| El zumbido era constante,
monótono, apenas más perceptible que el suave susurro
de una persona al respirar, pero continuo y aburrido.
Para Ash que, como experto en señales acústicas, debería
pasarse aún dos horas más en el interior de la sonda,
esta tarea solía dinamitar su cada vez más mermada paciencia.
Salvo controlar ocasionalmente los pocos datos que los
sensores exteriores enviaban directamente a la pantalla
de la unidad de memoria y cotejar dichas cifras con
el banco de datos allí almacenado, el resto de su turno
de seis horas tendría que pasárselo buscando algún indicio
de irregularidad en ese monótono y casi imperceptible
zumbido, alguna señal que pusiera de manifiesto anomalías
en las rutas de navegación establecidas hace ya algunos
años por la F.E.R.C., Federación Estelar para las Rutas
Comerciales.
La voz de Bruce, el ingeniero mecánico
y responsable en todos los sentidos del buen funcionamiento
de la estación, sonó suave y perfectamente audible en
el interior del féretro, como despectivamente llamaban
los miembros de las estaciones fronterizas a la cabina
de la sonda, dado su parecido estructural con éste y
por el silencio que en él solía reinar. El milagro de
la ciencia hacía innecesario un soporte físico en el
que basarse la transmisión de las ondas sonoras. La
inducción de estas ondas al interior del cordón umbilical
que, además de proveer de aire la cabina en la que se
encontraba Ash, servía de sujeción para evitar que impulsada
por alguno de sus pequeños motores auxiliares la sonda
se perdiese en el frío y negro espacio, era más que
suficiente.
-¿Cómo va eso, Ash?
-¿Ya ha pasado media hora?
-En realidad treinta y dos minutos
y quince segundos, me he retrasado un poco.
-No te preocupes hombre, creo que me
estaba empezando a quedar dormido, si hubieras tardado
un poquito más...
-No te angusties por eso, ahora te
voy a dejar otra media horita para que te puedas dormir
-bromeó Bruce desde Control- ¿Qué? ¿Algo nuevo por ahí?
¿Algo distinto digno de reseñar?
-Nada emocionante, el mismo zumbido
de siempre...
-Y los sensores exteriores, ¿algo que
destacar?
-En absoluto, las lecturas son las
mismas durante las últimas cuatro horas...¡Oh, Dios!,
aún me quedan dos...
-Tranquilo, piensa que los dos próximos
turnos le corresponden a Norman.
-Eso me ayudará, ya lo creo.
-Oye Ash, ¿cómo te sientes? -preguntó
la Dra. Valerie Harmon por encima del hombro de Bruce.
-Aburrido pero bien... ¿Por qué lo
preguntas?
-Tu biorritmo ha sufrido un repentino
aumento en su nivel habitual; tu ritmo cardíaco se aceleró
en un veintitrés por ciento, aunque rápidamente se normalizó.
No es nada preocupante pero era sólo por si habías notado
algo.
-Pues... no. La verdad Valerie es que
hace unos diez minutos pasó por mi mente la imagen de
una jovencita que conocí en un club de satélite. Lo
pasamos muy bien, pero... no te preocupes por mí, me
he estado quietecito.
-Vale, vale, no hace falta que entres
en detalles, era sólo por constatarlo -dijo sonriendo.
-Bueno chico, te vamos a dejar para
que puedas seguir buscando fantasmas.
-¡Ya!, tan pronto.
-Me temo que sí, nos encantaría darte
algo más de conversación, pero aún nos quedan algunas
tareas que cumplir por aquí. En unos... veintitrés minutos
volvemos a contactar contigo.
-Sabes Bruce, creo que no me quieres...
-Ves, en eso tienes razón..., corto.
-La verdad -dijo Gary, el experto en
bioordenadores- no sé cómo no os volvéis locos ahí encerrados...
-Porque ya lo estamos... -contestó
Norman que, hasta ese momento, había estado ordenando
unos bultos en el pequeño almacén del que disponían
las estaciones Sinus-... sí señor, locos de remate.
-¿Loco tú? -dijo Bruce en un tono sarcástico.
-Sí, yo. Hace falta estar loco para
coger este trabajo de mierda, es desesperante. Si no
estás en la consola de rutas, estás en el féretro, y
si no en el panel de control, y así día tras día, semana
tras semana, mes a mes, sin librar un puñetero día en
tres jodidos meses... Claro que estoy loco... ¿tú no?...
¿dónde está la diversión? ¿Cómo demonios puede uno pasárselo
bien en una maldita estación fronteriza a miles, qué
digo miles, millones de kilómetros del lugar habitable
más cercano?
-No estás aquí para divertirte, estás
aquí para trabajar ¿no es así?
-No Dra. Harmon, no es así. A mí no
me importa trabajar, bueno sí..., me resulta un coñazo,
pero hay que hacerlo. Lo que verdaderamente me importa...
-No te quejes tanto, hombre -le cortó
Bruce.
-... No, en serio. Lo que me importa
es que durante tres meses tengo que estar enlatado como
una sardina en esta maldita estación, sin posibilidad
de salir de ella a disfrutar lo que me he ganado con
este asqueroso trabajo... Eso es lo que verdaderamente
me jode, y si vosotros no fuerais tan muermos, pensaríais
igual que yo.
-Brindo por ello -como si de una copa
de vino se tratara, Valerie levantó un vaso transparente
lleno de café.
-Sí, sí, cachondéate lo que quieras,
pero tú eres la más muermo de todos. La única mujer
de la estación y todo el rato que si los niveles de
nuestras constantes no son los adecuados, que si tenemos
que tomarnos esas asquerosas pastillas antigravitacionales
que ni siquiera sé bien para qué sirven..., que si hoy
toca análisis de sangre, mañana muestras de secreciones,
pasado analítica histológica... Control, control, control
y más control, así constantemente. Eres un rollo, ¿lo
sabías?
-Sin ese control que tanto te fastidia
podríamos caer fácilmente en algún tipo no homologado
de disfunciones orgánicas, se podrían alterar nuestras
funciones por culpa de micromutaciones internas no detectadas
a tiempo... Eso, y lo sabes, puede llegar a significar
la muerte.
-Piensa que todo eso lo hace por nuestro
bien.
-Pues que lo haga por el tuyo Gary,
por mi parte puede meterse el control donde mejor le
quepa... Ya me cuidaré yo solito...
- Hoy estás gruñón ¿eh?
- Iros todos a la mierda, pues si que...
-farfullando entre dientes, Norman salió de Control
al pasillo principal de la pequeña estación. No era
muy largo, la verdad era más bien corto, pero suficiente
para comunicar las estancias principales con Control.
Se dirigió directamente al departamento de literas,
junto al laboratorio de Valerie. Se tumbaría un rato.
En poco menos de dos horas empezaría un turno de diez
horas seguidas, cuatro en la consola de rutas y seis
en la sonda. Descansaría otras cuatro para repetir seguidamente
seis de nuevo en la sonda. No era de extrañar que no
estuviera de buen humor. Mientras, en Control, Bruce
y Gary continuaban su turno en compañía de la Dra. Harmon.
-¿Para cuándo estaba previsto lo de
la Paradise, Bruce? -preguntó Gary.
-Bueno, según la última transmisión
deberíamos tomar el control en... veintiocho horas y
cuarenta y dos minutos exactamente.
-Algo para romper la monotonía, no
está mal ¿eh? Quizás sea emocionante.
-Sí Valerie, pero no hay nada de emocionante
en un transporte que continua su rumbo preestablecido.
-Puede pasarle algo, no sé, como al
carguero de hace dos semanas, que llevaba una desviación
en su trayectoria de cero setenta y siete grados. Si
no la hubiésemos detectado... ahora sería una roca mas
en Tetis -dijo el experto en Bioordenadores.
-Quizás no se hubiese quedado enganchado
a su órbita, y posiblemente en la siguiente estación
habrían corregido su trayectoria...
-¿Quiénes? ¿Jason y compañía? ¡Menudos
están hechos!... esos no detectan ni un carguero de
cincuenta mil toneladas que se les viniese encima.
-Está bien, pero lo del carguero no
tiene por qué pasarle a la Paradise. Es un transporte
turístico de placer. El sistema de navegación de este
tipo de transportes suelen ser los más caros y eficaces,
sólo comparados con los del ejército, y tú deberías
de saberlo.
-Y lo sé... sólo era por darle algo
de emoción.
-Pues guárdatela para otro momento.
Prefiero que todo vaya como la seda.
-Sí, Gary -dijo Valerie-, recuerda
que en él van cuarenta niños al menos.
-¿Quiénes?, ¿los premiados?
-No son sólo los premiados. Son niños
y niñas cuya existencia se encuentra inmersa en precarias
y hasta infrahumanas condiciones de vida, y aun así
han realizado algún tipo de labor social humanitaria
que ha servido de ejemplo a otros sectores de nuestra
sociedad que disfrutan del favor del dinero y de las
comodidades. Me parece bien que se les hayan reconocido
sus esfuerzos y sacrificios premiándolos con esta excursión
al Valle de la Paz, en la Luna Nereida..., se lo tienen
merecido.
-Sí, sí, bueno, vale. Lo que dices
está bien pero no creo que sean los únicos que hayan
hecho algo bueno para el mundo, y en cambio han sido
ensalzados como dioses.
-No han sido endiosados Gary. Sólo
se les han reconocido sus esfuerzos y sacrificio.
-¿Y qué? Tú lo has dicho. Son niños
que viven en zonas marginales, cuando crezcan, más de
la mitad de ellos serán delincuentes, incluso el concepto
de asesinato le será familiar a algunos de ellos...
¿De qué sirve gastarse todo el dinero que cuesta esas
mini vacaciones de cuarenta niños si a la vuelta van
a volver a las calles como perros? Pienso que es un
gasto innecesario.
-Si no lo quieres comprender no voy
a ser yo quien te lo haga entender...
-Bueno, bueno, ya vale. El caso es
que lo único que ahora espero es que, independientemente
del número de niños o de adultos que hagan ese viaje,
se lo merezcan o no, todo marche bien, el resto de las
discusiones sobran. Hagamos nuestro trabajo y olvidémonos
de lo demás ¿de acuerdo?
-No te preocupes Bruce, sólo intercambiábamos
algunas opiniones. -Tras una pequeña pausa- Estaré preparando
las pastillas antigravitacionales, en un par de horas
se cumplirán las noventa y seis horas -dicho esto la
Dra. Harmon abandonó la sala de Control.
-Odio esas malditas pastillas.
-Te voy a confesar un secreto Gary...
yo también.
***
Un leve sonido fuera de lo normal fue
el causante de que Norman volviera poco a poco a la
realidad. Tras repetir turno en la sonda, el constante
y monótono zumbido, la falta de nuevos datos que cotejar
y el cansancio acumulado en las últimas horas, le arrastró
a un profundo sueño que, si bien no duró mucho, después
él podría calcularlo en un mínimo de quince minutos.
Lentamente la realidad fue adquiriendo presencia en
sus dormidos pensamientos, las luces se realzaron con
su brillo y el volcado de datos en la pantalla de la
unidad de memoria cada vez se hacía más real. Acababa
de despertarse. Era obvio que él conocía sus responsabilidades
y dormirse en su turno de trabajo no le estaba permitido;
aun así estaba acostumbrado a que nunca pasara nada
y, una corta cabezadita, le ayudaría a aguantar su turno
completo. Todavía no tenía muy claro qué era lo que
le había despertado. Generalmente, la voz desde control,
se solía encargar de esa tarea, pero aún debían de faltar
unos minutos para ello. Su desconocimiento desentonó
un nerviosismo incipiente, seguro que no era nada, pensó.
Se incorporó lo que pudo sobre su asiento en la sonda
y aguzó el oído. Algo inusual acompañaba al constante
y monótono zumbido. Su intensidad iba en aumento, suave,
despacio, hasta que un corto y agudo pitido, a intervalos
de cinco segundos, hizo su aparición. El sonido que
estaba escuchando no le era desconocido y de repente
comprendió lo que estaba ocurriendo.
-¡Joder! -expresó alarmado para sí
mismo- ¡Bruce! ¡Bruce! ¿Lo estás captando?
-Soy yo Norman -dijo Gary-, ¿captar
el qué?
-Joder Gary, esa frecuencia con impulsos
cada cinco segundos... debe de tratarse de la Paradise...
-Tranquilo Norman, déjame comprobarlo...
no, aquí no se detecta nada, además para la Paradise
aún quedan casi diez horas.
-Pues te digo que yo detecto algo,
y además muy claramente... Si no es la Paradise se tratará
de otro transporte, pero ahí fuera hay algo.
-Norman, lo estoy comprobando y aquí
no se detecta nada... ¿Estás seguro de lo que dices?,
¿pueden las lecturas confirmar esa presencia?
-Los datos... Éstos datos son una auténtica
porquería... Sí..., hay confirmación de un transporte,
pero se encuentra fuera de la trayectoria de la Paradise...
-¿Cuánto de fuera?
-Mucho..., varios grados...
-Bueno, no te preocupes. Voy a avisar
a Bruce que para eso es el responsable de Control, mientras
recoge todas las lecturas posibles.
-¡Rápido Gary!
-Sí, ya voy ¡Joder!
El zumbido provocado por la detectada
frecuencia cada vez se hacía más claro en los oídos
de Norman. Las sienes empezaron a latirle y un sudor
frío le humedeció toda la espalda y las ahora temblorosas
manos. Norman conocía bien el significado de lo que
había detectado. Si no era la Paradise, podía tratarse
de una nave no registrada ya que no aparecían en el
plan de navegación de la estación. Contrabandistas,
piratas espaciales, militares de un Estado enemigo en
la lejana Tierra; en fin, cualquiera de esas opciones
significaban problemas. Si en efecto se trataba de la
Paradise el problema podía ser aún mayor. El desvío
detectado en su trayectoria y su precipitada aparición
en casi diez horas dificultaban bastante su toma de
control desde la estación, corregir su ruta no sería
una tarea fácil y carente de riesgos... ¿No querían
emociones...?
-Norman, soy Bruce, ¿qué es lo que
ocurre?
-Estoy detectando un transporte de
gran tonelaje, cada vez de forma más perceptible...
Aún no te puedo dar una confirmación segura de trayectoria,
pero creo que se dirige directamente al anillo...
-¿Al anillo? ¡Joder Norman! -Bruce
se puso a teclear rápidamente en el panel de control
a la vez que Ash, con los ojos aún cristalizados por
su interrumpido sueño, hacía lo propio en la consola
de rutas. Tanto Gary como Valerie se encontraban expectantes,
ellos no podían hacer nada en esa situación.
-Confirmado número Norman... Se trata
de la USM PARADISE identificación L24578/B12...
-Su ruta..., su ruta sufre una desviación
en su trayectoria de... ¡Mierda Bruce!, su desviación
es de ocho coma cincuenta y siete grados, mucho, por
eso no la captaban los sensores, está demasiado lejos...
-¡Y demasiado cerca del anillo! ¡Mierda!
¿Cómo ha podido adelantarse diez horas y sufrir tanta
desviación?
-No lo sé Norman, pero como no hagamos
algo en seguida... ¡joder!
-¿No debería haber algún tripulante
despierto en la Paradise? ¿No es obligatorio en trayectos
turísticos precisamente para evitar este tipo de fallo?
-Cierto, pero algo debe de haberles
pasado Gary... ¡Es una desviación muy fuerte...!
-¡Silencio joder!, debemos concentrarnos
en recuperarla, ya averiguaremos después lo que ha pasado.
Estoy redireccionando los sensores hacia la zona de
aparición..., vamos...
Con angustiosa lentitud varió la imagen
en el monitor de Control hasta que apareció un punto
luminoso de color rojo..., la Paradise. Junto a él,
una gran zona verde representaba una mínima parte del
anillo exterior de Saturno. Los datos y las inquietantes
lecturas empezaron a llover en las consolas de la Sinus.
-¡Dios santo! Se encuentra demasiado
cerca -dijo Valerie.
-Ash, incorpora los datos de la nueva
trayectoria y el tiempo de adelanto en la consola de
rutas ¡Rápido!
-... Ya estaba con ello... -Dijo en
un tono demasiado alto y nervioso-. ¡La trayectoria
sigue variando...!
-Está siendo atraída por la gravedad
de Saturno... Treinta y siete segundos para contacto
con el anillo...
-¡La trayectoria varía muy deprisa!
No le da tiempo al ordenador a asimilar los cambios
antes de que se produzcan otros...
-¡Joder Bruce! Habrá algo que podamos
hacer... -gritó Norman al borde del infarto.
-Lo intentamos, pero se encuentra demasiado
fuera de control... La desviación es muy fuerte y se
precipita demasiado deprisa sobre los asteroides...
-¡He conseguido interferir los datos
de su ordenador de navegación...! ¡Joder Bruce!, ¡lleva
más de cuarenta y ocho horas desde que empezó a desviarse...
-Quince segundos..., mierda, no podemos
hacer nada...
-Haz algo ¡coño! -gritó desesperadamente
desde la sonda Norman. Careciendo de los datos de Control
de la Sinus, sólo podía seguir los acontecimientos por
lo que oía a Bruce y Ash, y por las escasas lecturas
que él recibía. Su desconocimiento aumentaba su angustia-.
Joder Bruce, algo debes de poder hacer...
-¡Lo intento! ¡Lo intento!
-¡He tomado el control de su consola
de navegación! ¡Sólo unos segundos... por favor...,
sólo unos segundos...!
-¡No, no, no... !
Ante los atónitos ojos de los miembros
de la Sinus, el punto luminoso que representaba la USM
PARADISE se extendió en una circunferencia mayor pero
más clara para desaparecer inmediatamente después. Las
lecturas cesaron. En los momentos que siguieron el silencio
en que quedó inmersa la estación sólo fue roto por algún
"Dios Mío" o "Dios Santo" ocasional.
Valerie se sentó al fondo de la estación, se agarró
las piernas y así, ausente, se quedó un buen rato. Gary
se desmoronó en un apartado rincón, tras las consolas
de control. Desde allí miró a Bruce, tanto él como Ash
aparecían cabizbajos sobre sus respectivas consolas.
Norman, abrazado por la soledad reinante en el féretro,
empezaba a preguntarse si de no haberse dormido la Paradise
aún seguiría intacta... Una duda que jamás le sería
resuelta.
-... Bien... -Bruce, como responsable
de la estación, fue el primero en decidirse a hablar.
Las palabras salían quebradas por su boca. La impresión
había sido muy fuerte y no sabía cómo reaccionar. Suponía
que sus compañeros se debían de sentir tan mal como
se sentía él, pero, de alguna manera, debía infundirles
algo de ánimo, aunque no esperase conseguirlo.- ...
No sé..., no sé muy bien qué deciros..., todos hemos
visto lo que ha pasado, hemos intentado tomar el control
de la Paradise y poder así recuperarla... y no hemos
podido. Somos testigos de que hemos hecho todo lo posible...
cada uno en su función... y que nuestros esfuerzos han
sido inútiles. Por eso no debemos ahora, aunque sé que
nos va a costar, pensar que el accidente se ha producido
por algún posible error nuestro. La fuerte desviación
que arrastraba, junto a su anticipada aparición, debe
de ser necesario para eximirnos legalmente de todo tipo
de responsabilidad, y nuestra actuación en cuanto pudimos
confirmar la presencia de la Paradise..., y nuestros
esfuerzos por intentar salvarla..., nos debería redimir,
aunque no nos consuele, de cualquier duda moral que
se nos pueda plantear... Por mi parte sé que hemos hecho
todo lo posible, y así quiero que penséis vosotros...,
todos vosotros...
-¿De verdad te convencen tus propias
palabras? -preguntó de lejos Valerie- ¡Han muerto personas!
-... Te aseguro que ahora siento un
intensísimo sentimiento de culpa... Y no..., no me lo
hace más fácil lo que he dicho. Pero estamos aquí para
evitar precisamente que llegue a pasar lo que ha ocurrido.
Hemos fallado y ha sido un fallo muy grave. Si nos derrumbamos
ahora, si no nos convencemos de que hemos hecho todo
lo humanamente posible, cuando nos acusen de negligencia,
porque os aseguro que lo harán, lo tendremos todo perdido,
no tendremos argumentos para rebatir las acusaciones
y nos tacharán como los únicos y totales responsables
de lo ocurrido... Pero si, aun sintiéndonos culpables,
analizamos, estudiamos y buscamos las causas que han
provocado éste desastre, no sólo podremos defendernos
de esas acusaciones, sino que nos ayudará a eximirnos
de esa culpa propia que cada uno llevará consigo muy
probablemente durante el resto de sus vidas.
-Creo..., creo que en eso estoy de
acuerdo contigo -comentó con aparente desánimo Gary.
-Dios mío... -dijo Valerie. En su voz
se dejaba entrever cierto aire de ausencia-, Dios mío...,
todos esos chicos... Bruce, ¿cuántas personas iban?
-Saberlo no te ayudará en nada.
-Por favor Bruce, ¿cuántas personas
iban?... Necesito saberlo.
Bruce consultó el dato en su panel,
una lista interminable de nombres apareció. Al final
de ésta, en un pequeño recuadro rojo, apareció el número
total de víctimas.
-Según el registro de vuelo... Ciento
diecisiete pasajeros y doce miembros de la tripulación.
-¡Dios mío! Eso suma ciento veintinueve
personas, ciento veintinueve vidas...
-Valerie cálmate -la intentó interrumpir
Ash.
-... Ciento veintinueve vidas...
-¡Valerie! -Ash se levantó de su consola
y zarandeó a la doctora la cual volvió un poco en sí.
-Lo siento pero... es que es tan terrible.
-Sí, lo es, pero Bruce tiene razón.
Debemos encontrar las razones que han provocado el accidente,
averiguar la causa de lo sucedido. Así tendremos respuestas
cuando la comisión de investigación, que te aseguro
que la habrá, nos interrogue sobre lo ocurrido... Podremos
ofrecerle algo más que simples incógnitas..., ¿lo comprendes?
-Claro..., claro que lo comprendo -dijo
con poco convencimiento.
-Bien...
-Bueno, no creo que tardemos mucho
en recibir algún tipo de comunicado, así que más nos
vale ponernos manos a la obra... -y con un gesto Bruce
empezó a teclear en su panel de control. Había empezado
así la búsqueda de algún tipo de respuesta.
Norman había oído todo lo que en la
estación se había dicho a través del comunicador. Tras
la explosión se había sentido como cualquiera de sus
compañeros, apagado, decaído, ausente y notablemente
horrorizado. Pero tras la petición de Bruce para que
completara su turno en la sonda, tuvo que aceptar aunque
no le hiciese ninguna gracia. Comprendía que era necesario.
En su inerte escucha podría localizar alguna cápsula
de salvamento que hubiese sido lanzada antes de la destrucción
de la Paradise, había pocas posibilidades de ello...,
de haberse producido ya tenía que haber sido localizada
pero... debía seguir intentándolo ya que desde la sonda
era el mejor lugar para poder captar ese tipo de señal.
Poco a poco la presencia de sus pensamientos
hizo que se fuera olvidando del monótono y tenue zumbido.
La esperanza inicial de localizar algún superviviente
se había desvanecido hacía ya rato. La soledad que le
abrazaba en el féretro y la cercanía de los hechos,
provocaban un bombardeo en su cabeza de preguntas y
acusaciones. ¿Y si no se hubiera dormido una hora antes,
cuando localizó a la Paradise? Quizás hubieran podido
salvarla, o quizás, tan solo, hubieran prolongado sus
inútiles esfuerzos durante quince o veinte minutos más...
con el mismo resultado. Esa era la primera de las cuestiones
y ante ella sólo había un culpable, y era él. Aunque
de forma involuntaria profundizó en su culpabilidad
y ahora otra duda le surgía, no sin motivo. La duda
consistía en si el último comunicado de enlace que se
recibió del transporte había sido decodificado correctamente.
Él había llevado a cabo esa tarea. Se consideraba un
experto en decodificación de comunicados, sobre todo
si éste era transmitido por alguna otra persona...,
pero cuando el emisor se trataba de una máquina la cosa
cambiaba. Pese a poseer la misma naturaleza, generalmente
complejos datos numéricos, la manera científica en que
éstos se expresaban algunas veces podía inducirle a
error, dando por válido un trabajo incorrecto. Una nueva
interrogante le asaltaba, ¿y si por un fallo en su decodificación
del último comunicado de enlace de la Paradise no se
detectó un posible ya incipiente desvío en su trayectoria
y, por consiguiente, cuando fue localizado era demasiado
tarde para poder corregirlo?... En ese caso sólo él
volvería a ser el único responsable. El sudor frío surgido
tras el accidente se le hizo más notable. Todas sus
sospechas le apuntaban a él como el único responsable
del desastre, y todo lo que le podía acusar se encontraba
grabado en el registro interno de la estación, la famosa
memoria negra que toda estación fronteriza poseía. Norman
se empezaba a preguntar si lo que le estaba pasando
por la cabeza no era más que un agudo ataque de paranoia
y, si al igual que a él, le estaba ocurriendo a los
otros miembros de la Sinus. Si así era no le servía
en absoluto de consuelo. Como causas únicas o como parte
de un conjunto mayor de ellas, sus razones para creerse
responsable del desastre eran reales. Quizás no el único
culpable, ya que le constaba que él no había provocado
la desviación de la ruta de navegación del transporte
y que tampoco éste se había adelantado a su horario
previsto por alguna cosa que él pudiera haber hecho,
pero sí era consciente de que se trataba de un eslabón
de la cadena de acontecimientos, un eslabón que, de
verificarse su culpabilidad, sería castigado. ¿Qué castigo
puede sufrir un exconvicto en tales circunstancias?...
Norman sabía que sus compañeros de la Sinus desconocían
su pasado delictivo. Al igual que otros muchos presos
de delitos no sanguíneos, él había comenzado su reinserción
en la sociedad como miembro de una de las poco agradables
estaciones fronterizas. Un programa estatal se había
encargado de ello. Con ocho meses de servicio obligado
a sus espaldas aún le quedaban dieciséis para acabar
el período de prueba establecido, después recuperaría
la libertad perdida tras un delito informático, tan
comunes en la época. Norman no podía dejar llevarse
por simples elucubraciones. Tenía que verificar la decodificación
del comunicado de enlace así como escuchar los minutos
de zumbido recogidos por la sonda mientras él estuvo
dormido y, todo ello, lógicamente, cuando ni Bruce ni
los demás le pudieran observar.
***
En el intenso color azul de la pantalla
del panel de control destacaban de forma bastante inquietante
las palabras "COMUNICADO DE EMERGENCIA", las
cuales provocaron un escalofrío a los cinco miembros
de la Sinus. Trece horas habían pasado ya desde el accidente
y éste era uno de esos raros y cortos períodos
de tiempo en que todos coincidían en el interior de
la estación. Impacientes, desmoralizados y cansados,
ya que ninguno había querido ni podido dormir, no se
encontraban con el suficiente ánimo para entablar la
comunicación, pues sabían de sobra el contenido de ésta.
Tras tocar Bruce suavemente un sensor del panel, la
imagen de un hombre de unos treinta y cinco años, bien
peinado y arreglado, apareció en la pantalla. Su aspecto
era aseado, llevaba un traje azul marino con una pequeña
insignia en donde, surcadas por una aerodinámica nave,
se adivinaban las letras FERC. El pelo engominado delataba
su puesto ejecutivo dentro de la Federación.
-Hola Alan.
-Bruce... ¿Qué demonios ha pasado?
-¿Qué ha pasado? Me extraña que no
llamaras antes.
-Me refiero a que cómo ha podido ocurrir
una cosa así...
-Te aseguro que eso mismo es lo que
aquí nos preguntamos. Hemos repasado todos los datos
disponibles y, hasta que Norman lo detectó en la sonda,
todo iba bien..., te lo aseguro... Se hizo todo lo que
estaba en nuestras manos. Cuando la localizamos ya presentaba
un importante desvío en su trayectoria, y no sólo eso,
se adelantó casi diez horas a lo previsto, nos encontramos
con una situación precipitada y con unos factores demasiados
incontrolables... Nadie, por mucho mejor que fuera que
nosotros, hubiera podido hacer nada... Te lo juro Alan,
debes creerme.
-Mira Bruce, no dudo de lo que me dices,
yo te creo y te apoyaré en lo que pueda. Pero hay gente
que no alcanza a comprender cómo esas variaciones no
fueron detectadas con suficiente antelación.
-¡Maldita sea Alan! Te digo que no
tuvimos la más mínima oportunidad, aquí no comprendemos
cómo se produjeron esas anomalías en su sistema de navegación,
sus dispositivos de seguridad debieron fallar, algo
había mal... y no pudimos corregirlo a tiempo... ¡No
fue culpa nuestra!
-¿Habéis repasado todas las comunicaciones
de enlace previas a la aparición?
-Claro que las hemos comprobado, tanto
las comunicaciones de enlace, como los datos previos
recibidos en la sonda, como la correcta trayectoria
del transporte, como nuestra invariable posición vectorial,
como todo lo posible que se pueda comprobar, una, dos...
y hasta diez veces..., y nada, me oyes, ¡nada! No hemos
encontrado ninguna razón clara que explique cómo y por
qué ocurrió..., no hay forma de saberlo, seguro que
la verdad desapareció con la Paradise y no la averigüemos
nunca, me oyes, ¡nunca!...
-Cálmate Bruce, no pongo en duda que
hayáis hecho todo lo posible, todo lo que está en vuestras
manos... y estoy seguro que habéis revisado todo paso
a paso tal y como dices. Pero al igual que yo os creo
y os comprendo, deberás comprender tú mi posición. El
asunto es muy grave, mas aún, este accidente puede llevar
al traste ciertos tratados de paz, y eso lo convierte
en un asunto verdaderamente feo de transcendencia mundial.
-Alan, perdona pero me he perdido,
¿de qué tratados de paz estas hablando?
-¿No lo sabes? ¿Por qué no revisas
la lista de pasajeros de la Paradise?
-¿Por qué no abrevias y me lo cuentas?
-Vale, vale.... Un grupo de niños fueron
elegidos por la Confederación de Estados Europeos de
la Tierra como los cuarenta niños que, dadas su situaciones
de miseria en la que sus vidas se encontraban inmersas,
realizaron de una manera consciente o por una casualidad
del destino, quién sabe, actuaciones sociales dignas
de alabanza...
-Sí, eso ya lo sabemos, ¿y qué tiene
eso que ver con ningún tratado de paz? -dijo con nerviosismo
Ash.
-Que uno de esos niños, Mahil Ann Natt,
era el primogénito del dirigente del Turakán, territorio
que como recordaréis comprenden los antiguos estados
de Turquía, Irán e Irak, unificados gracias a las discriminaciones
sufridas cuando la Confederación de Estados Europeos
ampliaron su círculo de países y éstos quedaron fuera.
-¿Y el tratado?
-Resulta que tras varios años de disputas
y dos fallidos intentos de negociar una paz y evitar
así más muertes y pérdidas materiales innecesarias en
ambos bandos, el joven Mahil Ann Natt, de sólo trece
años, se entrevistó con los dirigentes de ambos lados,
uno de ellos su padre, y con total parcialidad hizo
que llegaran a tal punto las negociaciones que se firmó
un preacuerdo de paz y todo quedó pendiente de un tratado
definitivo. La valiosa firma de éste estaba prevista
para dentro de unas pocas semanas, en concreto para
dentro de veintitrés días. Era claro que el joven Mahil
había conseguido un logro importante y que se trataba
de un candidato perfecto para el viaje al Valle de Nereida,
la segunda luna de Neptuno. El chico rechazó en un principio
el premio, según él su patria pasaba momentos delicados
y prefería esperar a que el acuerdo definitivo estuviera
firmado, pero sus consejeros le convencieron... Algo
sobre pruebas de fe y de amistad con la Confederación
vecina, así que finalmente tras su primera negativa
aceptó...
-Y ahora la paz entre el Estado del
Turakán y la Confederación Europea peligra...
-Lo que me extraña es que la Confederación
no haya sufrido ya las primeras represalias.
-Pero eso es terrible -dijo Valerie-,
terrible...
-Sí, lo es -afirmó también Gary.
-Como ves el asunto es más grave de
lo que de por sí es la pérdida de un transporte de las
características de la Paradise. Se ha formado una comisión
internacional para investigar, con carácter de urgencia,
las causas que han podido ocasionar el desastre.
-Perdona Alan -le cortó Bruce.
-¿Sí?
-¿Habéis pensado, por muy remota que
pueda parecer la idea, en la posibilidad de que se tratara
de un acto terrorista? Las condiciones eran tan... anormalmente
extremas...
-Bueno, es una posibilidad que efectivamente
se nos ha pasado por la cabeza. Pero el problema es,
y siento decírtelo, que si no se hallan pruebas que
indiquen lo contrario, quienes deberán asumir todas
las responsabilidades serán las estaciones fronterizas,
por eso fueron construidas. Teníais que mantener el
buen rumbo de la Paradise, destruida ésta y con ella,
como bien has dicho antes, su secreto, pues bueno...
No me gustaría encontrarme en vuestro pellejo, lo siento.
-Todo un arranque de sinceridad, ¿eh?
-Bruce, nos conocemos desde hace años,
sabes que ya se han dado situaciones parecidas... ¿qué
quieres que te diga? Vuestro puesto es uno de los de
mayor responsabilidad dentro del campo del espacio exterior,
quizás no sea de los más sofisticados, pero sí responsable.
Si no encuentran pruebas que os excuse de una forma
clara y directa, la comisión investigadora buscará una
cabeza de turco para acallar el conflicto. Necesitan
algo y no dudarán en señalaros con el dedo y haceros
responsables tanto a ti como a tu equipo, y nadie podrá
hacer nada para ayudaros... Siento tener que decíroslo
de esta forma tan cruda, pero esa es la verdad.
-Eres un cretino Alan...
-¡Joder Bruce!, no se trata de mí.
Se trata de vosotros y de lo que podáis averiguar antes
de que la comisión llame a la jodida puerta de vuestra
maldita estación.
-Mira Alan, si esa es toda la ayuda
que me vas a poder prestar..., pues de acuerdo, somos
nosotros los que la hemos cagado y por tanto es nuestro
problema. Así que sólo dime para cuándo está estimada
su llegada, y ya nos arreglaremos nosotros.
-Bien, si así es como lo quieres...
Partieron hace tan solo un par de horas en un transporte
militar..., un SPEEDLIGHT VS400, el más veloz de los
que hasta el momento se han fabricado. Se ha calculado
que en unas ochenta y siete horas entrará en vuestro
sector de influencia, súmale el tiempo necesario para
la adaptación a la presión normal tras la despresurización
sufrida en el trascurso del viaje, digamos...
otras quince horas. Calculo que para dentro de cuatro
días comenzarán con su investigación. Sé que os puede
parecer mucho tiempo, pero yo no me andaría durmiendo...
¿me comprendes?
De acuerdo Alan, seguiremos tu consejo,
una sola cosa más. En cuanto descubráis algo allí en
la Tierra, por insignificante que pueda parecer, háznoslo
saber, nos vendría bien...
-Claro, cuenta con ello.
-¿Algo más antes de cortar?
-Creo que nada de lo que yo os pueda
decir va a poder cambiar las cosas, pero suerte de todas
formas.
-Vale, vale, tendremos en cuenta todo
lo que nos has dicho, corto.
... Y en la pantalla, la imagen de
Alan se oscureció hasta desaparecer por completo igualándose,
si cabe, al frágil estado anímico de los que allí la
observaban...
***
Varias horas habían transcurrido desde
el poco alentador comunicado de Alan, y pese a la situación,
los cinco miembros de la Sinus debían realizar sus monótonas
tareas con la misma precisión y puntualidad de siempre;
de ello dependía el buen funcionamiento de una estación
fronteriza y, por descontado, ninguno de ellos deseaba
otro contratiempo.
Ash, algo meditabundo y un poco absorto
en sus pensamientos, se balanceaba suavemente en el
exterior de la estación dentro de una sonda que, si
generalmente era monótona y aburrida, ahora se le hacía
cada vez más agobiante. Gary, que desde el panel de
control realizaba las veces de Bruce cuando éste se
dedicaba a otras tareas o simplemente a descansar, seguía
con atención las lecturas captadas en el féretro y se
comunicaba con Ash cada media hora; era lo establecido.
Bruce repasaba los mensajes codificados recibidos en
las últimas semanas, ya fueran por la Paradise o por
algún otro transporte anterior a ella, repitiendo una
y otra vez los procesos de decodificación por si encontraba
un posible error. No sabía qué buscar exactamente, pero
lo que no podía de ninguna manera era quedarse con los
brazos cruzados, eso nunca; se jugaba mucho y como bien
había dicho Alan, no tenían casi tiempo. Norman se encontraba
tendido en su litera, dormía profundamente, el cansancio
le había vencido y, en éstas pocas horas libres de que
disponía, era lo mejor que podía hacer. Valerie se encontraba
examinando las constantes almacenadas en su unidad de
análisis de quienes directa, o indirectamente, podían
haber sido responsables del desastre en el momento que
éste ocurrió. Tomó unos resultados y se acercó a Bruce
a quien habló en voz baja.
-¿Tienes un momento?
-Sí... claro. ¿De qué se trata?
-¿Me puedes acompañar al laboratorio?
Bruce asintió con la cabeza, apagó
su pantalla y siguió a la doctora hasta su pequeño laboratorio,
junto a las literas.
-¿Y bien?
-Como sabes, estoy revisando los gráficos
de quienes estuvieron trabajando en el momento del...
Bien, lo que quería enseñarte era esto -Valerie extendió
su brazo e insertó en una consola una unidad de acetato
y en el acto aparecieron cuadrículas, curvas y unidades-
¿lo ves?
-Valerie, tú eres la doctora aquí,
dime qué significado tienen estos gráficos.
-Mira -señaló una curva azul- esta
sinusoide azulada representa la constante universal
de Monroy. Esta constante es el resultado de un complicado
algoritmo cuyas bases principales son unidades del estado
cardíaco, unidades de tensión arterial, unidades respiratorias
y otras unidades de funciones vitales y psicomotrices,
un proceso complicado...
-Valerie, por favor, al grano.
-Según Monroy, el estado corporal de
un organismo dormido se representa en valores de unidades
entre mil cuatrocientos para fases de sueño profundo
o estado cuatro y tres mil quinientos para el sueño
ligero o estado uno..., ¿me sigues?
-Sí, continua.
-Fíjate ahora en esta otra sinusoide,
es un estudio Monroy cuyas unidades parten de las constantes
de Norman, el gráfico muestra que, en el turno en que
detectó a la Paradise, se durmió..., ese bajón de la
constante Monroy a mil setecientos treinta indica claramente
y sin duda alguna que Norman se quedó dormido, entre
quince y diecisiete minutos...
-¿Sin lugar a duda?
-Sin lugar a duda.
-De acuerdo. Supongamos que tienes
razón...
-La tengo -le cortó Valerie.
-Bien, la tienes... Nos habría proporcionado
al menos un cuarto de hora más..., hubiéramos tenido
suficiente tiempo para corregir la trayectoria..., casi
nos habíamos hecho con su control cuando la perdimos
-tras una pausa en las reflexiones de Bruce que ambos
aprovecharon para intercambiarse una mirada- habrá que
volver a revisar las lecturas de la sonda, pero esta
vez sin que lo sepa Norman. Si efectivamente fue captada
la señal con la suficiente antelación... No sé..., pudo
ser una de las causas del desastre. Pero eso no nos
ayudará a saber qué es lo que produjo la desviación.
Hasta no comprobar esos datos, no me gustaría adelantar
ningún juicio previo ni hacer ningún tipo de conjetura.
-Yo no soy tan fuerte como tú. Para
mí ya hay un culpable claro aunque me intente autoconvencer
de lo contrario. Pero si eso es lo que decides, me parece
bien... Tú mandas.
-No tanto como pueda parecer, te lo
aseguro -Bruce sonrió, era la primera vez en muchas
horas.
-¿Qué opinas de Gary? -la pregunta
le cogió por sorpresa.
-¿De Gary? Valerie... creo que te estás
empezando a volver paranoica.
-No lo sé, es posible. Sólo pienso
que encontrándose él en el panel de control ¿cómo no
pudo detectarla antes de que Norman se despertara?
-Yo mismo lo comprobé en cuanto me
avisó, la Paradise se encontraba fuera del radio de
acción de los sensores de la estación. Salvo que intentaras
localizarla aposta, que así fue como se consiguió, no
había ninguna señal palpable que delatara su situación.
Gary no podía saber que se encontraba allí...
-Tú eres el responsable del panel de
control, si dices que era imposible, haré por creérmelo...
Pero no hago más que darle vueltas a todo este asunto
y no veo más que a dos posibles culpables...
-¿Norman y Gary?
-Sí, Norman y Gary.
-No será esa una forma de intentar
desviar tu parte de culpabilidad.
-¿Mi parte de culpabilidad? ¡Por el
amor de Dios, Bruce!, yo soy médico, no operador de
sistemas, no técnico de frecuencias, no especialista
en bioinformática, sólo médico. Yo estoy destinada en
esta estación para manteneros una buena salud y ofreceros
una asistencia médica en caso de que la necesitéis...
Vosotros manejáis la estación, ¡vosotros sois los responsables
del maldito accidente!... no yo...
-Mira Valerie, tú y yo hemos trabajado
en estaciones desde hace cuánto, ¿tres años?, ¿tres
años y medio? Nos conocemos desde hace bastante, te
conozco, sé que estas asustada y sé que sabes que pueden
achacarte el no haber detectado un exceso de cansancio
en Norman y eso..., eso te acusaría como indirecta responsable
de lo ocurrido.
-Pero...
-No Valerie. Aquí somos todos responsables
ante los ojos de la comisión de investigación, quizás
unos más que otros, pero al final... todos.
-Dios... -dijo desmoronándose.
Sabía que Bruce tenía razón, la comisión les culparía
a todos, no haría distinciones-... ¿qué vamos a hacer?
-Lo mismo que hemos hecho hasta ahora,
seguir buscando, eso sí, ahora podemos enfocar de forma
distinta esa búsqueda. Debemos analizar los datos de
la sonda sin que Norman llegue a sospechar.
-¿Y después?
-Después ya veremos, eso depende de
lo que vayamos encontrando.
-¡Bruce! ¡Ven enseguida! -era la voz
de Gary, provenía del intercomunicador, sonaba estruendosamente
entre los susurros del laboratorio. Parecía muy alarmado-.
¡Vamos Bruce! ¡Date prisa!
-¿Que ocurre Gary?
-¡Joder Bruce, algo está ocurriendo
en la sonda!... y no parece nada bueno.
No contestaron. Tanto Bruce como la
propia Valerie se dirigieron velozmente hacia Control,
acto que no pasó desapercibido al medio dormido Norman.
Bajó despacio de su litera y les siguió.
-Cuéntame Gary.
-¡Es Ash! El féretro tiene problemas...
-¿Qué clase de problemas? -preguntó
Bruce a la vez que tomaba asiento frente al panel de
control.
-Es el tejido retráctil del cordón,
parece..., parece que sufre contracciones... No consigue
recogerse.
-¡Eh, vamos! ¿Qué es lo que pasa ahora?
-se escuchó la voz de Ash por el intercomunicador. Su
voz parecía haber adoptado cierto tono alarmista.
-Ash, soy Bruce...
-¡Ya sé que eres tú, maldita sea! ¿¡Quieres
decirme de una vez que es lo que pasa!?, ¿Por qué no
puedo regresar a la estación?
-Parece que hay un problema con el
sistema de recogimiento del cordón, anula todos los
sistemas del desplazamiento auxiliar, intentaremos recuperarte
de modo manual.
-Tranquilo Ash, cálmate -le dijo la
doctora. Se acercó algo más a Bruce para hablarle en
voz baja- sus pulsaciones se están disparando, se está
asustando, y mucho.
-Sistemas de desplazamiento auxiliar
anulado, estoy en vuestras manos chicos, daros prisa.
-Tranquilo Ash, estamos en ello, en
unos minutos estarás con nosotros.
-¿Por qué no se recoge? -preguntó nervioso
Norman. Nunca le había pasado nada parecido.
-No lo sé, debería funcionar...
-Pues no lo está haciendo -anotó Gary.
-Gary, tú quédate en el control, yo
voy a intentar otra cosa. -Bruce salió deprisa de Control.
Cruzó el pequeño pasillo existente en la estación y
llegó hasta los biomecanismos que controlaban el cordón
umbilical.
La voz de Ash sonó fuerte y claramente
angustiada.
-Tíos, daros prisa, me empiezo a ahogar.
-¿Qué dice? ¡No puede ser! -dijo Norman.
-Lo es -contestó Gary-, la presión
está sufriendo fluctuaciones y los niveles del aire
disminuyen rápidamente, debe de haberse rasgado el cordón...
-¡Dios mío!... si se ha rasgado el
cordón quiere decir que el sello de seguridad se encuentra
ahora mismo inoperante... Si Bruce abre el acceso a
los biomecanismos... Joder ¡sufriremos un cambio de
presión con el exterior!
Bruce ya había insertado el código
de emergencia que permitía el acceso a la compleja ingeniería
que controlaba el cordón. Sus manos sujetaron fuertemente
los anclajes del acceso, giró las muñecas, sólo faltaba
tirar de ellos...
-¡No lo hagas! -le gritó Norman desde
el inicio del pasillo-, ¡no lo hagas o moriremos todos!
¡Hay una fuga!
-¿¡Qué estás diciendo Norman!?
-Según Gary no hay error. Las lecturas
de la sonda son claras. Ha sufrido un cambio de presión
y está perdiendo oxígeno por momentos..., cree que el
cordón puede haberse rasgado, que puede tener una fisura...
Si está en lo cierto y abres ese acceso... -Norman no
acabó la frase, no era necesario y Bruce, con un movimiento
de las muñecas, indicó a Norman que también había comprendido.
Tras una breve paralización en la que ambos se miraron
mutuamente, volvieron a Control donde tanto Gary como
Valerie pedían a gritos a Ash que estancara la sonda...
Pero los gritos cesaron.
-¡Dios mío, Ash! -dijo Bruce.
Un amargo sentimiento de impotencia
como el que les inundó cuando no pudieron hacer nada
para salvar a la Paradise les llenó por completo. Incomprensiblemente
y ante sus atónitos ojos, la sonda, y con ella Ash,
se alejaba arrastrando tras de sí el partido cordón
umbilical que se deshacía por momentos. En la mente
de los cuatro ahora pasivos espectadores surgió la misma
pregunta… ¿cómo?, ¿Cómo era posible?... La sonda fue
cobrando distancia, más y más lejos, haciéndose cada
vez más pequeña hasta llegar a ser sólo un punto más
en el estrellado y negro espacio.
-¿Recibimos alguna lectura de Ash?
-preguntó sin muchas esperanzas Bruce.
-Todas dan negativas..., le hemos perdido
-le contestó Gary.
Todos habían visto lo que había ocurrido
y sabían que no podía haber sido fruto de ningún accidente.
No, demasiada coincidencia. Las palabras sabotaje y
asesinato habían adquirido protagonismo sólo unos momentos
antes. Sí, sólo de eso podía tratarse.
-Pobre Ash, ¡joder!
-¿Cómo? ¿Cómo ha podido ocurrir? En
el turno anterior la sonda funcionaba perfectamente
-dijo Norman. A Bruce no pareció gustarle su comentario
y le agarró bruscamente por el pecho. Su traje quedó
arrugado entre sus tensos dedos.
-¡Quizás tú nos lo puedas explicar!
-gruñó en tono acusador.
-Pero... ¿de qué demonios estás hablando?
-se defendió éste.
-¿Él? ¿Qué tiene él que ver con lo
que ha ocurrido?
-Mucho Gary. Valerie ha descubierto
que durante su turno en la sonda, cuando ocurrió el
accidente de la Paradise, Norman se quedó dormido al
menos quince minutos antes de que ésta fuera detectada.
Con tan solo cinco minutos de antelación nos habrían
bastado para salvarla, él lo sabía, y sabía también
que los datos grabados en la sonda le acusaban como
el único responsable del desastre. Por eso se tenía
que deshacer de ella, que más da si estaba o no estaba
Ash dentro, su culpabilidad ya no podrá ser demostrada...
-¡Estás loco!
-Quizás el loco seas tú...
-¡Tú eres el responsable de la estación!,
por lo tanto tú eres el responsable de que la Paradise
se estrellara y de que Ash halla reventado en esa maldita
cabina... No intentes buscar culpables donde no los
hay.
-¡Maldito hijo de puta! te voy a...
Bruce intentó golpear a Norman con
su puño, pero Gary le frenó a tiempo. Mientras Valerie,
casi en estado de shock emocional, se encontraba acurrucada
en un apartado rincón de Control. Intentaba aceptar
lo que había pasado.
-¡Tranquilos joder!, no sabemos lo
que ha ocurrido, ha podido ser cualquier cosa...
-Cualquier cosa no destroza un cordón
umbilical de la forma en que se ha desintegrado -le
espetó Bruce.
-Puede ser, pero de todas formas habrá
que analizarlo, y hasta entonces no deberíamos acusarnos
unos a otros.
-Aléjate de mí -sentenció Bruce mientras
amenazaba con el dedo a Norman.
-Puedes estar tranquilo... - le contestó
éste mientras mantenía firme su mirada en los ojos de
su superior.
-Bueno -dijo Gary-, tendremos que revisar
las lecturas recibidas de la sonda y sus respectivas
grabaciones... a ver qué averiguamos...
-Sabemos que el cordón está estructurado
en filamentos de materia orgánica entrecruzado con fibras
artificiales -expuso algo más relajado Bruce-, si un
elemento extraño eliminase alguno de ellos, sería posible
el desgarramiento que hemos presenciado... Un álcali,
o un ácido no familiar para nosotros.
-¿Algo que incluso Ash no pudiese detectarlo
aún respirándolo?
-Quizás..., quién sabe.
-Habrá que examinar bien los restos
que aún estén unidos a la estación.
-Sí, Gary. Pero antes habrá que salir
y aislar la abertura exterior que da paso a la extensión
del cordón.
-Yo iré. Claro, que si no confiáis
en mí me puedo quedar aquí de brazos cruzados...
Ante el silencio de Bruce fue Gary
el que habló.
-Está bien, sal tú. Cuanto antes averigüemos
qué ha pasado..., mejor.
Norman salió de Control a la vez que
entraba en un cuarto pequeño. Los trajes para salir
al exterior se encontraban enganchados de unos extraños
soportes con forma de garra y Norman se centró en uno
etiquetado con el número tres. Lo revisó concienzudamente
pues no quería ninguna desagradable sorpresa; revisó
primero el dispositivo de aislamiento a la altura del
cuello. Esto le fue fácil. Un indicador de seguridad
le advertía de las posibles anomalías que pudiera sufrir
tal dispositivo. Todo indicaba un estado perfecto. Otro
indicador le informaba del resultado de un análisis
que un escáner hacía induciendo una señal de continuidad
en las fibras que componían el traje. De haber existido
algún tipo de rasgadura habría sido detectada y no indicaría
que el tejido del traje se encontraba en óptimas condiciones.
Pese a todos los síntomas positivos Norman no se fiaba,
le debían de haber contagiado la paranoia generalizada
tras el accidente de Ash y prefirió hacer él mismo una
inspección visual del traje; a su modo de ver alguien
podía haber alterado la información de los indicadores.
Tras una minuciosa inspección no encontró nada. Se puso
el traje, era algo más ligero en comparación a los que
él conoció de pequeño, que eran más ostentosos y pesados.
Pero en este campo los científicos habían puesto especial
interés dada la proyección que habían tenido los viajes
espaciales, ahora, vestirse para salir al espacio exterior
no suponía ningún trastorno. Comprobó que Gary le recibía
tanto a él como a las lecturas de su traje, pasado ese
trámite atravesó la primera de las dos puertas que permitían
el acceso al exterior. Pulsó un botón junto a la puerta
y ésta se cerró herméticamente; quedó sellada. Tras
teclear un código en un pequeño panel, la estancia en
la que se encontraba sufrió un cambio de presión que
Norman notó levemente en su cuerpo pero enseguida se
adaptó. Entonces la segunda puerta se abrió y le dejó
ante una visión de lejanas estrellas en un cielo negro
como el carbón.
-Valerie, ¿cómo te encuentras?
-Mal...
-Yo también... He perdido los nervios.
-¿Y qué esperabas?, mueren ciento veintinueve
personas en un accidente que además pone en peligro
un tratado de paz que puede salvar otras muchas vidas,
y ahora ocurre esto... ¡Dios mío Bruce!, tengo miedo.
-¿Crees que yo no lo tengo? No soy
tan fuerte. Siento que alguien está jugando conmigo,
que actúo al son de un... un... no sé, un manipulador.
Puede tratarse de Norman, o Gary, no sé, no puedo estar
seguro.
-Gary ha estado solo siempre que algo
ha pasado.
-Sí, ya he reparado en ello, pero eso
no prueba nada... - un breve silencio favoreció un intercambio
de miradas-, ahora debo contactar con Alan, debemos
informarle de lo que ha pasado.
-Sí, claro.
-¿Estarás bien?
-Bueno, si no lo estoy creo que lo
solucionaré con algún relajante nerviomuscular o algún
somnífero para dormir un rato.
-Vale, pero no te pases ¿eh?
-Tranquilo, aunque extraño aún no me
ha dado la vena suicida.
Una leve sonrisa se perfiló en el rostro
de Bruce y tras despedirse ella con un gesto de su cabeza
él volvió al panel de control donde Gary seguía, de
forma meticulosa, las lecturas provenientes del traje
de Norman. De momento todo marchaba bien, y así debería
de seguir o, por lo menos, eso esperaba. Preparó un
primer mensaje, simple y escueto, en el que informaba
de la pérdida del piloto mecánico Ash Billwater tras
un desafortunado accidente sufrido en la sonda durante
su turno de guardia. Dadas las circunstancias era mejor
no entrar en detalles hasta hablar con Alan, para entonces
ya tendrían los resultados de las pruebas a que iban
a someter las muestras que tomarían de los restos del
cordón. Podría quizás así darle alguna explicación...
Sólo quizás.
-Bueno, ya está mandado. Hasta dentro
de unos treinta y siete minutos no se recibirá en la
Tierra, así que calculo que para dentro de... aproximadamente
una hora y media, podremos hablar con Alan. Ojalá sea
tiempo suficiente... ¿Cómo le va a Norman ahí afuera?
-Bien, ya ha tapado la abertura exterior
y debe estar a punto de entrar en la estación.
-Si tiene algún problema avísame enseguida,
¿quieres?
-Claro, ¿a dónde vas?
-A animar a Valerie, lo de Ash parece
haberle afectado más que al resto de nosotros...
-Que no lo mostremos no quiere decir
que no nos haya afectado.
-Pero a ella parece notársele más que
a los demás. Lo cercano del desastre de la Paradise
y la incertidumbre sobre la muerte de Ash; aunque a
todos nos afecte, a ella parece que ha sido en mayor
medida... Bueno, avísame si hay algo ¿vale?
Gary asintió con la cabeza sin dejar
de prestar atención a la consola en la que se recibían
las lecturas de Norman. Bruce, mientras tanto, se acercó
al departamento de literas. Allí se encontraba Valerie
tumbada. Había hecho honor a su palabra y se había autoinyectado
un calmante, quizás algo más fuerte. Su inmóvil cuerpo
inspiraba una paz irreal, una paz inexistente en las
últimas horas, demasiada tranquilidad para interrumpirla
de forma absurda por lo que Bruce optó por dejarla descansar,
le vendría bien. Ya se encargaría él de recoger las
muestras de gases en el suministrador de oxígeno del
cordón, aunque fuera ella quien las analizara más tarde;
si el analizador realizaba su función correctamente,
los resultados sólo podrían ser interpretados por alguien
con una buena base de conocimientos químicos y la doctora
era, de forma obvia, la persona más indicada para ello.
La voz de Gary sonó baja a la espalda de Bruce.
-Norman ya ha regresado. Los sensores
indican que la abertura ha sido perfectamente sellada,
no debe de haber ningún problema.
-Bien, veamos entonces qué encontramos.
Ambos se dirigieron al acceso de la
maquinaria del cordón y Bruce volvió a teclear el código
de apertura de emergencia, sujetó firmemente los anclajes,
giró las muñecas y esta vez sí tiró hacia sí con fuerza.
Un suave y breve silbido les indicó que el vacío que
con anterioridad se había hecho en el recinto de la
maquinaria había desaparecido. En ese momento llegó
Norman y pudo ver, al igual que sus dos compañeros,
el desgarrado resto del cordón umbilical que pendía
de la maquinaria. Gary le tendió a Bruce un absorbedor
de gases que aún se encontraba precintado. Una vez roto
dicho precinto, Bruce tomó unas muestras en distintos
lugares de los biomecanismos, siete de las posibles
veinte que se podían aislar con este modelo de absorbedor.
Finalmente cerró el acceso, el giro de los anclajes
y el sellado se realizó de forma automática.
-Bien, ya está. Introduciremos las
muestras en el analizador espectral y, cuando estén
los resultados, despertaremos a Valerie.
-Sabes tan bien como yo que como se
haya tomado algo fuerte, algo de lo que se suele tomar,
entonces no conseguiremos despertarla hasta dentro de
unas cuantas horas.
-No la critiques Gary, lo está pasando
mal...
-No más que Ash ¿recuerdas?, no es
momento de andar tomando drogas.
Bruce hizo caso omiso del comentario
de Gary. Sabía lo verdadero de sus palabras pero, aun
así, él comprendía a Valerie. La conocía desde hacía
bastante y sí, estaba seguro de que lo que se había
tomado era fuerte.
-Aún así, hasta que el analizador no
de los resultados, no la despertaremos. Entre tanto
Gary podrías ver si Alan ya ha comunicado con nosotros.
-Aún es pronto...
-Haz lo que te digo ¿quieres?
-Tú eres el que manda...
El analizador espectral realizó su
trabajo de forma rápida y eficiente. Aún no había vuelto
Gary con la noticia de que Alan todavía no había comunicado
con ellos cuando empezó a escupir literalmente los resultados
por la pequeña pantalla que llevaba incorporado. Tras
una rápida ojeada a dichos datos algo parecía bastante
claro, alguien o algo había infiltrado un gas corrosivo
en el suministrador de oxígeno, algo que aparentemente
no afectó en primera instancia a Ash, pero sí al tejido
orgánico del cordón desintegrándolo de forma inexorable.
Gary fue el primero en hablar.
-Creo que si queremos saber concretamente
de qué se trata deberíamos despertar a Valerie.
-Tienes razón, ¿qué hago Bruce, la
despierto o no?
-No Norman, déjame, ya lo haré yo.
Bruce dejó Control y se dirigió al
departamento de literas. Allí pudo observar el cuerpo
de la doctora, tumbada, inmóvil, tal y como la había
visto un rato antes. La miró con expresión paternal
durante unos instantes antes de decidirse a despertarla.
Ahí, envuelta en la paz que proporciona el descanso,
él la veía preciosa. A su memoria le vinieron recuerdos
de hacía dos años, cuando tuvo una pequeña aventura
con ella. Lógico, la única mujer que veía durante los
largos turnos de tres meses... la elección era fácil.
Ella en cambio tenía donde elegir, no mucho, la verdad,
pero los miembros de las estaciones solían rotar, y
no eran precisamente mujeres las destinadas allí. En
uno de esos largos turnos le eligió a él, y le proporcionó
a Bruce el mejor turno que nunca antes había tenido.
Pero como solía pasar en el espacio, el destino quiso
tenerlos separados en los dos siguientes turnos; cuando
coincidieron de nuevo ella ya se había olvidado de aquel
corto y maravilloso romance... pero él no. Ahí tumbada,
los recuerdos surgieron de forma inevitable.
Bruce la tocó con suavidad en el hombro,
no quería asustarla, y la movió ligeramente, con delicadeza,
pero ella no reaccionó. Repitió el movimiento esta vez
con algo de más intensidad, pero obtuvo el mismo resultado.
Un mal presentimiento le asaltó de pronto: "no,
no lo habrá hecho la muy insensata", se preguntó
alarmado. Zarandeó bruscamente el cuerpo de Valerie,
gritó su nombre repetidamente, pero el resultado fue
el mismo, el cuerpo de la doctora seguía sin responder,
todo era ya inútil. Cuando Gary y Norman acudieron atraídos
por las voces que Bruce había dado, lo único que vieron
fue a éste arrodillado ante la litera en que yacía el
inerte cuerpo de Valerie. Las lágrimas habían aparecido
en sus ahora tristes ojos, casi no se le entendía lo
que decía...
-Lo ha hecho... decía que no... pero
lo ha hecho...
-¡Dios mío! -exclamó Norman al darse
cuenta de a lo que se refería Bruce.
Gary, mas frío, se acercó a un recipiente
de reciclado que había en la entrada del apartado de
literas. Lo observó meticulosamente y sacó de el un
pequeño envase de cristal.
-Aquí sólo hay un frasco... es un tranquilizante.
-Debe haber... -Bruce se interrumpió
con un largo suspiro-, debe haber por algún lado otro
frasco, algo más pequeño, estará etiquetado como Xeromorficona...
era lo que solía inyectarse...
-Pues aquí no hay más...
-¡He dicho que tiene que haber otro
frasco! -le interrumpió a Gary -, por favor buscadlo...
Aunque a simple vista no se veía ningún
otro envase, tanto Gary como Norman se pusieron a buscar
algún frasco que indicara la presencia de la sustancia
tranquilizadora, la Xeromorficona, aunque sólo fuera
por responder a la petición del inmediato y dolido superior.
Mientras tanto, Bruce se encontraba con un remolino
de preguntas sin respuestas, incógnitas dolorosas, que
se revolvían en su cabeza y le llevaba a un mar de pensamientos
y conclusiones que, inexplicablemente, antes no se había
llegado a plantear. En su dolor, recordó su última conversación
con ella, claramente le dio a entender que el suicidio
no entraba en sus planes... ¿cómo dijo exactamente?...
"aunque extraño aún no le había dado la vena suicida",
sí, algo así le había dicho.... También recordó lo que
le dijo sobre Gary y Norman y sus sospechas hacia ellos,
¿y si no estaba tan paranoica entonces?, ¿y si algo
de cierto había en sus sospechas? Si así era, ¿cabía
la posibilidad de que alguno de los dos, sintiéndose
responsable de lo de la Paradise, decidiera borrar todas
las posibles huellas que lo acusaban?... todo podía
empezar a encajar. La sonda acusaba directamente a Norman,
para él, con o sin Ash, el problema quedó resuelto cuando
el cordón se desgarró y la sonda se perdió en el espacio.
Una vez eliminado ese problema, el siguiente eslabón
de la fatídica cadena era Valerie. Al ser la suya una
acción improvisada seguro que empleó una sustancia fácilmente
detectable por una licenciada en medicina moderna, experta
en química espacial, por ello Valerie, en su condición
de oficial científico, no tendría problemas en averiguar
la naturaleza del gas depositado en el suministrador
de aire, más aún, tras algunos análisis más profundos
quizás, difícil pero no improbable, podría incluso averiguar
quién depositó allí esa sustancia. ¿Podría haber sido
Valerie asesinada de forma que pareciera su propio suicidio
¡Eso sería terrible!... quizás ahora el paranoico era
él, pero de ser verdad, de haber algo de cierto en su
planteamiento, ¿cuál era el siguiente paso? ¿cuál era
ese siguiente eslabón de la cadena de atrocidades?...
primero fue la Paradise con más de cien personas en
su interior, luego fue Ash y la sonda, ahora... ahora
le ha tocado el turno a Valerie, su maravillosa Valerie...
¿qué vendrá ahora? ¿Qué o quién podía incriminarlo tanto
como para que debiese deshacerse de ello?... un nuevo
escalofrío recorrió su cuerpo. Había encontrado la respuesta
en su propia pregunta. Aparentemente se había producido
un efecto dominó, una acción le llevaba a otra, y luego
a otra, y a otra, el asunto parecía habérsele escapado
de sus manos... y ya no valía una vuelta atrás. Tanto
la Sinus con su memoria negra, como la vida de Bruce
y de otro miembro de la estación corrían peligro. Que
había un asesino ya era un hecho, tenía que averiguar
quién era pero para Bruce todo apuntaba a un solo hombre.
Por un momento se apartó de sus pensamientos,
sabía qué línea seguir si en algún momento quería retomarlos...
sus ideas se estaban aclarando. Echó una ojeada al apartado
en que se encontraban. Gary, sentado frente a él, esperaba
el mejor momento para poder hablarle. La consternación
sufrida por Bruce como consecuencia de la muerte de
Valerie era patente. El resto de la sala se encontraba
vacía.
-¿Dónde está Norman?
-¿Norman? Ha ido a ver si establecíamos
la comunicación con Alan... ¿cómo estás tú?
Bruce no contestó. Dando un salto,
que sorprendió al propio Gary, salió corriendo en dirección
a Control. Tras la sorpresa primera, Gary se levantó
y se le unió.
Norman se encontraba urgando bajo un
panel del subsuelo de Control. Al verse sorprendido
por Bruce y Gary reaccionó de la misma manera que lo
haría un niño al ser sorprendido haciendo una travesura,
soltó las herramientas que estaba utilizando y se apartó
del panel el cual cayó, cerrándose, en un estrepitoso
ruido. Bruce se abalanzó directamente sobre él que,
pese a su intento, no le dio tiempo a esquivarlo. Ambos
rodaron por el suelo hasta chocar, con golpe seco, contra
una mampara, circunstancia que aprovechó Norman para
zafarse del cerrojo humano en que se había convertido
Bruce. Una certera patada en las costillas dejó momentáneamente
fuera de juego a éste. La crepitación y el dolor que
sentía eran claros síntomas de que al menos dos de ellas
se habían partido, pese a todo, se esforzó por levantarse
aunque el dolor se le hacía cada vez más insoportable.
No lo consiguió. Un impacto en su rostro, presumiblemente
de un puñetazo, y una posterior patada en la mandíbula
le devolvieron al suelo. El dolor se le hacía a Bruce
cada vez más intenso pero no podía rendirse... Valerie,
Ash y las ciento veintinueve personas de la Paradise
así se lo exigían. Un nuevo impacto en la cabeza le
provocó un chorro de espesa y cálida sangre que manó
por toda su cara. Con la vista nublada y medio cegado
por la sangre, perdió la noción de lo que estaba ocurriendo,
para él era el final, sólo era consciente de que no
tardaría en perder la consciencia, bien por un último
impacto o bien porque le abandonasen las fuerzas, eso
era lo de menos. En cuanto eso ocurriese él sabía que
no despertaría más... un destello verde añadió un elemento
que no pudo analizar, pues quedó inmerso en la mayor
de las oscuridades tras desmayarse.
***
Sin saber muy bien el cómo ni el porqué,
algo le había despertado. Tras un doloroso primer intento,
colocó de la forma más ordenada sus pensamientos en
su cabeza intentando averiguar qué demonios había ocurrido
y el porqué lo mal de su estado. Llegó a una primera
conclusión. El punzante dolor que de su cabeza manaba
era el único motivo que le podía haber traído de nuevo
a la consciencia. El resto de los datos se le perdían,
no conseguía recordar nada de lo sucedido en las últimas
horas... o quizás en los últimos días. La desorientación
le obligó a captar nuevos datos, nuevas sensaciones,
así que con gran esfuerzo, enfrentándose a un insoportable
dolor, se decidió a abrir los ojos. Pese a la tenue
luz reinante en la sala a él le pareció intensísima.
Se dio cuenta que por un lado era menos fuerte, casi
nula. Por el otro ojo todo lo veía borroso. Una nueva
idea apareció en su mente; no es que hubiese menos luz,
es que había perdido visión por ese ojo... bastante
visión. La idea no le agradaba en absoluto pero aún
no entendía nada, se sentía cansado y dolorido y se
encontraba bastante desconcertado, así que se centró
en la visión borrosa. Una silueta con forma humana aparente
se encontraba frente a él, parecía un hombre, había
levantado presumiblemente un brazo y movía lo que parecía
ser la mano cerca de sus ojos, chasqueando los dedos
como si quisiera atraer su atención. Hablaba algo, decía
cosas que no conseguía comprender... las palabras resonaban
fuertemente en su cabeza deformándolas para una inevitable
comprensión. Esa imagen, que poco a poco se le iba haciendo
menos borrosa, pertenecía a alguien que le era familiar,
pero aún no lo conseguía situar. Su necesidad de información
le llevó a desentenderse de ese hombre y a echar una
ojeada a su alrededor. La cabeza le estallaba, así que
la movió lo mínimo. Consiguió distinguir otra figura
humana, ésta otra se encontraba junto a él, aparentemente
sentada frente a algo que parecía ser una especie de
consola... consola de rutas apareció en su mente, empezaba
a recibir datos. Otro hombre. Lo borroso de su primera
visión iba desapareciendo por momentos, tanto que pudo
distinguir en el otro hombre una imagen seria que le
miraba fijamente. Pudo observar que éste otro no hacía
aspavientos con brazos ni manos. Se fijó bien en él
y descubrió la causa, estaba atado con una especie de
cinta a su asiento. Ahora se centró en la cara del sujeto...
También le resultaba familiar, en su mente empezaron
a aparecer fragmentos de imágenes en las que ese hombre
salía... ¿Cómo se llamaba?... Sí, sí, lo sabía, lo tenía
en la punta de la lengua, lo tenía muy claro porque...,porque...
¡Él había matado a Valerie!, de repente lo vio todo
con claridad. Los recuerdos perdidos aparecieron de
nuevo para aumentar su dolor, si bien no el físico.
Miró al primer hombre..., era Gary y sonreía al ver
cómo Bruce volvía en sí. Pensó que Gary había hecho
un buen trabajo, había conseguido reducir a Norman y
lo había inmovilizado. A Bruce le inundó una alegría
como hacía tiempo no sentía... ¡Estaba vivo!, y Norman
estaba reducido y atado, ya no sucedería nada más...,
pronto llegaría la comisión de investigación y se encargaría
de todo.
-Gary... me alegro de verte, lo...,
lo has conseguido - dijo con la voz aún un poco troncada.
-Sí, lo he conseguido, y la verdad,
no ha sido muy difícil.
Bruce intentó levantarse del asiento
en que seguro le colocó Gary, pero su cuerpo pesaba
más de lo normal. Lo achacó a su malogrado estado y,
pese al dolor, lo intentó de nuevo, sólo entonces se
dio cuenta que él también se encontraba atado.
-¿Qué..., qué significa esto?... ¿Por
qué estoy atado?
-¿De verdad no lo sabes?, o la paliza
de Norman te ha afectado más de lo que imaginaba o en
verdad eres más idiota de lo que pensaba... -y sonrió
levemente.
-¿Aún no te has dedo cuenta? -le preguntó
Norman a Bruce-, fue él quien asesinó tanto a Ash como
a Valerie.
-¿Pero...? -intentó preguntar confuso.
-Sí Bruce ¿no ves que Norman tiene
razón?. Sí, fui yo, más aún, yo provoqué, eso sí, junto
a otros que todo hay que decirlo, el tan misterioso
accidente de la Paradise.
-Eres un maldito hijo de puta... -dijo
Norman. Bruce seguía confuso y sorprendido de lo que
estaba escuchando.
-Sí Norman, yo soy un maldito hijo
de puta..., pero tú eres un jodido exconvicto -la acusación
de Gary dejó a ambos helados-, ¿no lo sabías? -preguntó
a Bruce-, nuestro amigo Norman pasó cinco años en la
trena por unos delitos informáticos. Ahora se encontraba
en uno de esos programas de reinserción, ya sabes, trabajo
duro y un sueldo que apenas te da para vivir; así puedes
ganarte un puesto en la sociedad.
-¿Por qué? ¿Por qué demonios lo hiciste?
-Preguntó aún asombrado Bruce.
-¿Por qué? Ya se lo oíste a Alan. Existen
personas a las que un acuerdo de paz entre Turakán y
la Confederación de Estados Europeos no les convenía,
digamos que su negocio se vería menguado y esto llevaría
a la consiguiente pérdida de dinero que ello supone.
Asesinar al primogénito del dirigente de Turakán y artífice
del posible tratado de paz era una buena forma de, cuanto
menos, retrasar dicho acuerdo.
-¡Maldito terrorista! - maldijo Norman.
-Error. Terrorista no, mercenario.
Este atentado, al igual que los demás trabajos que generalmente
hago, suelen ser por dinero. No importa de qué se trate,
asesinatos, secuestros, robos, da igual siempre que
el precio sea bueno, y éste trabajo lo valía. A veces
el riesgo que corres te supone un desafío, en otros,
el riesgo es menor pero aun así hasta disfruto con ello...
¿Sabes? lo he pasado muy bien con vosotros, me he divertido
bastante, así la espera no se me ha hecho tan aburrida.
-¿Qué espera?
-¡Ah, claro!... mira -giró el asiento
en el que se encontraba atado Bruce, quedando frente
al panel de control- ves ese punto rojo de ahí, en la
pantalla, es la Death Lighter, una pequeña nave monoplaza,
ideal para trabajos de contrabando... Le programé yo
el nombre. Como te decía es una pequeña maravilla. Posee
un sofisticado dispositivo de ocultación, si se la busca
puedes tener la suerte de encontrarla, pero si la atención
no está centrada en ella, es casi imposible detectarla.
-¿Crees que vas a salir indemne de
todo esto?, aunque nos mates existen registros en la
estación que te deben acusar..., sólo hay que encontrarlos...
-Sigues sin comprender ¿eh?, desde
un principio todos vosotros estabais sentenciados. Valerie,
Ash, Norman, tú, todos ibais a ser ejecutados cuando
yo me encontrase en la Death Lighter a salvo. Una de
las maravillas de esa nave es un potente cañón retroalimentador
láser integrado... Desde hace ya bastante en su "punto
de mira" se encuentran registradas las coordenadas
del depósito principal de energía de la Sinus. De los
registros, amigo Bruce, nadie sabrá nada.
-Eres un maldito cerdo, pero te has
olvidado de alguien...
-¿Ah sí? ¿de quién?
-De Alan, él averiguará lo que ha ocurrido
y entonces...
-¡Ah Alan! -le cortó-, el bueno de
Alan ¿no debería haber llamado ya? No, no debería porque
no llamará. Él es uno de los nuestros Bruce... ¿Que
no te lo puedes creer? Me da igual. Para todo el mundo
la comunicación con la estación fronteriza SINUS 053
DCE/V quedó interrumpida cuarenta y dos horas antes
del desastre de la Paradise..., ya os lo he dicho, estabais
muertos desde el principio.
-¿Por qué matarnos uno a uno? ¿Por
qué no matarnos a todos a la vez? -preguntó Norman.
En sus palabras se adivinaba la rabia de tal situación.
-Un juego, simplemente eso. Hacerte
creer que eras el responsable del accidente fue fácil,
bastaba con inocular un gas sedante en el suministrador
de aire en el momento adecuado y eso te haría dormir
el tiempo suficiente. Las comunicaciones de enlace que
decodificastes ya habían sido cambiadas en su origen,
hiciste un buen trabajo, en absoluto cometiste error
alguno, pero no te sirvió de nada.
-¿Y Ash?
-Lo de Ash era inevitable si quería
encaminar las sospechas sobre ti. Si alguno de vosotros
dos supierais de química habríais encontrado compuestos
de Xinocitina en los resultados del analizador espectral.
Ash no pudo darse cuenta ya que esta sustancia es inodora
e insípida y, paradójicamente, no afecta al organismo
humano. Es prácticamente indetectable pero, al combinarse
con los restos del sedante éstos actúan como catalizadores
y la sustancia mutada abrasa inexorablemente el tejido
contráctil del cordón umbilical, una jugada maestra.
-Estás loco -dijo Bruce dándose cuenta
que Gary disfrutaba mientras relataba lo sucedido-,
eres un jodido psicópata... -una sonrisa de satisfacción
se dibujó en la cara del experto en bioordenadores el
cual continuó hablando.
-Eso me lleva a la guapa y encantadora
Valerie. Su adición a la Xeromorficona fue un descubrimiento
inesperado... ¡quién lo iba a decir de la buena doctora!,
su secreto era algo de lo cual yo me tenía que aprovechar
de alguna forma, mi condición rastrera lo hacía imperativo.
Con alterar el contenido de algunos frascos con una
droga más fuerte era suficiente... Brillante ¿no?
La única respuesta que recibió tanto
de Norman como de Bruce fueron sus fulminantes miradas,
pese a ello, Gary las ignoró y siguió con su exposición.
-... Sí, lo reconozco, en algún momento
temí que todo se me fuera de las manos. Que tú, Norman,
enloquecerías..., incluso llegué a pensar que mi vida
podía correr riesgo cuando te vi golpeándole -señaló
con la cabeza a Bruce-, una locura tan acentuada no
convenía a mis planes, así que con este aparatito te
inmovilicé -sacó de un bolsillo un pequeño aparatito
negro en cuya parte anterior destacaba una pequeña luz
verde. Se trataba de un inductor de iones-. ¿Sabes Bruce?
Has tardado casi siete horas en despertar... Te atizó
bien fuerte, creo que tenía miedo porque pensó que eras
tú el que estaba acabando con todos... Irónico ¿verdad?
-Cerdo -insultó Norman.
-Dentro de poco, unas quince horas
aproximadamente, llegará a este lugar la comisión de
investigación y... ¿sabes qué encontrarán?
-Déjame que lo adivine, ¿nada?
-De nuevo te has equivocado -le dijo
a un Bruce que no parecía estar para juegos-. Encontrarán
éste AC Disk dentro de una cápsula de seguridad flotando
aquí mismo... en el espacio. En él se puede ver, con
toda credibilidad, cómo el responsable de estación fronteriza
Bruce Boysey, afectado por un extraño virus, recorre
los cuerpos de los demás asignados a la Sinus; los dos
pilotos mecánicos expertos en frecuencias, Norman y
Ash, el de la valerosa doctora Valerie Harmon que hizo
todo lo posible para combatir el desconocido virus...,
y cómo no, el experto en bioordenadores Gary Whittaker,
todos ellos fallecidos como consecuencia de ese virus
mortal. Por último se te ve diciendo unas palabras aceptando
la responsabilidad de la autodestrucción de la estación
a fin de evitar la imparable propagación a la que se
vería sometido este desconocido y letal virus... Sonríe
hombre, con esa acción te considerarán todo un héroe...
a título póstumo eso sí.
-Algo te fallará y entonces pagarás
por todo lo que has hecho...
-¿Tú crees?, mira, déjame que te cuente
una cosa, diecisiete... llamémoslas misiones, he realizado
contando ésta..., y sigo vivo; no es tan fácil acabar
con alguien como yo.
-Alguien lo hará...
-Sí Bruce, pero tú no lo verás.
Con una sonrisa maliciosa Gary dejó
a los dos sentenciados con sus propios y últimos pensamientos,
debía prepararse para abandonar la Sinus así que se
dirigió al compartimento anexo a Control donde reposaban
los trajes espaciales. Echó una ojeada y, tras seleccionar
el que parecía encontrarse en mejor estado, procedió
a embucharse en su interior de una forma pausada, sin
prisa. Sabía cómo iba a acabar todo, no tenía por qué
acelerarlo.
Con el poco margen de movimiento que
las cintas le permitían, Norman hizo lo que pudo por
acercarse al asiento donde se encontraba Bruce, el cual,
manchado de sangre ya seca y con visibles hinchazones
en el rostro, presentaba un aspecto bastante deprimente.
-Bruce... -empezó a decir en susurros.
-¿Qué? -contestó éste con desgana.
-Ya sé que no sirve de mucho pero...
siento lo de antes, me asustaste..., creí que querías
matarme...
-No te preocupes por eso, ahora ya
no hay solución, así que olvídame.
-Tenemos que hacer algo.
-Te he dicho que me olvides, creo que
está claro que ya no podemos hacer nada...
-En eso te equivocas. Mientras tú estabas
inconsciente he estado , entre otras cosas, pensando
una forma de salir con bien de todo esto... Pero necesito
tu ayuda -Bruce miró a Norman, empezaba a sentir curiosidad
por el tema de conversación que le estaba proponiendo
su interlocutor aunque, para sí mismo, no albergaba
grandes esperanzas en el posible plan.
-Está bien..., pero no te prometo nada.
-No tienes otra opción -esbozó una
sonrisa al decir la frase, sonrisa que Bruce no podía
comprender dentro de la situación en la que se encontraban.
-¿Qué es lo que has pensado?
-¿Has oído hablar de los cyberoides?
- Pues claro...¿qué tiene que ver...?
-fue interrumpido de forma inmediata por Norman.
-Repito mi pregunta, ¿has oído hablar
de los cyberoides de clasificación Gamma?
-¿Clasificación Gamma?... algo leí
una vez sobre ellos, no recuerdo mucho, sólo que eran
prototipos militares pero... poco más. ¿Qué es lo que
estás insinuando?
-La descripción que Gary me hizo de
su maravilla de ahí afuera, y que posteriormente amplió
contigo, coincide en características con el cyberoide
clase Neuron de la clasificación Gamma...
-¿Cómo puedes sa...? -vuelve a ser
cortado.
-Escucha... Si efectivamente su nave
biplaza se tratara de un Neuron estamos de suerte...,
nunca disparará sobre la estación mientras en ella detecte
la presencia de Gary. Así debería estar programada.
-¿Cómo sabes todo eso? Ese tipo de
información no se aprende en las revistas...
-En las revistas no, pero en las prisiones
se puede aprender mucho sobre esos temas.
-Ya veo...
-Lo que ocurre es que, aunque consiguiéramos
soltarnos y hacernos con Gary, no podemos matarle, ya
que el cyberoide entendería que su manipulador ha caído
en combate y...
-¿Y...?
-O mucho me equivoco o en tales casos
estará programado para destruir la zona en un área determinada
desde donde perdió su señal.
-Lanzaría toda la potencia de su "majestuoso"
cañón retroalimentador láser contra la estación.
-Moriríamos de todas formas.
-Entonces espero que lo que se te haya
ocurrido sea bueno y que me lo cuentes rápido, no creo
que Gary tarde mucho.
Ante tal insistencia, Norman le enseñó
una mano; tenía algunas cintas pegadas pero lo suficientemente
rotas como para poder moverla. En la cara de Bruce se
podía apreciar claramente el desconcierto sufrido. Miró
la mano, luego la cara de Norman y por último volvió
a mirar la mano.
-¿No te he dicho que mientras tú dormías
yo he estado ocupado?, lo único que ahora espero es
que Gary no se diera cuenta.
***
Gary aspiró hondo en el interior de
su traje. Tras pasar por la adecuada presurización del
equipo, la primera bocanada de aire fresco era la que
más le gustaba, le recordaba que todo su plan iba a
finalizar con el éxito deseado, el éxito esperado, y
eso le hacía sentir bien. Con una mano sujetó firmemente
el recipiente que contenía el AC Disk. Una vez se encontrase
en el exterior lo soltaría y lo empujaría suavemente
para que la explosión de la estación no lo perjudicase;
el mensaje grabado con la imagen de Bruce era parte
importante del plan. Sin ningún problema, manipuló el
dispositivo de apertura de la primera de las dos puertas
exteriores. Con paso tranquilo la atravesó y, tras tocar
en un panel situado a su izquierda, ésta procedió a
cerrarse. En pocos segundos se hizo el vacío en la estrecha
cámara y Gary, pese a su traje, notó el cambio de presión
en su cuerpo... Con los modernos trajes era normal.
Accionó otros pulsadores en el panel con la intención
de activar el mecanismo de apertura de la segunda puerta,
la que daba directamente al exterior y esperó a que
se abriera..., pero la puerta no se abrió. Un primer
síntoma de alarma apareció en sus pensamientos, si la
puerta no se abría era por alguna razón. Intentó restarle
importancia a este hecho, posiblemente se tratase de
un mal contacto y no volvería a ocurrir, no quería empezar
a agriar el sabor de su victoria, así que volvió a pulsar
los códigos necesarios para la apertura pero la puerta
permaneció inamovible. Empezó a sospechar algo, no sabía
aún muy bien el qué, pero su alarma se había disparado,
algo estaba ocurriendo. Aporreó literalmente el panel,
tanto que casi lo arrancó de la mampara, maldijo y,
aunque era prácticamente imposible ya que estaban atados,
su sospecha recaía tanto en Bruce como en Norman. Intentó
tranquilizarse. Respiró sosegadamente y se centró en
lo que le estaba pasando. Tanto Bruce como Norman se
encontraban sujetos fuertemente a sus asientos, no,
debía de tratarse de otra cosa, quizás de un inoportuno
fallo de sistema de la estación. Por su cabeza se le
pasó la idea de utilizar su emisor de iones, si éste
era colocado en su máxima potencia, volar la puerta
exterior sería fácil..., pero no. La presurización ya
se había hecho en la estancia, una inoportuna rasgadura
en el traje al volar la puerta y no tendría vuelta atrás...
Sería correr un riesgo del todo innecesario. Pulsó el
código adecuado para restablecer la presión normal de
una atmósfera y así poder abrir la primera puerta ya
que tendría que volver al interior de la Sinus si quería
arreglar su problema. Pero no ocurrió nada. Volvió a
intentarlo, y su rabia se convirtió en irritación cuando
vio que sus esfuerzos eran tan inútiles como antes.
Ahora era distinto. La situación había cambiado y, una
brusca apertura de la puerta interior no le supondría
riesgo alguno, en caso extremo tendría que cambiar el
traje pero ya no corría riesgo por culpa de la presión;
ésta se estabilizaría de manera automática y no sufriría
daño alguno. Ajustó su emisor de iones en su máxima
potencia, apuntó justo al centro de la puerta, y disparó.
Bruce oyó el estruendo producido por
la voladura de la primera puerta exterior, eso significaba
que ya no podía evitar el enfrentamiento, así que tomó
del laboratorio lo que había ido a buscar y salió a
su encuentro.
Tras Gary quedó una puerta abierta
y bastante chamuscada y, al salir de la dependencia
donde se encontraban los trajes espaciales, se vio en
Control, el corazón de las estaciones Sinus. Lo primero
que observó, y no precisamente con agrado, fue que los
dos asientos en los que deberían encontrarse Bruce y
Norman estaban vacíos. Con el emisor de iones al máximo,
una idea se le pasó de repente por la cabeza. Un disparo
a ciegas, dentro de la estación, podría perforar perfectamente
el blindaje de ésta, provocando un vacío espacial de
forma inmediata... Ni Bruce ni Norman tendrían la más
mínima posibilidad. Levantó el brazo a la vez que apuntaba
a las mamparas que protegían los visores exteriores,
a su juicio los puntos más vulnerables de la estación,
entonces se percató de algo que le hizo cambiar rápidamente
de opinión... unas leves rasgaduras en su manga tuvieron
la culpa.
El impacto que recibió en el brazo
fue tremendo. Un intenso dolor se apoderó de él e hizo
que soltara el emisor de iones. Una realidad tomó forma
en su ahora confusa mente, el golpe le había roto el
brazo, quizás el húmero, cerca del codo. Gary se dio
la vuelta a tiempo de ver cómo Norman blandía con fuerza
una palanca del equipo de herramientas de la estación.
El nuevo impacto, tan tremendo como el anterior o incluso
más, quedó amortiguado por el casco, pero no sin consecuencias;
la rotura de uno de los tubos de su sistema de acoplamiento
hidráulico se hizo patente en el chorro de espeso fluido
marrón que impregnó parte de su traje. Norman sujetaba
con fuerza la palanca que se había convertido en su
mejor amiga. Observó el encorvado cuerpo de Gary, con
un brazo lastimado y cegado por el fluido hidráulico
que cubría gran parte del visor del casco, lo tenía
a su merced; un certero golpe en la espalda le dejaría
fuera de juego... y vivo. Lo tenía fácil, sólo un golpe
más. El dolor y el impacto lo lanzó contra el suelo,
sin saber ómo, la pesada bota antigravitatoria de Gary
había impactado en su pecho con un crujido inusual...
Le había partido una costilla. Sin darle tiempo a que
reaccionara, Gary golpeó con su brazo bueno el rostro
de Norman dejando a éste momentáneamente aturdido. Cogió
la palanca con la que éste le había golpeado y se dispuso
a rematar la faena..., en ese momento apareció Bruce.
En su mano llevaba el inyector de Valerie, en su interior,
el contenido de los frascos etiquetados como Xeromorficona...
sin saber muy bien de lo que se trataba. Bruce estaba
seguro de una cosa, si una dosis pudo acabar con Valerie,
lo que llevaba en la mano podría detener a Gary. Al
ver a Bruce, Gary se desentendió de Norman, ya se encargaría
después de él. Se tiró al suelo para intentar recuperar
su emisor de iones pero lo que encontró fue un agudo
pinchazo, no muy doloroso, en su costado... Después
recibió otro..., y otro más, Bruce le estaba vaciando
el contenido del inyector en su organismo; no sabía
exactamente de qué se trataba aunque creía adivinarlo.
Un fuerte mareo le invadió de golpe, estiró como pudo
el brazo y alcanzó el emisor. El mareo iba en aumento,
rápidamente, estaba empezando a perder la noción de
lo que estaba pasando. Sabía que estaba bocabajo y que
Bruce se encontraba sobre su espalda suministrándole
seguidas dosis de lo que se suponía era Xeromorficona
adulterada... Sabía que iba a morir, pero no lo haría
solo. Gary giró la mano y disparó su emisor a donde
se suponía que se encontraba Bruce..., un disparo a
ciegas. El haz de iones hizo que éste se quitara de
un salto de la espalda de Gary consiguiendo esquivarlo.
El haz impactó en el techo. Sin llegar a perforar hasta
el exterior era el peor sitio donde lo podía haber hecho.
El corte total de energía fue casi instantáneo. Las
luces se apagaron, los monitores se apagaron, todo se
apagó. Unas luces rojas e intermitentes se encendieron
y una voz de ordenador anunciaba un fallo total en el
catalizador de energía.
De la mano de Gary cayó el emisor de
iones..., algunos espasmos y convulsiones se mezclaban
con la espuma que de su boca empezó a manar. Las contracciones
sacudieron violentamente su cuerpo y, después, todo
movimiento cesó. Las múltiples dosis de Xeromorficona
adulterada que recorrían sus arterias habían colapsado
su organismo.
-¡Mierda Bruce! -dijo Norman que ya
se había repuesto de su conmoción-, te has pasado. Sólo
teníamos que inyectarle un par de dosis a lo sumo, ahora
está muerto.
-Olvídalo, ya no tiene solución...
-Ni nosotros, ahora el Cyberoide nos
disparará, ¡debemos salir en las cápsulas de emergencia!
-¿Sin energía? -ambos se quedaron pensativos
un momento, mirándose-, ve hacia la dos, yo intentaré
desviar la poca energía que quede para provocar el lanzamiento.
-¡Pero Bruce!
-¡Haz lo que te digo! ¡Maldita sea
no hay tiempo!
Norman obedeció. No le gustaba la idea
pero al fin y al cabo Bruce era su superior y responsable
de la Sinus. Con el fallo total de energía que presentaba
la estación, si conseguía desviar algo a la cápsula
de emergencia, ésta automáticamente se dispararía abandonándole
en la Sinus. No, no le gustaba el plan, pero Bruce tenía
razón, no había tiempo para discutir.
***
La Death Lighter modificó su situación.
Su neuroescáner había detectado el cese de las constantes
vitales de Gary... pero aún se detectaba presencia humana
en la estación. Su programación le emitía un comando
preciso, una instrucción prioridad uno. Realizó un análisis
de coordenadas y de situación y, con total precisión
localizó las coordenadas programadas. Amplió en su campo
virtual la imagen del depósito principal de energía,
el elemento más volátil y adecuado para su propósito.
Escaneó el estado de su cañón retroalimentador láser
integrado y cotejó los resultados con el banco virtual
de datos..., óptimo y perfectamente operativo. Dos misiles
de inducción termonuclear de mínima expansión, apuntaban,
desde la parte inferior del cyberoide, hacia la indefensa
estación. Todo el equipo en perfecto estado funcional...,
diez para ataque..., nueve..., ocho...
***
Bruce manipulaba, con pericia pero
con nerviosismo, el galimatías que suponían los distintos
circuitos de enlaces energéticos que en el subsuelo
de la estación formaban una verdadera tela de araña.
Como ingeniero mecánico de la Sinus tenía perfecto conocimiento
de ella. Mientras hurgaba los circuitos su mente iba
forjando un plan, quizás desesperado, pero aunque así
lo fuera no se resistía a morir, no después de lo que
ya había superado. Primero provocaría el lanzamiento
de la cápsula dos. Era importante que alguien se salvase
para contar la verdad de lo sucedido con la Paradise
y con la Sinus. Después, si disponía de tiempo suficiente,
intentaría la misma maniobra con la cápsula tres, pero
provocando un retardo de unos segundos en el impulso
de energía, tiempo suficiente para meterse en ella y
sellarla.
Norman se colocó las sujeciones de
seguridad. Siempre había pensado que la dependencia
de las cápsulas de emergencia de la energía de la estación
para su lanzamiento era un grave error. La cápsula disponía
de un generador propio para el soporte de funciones
vitales, pero la energía necesitada para un lanzamiento
sobrepasaba la suministrada por éste.
La fuerza del impulso que sintió le
hizo inconscientemente suspirar de alivio... Bruce lo
había conseguido y él ya se encontraba a salvo... El
siguiente impulso que recibió le heló la sangre... Bruce
no lo había logrado, el cyberoide cumplió fielmente
su encargo. Destruyó la estación en que Gary había muerto...
y con ella acabó con Bruce pues estaba seguro que no
tuvo tiempo suficiente para escapar de allí.
Norman se quedó derrumbado en su asiento.
Gary tenía razón, Bruce sería considerado un héroe a
título póstumo, si no por la humanidad, desconocedora
de su sacrificio, sí por el hombre que había adquirido
el compromiso de hacer saber la verdad de lo ocurrido.
Llevaba una misión de paz..., simplemente por ser el
único superviviente conocedor de toda la verdad...
Marzo del 98
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