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Doli Incapax Más sobre Sergio Alejandro Amira

Oh, the shark has pretty teeth dear
And he shows em, pearly white
Just a jack knife has macheath dear
And he keeps it way out of sight
Weill/Brecht

 

El agente Corona descendió del Hummer H3 estacionado a un borde de la carretera, sacó la cajetilla Dunhill del bolsillo interior de su chaqueta, sostuvo el cigarro con los labios y buscó el pesado encendedor S. T. Dupont que su abuelo le obsequiara antes de fallecer. Luego prendió el cigarrillo y respiró la primera bocanada.

Se quedó de pie unos segundos contemplando el Matadero, y es que alguna vez la estructura que se erguía en frente fue precisamente eso, uno de los principales mataderos de la V región. La planta de procesamiento de ganado bovino había formado parte del polo industrial del área sur de la comuna de Quintero, compuesto además por una planta procesadora de harina de restos de camarones, una pequeña planta de asfalto, una planta de champiñones y otras empresas de servicios que se fueron sumando cual parásitos al foco infeccioso. La planta de asfalto generaba un espeso humo negro y desde el matadero escurrían aguas contaminadas calle abajo que desembocaban en el estero Las Gaviotas. La comunidad aledaña a estas industrias llevaba cerca de una década soportando los malos olores producidos por la planta de champiñones y la procesadora de harina, pero las quejas de unos pocos agricultores no podían contra los muchos lugareños que no deseaban perder sus fuentes de trabajo. La contaminación llegó a tal punto que la autoridad sanitaria regional decretó el cierre de todas estas industrias y el área entera se declaró zona de catástrofe. Más de cuatrocientas personas que trabajaban directamente en el matadero fueron despedidas y la comunidad de Pie de Mauco se convirtió en un pueblo desierto.

Tras el cierre, las platas fueron lentamente depredadas por vándalos y chatarreros convirtiéndose en hogar para vagabundos hasta que comenzó a desaparecer gente en extrañas circunstancias. Desde entonces nadie más osó poner un pie en el matadero. Nadie a excepción de los agentes.

Lo único nuevo en la vieja infraestructura era la reluciente puerta metálica. Cualquier persona lo suficientemente insensata como para posar su mano sobre la manilla y empujar la puerta se habría encontrado con un enorme galpón vacío lleno de escombros, basura y excrementos. El agente Corona, en cambio, al tomar la manilla permitió un escaneó total de su ADN y la puerta se abrió a un lugar muy diferente...

Corona bajó los peldaños metálicos y recorrió el largo pasillo sin cruzarse con nadie pero sabiendo muy bien que era observado en todo momento por las cámaras y sistemas de armamento automatizados. Debió introducir su dedo en el orificio de otra puerta para un nuevo escaneó de ADN y una vez dentro de la habitación tuvo que despojarse de su atuendo y vestir un delantal blanco talla XXL. Finalmente arribó al centro de control penitenciario dónde le esperaban. El agente Corona medía casi dos metros pero aún así se sentía pequeño al lado de las criaturas.

-Buenas tardes. Bienvenido a nuestra pequeña esquina del infierno -dijo el nudd a cargo-. Soy el prefecto Robur.

-Andrés Corona a sus órdenes -replicó el agente extendiendo la mano.

El nudd pareció desconcertado en un principio, pero luego imitó el gesto estrechando con uno de los apéndices de tres dedos que surgían de su pecho, la mano de Corona.

-Disculpe mis modales, agente. No estamos acostumbrados a socializar con humanos en términos amistosos.

-No se preocupe, yo tampoco he alternado con muchos nudds desde que entré al servicio. Tal vez usted pueda explicarme qué hago aquí, prefecto Robur, mis superiores se negaron a entregarme detalles. Sólo me dieron las coordenadas de este lugar.

-¿Ha estado antes en alguna de nuestras facilidades, agente? -replicó Robur ignorando la pregunta.

-Sí, en Vladivostok...

-Entonces estará familiarizado con la forma en que procedemos aquí. Cada prisión es habilitada especialmente para el sujeto a ser contenido. Dada la naturaleza del malhechor lo tenemos en una celda elaborada a partir de un metapolímero impermeable incluso a los fotones. En caso de cualquier eventualidad que comprometa la custodia del sujeto, el cubículo se desconecta automáticamente de la manga de acceso e implosiona.

-Es peligroso el tipo que tienen aquí, ¿eh?

-Todos nuestros reclusos lo son, pero el potencial de este es inimaginable ya que apenas cuenta con una década de existencia.

-¿Me está diciendo que se trata de un niño de diez años?

-Así es, agente Corona. Pero no permita que su corta edad lo engañe. Sé que para los humanos es difícil aceptar que un infante pueda tener responsabilidad criminal ya que según la ingenua doctrina doli incapax se les presume incapaces de causar daño. Pero los hechos hablan por sí mismos. En Chicago, dos niños de diez y once años arrojaron desde un edificio de 15 pisos a uno de cinco; en Francia, tres niños de nueve años patearon a una mujer hasta matarla. En México, un joven de catorce años asesinó a sus padres, a su hermano de cinco años e hirió a uno de once meses de edad. En Brasil, tres menores de ocho, once y trece años mataron a dos, de siete y nueve años. En Inglaterra, dos niños de diez años secuestraron a uno de dos en un centro comercial, para torturarlo y darle muerte. En Japón, uno de doce fue detenido por estrangular a un niño de ocho; se sospechó y más tarde se comprobó que estaba también vinculado con el asesinato de una niña de nueve y el ataque sexual contra una de cinco. En Sudáfrica, un chico de doce años violó y mató a una niña de tres, y eso sólo en lo que va de este año.

-Entiendo su punto -dijo Corona, pero al nudd pareció no importarle y continuó su perorata:

-El homicidio, más aún en circunstancias de crueldad extrema, es entendido como un acto abominable hasta por los niños más pequeños. Ya sabe que la repulsión contra el asesinato y la violación son universales dentro del Protectorado Archaenide haciendo que estos actos se consideren delitos prima facie, es decir, delitos que son tales en cada una de las culturas y legislaciones del Universo Conocido. Olvide todas las estupideces que dicen sus pedagogos, psicólogos y abogados, las crías de los seres inteligentes capaces de asesinar y violar actúan con total conciencia de lo que hacen. Los niños de tres años y menos puede que sean doli incapax ya que son dependientes y sus impulsos violentos pueden ser controlados por los adultos. Nuestro prisionero, sin embargo, está por sobre la edad límite. Es muy capaz de dañar y no sólo eso, es uno de los mayores asesinos en serie que ha conocido la humanidad. Puede que no le sea familiar bajo el nombre de Dael Jackman, pero si como 'Jack el Destripador', 'Blackjack', 'Mack the Knife', Jack 'Machine Gun' McGurn o 'The Jackal'. Mejor conocido en Chile como...

-El Chacal de Nahueltoro -interrumpió Corona. La cabeza de rasgos bovinos situada muy alto sobre el cuello retráctil asintió-. ¿Qué nivel?

-Ochocientos -dijo Robur-. Es un Mentat Omega.

-¿Me está diciendo que un solo mocoso fue todos esos asesinos seriales?

-Precisamente.

-Asumo entonces que posee habilidades de cronodesplazamiento.

-La naturaleza de sus habilidades psiónicas han sido difíciles de testear. El desarrollo completo de estas fue detenido por la presencia de un craneofaringioma, un tumor benigno desarrollado cerca de la glándula pituitaria común en los niños entre los cinco y diez años de edad. Sabemos que el sujeto posee habilidades telepáticas coercitivas de amplio rango, tanto así como para controlar individuos a largas distancias tanto geográficas como espacio-temporales. La ficha médica de Jackman indica que ha padecido intensos dolores de cabeza, náuseas, vómitos, pérdida del equilibrio y sed excesiva desde muy temprana edad, pero estas se fueron intensificando durante el último año.

-Dígame, prefecto Robur, ¿qué hubiese ocurrido si ese tumor no hubiese frenado el desarrollo de las habilidades psiónicas del chico?

-Posiblemente se hubiese convertido en una amenaza clase 5. Ya sabe, esas que obligan a esterilizar todo el planeta afectado.

Corona lo sabía muy bien. En la Tierra ya se había implementado una esterilización antes, sesenta y cinco millones de años antes para ser precisos.

-Tengo una hija de su edad -murmuró el agente Corona-. Nunca he lidiado con mentats tan jóvenes.

-Por cierto, las habilidades mentat suelen manifestarse operativamente cerca de los dieciocho años. Pero los casos de individuos precoses como Jackman, o usted mismo, son cada vez más frecuentes.

-Aún así mis habilidades se manifestaron a los dieciséis años y no a los diez.

-La edad mínima para ser juzgado como adulto según las actuales leyes de su país de todas formas, por lo que no sienta remordimiento alguno. El cociente intelectual de Jackman se estima superior a los 190 puntos y su 'dilatada' carrera delictual, aunque cueste creerlo, se reduce tan sólo a seis meses.

-¿Qué es lo que exactamente requieren de mí, prefecto?

-¿Conoce ese dicho "un clavo saca a otro clavo", agente Corona? La verdad es que me costó mucho captar el sentido de esa enigmática frase humana pero por fin la entendí. Usted es nuestro clavo.

-Necesitan que le saque información al niño...

-Así es. Usted es el único agente nivel seiscientos disponible y pese a que estamos seguros de haber neutralizado a Jackman, tenemos órdenes de no correr ningún riesgo.

-Debo entender entonces que no ha sido muy comunicativo.

-Fuera de lo dicho durante la anamnésis no hemos logrado conseguir nada salvo confirmar lo que ya sabemos. Jackman es sumamente astuto y está al tanto de la existencia tanto del Protectorado Archaenide como de los Szendraxu, para quienes aduce trabajar. Hace diez días que permanece aislado por órdenes del Alto Mando. Su celda es autosuficiente, por supuesto.

-Bueno, al mal tiempo darle prisa, decía mi abuelo.

-Ciertamente, por aquí si es tan amable -señaló Robur y una abertura en la pared tras ellos se abrió al instante. Nudd y humano penetraron en ella.

El corredor era imposiblemente largo. Corona sabía que cada celda estaba a un kilómetro de distancia del centro de control para, tal como le señaló el prefecto, se pudiese destruir las prisiones sin comprometer al complejo en su totalidad.

-¿Cuantos reclusos tiene el penal en estos momentos, prefecto Robur? -preguntó el agente.

-Cinco incluyendo a Jackman. Tenemos a Céfiro, habrá oído de él.

-Sí, una de las criaturas creadas por el Dr. Teófanes Mitros.

-La última de su clase, gracias a TT-KTKLL. También tenemos al Décimo Alumno del príncipe de los no-muertos encerrado en el ala contraria, y a un par de mentats asesinos por sobre el nivel trescientos, aunque entre los dos no alcanzan ni a la mitad de cadáveres producidos por Jackman... Dígame agente Corona, ¿tiene algún plan en mente?

-Considerando que Jackman es inmune al sondeo telepático, emplearé su propia egomanía para soltarle la lengua. Es una táctica que he utilizado con buenos efectos en numerosos terroristas. Estoy convencido que mientras consiga hacerlo hablar, eventualmente terminará largándonos todo. Ha permanecido incomunicado por más de una semana. No ha visto a ningún ser humano desde su captura por lo que ha estado planificando cuidadosamente lo que va a decir llegado el momento. Nada será espontáneo. Ha estado coreografeando una pieza teatral en su mente y el truco consistirá en no permitirle escenificarla. Eventualmente se frustrará e intentará retomar el control.

-Paciencia es la clave, entonces -dijo Robur.

-Clase Omega o no, adulto o no, sigue siendo un asesino y sé muy bien cómo tratar con los de su clase.

-Es aquí -dijo el nudd de pie frente al opaco muro antirreflectante-. Estaremos grabando y monitoreando todo desde la sala de control. Una vez que me marche no tiene más que tocar la muralla y se volverá transparente. No queremos alterar más de la cuenta a nuestro invitado, ¿verdad?

Dicho esto, el enorme nudd se retiró desplazándose cual arácnido sobre sus cuatro extremidades inferiores.

El agente posó su dedo índice sobre el metapolímero que fluctuó como un charco de agua al contacto de un guijarro. Las ondas se expandieron permitiéndole observar el interior de la celda y escuchar los sonidos que de ahí emanaban.

El niño estaba sentado en una esquina de su pequeño camastro con las manos cruzadas y la cabeza caída sobre el pecho. Gimoteaba levemente, como si estuviera a punto de estallar en llanto.

"Es un asesino", se dijo Corona, "que su frágil apariencia no te engañe, es un asesino, un maldito hijo de puta asesino".

Antes que el agente articulara frase alguna, el niño alzó su cara triste de criatura enfermiza clavándole sus acuosos ojos verdes.

-Echo de menos a mi mamá -dijo el crío con su vocecilla quebrada.

"Compasión", pensó Corona, "anula toda compasión, está jugando contigo".

-No debiste haber matado a toda esa gente entonces, así podrías estar ahora con tu mamita.


-Sabe muy poco de mí, ¿verdad? -dijo el niño de pronto cambiando bruscamente el semblante-. A mamá la maté con mis propias manos, bueno, no exactamente ya que le volé la cabeza con la pistola de papá. Ahora que lo pienso, a mi hermana fue a la única que maté con mis propias manos, la estrangulé en su cuna. Es muy fácil matar a un bebé, casi no ofrecen resistencia. Para estar seguro de todas formas también le disparé. Papá fue el último, le esperé toda la tarde hasta que regresó de la oficina. Luego le prendí fuego a la casa. Fue un día muy atareado.

-¿Por qué lo hiciste? -preguntó Corona.

-La predecible pregunta de rigor, ¿no? La respuesta podría ser igual de predecible, "lo hice porque me dio la gana hacerlo", pero eso sería muy aburrido, ¿no? Sobre todo habiendo tantas opciones; lo hice porque el malvado mono que habita en el armario de mi dormitorio me lo ordenó; lo hice porque lo vi en un capítulo de South Park; lo hice como homenaje a Charlie Manson; lo hice porque no me gustó el último libro de Harry Potter; lo...

-¡Ya basta!

Ante el grito de Corona el niño pareció asustarse adoptando una vez más la actitud de un chico frágil y vulnerable.

-¿Qué es lo que quiere de mí?

-Información.

-Oh sí, we want information, information, information... ¿Quién es usted?, el nuevo Número Dos. ¿Quién es Número Uno? Tú eres número Seis...

Corona miró desconcertado al niño, sin saber realmente qué decir o hacer a continuación.

-Vamos, se supone que usted diga "Yo no soy un número. Soy un hombre libre", para que luego yo pueda reírme de forma sarcástica.

-¿Qué te parece si mejor hablamos de tus otros yo?

-Preferiría ordenar una pizza. Mataría por un trozo de pizza o una hamburguesa, la comida aquí es horrible.

-Me dicen que has matado por menos que eso.

-Y por más también. De eso se trata la economía de mercado después de todo. ¿No? Compra, vende, ¿cuanto cuesta la vida de un niño en China o Malasia? Realmente agradecería una Cuarto de libra con queso o unos McNuggets con una bebida...

-¿Desea agregar papas fritas a su orden, Sr.? -dijo Corona mientras fingía operar una caja registradora.

-Sí, y un Sundae de chocolate.

-Pues no obtendrás nada a menos que hables conmigo

-¿No es eso lo que estamos haciendo agente?

-No de lo que a mí me interesa al menos.

-¿Y qué es lo que le interesa?

-Ciertamente no el menú del McDonald's, pero si el de Mack the Knife, por ejemplo.

-Mack the Knife -repitió el niño-. Un verdadero delincuente ese Macheath. Para mí es más fácil controlar marionetas de carne que disfruten de su trabajo.

-¿Qué puedes contarme de Mack?

-Macheath era un simple ladronzuelo de poca monta que asaltaba como sólo se podía hacer en el Londres del siglo XVII, cortés y educadamente, sin violencia. Por orden de los Szendraxu, yo cambié todo eso. El primero en morir fue un tipo en la calle Strand al que maté sin robarle ya que poco y nada llevaba encima. Seguí luego con un judío rico llamado Schmul Meier. Luego maté a Jenny Towler de una puñalada en el pecho, y no puedo dejar de incluir los doce niños y dos ancianos que murieron en aquel incendio que provoqué. Siempre me ha gustado el fuego, recuerdo mi primer gato embolado, ¿nunca ha hecho uno? Es muy simple. Se busca un gato, le amarra las patas traseras, le aplica bencina, un fósforo y luego se le arrastra a una distancia prudente para no quemarse uno o provocar un incendio. Una vez en la parcela de mi abuelo intentamos con mi padre hacer una vaca embolada tal y como se hace en España, instalándole unos artilugios de hierro que contienen unas bolas con una materia inflamable apretados con tornillos a los extremos de los cuernos, pero no resultó. Papá era un gran fanático de la tauromaquia.

-De tal palo tal astilla.

-Es usted una verdadera máquina de clichés parlante. ¿Cómo dijo que se llama?

-Soy el agente Corona, Andrés Corona.

-Usted es de los míos, lo puedo ver en sus ojos.

-Te equivocas, Dael, no soy un asesino como tú.

-Es un hombre moral. Respeto eso. ¿Trabaja para los alienígenas entonces? No me agradan los alienígenas, no tengo fuerza suficiente como para penetrar en sus cabezas.

-Ni ellos en la tuya.

-Por eso le trajeron aquí.

-No eres tonto en absoluto, Dael.

-Mi CI es de 250, agente Corona. La torpeza no está dentro de mis cualidades.

-¿Cómo te atraparon entonces si eres tan inteligente?

-Los alienígenas fueron más listos que yo, supongo.

-¿Que tal si regresamos a Macbeth?

-Macheath, agente Corona, no se confunda con el personaje de Shakespeare. No todo fue asesinato con ese perdedor, también violé a una muchachita de mi edad y en su propia cama. Cuando me aburrí de él, Macheath ya se había ganado el apodo de 'Mack the Knife' y según supe huyó de Londres a bordo de un barco y continuó su carrera delincuencial como pirata. Luego vino Jack el Destripador...

-¿Era un miembro de la familia real británica?, ¿el comisionario algodonero de Liverpool?, ¿el peluquero, Lewis Caroll?

-Su nombre no le diría nada ya que no era más que otra prostituta. Por eso nunca la atraparon. Los investigadores no vieron lo obvio aunque todos los hechos señalaban que el asesino era una mujer. Con obsesa convicción persistieron en la búsqueda de un hombre y lógicamente nunca encontraron al asesino. Como las víctimas no fueron violadas ni se encontró semen por ninguna parte, la policía, invenciblemente equivocada, dedujo que el asesino era impotente. Por las cuchilladas también dedujeron que el asesino era zurdo, sin ver lo obvio, es decir, que las aplicó una mujer y por eso parecían ser asestadas por un hombre que usaba la mano izquierda. Dedujeron que el asesino era alguien conocido, ya que las víctimas lo llevaban confiadamente a sus habitaciones, sin percatarse que la confianza partía del hecho que se trataba de otra colega prostituta. No precisé de otro disfraz que la cáscara de aquella mujerzuela que luego deseché.

-¿Tú escribiste la nota dirigida a George Lusk?

-No, ese fue uno de los tantos usurpadores que surgieron en aquella época. Yo sólo me limité a hacer el trabajo que me encomendaron los Szendraxu.

-¿Quienes son estos Szendraxu que mencionas?

-Los Señores del Dolor, se alimentan de las almas que yo les prodigo. Los Szendraxu fueron los creadores del arte de la guerra, todas las formas de combate humanas son una bastardización de sus técnicas.

-¿Que obtienes tú a cambio?

-Eso es entre los Szendraxu y yo. Se lo habría dicho si me hubiese traído mi Cajita Feliz o al menos un burrito del Taco Bell.

"Ya volveremos a ello", se dijo Corona mentalmente, "debo hacer que siga hablando".

-Después que terminemos de hablar puede que te consiga algo de comida chatarra...

-No lo hará. No importa. Ya nada importa...

-¿Qué te parece si me cuentas sobre Jack McGurn?

-Ese era más italiano que el spaghetti, nació en Sicilia y realmente se llamaba Vincenzo Gibaldi. Aspiraba a ser boxeador y por eso se cambió el nombre ya que los irlandeses conseguían las mejores peleas. McGurn no se asoció con la mafia durante sino hasta que su padre fue asesinado por error por la Banda de la Mano Blanca. Al infeliz lo confundieron con un tal Willie ‘Two Knife’ Altieri y lo dejaron como colador. McGurn se encargó de matar a los tres asesinos de su padre y fue entonces cuando Al Capone lo llamó a su servicio.

-¿Tú fuiste el responsable de esa venganza?

-No, eso fue iniciativa de él. ¿Podemos culparlo? Ya sabe, la vengeance est un plat qui se mange froid...

-¿No deberías haber dicho eso en italiano?

-Podría decirlo en Klingon si quisiera pero en francés suena mejor, ¿no cree? El caso es que para mediados de los años veinte, McGurn tenía participación en un club de jazz que estaba localizado justo en el territorio de Bugs Moran, uno de los tantos rivales de Al Capone. El manager del club me pidió que convenciera al humorista y cantante Joe E. Lewis de trabajar para nosotros. Pero Lewis estaba muy bien en el New Rendezvous Café, la paga era buena y no deseaba renunciar. Le corté la garganta y le corté parte de su lengua. El bastardo sobrevivió e incluso volvió a cantar, aunque nunca tan bien como antes...

-Luego vino la masacre de San Valentín.

-Sí, el '29. Eso sí fue idea mía y no de Al Capone. Más bien, fue una orden directa de los Szendraxu que deseaban a Bugs Moran y sus North Siders muertos. Moran y los suyos creían que era otra redada más. ¡Pobres ilusos! Hice que dos de mis hombres se vistieran de policías y les requisaran las armas poniéndolos contra la pared mientras el viejo Bugs decía: "¿Qué ocurre chicos? Estamos al día con los pagos, les hemos entregado su parte. Si se trata de una diferencia de criterios podemos arreglarlo". En eso entré yo que había esperado mientras me fumaba un habano dentro y Bugs por fin comprendió de qué iba el asunto. Le pedí su ametralladora a uno de mis falsos policías y de una ráfaga eliminé a los ocho secuaces de Moran formados contra la pared. A él y a su cuñado los subimos a la patrulla, yo abordé mi auto y nos marchamos del garage mientras se agolpaban los curiosos. Fue un golpe perfecto y yo, o McGurn, tenía la coartada perfecta gracias a su rubia novia.

-¿Cuanta gente mató McGurn a causa tuya?

-De propia mano unas treinta y dos. Sin mí dentro de su cabeza tal vez sólo hubiese llegado a la mitad de esa cuota. De todas maneras era gente que merecía morir, la peor basura humana imaginable, mafiosos, asesinos, ladrones, prostitutas... Lo abandoné en 1931 al aparecer en el puesto número cuatro de 'Enemigos Públicos', lista que la Comisión del Crimen de Chicago difundió a nivel nacional. Un tipo tan famoso ya no era útil para los Szendraxu así que le dejé...

-Por el Chacal de Nahueltoro.

-El mismo al que ahora le prenden velas, que se ha convertido casi en un santo para la devoción popular. Irónico, ¿no? Ese simple y poco sofisticado sujeto fue el único que ofreció resistencia, el único que luchó incansablemente hasta que logró expulsarme. Creo que era como nosotros.

-¿Nosotros?

-Sí, como en "nosotros los mentans". ¿No es esa la denominación?

-Yo soy el que hago las preguntas aquí, jovencito.

-Le falta un compañero para montar la rutina del policía bueno y el malo, agente Corona. No logra decidir cuál ser. Usted cree ser una persona moral, una persona buena que actúa de acuerdo a la justicia, pero ya lo dijo Blake, una misma ley para el león y para el buey es opresión. Somos leones, agente Corona y las mismas leyes y constricciones morales de los bueyes no pueden ni deben regirnos. La supuesta tendencia humana hacia actuar moral y éticamente no es más que una tara evolutiva. La evolución misma programó a los seres humanos para creer que deben hacer lo correcto. La ética como la entiende la gran mayoría es una ilusión impuesta por nuestros genes para facilitar la cooperación. No tiene asideros ni justificación externa. La Ética es un producto evolutivo sin justificación alguna ya que, como la daga de Macbeth, sirve un propósito poderoso sin existir en sustancia.

-Supongo que podemos debatir horas en torno a moral y ética y puede que lo hagamos, pero durante mi próxima visita. El tiempo ya se acaba y antes de irme quisiera saber sobre Blackjack. ¿Fue el asesino de la baraja el último de tus títeres?

-Sí, el más mediático de todos aunque en la memoria colectiva sea Jack el Destripador el que perdure más tiempo. Hasta filmaron una película de Blackjack, dirigida por Spike Lee si mal no recuerdo.

-Conozco muy bien los detalles de este último trabajo tuyo. Veintiún muertos en tres semanas. Todos en las cercanías de Washington.

-Tengo muy buena puntería.

-Arruinaste la vida de ese pobre hombre...

-Créame agente Corona que si bien es cierto no era un ladrón o prostituta, tenía lo que se requiere para el trabajo: deseos de eliminar a su prójimo. No puedo manipular una marioneta de carne que no tenga ese switch encendido y los Szendraxu bien lo saben.

-¿Por qué la Jota y el As de Picas?, ¿por qué razón dejabas esas cartas junto a los cadáveres?

-Todo artista debe firmar su obra, ¿no? He sido muy profesional y muy meticuloso a la hora de proporcionar pistas a través de la historia. Cómo ocurrió con los asesinatos de Whitechappel, las evidencias han estado ahí todo el tiempo, me sorprende que les haya tomado tanto tiempo a las mascotas Archaenides atraparme. ¿Juega a las cartas usted, agente Corona, conoce el Blackjack?

-Sólo he jugado al Póker.

-El Blackjack tuvo sus orígenes en los juegos franceses chemin de fer y French Ferme. Fue jugado en los casinos de Francia alrededor del siglo 1700 y se lo conocía como vinght-et-un o veintiuno.

-Por eso atraparon al asesino tras su víctima número veintiuno.

-Exacto. En América el juego comenzó a ser conocido como Blackjack porque si el jugador recibe una Jota de picas y un As de picas como sus dos primeras cartas, obtiene un premio extra. Entonces como la Jota y las picas de color negro son vitales, se lo llamó Blackjack. ¿Recuerda el nombre y la raza de Blackjack?

-Paul Bertiaux, un joven negro oriundo de Nueva Orleans.

-Como le he dicho, las pistas estuvieron allí todo el tiempo. Pero no crea que eran ocurrencias mías tan solo. No señor, yo acataba las instrucciones de los Szendraxu, ellos me decían qué hacer y cómo hacerlo para beneficio propio. Y lo que hice lo hice muy bien.

-¿Y por qué razón cree que los Szendraxu te han abandonado a tu suerte entonces?

-Lejos estoy del abandono, agente Corona. Aquí estoy muy acompañando con los de mi clase; monstruos como Céfiro el anticuerpo, Ben Harper, Clarence Cowie y el Armadillo Negro. Ni Danny Ocean podría haber armado un equipo mejor que este. Además estoy a un paso de obtener mi otro gran deseo: un cuerpo grande, fuerte y libre de tumores que me permita explorar todo mi poder y llevar firmemente las riendas.

-Hijo de P...

Lo que ocurrió fue demasiado rápido como para que los nudds se percataran. Una pequeña grieta apareció en la impenetrable muralla e inmediatamente se accionó el dispositivo de seguridad. Una gruesa pared aisló el pasillo y la celda se desprendió implosionando con su ocupante dentro.

El agente sonrió y con mucha calma regresó al centro de mando.

-Una pérdida lamentable -comentó Robur al ver a Corona-. Pero obtuvimos suficiente información de cualquier forma gracias a su pericia y dominio. No podemos explicar cómo se produjo esa grieta...

-Fueron los Szendraxu -respondió el agente.

Las facciones del nudd, a la manera de su especie, expresaron miedo y asombro.

-Te dejaste atrapar -dijo Robur-. Estás justo dónde querías.

Dael asintió extendiendo inmediatamente su red de dominio sobre los desconcertados nudds.

-El vampiro sólo puede entrar dónde es invitado, aunque sea en una prisión –dijo mientras ordenaba a sus nuevos títeres anular todos los sistemas de seguridad de la cárcel.

Las celdas fueron abriéndose una por una...

 

2007, Sergio Alejandro Amira

 
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