| Hacía tiempo
que no lo hacía, no se atrevía, pero una
vez decididos aquella noche era la adecuada, se armaría
de ese valor que nunca tuvo y de aquel día no
pasaría. Se desplazó silenciosamente entre
las tumbas, intentando no llamar mucho la atención;
aquél cementerio se llenaba de parapsicólogos
aficionados en la noche de Halloween, ¿qué
esperaban? ¿Cazar a algún fantasma? Buscó
pacientemente hasta encontrar el lugar adecuado; un
rincón apartado, una lápida mohosa que
el tiempo o algún gamberro se había encargado
de partir, otras dos totalmente gastadas, y una que
desentonaba por su delicado pulido y sus ángulos
aún existentes…, era reciente. Dejó
allí su grabadora tentado de quedarse por si
veía algo, pero no, aquello no funcionaba así,
era imposible, y el resultado siempre era mejor si no
estaba presente. Pasadas unas horas volvió a
por su grabadora, en paciente espera donde la había
dejado; eso sí, la cinta estaba ya acabada…
¡Ojalá hubiese captado algunas voces! Pensó;
era algo que necesitaba, lo anhelaba… Para algunos
espíritus no era tan fácil desprenderse
de su pasado como vivos.
publicado en enero de 2009
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