
que obtuvo en el 94), tristemente, pierde fuerza.
Eso sí, ésta vuelve
con otras alternativas como la, mucho más
breve, «El efecto Ashbazu»,
de John McDaid. En ella, se observa de cerca la
civilización sumeria, una civilización
donde la imprenta se adelanta unos pocos
miles de años. Nuestro protagonista, un
escriba que sueña con que se entiendan
sus historias, historias que, por lo que se da
a entender son pura ciencia ficción, o
como las denomina él mismo, «ficción-que-continúa-una-línea»,
tiene la oportunidad de trabajar -que esto último
ya por aquel entonces, según John McDaid,
es un bien escaso- en un impresionante proyecto.
¿Adivináis cuál?
En tercer lugar, llega otra encantadora
historia: «0 uno»
donde la civilización china del siglo XVII
es protagonista absoluta, sobresaliente, a todas
luces superior desde el pasado y en este presente.
Esta nueva alternativa, resulta curiosa en muchos
sentidos: por la sutileza de su autor, Chris Robertson,
descubriéndonos las costumbres y el modo
de relacionarse de sus personajes. Los entornos,
indiscutiblemente orientales… pero también
porque cada una de las decisiones tomadas por
su sociedad, incluso las más nimias y empezando
por su creyente Emperador, lo son tras consultar
a la Casa Imperial de Cálculo. Cierto,
en la sociedad que nos describe Robertson, todo
pasa por aquello que los ábacos de los
expertos digan. No obstante, un buen día
llega a palacio un extranjero trayendo consigo
un invento nuevo. ¿Un invento del demonio?
Sea lo que fuere, se trata de una extraña
máquina que parece poder realizar los mismos
cálculos que el reverenciado ábaco;
más rápido, de forma tal vez más
segura…
«Los misteriosos
iowans», es ya harina de otro costal.
Paul Di Filippo se atreve a rizar el rizo empleando
personajes de ficción, dándoles
vida y, para más inri, implicándolos
en la evolución de nuestra sociedad.
Una entrañable isla misteriosa
será protagonista allá donde sus
habitantes están rodeados, dado que se
dedican a ello, de maravillosos inventos. Aunque
como siempre y, es de esperar, todo tiene su lado
negativo, oscuro… No quiero desvelar mucho
más de esta curiosidad que incluso saca
a relucir una impresionante nave que, apuesto
a que todos conocemos: y a su maravilloso capitán.
Para mí se trata de una
de las más interesantes historias, aun
cuando sea una especie de engendro; pero el hecho
de que Paul Di Filippo se inspire y alimente de
uno de aquellos autores que a mí, personalmente,
me trajo de la mano al género de la ciencia
ficción, es excusa más que suficiente
para rizar el rizo.
Por último, aunque el
volumen se despide con varios e interesantes artículos
de la mano de Alonso García Ruiz, Alejandro
Gonzálvez del Águila y Pablo Almécija
Lusón, que sirven asimismo para centrarnos
más en las sociedades de cada una de las
historias (son una parte muy importante de este
volumen y ciertamente se agradecen), por último,
como decía, nos encontramos con lo que
a mi modo de ver se acerca bastante a una singular
aberración: «El otro lado
de la medianoche: año Drácula 1981».
Imagino que su título
dice ya suficiente, pero por si no es así,
diremos que se trata de una historia vampírica,
y en la locura que es «El otro lado
de la medianoche: año Drácula 1981»,
encontraremos básicamente la historia de
cómo se transformó la protagonista
en lo que es; sus ventajas e inconvenientes, y
lo más importante de todo, aquellos con
los que se topa y su próximo trabajo: descubrir
quién es el misterioso personaje, Mr. Alucard,
que insiste en producir la nueva película
de Orson Welles: Drácula.
Esta es la locura, de cómo
Geneviève Dieudonné intenta cumplir
con su cometido, mientras ahondamos en una rutina
empapada de las paranoias; las de Wells, las de
los mismos vampiros, las de la sociedad…
incluso las de una cazavampiros a lo Buffy, pero
algo más chic.
Como decía, toda una aberración
y un derroche de imaginación para los que,
como sucede en mi caso, no soportan leer más
historias de vampiros que, dadas ya las lecturas
sobre estos, no aporten prácticamente nada
al mundillo.
En conjunto y, para finalizar,
«Historia alternativa: Vol I»
es toda una curiosidad, sí, con muestras
excelentes sobre historias alternativas pero también
con muestras aberrantes que emborronan el género;
devolviéndolo a ese sentimiento de rechazo
si lo hubiera, dado que lía más
la madeja intentando vendernos la moto
de que, personajes, o incluso razas que no existen,
pueden cambiar el rumbo de nuestra historia (o
una pequeña parte).
Aun así y, como lo bueno
supera a lo regular, personalmente creo que ha
merecido la pena su lectura y espero expectante
ese próximo volumen.
publicado en
diciembre de 2008
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