Oh, the shark has pretty teeth
dear
And he shows em, pearly white
Just a jack knife has macheath dear
And he keeps it way out of sight
Weill/Brecht
El agente Corona descendió del Hummer
H3 estacionado a un borde de la carretera, sacó la cajetilla
Dunhill del bolsillo interior de su chaqueta, sostuvo el cigarro
con los labios y buscó el pesado encendedor S. T. Dupont
que su abuelo le obsequiara antes de fallecer. Luego prendió
el cigarrillo y respiró la primera bocanada.
Se quedó de pie unos segundos contemplando
el Matadero, y es que alguna vez la estructura que se erguía
en frente fue precisamente eso, uno de los principales mataderos
de la V región. La planta de procesamiento de ganado bovino
había formado parte del polo industrial del área
sur de la comuna de Quintero, compuesto además por una
planta procesadora de harina de restos de camarones, una pequeña
planta de asfalto, una planta de champiñones y otras empresas
de servicios que se fueron sumando cual parásitos al foco
infeccioso. La planta de asfalto generaba un espeso humo negro
y desde el matadero escurrían aguas contaminadas calle
abajo que desembocaban en el estero Las Gaviotas. La comunidad
aledaña a estas industrias llevaba cerca de una década
soportando los malos olores producidos por la planta de champiñones
y la procesadora de harina, pero las quejas de unos pocos agricultores
no podían contra los muchos lugareños que no deseaban
perder sus fuentes de trabajo. La contaminación llegó
a tal punto que la autoridad sanitaria regional decretó
el cierre de todas estas industrias y el área entera se
declaró zona de catástrofe. Más de cuatrocientas
personas que trabajaban directamente en el matadero fueron despedidas
y la comunidad de Pie de Mauco se convirtió en un pueblo
desierto.
Tras el cierre, las platas fueron lentamente
depredadas por vándalos y chatarreros convirtiéndose
en hogar para vagabundos hasta que comenzó a desaparecer
gente en extrañas circunstancias. Desde entonces nadie
más osó poner un pie en el matadero. Nadie a excepción
de los agentes.
Lo único nuevo en la vieja infraestructura
era la reluciente puerta metálica. Cualquier persona lo
suficientemente insensata como para posar su mano sobre la manilla
y empujar la puerta se habría encontrado con un enorme
galpón vacío lleno de escombros, basura y excrementos.
El agente Corona, en cambio, al tomar la manilla permitió
un escaneó total de su ADN y la puerta se abrió
a un lugar muy diferente...
Corona bajó los peldaños metálicos
y recorrió el largo pasillo sin cruzarse con nadie pero
sabiendo muy bien que era observado en todo momento por las cámaras
y sistemas de armamento automatizados. Debió introducir
su dedo en el orificio de otra puerta para un nuevo escaneó
de ADN y una vez dentro de la habitación tuvo que despojarse
de su atuendo y vestir un delantal blanco talla XXL. Finalmente
arribó al centro de control penitenciario dónde
le esperaban. El agente Corona medía casi dos metros pero
aún así se sentía pequeño al lado
de las criaturas.
-Buenas tardes. Bienvenido a nuestra pequeña
esquina del infierno -dijo el nudd a cargo-. Soy el prefecto Robur.
-Andrés Corona a sus órdenes -replicó
el agente extendiendo la mano.
El nudd pareció desconcertado en un principio,
pero luego imitó el gesto estrechando con uno de los apéndices
de tres dedos que surgían de su pecho, la mano de Corona.
-Disculpe mis modales, agente. No estamos acostumbrados
a socializar con humanos en términos amistosos.
-No se preocupe, yo tampoco he alternado con
muchos nudds desde que entré al servicio. Tal vez usted
pueda explicarme qué hago aquí, prefecto Robur,
mis superiores se negaron a entregarme detalles. Sólo me
dieron las coordenadas de este lugar.
-¿Ha estado antes en alguna de nuestras
facilidades, agente? -replicó Robur ignorando la pregunta.
-Sí, en Vladivostok...
-Entonces estará familiarizado con la
forma en que procedemos aquí. Cada prisión es habilitada
especialmente para el sujeto a ser contenido. Dada la naturaleza
del malhechor lo tenemos en una celda elaborada a partir de un
metapolímero impermeable incluso a los fotones. En caso
de cualquier eventualidad que comprometa la custodia del sujeto,
el cubículo se desconecta automáticamente de la
manga de acceso e implosiona.
-Es peligroso el tipo que tienen aquí,
¿eh?
-Todos nuestros reclusos lo son, pero el potencial
de este es inimaginable ya que apenas cuenta con una década
de existencia.
-¿Me está diciendo que se trata
de un niño de diez años?
-Así es, agente Corona. Pero no permita
que su corta edad lo engañe. Sé que para los humanos
es difícil aceptar que un infante pueda tener responsabilidad
criminal ya que según la ingenua doctrina doli incapax
se les presume incapaces de causar daño. Pero los hechos
hablan por sí mismos. En Chicago, dos niños de diez
y once años arrojaron desde un edificio de 15 pisos a uno
de cinco; en Francia, tres niños de nueve años patearon
a una mujer hasta matarla. En México, un joven de catorce
años asesinó a sus padres, a su hermano de cinco
años e hirió a uno de once meses de edad. En Brasil,
tres menores de ocho, once y trece años mataron a dos,
de siete y nueve años. En Inglaterra, dos niños
de diez años secuestraron a uno de dos en un centro comercial,
para torturarlo y darle muerte. En Japón, uno de doce fue
detenido por estrangular a un niño de ocho; se sospechó
y más tarde se comprobó que estaba también
vinculado con el asesinato de una niña de nueve y el ataque
sexual contra una de cinco. En Sudáfrica, un chico de doce
años violó y mató a una niña de tres,
y eso sólo en lo que va de este año.
-Entiendo su punto -dijo Corona, pero al nudd
pareció no importarle y continuó su perorata:
-El homicidio, más aún en circunstancias
de crueldad extrema, es entendido como un acto abominable hasta
por los niños más pequeños. Ya sabe que la
repulsión contra el asesinato y la violación son
universales dentro del Protectorado Archaenide haciendo que estos
actos se consideren delitos prima facie, es decir, delitos
que son tales en cada una de las culturas y legislaciones del
Universo Conocido. Olvide todas las estupideces que dicen sus
pedagogos, psicólogos y abogados, las crías de los
seres inteligentes capaces de asesinar y violar actúan
con total conciencia de lo que hacen. Los niños de tres
años y menos puede que sean doli incapax ya que
son dependientes y sus impulsos violentos pueden ser controlados
por los adultos. Nuestro prisionero, sin embargo, está
por sobre la edad límite. Es muy capaz de dañar
y no sólo eso, es uno de los mayores asesinos en serie
que ha conocido la humanidad. Puede que no le sea familiar bajo
el nombre de Dael Jackman, pero si como 'Jack el Destripador',
'Blackjack', 'Mack the Knife', Jack 'Machine Gun' McGurn o 'The
Jackal'. Mejor conocido en Chile como...
-El Chacal de Nahueltoro -interrumpió
Corona. La cabeza de rasgos bovinos situada muy alto sobre el
cuello retráctil asintió-. ¿Qué nivel?
-Ochocientos -dijo Robur-. Es un Mentat Omega.
-¿Me está diciendo que un solo
mocoso fue todos esos asesinos seriales?
-Precisamente.
-Asumo entonces que posee habilidades de cronodesplazamiento.
-La naturaleza de sus habilidades psiónicas
han sido difíciles de testear. El desarrollo completo de
estas fue detenido por la presencia de un craneofaringioma, un
tumor benigno desarrollado cerca de la glándula pituitaria
común en los niños entre los cinco y diez años
de edad. Sabemos que el sujeto posee habilidades telepáticas
coercitivas de amplio rango, tanto así como para controlar
individuos a largas distancias tanto geográficas como espacio-temporales.
La ficha médica de Jackman indica que ha padecido intensos
dolores de cabeza, náuseas, vómitos, pérdida
del equilibrio y sed excesiva desde muy temprana edad, pero estas
se fueron intensificando durante el último año.
-Dígame, prefecto Robur, ¿qué
hubiese ocurrido si ese tumor no hubiese frenado el desarrollo
de las habilidades psiónicas del chico?
-Posiblemente se hubiese convertido en una amenaza
clase 5. Ya sabe, esas que obligan a esterilizar todo el planeta
afectado.
Corona lo sabía muy bien. En la Tierra
ya se había implementado una esterilización antes,
sesenta y cinco millones de años antes para ser precisos.
-Tengo una hija de su edad -murmuró el
agente Corona-. Nunca he lidiado con mentats tan jóvenes.
-Por cierto, las habilidades mentat suelen manifestarse
operativamente cerca de los dieciocho años. Pero los casos
de individuos precoses como Jackman, o usted mismo, son cada vez
más frecuentes.
-Aún así mis habilidades se manifestaron
a los dieciséis años y no a los diez.
-La edad mínima para ser juzgado como
adulto según las actuales leyes de su país de todas
formas, por lo que no sienta remordimiento alguno. El cociente
intelectual de Jackman se estima superior a los 190 puntos y su
'dilatada' carrera delictual, aunque cueste creerlo, se reduce
tan sólo a seis meses.
-¿Qué es lo que exactamente requieren
de mí, prefecto?
-¿Conoce ese dicho "un clavo saca
a otro clavo", agente Corona? La verdad es que me costó
mucho captar el sentido de esa enigmática frase humana
pero por fin la entendí. Usted es nuestro clavo.
-Necesitan que le saque información al
niño...
-Así es. Usted es el único agente
nivel seiscientos disponible y pese a que estamos seguros de haber
neutralizado a Jackman, tenemos órdenes de no correr ningún
riesgo.
-Debo entender entonces que no ha sido muy comunicativo.
-Fuera de lo dicho durante la anamnésis
no hemos logrado conseguir nada salvo confirmar lo que ya sabemos.
Jackman es sumamente astuto y está al tanto de la existencia
tanto del Protectorado Archaenide como de los Szendraxu, para
quienes aduce trabajar. Hace diez días que permanece aislado
por órdenes del Alto Mando. Su celda es autosuficiente,
por supuesto.
-Bueno, al mal tiempo darle prisa, decía
mi abuelo.
-Ciertamente, por aquí si es tan amable
-señaló Robur y una abertura en la pared tras ellos
se abrió al instante. Nudd y humano penetraron en ella.
El corredor era imposiblemente largo. Corona
sabía que cada celda estaba a un kilómetro de distancia
del centro de control para, tal como le señaló el
prefecto, se pudiese destruir las prisiones sin comprometer al
complejo en su totalidad.
-¿Cuantos reclusos tiene el penal en
estos momentos, prefecto Robur? -preguntó el agente.
-Cinco incluyendo a Jackman. Tenemos a Céfiro,
habrá oído de él.
-Sí, una de las criaturas creadas por
el Dr. Teófanes Mitros.
-La última de su clase, gracias a TT-KTKLL.
También tenemos al Décimo Alumno del príncipe
de los no-muertos encerrado en el ala contraria, y a un par de
mentats asesinos por sobre el nivel trescientos, aunque entre
los dos no alcanzan ni a la mitad de cadáveres producidos
por Jackman... Dígame agente Corona, ¿tiene algún
plan en mente?
-Considerando que Jackman es inmune al sondeo
telepático, emplearé su propia egomanía para
soltarle la lengua. Es una táctica que he utilizado con
buenos efectos en numerosos terroristas. Estoy convencido que
mientras consiga hacerlo hablar, eventualmente terminará
largándonos todo. Ha permanecido incomunicado por más
de una semana. No ha visto a ningún ser humano desde su
captura por lo que ha estado planificando cuidadosamente lo que
va a decir llegado el momento. Nada será espontáneo.
Ha estado coreografeando una pieza teatral en su mente y el truco
consistirá en no permitirle escenificarla. Eventualmente
se frustrará e intentará retomar el control.
-Paciencia es la clave, entonces -dijo Robur.
-Clase Omega o no, adulto o no, sigue siendo
un asesino y sé muy bien cómo tratar con los de
su clase.
-Es aquí -dijo el nudd de pie frente
al opaco muro antirreflectante-. Estaremos grabando y monitoreando
todo desde la sala de control. Una vez que me marche no tiene
más que tocar la muralla y se volverá transparente.
No queremos alterar más de la cuenta a nuestro invitado,
¿verdad?
Dicho esto, el enorme nudd se retiró
desplazándose cual arácnido sobre sus cuatro extremidades
inferiores.
El agente posó su dedo índice
sobre el metapolímero que fluctuó como un charco
de agua al contacto de un guijarro. Las ondas se expandieron permitiéndole
observar el interior de la celda y escuchar los sonidos que de
ahí emanaban.
El niño estaba sentado en una esquina
de su pequeño camastro con las manos cruzadas y la cabeza
caída sobre el pecho. Gimoteaba levemente, como si estuviera
a punto de estallar en llanto.
"Es un asesino", se dijo
Corona, "que su frágil apariencia no te engañe,
es un asesino, un maldito hijo de puta asesino".
Antes que el agente articulara frase alguna,
el niño alzó su cara triste de criatura enfermiza
clavándole sus acuosos ojos verdes.
-Echo de menos a mi mamá -dijo el crío
con su vocecilla quebrada.
"Compasión", pensó
Corona, "anula toda compasión, está jugando
contigo".
-No debiste haber matado a toda esa gente entonces,
así podrías estar ahora con tu mamita.
-Sabe muy poco de mí, ¿verdad? -dijo el niño
de pronto cambiando bruscamente el semblante-. A mamá la
maté con mis propias manos, bueno, no exactamente ya que
le volé la cabeza con la pistola de papá. Ahora
que lo pienso, a mi hermana fue a la única que maté
con mis propias manos, la estrangulé en su cuna. Es muy
fácil matar a un bebé, casi no ofrecen resistencia.
Para estar seguro de todas formas también le disparé.
Papá fue el último, le esperé toda la tarde
hasta que regresó de la oficina. Luego le prendí
fuego a la casa. Fue un día muy atareado.
-¿Por qué lo hiciste? -preguntó
Corona.
-La predecible pregunta de rigor, ¿no?
La respuesta podría ser igual de predecible, "lo hice
porque me dio la gana hacerlo", pero eso sería muy
aburrido, ¿no? Sobre todo habiendo tantas opciones; lo
hice porque el malvado mono que habita en el armario de mi dormitorio
me lo ordenó; lo hice porque lo vi en un capítulo
de South Park; lo hice como homenaje a Charlie Manson; lo hice
porque no me gustó el último libro de Harry Potter;
lo...
-¡Ya basta!
Ante el grito de Corona el niño pareció
asustarse adoptando una vez más la actitud de un chico
frágil y vulnerable.
-¿Qué es lo que quiere de mí?
-Información.
-Oh sí, we want information, information,
information... ¿Quién es usted?, el nuevo Número
Dos. ¿Quién es Número Uno? Tú eres
número Seis...
Corona miró desconcertado al niño,
sin saber realmente qué decir o hacer a continuación.
-Vamos, se supone que usted diga "Yo no
soy un número. Soy un hombre libre", para que luego
yo pueda reírme de forma sarcástica.
-¿Qué te parece si mejor hablamos
de tus otros yo?
-Preferiría ordenar una pizza. Mataría
por un trozo de pizza o una hamburguesa, la comida aquí
es horrible.
-Me dicen que has matado por menos que eso.
-Y por más también. De eso se
trata la economía de mercado después de todo. ¿No?
Compra, vende, ¿cuanto cuesta la vida de un niño
en China o Malasia? Realmente agradecería una Cuarto de
libra con queso o unos McNuggets con una bebida...
-¿Desea agregar papas fritas a su orden,
Sr.? -dijo Corona mientras fingía operar una caja registradora.
-Sí, y un Sundae de chocolate.
-Pues no obtendrás nada a menos que hables
conmigo
-¿No es eso lo que estamos haciendo agente?
-No de lo que a mí me interesa al menos.
-¿Y qué es lo que le interesa?
-Ciertamente no el menú del McDonald's,
pero si el de Mack the Knife, por ejemplo.
-Mack the Knife -repitió el niño-.
Un verdadero delincuente ese Macheath. Para mí es más
fácil controlar marionetas de carne que disfruten de su
trabajo.
-¿Qué puedes contarme de Mack?
-Macheath era un simple ladronzuelo de poca
monta que asaltaba como sólo se podía hacer en el
Londres del siglo XVII, cortés y educadamente, sin violencia.
Por orden de los Szendraxu, yo cambié todo eso. El primero
en morir fue un tipo en la calle Strand al que maté sin
robarle ya que poco y nada llevaba encima. Seguí luego
con un judío rico llamado Schmul Meier. Luego maté
a Jenny Towler de una puñalada en el pecho, y no puedo
dejar de incluir los doce niños y dos ancianos que murieron
en aquel incendio que provoqué. Siempre me ha gustado el
fuego, recuerdo mi primer gato embolado, ¿nunca ha hecho
uno? Es muy simple. Se busca un gato, le amarra las patas traseras,
le aplica bencina, un fósforo y luego se le arrastra a
una distancia prudente para no quemarse uno o provocar un incendio.
Una vez en la parcela de mi abuelo intentamos con mi padre hacer
una vaca embolada tal y como se hace en España, instalándole
unos artilugios de hierro que contienen unas bolas con una materia
inflamable apretados con tornillos a los extremos de los cuernos,
pero no resultó. Papá era un gran fanático
de la tauromaquia.
-De tal palo tal astilla.
-Es usted una verdadera máquina de clichés
parlante. ¿Cómo dijo que se llama?
-Soy el agente Corona, Andrés Corona.
-Usted es de los míos, lo puedo ver en
sus ojos.
-Te equivocas, Dael, no soy un asesino como
tú.
-Es un hombre moral. Respeto eso. ¿Trabaja
para los alienígenas entonces? No me agradan los alienígenas,
no tengo fuerza suficiente como para penetrar en sus cabezas.
-Ni ellos en la tuya.
-Por eso le trajeron aquí.
-No eres tonto en absoluto, Dael.
-Mi CI es de 250, agente Corona. La torpeza
no está dentro de mis cualidades.
-¿Cómo te atraparon entonces si
eres tan inteligente?
-Los alienígenas fueron más listos
que yo, supongo.
-¿Que tal si regresamos a Macbeth?
-Macheath, agente Corona, no se confunda con
el personaje de Shakespeare. No todo fue asesinato con ese perdedor,
también violé a una muchachita de mi edad y en su
propia cama. Cuando me aburrí de él, Macheath ya
se había ganado el apodo de 'Mack the Knife' y según
supe huyó de Londres a bordo de un barco y continuó
su carrera delincuencial como pirata. Luego vino Jack el Destripador...
-¿Era un miembro de la familia real británica?,
¿el comisionario algodonero de Liverpool?, ¿el peluquero,
Lewis Caroll?
-Su nombre no le diría nada ya que no
era más que otra prostituta. Por eso nunca la atraparon.
Los investigadores no vieron lo obvio aunque todos los hechos
señalaban que el asesino era una mujer. Con obsesa convicción
persistieron en la búsqueda de un hombre y lógicamente
nunca encontraron al asesino. Como las víctimas no fueron
violadas ni se encontró semen por ninguna parte, la policía,
invenciblemente equivocada, dedujo que el asesino era impotente.
Por las cuchilladas también dedujeron que el asesino era
zurdo, sin ver lo obvio, es decir, que las aplicó una mujer
y por eso parecían ser asestadas por un hombre que usaba
la mano izquierda. Dedujeron que el asesino era alguien conocido,
ya que las víctimas lo llevaban confiadamente a sus habitaciones,
sin percatarse que la confianza partía del hecho que se
trataba de otra colega prostituta. No precisé de otro disfraz
que la cáscara de aquella mujerzuela que luego deseché.
-¿Tú escribiste la nota dirigida
a George Lusk?
-No, ese fue uno de los tantos usurpadores que
surgieron en aquella época. Yo sólo me limité
a hacer el trabajo que me encomendaron los Szendraxu.
-¿Quienes son estos Szendraxu que mencionas?
-Los Señores del Dolor, se alimentan
de las almas que yo les prodigo. Los Szendraxu fueron los creadores
del arte de la guerra, todas las formas de combate humanas son
una bastardización de sus técnicas.
-¿Que obtienes tú a cambio?
-Eso es entre los Szendraxu y yo. Se lo habría
dicho si me hubiese traído mi Cajita Feliz o al menos un
burrito del Taco Bell.
"Ya volveremos a ello", se
dijo Corona mentalmente, "debo hacer que siga hablando".
-Después que terminemos de hablar puede
que te consiga algo de comida chatarra...
-No lo hará. No importa. Ya nada importa...
-¿Qué te parece si me cuentas
sobre Jack McGurn?
-Ese era más italiano que el spaghetti,
nació en Sicilia y realmente se llamaba Vincenzo Gibaldi.
Aspiraba a ser boxeador y por eso se cambió el nombre ya
que los irlandeses conseguían las mejores peleas. McGurn
no se asoció con la mafia durante sino hasta que su padre
fue asesinado por error por la Banda de la Mano Blanca. Al infeliz
lo confundieron con un tal Willie ‘Two Knife’ Altieri
y lo dejaron como colador. McGurn se encargó de matar a
los tres asesinos de su padre y fue entonces cuando Al Capone
lo llamó a su servicio.
-¿Tú fuiste el responsable de
esa venganza?
-No, eso fue iniciativa de él. ¿Podemos
culparlo? Ya sabe, la vengeance est un plat qui se mange froid...
-¿No deberías haber dicho eso
en italiano?
-Podría decirlo en Klingon si quisiera
pero en francés suena mejor, ¿no cree? El caso es
que para mediados de los años veinte, McGurn tenía
participación en un club de jazz que estaba localizado
justo en el territorio de Bugs Moran, uno de los tantos rivales
de Al Capone. El manager del club me pidió que convenciera
al humorista y cantante Joe E. Lewis de trabajar para nosotros.
Pero Lewis estaba muy bien en el New Rendezvous Café, la
paga era buena y no deseaba renunciar. Le corté la garganta
y le corté parte de su lengua. El bastardo sobrevivió
e incluso volvió a cantar, aunque nunca tan bien como antes...
-Luego vino la masacre de San Valentín.
-Sí, el '29. Eso sí fue idea mía
y no de Al Capone. Más bien, fue una orden directa de los
Szendraxu que deseaban a Bugs Moran y sus North Siders muertos.
Moran y los suyos creían que era otra redada más.
¡Pobres ilusos! Hice que dos de mis hombres se vistieran
de policías y les requisaran las armas poniéndolos
contra la pared mientras el viejo Bugs decía: "¿Qué
ocurre chicos? Estamos al día con los pagos, les hemos
entregado su parte. Si se trata de una diferencia de criterios
podemos arreglarlo". En eso entré yo que había
esperado mientras me fumaba un habano dentro y Bugs por fin comprendió
de qué iba el asunto. Le pedí su ametralladora a
uno de mis falsos policías y de una ráfaga eliminé
a los ocho secuaces de Moran formados contra la pared. A él
y a su cuñado los subimos a la patrulla, yo abordé
mi auto y nos marchamos del garage mientras se agolpaban los curiosos.
Fue un golpe perfecto y yo, o McGurn, tenía la coartada
perfecta gracias a su rubia novia.
-¿Cuanta gente mató McGurn a causa
tuya?
-De propia mano unas treinta y dos. Sin mí
dentro de su cabeza tal vez sólo hubiese llegado a la mitad
de esa cuota. De todas maneras era gente que merecía morir,
la peor basura humana imaginable, mafiosos, asesinos, ladrones,
prostitutas... Lo abandoné en 1931 al aparecer en el puesto
número cuatro de 'Enemigos Públicos', lista que
la Comisión del Crimen de Chicago difundió a nivel
nacional. Un tipo tan famoso ya no era útil para los Szendraxu
así que le dejé...
-Por el Chacal de Nahueltoro.
-El mismo al que ahora le prenden velas, que
se ha convertido casi en un santo para la devoción popular.
Irónico, ¿no? Ese simple y poco sofisticado sujeto
fue el único que ofreció resistencia, el único
que luchó incansablemente hasta que logró expulsarme.
Creo que era como nosotros.
-¿Nosotros?
-Sí, como en "nosotros los mentans".
¿No es esa la denominación?
-Yo soy el que hago las preguntas aquí,
jovencito.
-Le falta un compañero para montar la
rutina del policía bueno y el malo, agente Corona. No logra
decidir cuál ser. Usted cree ser una persona moral, una
persona buena que actúa de acuerdo a la justicia, pero
ya lo dijo Blake, una misma ley para el león y para el
buey es opresión. Somos leones, agente Corona y las mismas
leyes y constricciones morales de los bueyes no pueden ni deben
regirnos. La supuesta tendencia humana hacia actuar moral y éticamente
no es más que una tara evolutiva. La evolución misma
programó a los seres humanos para creer que deben hacer
lo correcto. La ética como la entiende la gran mayoría
es una ilusión impuesta por nuestros genes para facilitar
la cooperación. No tiene asideros ni justificación
externa. La Ética es un producto evolutivo sin justificación
alguna ya que, como la daga de Macbeth, sirve un propósito
poderoso sin existir en sustancia.
-Supongo que podemos debatir horas en torno a
moral y ética y puede que lo hagamos, pero durante mi próxima
visita. El tiempo ya se acaba y antes de irme quisiera saber sobre
Blackjack. ¿Fue el asesino de la baraja el último
de tus títeres?
-Sí, el más mediático de
todos aunque en la memoria colectiva sea Jack el Destripador el
que perdure más tiempo. Hasta filmaron una película
de Blackjack, dirigida por Spike Lee si mal no recuerdo.
-Conozco muy bien los detalles de este último
trabajo tuyo. Veintiún muertos en tres semanas. Todos en
las cercanías de Washington.
-Tengo muy buena puntería.
-Arruinaste la vida de ese pobre hombre...
-Créame agente Corona que si bien es
cierto no era un ladrón o prostituta, tenía lo que
se requiere para el trabajo: deseos de eliminar a su prójimo.
No puedo manipular una marioneta de carne que no tenga ese
switch encendido y los Szendraxu bien lo saben.
-¿Por qué la Jota y el As de Picas?,
¿por qué razón dejabas esas cartas junto
a los cadáveres?
-Todo artista debe firmar su obra, ¿no?
He sido muy profesional y muy meticuloso a la hora de proporcionar
pistas a través de la historia. Cómo ocurrió
con los asesinatos de Whitechappel, las evidencias han estado
ahí todo el tiempo, me sorprende que les haya tomado tanto
tiempo a las mascotas Archaenides atraparme. ¿Juega a las
cartas usted, agente Corona, conoce el Blackjack?
-Sólo he jugado al Póker.
-El Blackjack tuvo sus orígenes en los
juegos franceses chemin de fer y French Ferme.
Fue jugado en los casinos de Francia alrededor del siglo 1700
y se lo conocía como vinght-et-un o veintiuno.
-Por eso atraparon al asesino tras su víctima
número veintiuno.
-Exacto. En América el juego comenzó
a ser conocido como Blackjack porque si el jugador recibe una
Jota de picas y un As de picas como sus dos primeras cartas, obtiene
un premio extra. Entonces como la Jota y las picas de color negro
son vitales, se lo llamó Blackjack. ¿Recuerda el
nombre y la raza de Blackjack?
-Paul Bertiaux, un joven negro oriundo de Nueva
Orleans.
-Como le he dicho, las pistas estuvieron allí
todo el tiempo. Pero no crea que eran ocurrencias mías
tan solo. No señor, yo acataba las instrucciones de los
Szendraxu, ellos me decían qué hacer y cómo
hacerlo para beneficio propio. Y lo que hice lo hice muy bien.
-¿Y por qué razón cree
que los Szendraxu te han abandonado a tu suerte entonces?
-Lejos estoy del abandono, agente Corona. Aquí
estoy muy acompañando con los de mi clase; monstruos como
Céfiro el anticuerpo, Ben Harper, Clarence Cowie y el Armadillo
Negro. Ni Danny Ocean podría haber armado un equipo mejor
que este. Además estoy a un paso de obtener mi otro gran
deseo: un cuerpo grande, fuerte y libre de tumores que me permita
explorar todo mi poder y llevar firmemente las riendas.
-Hijo de P...
Lo que ocurrió fue demasiado rápido
como para que los nudds se percataran. Una pequeña grieta
apareció en la impenetrable muralla e inmediatamente se
accionó el dispositivo de seguridad. Una gruesa pared aisló
el pasillo y la celda se desprendió implosionando con su
ocupante dentro.
El agente sonrió y con mucha calma regresó
al centro de mando.
-Una pérdida lamentable -comentó
Robur al ver a Corona-. Pero obtuvimos suficiente información
de cualquier forma gracias a su pericia y dominio. No podemos
explicar cómo se produjo esa grieta...
-Fueron los Szendraxu -respondió el agente.
Las facciones del nudd, a la manera de su especie,
expresaron miedo y asombro.
-Te dejaste atrapar -dijo Robur-. Estás
justo dónde querías.
Dael asintió extendiendo inmediatamente
su red de dominio sobre los desconcertados nudds.
-El vampiro sólo puede entrar
dónde es invitado, aunque sea en una prisión
–dijo mientras ordenaba a sus nuevos títeres
anular todos los sistemas de seguridad de la cárcel.
Las celdas fueron abriéndose una por
una...
2007, Sergio Alejandro Amira
|