Contacta con NGC 3660
 

Descarga esta crítica en PDF
Historia alternativa I: El mundo que pudo ser Por: Pily B.

Para algunos, la ucronía es aquel «subgénero» de la ciencia ficción más aberrante, aburrido, fácil... Para otros, sin embargo, es digno de estar editándose constantemente, siempre bajo la manida etiqueta/pensamiento de «¿qué hubiera pasado si...? ¿Y si además de ocurrir esto, sucediese aquello?» Para mí, dependiendo de cómo se cambie la historia de nuestro pasado, de cómo se transforme el camino de la humanidad hacia la sociedad actual, puede ser un subgénero más o menos digno, más o menos entretenido, pero siempre curioso.

En esta ocasión, grupo A.J.E.C ha apostado por darnos mucho de esto último: ucronías curiosas, imaginativas, y sobre todo entretenidas. La primera de ellas, «En las tierras del fondo», es todo ello aunque también cuenta con algún que otro altibajo que, sumándolo a su extensión, termina convirtiéndola en una de las alternativas un tanto flojas, aunque no la que más. Su autor, Harry Turtledove, se sirve de una Europa donde el Mar Mediterráneo no existe (¿hemos dicho algo?): toda la superficie que ahora ocupa el agua, esa necesaria inmensidad, en «En las tierras del fondo» es y está únicamente habitado por un inmenso y prácticamente yermo desierto que sirve como territorio de diversión (entrecomillado) para aquellos turistas que se lo pueden permitir: el famoso y mórbido, al menos para los lectores, Foso.

En un mundo en el que al actual dirigente se le conoce como Tirano Hereditario, donde sus habitantes, pertenezcan al estrato social o racial que pertenezcan, prácticamente se relacionan como lo harían de haber sido miembros de una tribu, nos topamos con una curiosísima historia (al menos en sus comienzos). Ésta, describe precisamente las aventuras y desventuras de un grupo de turistas dispuestos a conocer las Tierras del fondo, y concretamente el famoso e insufrible Foso. También, las mismas aventuras y desventuras serán vividas por uno de los mejores personajes, su guía: un tipo de lo más particular y, sea como fuere, con mucha, mucha suerte.

En «En las tierras del fondo», la situación se hace cada vez más interesante según vamos familiarizándonos con cada miembro del grupo (que los hay de muchos y diversos pelajes); viviendo en segunda persona las ventajas e inconvenientes del viaje, aquello que van descubriendo… y el summun de la historia, por supuesto, llega con el inesperado asesinato de uno de los integrantes del grupo.

A partir de ese momento, y a pesar de que las expectativas prometen cada vez más (brevemente, nos acercaremos a una pintoresca historia a lo Agatha Christie), pero la excursión, las sospechas, el interés que despiertan los acontecimientos subsiguientes, el ritmo en general, empieza a ir declinando poco a poco hasta dejar a «En las tierras del fondo» en una simple ucronía del montón. A pesar de las intrigas políticas, a pesar de la guerra de sexos, o del sexo explícito... a pesar de todo ello (incluso del premio Hugo que obtuvo en el 94), tristemente, pierde fuerza.

Eso sí, ésta vuelve con otras alternativas como la, mucho más breve, «El efecto Ashbazu», de John McDaid. En ella, se observa de cerca la civilización sumeria, una civilización donde la imprenta se adelanta unos pocos miles de años. Nuestro protagonista, un escriba que sueña con que se entiendan sus historias, historias que, por lo que se da a entender son pura ciencia ficción, o como las denomina él mismo, «ficción-que-continúa-una-línea», tiene la oportunidad de trabajar -que esto último ya por aquel entonces, según John McDaid, es un bien escaso- en un impresionante proyecto. ¿Adivináis cuál?

En tercer lugar, llega otra encantadora historia: «0 uno» donde la civilización china del siglo XVII es protagonista absoluta, sobresaliente, a todas luces superior desde el pasado y en este presente. Esta nueva alternativa, resulta curiosa en muchos sentidos: por la sutileza de su autor, Chris Robertson, descubriéndonos las costumbres y el modo de relacionarse de sus personajes. Los entornos, indiscutiblemente orientales… pero también porque cada una de las decisiones tomadas por su sociedad, incluso las más nimias y empezando por su creyente Emperador, lo son tras consultar a la Casa Imperial de Cálculo. Cierto, en la sociedad que nos describe Robertson, todo pasa por aquello que los ábacos de los expertos digan. No obstante, un buen día llega a palacio un extranjero trayendo consigo un invento nuevo. ¿Un invento del demonio? Sea lo que fuere, se trata de una extraña máquina que parece poder realizar los mismos cálculos que el reverenciado ábaco; más rápido, de forma tal vez más segura…

«Los misteriosos iowans», es ya harina de otro costal. Paul Di Filippo se atreve a rizar el rizo empleando personajes de ficción, dándoles vida y, para más inri, implicándolos en la evolución de nuestra sociedad.

Una entrañable isla misteriosa será protagonista allá donde sus habitantes están rodeados, dado que se dedican a ello, de maravillosos inventos. Aunque como siempre y, es de esperar, todo tiene su lado negativo, oscuro… No quiero desvelar mucho más de esta curiosidad que incluso saca a relucir una impresionante nave que, apuesto a que todos conocemos: y a su maravilloso capitán.

Para mí se trata de una de las más interesantes historias, aun cuando sea una especie de engendro; pero el hecho de que Paul Di Filippo se inspire y alimente de uno de aquellos autores que a mí, personalmente, me trajo de la mano al género de la ciencia ficción, es excusa más que suficiente para rizar el rizo.

Por último, aunque el volumen se despide con varios e interesantes artículos de la mano de Alonso García Ruiz, Alejandro Gonzálvez del Águila y Pablo Almécija Lusón, que sirven asimismo para centrarnos más en las sociedades de cada una de las historias (son una parte muy importante de este volumen y ciertamente se agradecen), por último, como decía, nos encontramos con lo que a mi modo de ver se acerca bastante a una singular aberración: «El otro lado de la medianoche: año Drácula 1981».

Imagino que su título dice ya suficiente, pero por si no es así, diremos que se trata de una historia vampírica, y en la locura que es «El otro lado de la medianoche: año Drácula 1981», encontraremos básicamente la historia de cómo se transformó la protagonista en lo que es; sus ventajas e inconvenientes, y lo más importante de todo, aquellos con los que se topa y su próximo trabajo: descubrir quién es el misterioso personaje, Mr. Alucard, que insiste en producir la nueva película de Orson Welles: Drácula.

Esta es la locura, de cómo Geneviève Dieudonné intenta cumplir con su cometido, mientras ahondamos en una rutina empapada de las paranoias; las de Wells, las de los mismos vampiros, las de la sociedad… incluso las de una cazavampiros a lo Buffy, pero algo más chic.

Como decía, toda una aberración y un derroche de imaginación para los que, como sucede en mi caso, no soportan leer más historias de vampiros que, dadas ya las lecturas sobre estos, no aporten prácticamente nada al mundillo.

En conjunto y, para finalizar, «Historia alternativa: Vol I» es toda una curiosidad, sí, con muestras excelentes sobre historias alternativas pero también con muestras aberrantes que emborronan el género; devolviéndolo a ese sentimiento de rechazo si lo hubiera, dado que lía más la madeja intentando vendernos la moto de que, personajes, o incluso razas que no existen, pueden cambiar el rumbo de nuestra historia (o una pequeña parte).

Aun así y, como lo bueno supera a lo regular, personalmente creo que ha merecido la pena su lectura y espero expectante ese próximo volumen.

 

publicado en diciembre de 2008

| Varios autores | Traducción: Claudia de Bella, Miriam Huertas, Ramón Gónzalez | Corrección Estilo: Sergio Mars |
| Grupo Editorial A.J.E.C | Diseño portada: Estudio AJEC | ISBN: 978-84-96013-46 | 256 págs. | 14,95€ |
 
 © Copyright 'NGC 3660' en órbita desde el año 2000 ngc[arroba]ngc3660.es