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Malas expectativas Más sobre Rafael Rius Sánchez

Únicamente el resplandor de las lejanas estrellas iluminaba el interior de la cabina de mando, una estancia que, pese a la presencia de los dos tripulantes, permanecía fría, sin vida ante cualquier observador ajeno a lo que acababa de ocurrir. Con sus cuerpos perfectamente sentados, sus semblantes serios y sus miradas fijas en la instrumentación que proporcionaba un pilotaje perfecto, la teniente Mary Lou Galson y el técnico de navegación y también teniente Dimitri Rudakov permanecían con semblante hierático ante el entorno que les rodeaba. Un siseo producido por el desplazamiento de la compuerta de acceso fue lo único que provocó una mínima respuesta en ambos. Un hombre alto, que rondaba el metro noventa, de musculosa complexión y duras facciones, apareció tras ella. Sin mediar palabra se acomodó en su asiento de comandante, tecleó su código personal de seguridad y ante él surgió una diminuta cámara que hasta ese momento se encontraba oculta. Sabía que un informe dialogado era cuanto menos imposible, la situación de su nave a más de seiscientos millones de kilómetros de Calipso, el único satélite de Saturno con base habitada por el hombre, provocaría una demora de algo más de treinta minutos en las comunicaciones, ello convertiría el diálogo en una larga, larguísima, comunicación. Ante tales circunstancias lo mejor era enviar un comunicado breve de lo que había ocurrido, ya le contestarían con nuevas órdenes o con esperadas increpaciones, fuera lo que fuese, él estaba preparado, por ello había asumido todas las responsabilidades.

-Informe 2459/19F, al habla el comandante Robert Rollins, de las Fuerzas Espaciales Américo-Europeas de la Tierra, clave de identificación 7757 ÓMICRON 2, nombre de misión: Roca Suicida.

Mediante un comunicado de prioridad uno, recibimos directamente del general Murray la orden de interceptar un objeto cuyo desplazamiento a gran velocidad mostraba una trayectoria de colisión con la Tierra; tras la concesión de plenos poderes a la hora de actuar dada la urgencia de la situación y contando con los conocimientos científicos de nuestro cargamento, procedimos al encuentro con dicho objeto que tuvo lugar noventa y tres horas después de recibir la orden. Lo que se pudo observar fue una estructura aparentemente de roca silícea según opinión de la Dra. Smollett. Su peculiar morfología de carácter simétrico nos llevó a sospechar de su procedencia y realizamos un escáner de dicha estructura, revelándonos en el interior de tal cubierta la existencia de una nave desconocida de diseño y supuestamente de origen alienígena. La falta de comunicación que se mostraba ante nuestros esfuerzos por un posible contacto, nos llevó a tomar la decisión, difícil pero necesaria, de proceder a un asalto con el fin de desvelar el misterioso objetivo de dicha raza. Tras localizar el punto adecuado para reafirmar el pasaje de abordaje, el sargento Wilkins, junto a cuatro de sus hombres, realizaron el primer contacto sin hallar pruebas de vida alguna. Tras verificar la seguridad de la nave alienígena, al primer grupo de asalto se le sumó el contingente científico formado por la geóloga Laura Smollett, el físico Scott Irvin, el médico Gay Wilder y por mí mismo. Tras un tiempo aproximado de cuarenta minutos, y en plena realización del estudio del aparato alienígena, fuimos atacados por seres que hasta ese momento no habíamos detectado, eran veloces, más grandes de complexión que la media de un hombre, hostiles y tremendamente eficaces. Perdimos al Dr. Wilder y al sargento Wilkins en nuestra desesperada huida. Cuando nos encontramos a salvo en la Mercury, a una distancia prudencial de la nave y ante la hostilidad mostrada, tomé la decisión, en salvaguarda de la Humanidad, de proceder a la destrucción de dicho aparato. De él nos quedan los datos recogidos durante el breve tiempo de estudio del que dispuso el equipo, y el recuerdo de los dos hombres caídos. Un informe más detallado y extenso se encontrará a disposición del Mando a nuestra llegada a la Base Calipso. Comandante de la S. S. Mercury, Robert Rollins, transmisión fuera.

 

Tras unos segundos de espera, la pequeña cámara desapareció bajo la consola y se deslizó al lugar que habitualmente ocupaba. Ni la presencia del comandante, ni la locución del informe, ni la gravedad de éste, hizo que la teniente Galson o el teniente Rudakov cambiaran sus impertérritos rostros ni desviaran ni un momento su atención de la labor que se encontraban realizando. Un claro mensaje apareció en la pantalla del comandante... informe enviado.

 

"He hecho una prueba y la grabadora ha funcionado perfectamente, como era de prever, así que supongo que todo lo que voy a relatar quedará en la memoria del traje. Puede... puede que esto nunca llegue a escucharse, o que sea demasiado tarde, no por mí, que supongo que ya nada se puede hacer, sino que no sea tarde para la Humanidad.

Supongo que debería empezar por el principio, no se cuánto tardaré y es posible que la falta de oxígeno me prive de contar todo lo que debo de decir. Mi nombre es Gay, pero en los informes debo de aparecer como Dr. Wilder. Me encontraba a bordo del S. S. Mercury, un transporte militar que nos conducía a Laura, bueno, a la Dra. Smollett, geóloga, y al Dr. Irvin, físico, a la base Calipso. Los tres somos... éramos civiles, pero aceptamos este lejano destino por el amplio campo que así se abría ante nuestros ojos. Todos éramos personas de ciencia... pero eso es irme del tema, no es importante. Estábamos muy cerca de la estación, había sido un largo viaje, nos encontrábamos cansados y fue entonces cuando recibimos el comunicado..."

 

Salvo los tenientes Galson y Rudakov, todos los demás se encontraban alrededor del portátil que sostenía el sargento Wilkins. A su lado, el comandante Rollins se mesaba el cabello con evidente rostro de preocupación, tras esto se colocó su gorra, miró a los civiles, y comentó...

 

-Bien señores, ya lo han oído. La misión Roca Suicida es prioritaria a cualquier otra disposición. Como comandante de la Mercury debo llevarla a cabo, y eso haré, pero quisiera saber qué es lo que ustedes tres, como civiles, opinan...

-No creo que lo que pensemos haga cambiar nada, ¿verdad?- opinó el físico.

-No, en efecto, por ello he querido que vieran el comunicado. Yo tampoco me siento a gusto llevándoles a ustedes a esta misión, pero ya lo han oído, es urgente interceptar cuanto antes ese objeto, sea lo que sea, y sus opiniones pueden sernos de gran ayuda. Además, si les llevásemos primero a la estación perderíamos al menos cuarenta y ocho horas... un tiempo que dadas las circunstancias podría ser vital.

-El general Murray le ha concedido plena libertad de actuación... ¿no es sorprendente tal delegación de poder?

-Debe comprender doctora que una actuación rápida en un caso como éste es fundamental. Dada la distancia a la que nos encontraremos de la Tierra, donde se encuentra el General, una comunicación tardaría una hora cuarenta y cinco minutos, y eso es del todo inaceptable dada la premura de la situación. Las decisiones que se deban tomar, se deben de hacer en el momento, de ahí tal concesión de poder. Si la situación fuera diferente tenga por seguro que no sucedería de esta manera.

-Debemos partir del hecho -dijo el Dr. Wilder- que para esta ¿cómo la ha llamado?, ¿misión prioritaria Roca Suicida?, parece ser que dispone, afortunadamente, de un equipo que por azares del destino, se encontraba en la nave más cercana del objeto desconocido, bien. Pero nos encontramos en un transporte militar y aunque vayamos a trabajar para ustedes, aún no sé mucho sobre toda su infraestructura, por eso le quiero preguntar... una vez que hayamos localizado ese objeto, ¿de qué medios podemos disponer para estudiarlo, sea lo que sea? ¿Disponemos sólo de la observación o podremos optar por algún otro método?

-La Mercury pertenece a la clase Lince, esto son naves ligeras de asalto. Son rápidas, pequeñas e ideales para misiones de comando. Poseemos un pasaje extensible para enlazar con casi cualquier objeto con una seguridad del setenta por ciento, con ello podremos situar hombres dentro de un artefacto si fuese necesario. Aparte, en la propia Mercury, disponemos de un escáner que permite analizar tanto el exterior como el interior de cualquier nave... si ese artefacto desconocido no fuese un vulgar meteoro, deberíamos poder saber de qué se trata.

-Perfecto, parece como si todo el equipo hubiera sido seleccionado con meticulosidad.

-Sr. Irvin, es posible que así haya sido desde un principio, pero soy el Comandante de una nave militar, no debo ni cuestionar las órdenes ni los motivos que les incitan a darlas, sólo debo limitarme a cumplirlas. Que está en lo cierto y hemos sido seleccionados de antemano, eso querrá decir que me encuentro con el grupo indicado para afrontar tal reto, así que no debo preocuparme más de lo debido. Si no ha sido así, entonces esperaremos a ver qué nos depara el futuro y ya entonces me preocuparé si es necesario. ¿Alguna otra pregunta?

 

"Tardamos casi cuatro días en llegar al punto de intercepción con el objeto. A simple vista nos pareció un simple asteroide, pero no era de extrañar la preocupación que sentían en la Tierra, su longitud en su parte más larga... no he dicho que tenía forma ovoidea ¿verdad? pues sí, esa forma tenía, pero la textura de su superficie era bastante irregular, yo diría que hasta amorfa, en fin, su longitud era superior a los doscientos metros. El comandante Rollins ordenó trazar un rumbo paralelo, a corta distancia, para así observarlo y estudiarlo mejor..."

 

-¿Y bien? ¿Cuál es su opinión?

Ante la pregunta del comandante, Laura Smollett observó detenidamente la imagen en el monitor. Desde los escuetos ventanales de la cabina de pilotaje de la Mercury podía ver gran parte del asteroide, pero la imagen del monitor le ofrecía una superficie ampliada con una resolución casi impactante, aun así aventuró su hipótesis.

-A falta de un análisis detallado y basándome sólo en una observación superficial, podría atreverme a confirmar que se trata de silicio, esta estructura cristalizada de aquí -señaló con su dedo índice un punto de la pantalla- ¿la vé? se asemeja tanto en el color, ese gris oscuro intenso y brillante, como en morfología a la típica cristalización de este elemento. Quizás se trate de algún derivado, aun así no puedo ofrecer una veracidad fiable basándome sólo en la inspección visual... podría tratarse de otro tipo de compuesto de similar morfología...

-El silicio es un material relativamente blando para el láser del pasaje extensible...

-¿¡Pero no ve que sólo se trata de una roca!? Una simple y vulgar roca -Scott Irvin no llevaba bien la improvisada misión, eso se reflejaba en su actitud poco estable, insegura y desesperante que adoptaba en algunos momentos-, ¿es que quiere mandar un comando de asalto al interior de un jodido meteorito? ¡Por favor!

-El comandante Rollins va más allá de lo que usted cree -defendió el sargento Wilkins-, para usted es una simple roca, para él es una responsabilidad a la que veo usted no está acostumbrado. Si damos por hecho que es lo que parece ser y nos equivocamos, la Tierra se puede ir despidiendo de ver un nuevo amanecer en mucho tiempo, él ve la amenaza, y prevé todas las posibilidades. Seguro que ha pasado por alto el aspecto bastante simétrico de esa roca, quizás a usted le parezca normal, ¡pero a él no!, hasta que el escáner no lo analice y tengamos la seguridad cien por cien de que se trata de un trozo de tierra ambulante, hasta ese momento, el comandante se puede sentir todo lo paranoico que quiera al respecto...

-Es suficiente sargento.

-Sí señor. Y disculpe lo de paranoico, señor.

-No se preocupe, en esta situación es normal que nos alteremos un poco, pero no debemos perder más los nervios, y eso lo digo más por ustedes -dijo refiriéndose a los civiles- que por ellos. Bien, Dimitri ¿tienes el escáner preparado?

-Estoy marcando las coordenadas para que lo analice en toda su extensión. En unos segundos la imagen aparecerá en la pantalla.

Todos permanecían atentos a lo que se iba a revelar en el monitor. De lo que en él se mostrase dependía en gran parte el futuro de la misión. Cuando la imagen empezó a salir, nadie se atrevió a romper el silencio que se había creado. Sólo cuando la imagen fue completa, se empezaron a oír los primeros comentarios.

-¡Dios mío!, que alguien me diga que estoy soñando...

-No Dr. Irvin, me temo que no... -respondió el médico.

-¿Qué es eso? -preguntó el sargento tan asombrado como cualquier otro.

-Pues creo que va a ser precisamente lo que parece... -dijo la teniente Galson-, una nave camuflada...

-Tonterías, nosotros no tenemos esa clase de naves... ¿verdad?

El comandante Rollins ignoró el comentario del Dr. Irvin, sólo podía prestar atención a la maravillosa estructura metálica que el escáner revelaba en el interior de la roca.

-Dimitri, aísle el objeto de su envoltura y muéstremelo desde distintos ángulos.

-Ya estaba en ello, un segundo.

-Es impresionante... ¿habrá vida en el interior?, porque no parece de los nuestros ¿no? -comentó ahora la atónita geóloga.

-Una cosa sí es clara -dijo el comandante-, se trata de algo artificial, y no es nada que yo reconozca... por lo que debemos entender que su origen es alienígena... Dimitri, ¿crees que el espectrógrafo podrá atravesar eso?

-Quizás sí podamos tener alguna lectura en infrarrojos, térmica posiblemente, a ver... un momento... ya está.

-Frío como la roca que lo contiene -comentó el Dr. Irvin-, no parece que haya mucho movimiento en su interior...

-Según nuestros datos, ninguno -contestó el teniente Rudakov.

-¿Y eso a que nos lleva, comandante?

Robert Rollins miró con cierto recelo a la geóloga. La pregunta era clara ¿qué vamos a hacer ahora?, y sólo él podía contestarla.

 

"... Tras intentar una imposible comunicación con la nave y carecer de respuesta, el comandante tomó su decisión... cómo no... esa era una nave de asalto, así que esa fue su magnífica idea, infeliz... entonces no me pareció la decisión adecuada y ahora sé que tenía razón, pero debo reconocer que sentía cierta curiosidad, me dejé llevar por la situación e intenté colaborar de la manera mejor posible, quizás por ello me lo tenga merecido. Bueno... buscaron el lugar idóneo para perforar con el láser del pasaje extensible y, una vez éste quedó bien fijado, el sargento Wilkins, el cabo... creo que se llamaba Russell pero ahora no recuerdo su apellido, y tres de los soldados procedieron a ¿cómo la llamaron?, incursión de reconocimiento. La soldado McAuliffe se quedó en la Mercury con nosotros..."

 

-Comandante, hemos entrado...

-Bien sargento, recuerde que el análisis espectrográfico ha revelado una atmósfera prioritaria de hidrógeno y helio, pero también un alto porcentaje de metano... ya saben que bajo ningún pretexto deben quitarse los trajes, eso les mataría de forma inmediata, además, tal combinación es muy volátil... tengan cuidado. Según el escáner parece que hay tres niveles... deberían encontrarse en el intermedio de ellos, ¿puede confirmarlo?

-Sinceramente... no, señor. Esto está muy oscuro. Existe una gravedad artificial bastante intensa lo que nos dificulta bastante nuestro desplazamiento...

-Deje al soldado Harden en el acceso al pasaje, no quiero sorpresas inesperadas, el resto reconoced el terreno pero no se alejen mucho unos de otros ¿me ha entendido?

-Afirmativo, tú -dijo al soldado John Harden- monta guardia en el pasaje... vosotros, venid conmigo.

Lo que descubrían según avanzaban no les provocaban ninguna relajación, todo lo contrario. Se deducía claramente que los habitantes de aquella nave, si es que alguna vez los hubo, eran ostensiblemente más altos. Todas las luces, si las había, estaban apagadas y gracias a los focos de los trajes pudieron observar que grandes superficies de las paredes se encontraban cubiertas de lo que parecía la misma materia que cubría el exterior.

-Comandante, en este nivel parece todo muerto, no hay ningún signo de movimiento... aun así hemos llegado hasta donde hemos podido, no podemos avanzar más, ni hemos encontrado cómo acceder a los otros niveles... no parece que se pueda desde aquí.

-¿Seguro sargento? No quiero arriesgar la vida de civiles... si no tiene la total seguridad...

-Comandante, esta nave es desconocida por completo para nosotros, pero tenga la certeza que en esta sección está todo controlado.

 

"... Todo controlado, eso fue lo que el sargento Wilkins aseguró, no se le podía culpar. Todos vimos en la cabina del Mercury las imágenes que recibíamos de sus cascos... aún con algo de temor, todos quisimos creerlo. No veíamos ninguna señal que pudiera indicar lo contrario... eso, junto a nuestra curiosidad, nos llevó a seguir los pasos del comandante por el pasaje de abordaje. Sólo la teniente Galson y el teniente Rudakov se quedaron en la Mercury..."

 

-Efectivamente es pesada esta gravedad... me estoy empezando a marear...

-Sujétate Laura -le indicó el Dr. Wilder-, es normal que te pase, seguro que también notas que se te hinchan las piernas y que tu ritmo cardíaco se acelera, esos son los síntomas más habituales, pero no te preocupes, lo peor es el mareo y enseguida notarás una ligera mejoría...

-No parece que haya mucho que se pueda analizar por aquí...

-Quizás usted, Scott, no aprecie la oportunidad que se le ha brindado por encontrarse en el interior de una nave que seguramente pertenezca a seres de otro mundo, pero creo que tratándose de un físico su interés debería ser mayor.

-Y lo es Dr. Wilder, lo que ocurre es que tenemos demasiadas limitaciones. Entre el traje, la oscuridad, la falta de actividad... lo único que se puede observar aquí mejor que desde la nave son las cubiertas de silicio que lo cubren casi todo, y eso es terreno de la Dra. Smollett, que para eso es geóloga... yo, aquí hago bastante poco.

-No hace falta que lo jure -susurró el cabo Hughes. Todos se encontraban intercomunicados y podían oírse perfectamente.

-¿James?... ¿James?, contesta quieres.

-¿Qué ocurre soldado?

-Verá Sargento, se trata de James, le vi alejarse en aquella dirección, y ahora no responde...

-Soldado Talese, le habla el sargento, conteste... James Talese ¿me oye?, ¿por qué no contesta?... soldado James Talese es una orden conteste...

 

"... Y fue entonces cuando las primeras desapariciones se produjeron... Dios, debimos marcharnos en cuanto sospechamos que algo no iba bien; pero no, nunca se hace, somos así de estúpidos, creemos que nunca nos pasará algo a nosotros... y a veces no sabemos lo equivocados que llegamos a estar..."

 

El sargento se quedó con el grupo de científicos civiles. No le gustaba la idea, hubiese preferido buscar a su hombre perdido pero había sido una orden directa del comandante, la seguridad de ese grupo dependía directamente de él, así que cumpliría sus órdenes. El comandante, el cabo, el soldado Mulligan y la soldado McAuliffe eran suficientes para localizar al soldado Talese, o por lo menos eso quería pensar.

-Definitivamente se trata de silicio, debe de tratarse de alguna variedad de siliciuro, pero es extraño, hay algo más que no puedo diferenciar, no sin el equipo adecuado...

-Eso no nos dice mucho, verdad... ¿cómo ha llegado toda esta materia a cubrir tanto el exterior como el interior de la nave?

-Ha podido tratarse de una reacción química, es posible que esta nave haya estado en contacto con algún agente desconocido por nosotros, o puede que quizás sea tan sencillo como que, desde un principio, estuviera diseñada para tal propósito, quién sabe...

-¡Esperad! -dijo Scott Irvin- he oído ruidos detrás de esta pared... ha sido un chasquido claro...

-A ver, déjeme escuchar -dijo el sargento acercándose a la posición del físico- ... yo no oigo nada... ¿comandante?... ¿comandante?... ¡mierda!... ¡comandante! ¿Me oye?

-Puede que la peculiar capa de piedra que lo cubre todo afecte a las comunicaciones -comentó el médico al ver el nerviosismo que se estaba iniciando en el sargento.

-Sí, debe de ser eso...

-¡Otra vez!, he vuelto a oírlo, debe de haber algo ahí detrás.

-Quizás esto no sea una pared, sino una puerta...

-Bien Dr. Wilder, ahora es una puerta, una puerta llena de roca... ¿va a decirme cómo abrirla también?

-No ironice Scott, por lo menos intenta ayudar, algo que dista mucho de lo que estás haciendo tú.

-Ya salió la señorita en defensa del buen doctor...

-Bien -cortó el Sargento-, ya vale. Cooperemos todos ¿de acuerdo? Esta pared es efectivamente diferente, carece de relieves y parece que es ligeramente más oscura que las otras... puede que el Dr. Wilder tenga algo de razón...

-Pues yo he oído un ruido ahí detrás... hay alguien ahí, estoy seguro.

-Si de verdad hay alguien o algo, y si esto es efectivamente una puerta ¿no deberíamos intentar abrirla?

-Laura tiene razón, debemos abrirla. Debe de haber algo que la active, mirad por la derecha, nosotros lo haremos por la izquierda, ayúdeme sargento...

Encontraron algo parecido a un panel pero de simbología desconocida; tantearon en él de manera aleatoria sin ser conscientes de lo que ello podía provocar, sólo actuaban impulsados por su afán de poder abrir la supuesta puerta... y al final lo consiguieron.

 

Shirley McAuliffe le había tomado la delantera al soldado Mulligan. Se sentía segura, la zona había sido estudiada con antelación y sabía que se encontraba vacía, aun así mantendría la cautela. De cerca, su apoyo, no paraba de llamar al soldado desaparecido.

-¡James! ¿Dónde diablos te has metido? Joder tío, no tiene gracia...

-Es extraño, esta zona no es demasiado extensa... ¿dónde se habrá metido?

-Eso quisiera saber yo... ¡James! -dijo gritando.

-Por más que grites él te oirá en el mismo volumen por su comunicador... y así me pones nerviosa.

-¿Algu... señal... del... lese...? -se oyó por los comunicadores de sus cascos.

-¿Comandante?, no le recibo bien... ¿me escucha usted, señor?... ¿comandante?

-Debe haber algo aquí dentro que dificulta las comunicaciones... esto no me gusta.

-A mí tampoco -la soldado McAuliffe continuó unos pasos hasta que su luz se topó con una pared, se giró y un sudor frío recorrió su tenso espinazo-... ¿Steve? ¿Dónde estás? Oye no bromees ¿vale?... ¿Steve?... comandante ¿me recibe?... Steve... ¿sargento Wilkins?

Aunque le temblaban las piernas su paso era firme, lento pero seguro. Sabía que algo pasaba y lo mejor era reencontrarse con el resto de su equipo. Al retroceder sobre sus pasos su casco iluminó algo, algo que se movía, algo que parecía...

-Steve... ¡maldito cabrón vaya susto me has dado!... ¿Steve?

Sólo pudo ver una escafandra oscura que le ocultaba lo que escondía detrás antes que sintiera el aguijón en su abdomen. Después, la metástasis llegó rápidamente hasta su cerebro y todo se volvió oscuro también para ella.

Tras la puerta apareció una cámara de grandes dimensiones en la que un desconocido pero complejo sistema mantenía dos hileras de lo que parecían contenedores de compuestos químicos. Una tenue luz verdosa iluminaba débilmente cada uno de ellos.

-Y bien doctores... ¿pueden decirme qué demonios es esto?

-Seguramente lo que parece sargento, contenedores de algo, ¿de qué? bueno, eso es aún lo que debemos adivinar.

-Hay unos veinte, y cuatro de ellos están vacíos.

-Sí Laura, pero fíjate en su interior... ese líquido aún gotea ¡estos contenedores se han vaciado hace bien poco!

-El ruido que oí yo...

-Sí Dr. Irvin -dijo el sargento- ¿pero por qué se han vaciado precisamente ahora?

Como si de alguna forma quisiera provocar una respuesta, uno de los contenedores se vació por completo ante sus atónitos ojos. El desconcierto aumentó cuando un segundo contenedor repitió la operación.

 

El comandante Rollins se sentía perdido, tanto él como el cabo Hughes descendieron a otro nivel de la extraña nave en una plataforma que inesperadamente se había puesto en funcionamiento. En ese nuevo nivel, las paredes se encontraban totalmente cubiertas de roca. Sólo un resplandor verdoso al final de un largo pasillo les indicaba un camino a seguir entre tanta oscuridad.

-Comandante... ¿no nota algo raro?

-Sí cabo, me siento observado... tengo la impresión de que nos están acechando desde algún punto de esta terrible oscuridad...

-Yo siento algo parecido... ¡joder algo me ha tocado! -gritó el cabo- ¡Mierda! ¿¡Qué demonios!?

-¿¡Qué le ocurre!?

- ¡Ahh! - gritó- ¡ayúdeme! ¡socorro!

El comandante ya se había girado pero sólo alcanzó a ver cómo la pared de su alrededor se extendía por el cuerpo de aquel hombre que entre gritos y alaridos pugnaba por sus últimos segundos de vida. Corrió, no sabía con certeza hacia dónde pero la luz verde era lo único a lo que se podía agarrar. Cuando llegó se quedó pálido. La mayoría de los veinte tanques se encontraban vacíos, el resto lo ocupaban seres antropomórficos pero indefinidos, deformes, en un claro proceso de desarrollo. Un líquido viscoso llenó otro de los tanques y la luz que provocó iluminó a alguien que no había visto antes y que reconoció enseguida.

 

"Uno a uno debieron de ir cayendo e ignorantes de ese detalle nos seguíamos preguntando qué contenían aquellos contenedores y qué provocaba que se vaciaran... estúpidos..."

 

El vaciado de otro de los contenedores no podía significar nada bueno, eso no hacía falta explicárselo a ninguno de ellos, pero aun así no conseguían entender el porqué de tal acción.

-Parece como si recibieran la información a través de los conductos existentes en su parte superior, se iluminan justo antes de vaciarse...

-Así parece sargento, pero eso no nos lleva a ninguna parte.

-Cierto Scott, pero tú, como físico, debes de comprender que formulando hipótesis se puede acabar por entender los procesos de desarrollo de un fenómeno desconocido.

-Yo lo que sé -dijo la Dra. Smollett- es que voy a tomar unas muestras del sustrato que cubre toda esta maldita nave.

-De acuerdo Laura, pero no te alejes ¿vale?

-Tranquilo Dr. Wilder, seguro que la doctora sabe cuidarse.

-¡Silencio!... escucho algo de fondo... parece el comandante Rollins ¿lo oyen?... ¿comandante? ¿Comandante es usted?... ¿qué dice?... ¿cómo?... ¡joder! Comandante... no le recibo bien... ¿inmediatamente? ¡Mierda!... ¡comandante! -gritó el sargento, pero ya no obtuvo respuesta-... ¿lo han oído?

-Pero... ¿es eso posible? -preguntó el físico mirando a los contenedores justo en el momento en que otro se vaciaba.

-Mierda -dijo de nuevo el sargento- ya lo han oído. Llevo sólo tres cargas, pero dado lo que se respira aquí debe ser suficiente para hacer saltar todo por los aires. Dr. Irvin, usted pondrá ésta aquí, entre los contenedores. Usted Dr. Wilder venga conmigo, las colocaremos a lo largo de la otra sección.

-¡Hay que avisar a Laura! ¡Iba a coger muestras...!

-A la que vamos lo haremos, ahora no hay tiempo que perder.

 

El Dr. Irvin colocó la carga explosiva justo entre los contenedores como le habían indicado. Se había enterado que tenían que hacer estallar la nave pero no había comprendido muy bien la razón. El ruido que se produjo al vaciarse otro contenedor le hizo dar un salto, después del susto se tranquilizó un poco al ver un rostro familiar, allí estaba ahora el soldado Steve Mulligan, seguro que él le podría explicar qué ocurría.

No es que fueran muy deprisa, la excesiva gravedad artificial y lo pesado de los trajes se lo impedían, pero el temor les hizo apremiarse en la medida de lo posible, intentando evitar en todo momento el sustrato de silicio que lo cubría todo.

 

-¿Ha colocado la carga? -preguntó el sargento a través del comunicador.

-Sí, lo he hecho... ¿ha visto a Laura?

-Negativo, pero creo que le ha ocurrido lo mismo que a los demás...

-¡No podemos hacer estallar esto sin buscarla!

-No hay tiempo, ya lo oyó, el comandante dijo que de forma inmediata...

-¡Tengo que buscarla! Aún puede estar viva.

-Doctor, yo me estoy dirigiendo ya al pasaje de asalto, haga usted lo mismo... no hay ninguna otra opción, créame...

-¿¡Pero...!? ¡Malditos sean todos!

-¡Hágalo ahora!, o le aseguro que haré estallar esta maldita nave con usted dentro...

 

El Dr. Wilder ya se encontraba casi en el pasaje, allí habían instalado un par de luces cuando se creía segura la nave y esa luminosidad le ayudó a distinguir al sargento, sus extremidades inferiores parecían unas rocas ya que se encontraban cubiertas del sustrato de silicio. En su mano derecha portaba el detonador, el seguro quitado y el pulgar del guante sobre el pulsador. Horrorizado supo que no llegaría a tiempo al pasaje, que moriría allí, si no de la explosión, acabaría como el resto... todo estaba ya perdido, sólo esperaba que fuera rápido.

El anclaje del pasaje saltó en infinidad de trozos y el cambio de presión provocó que por el agujero que éste dejó empezase a escaparse la atmósfera irrespirable que contenía la nave alienígena. Una fuerza empujó al doctor, éste intentó agarrarse pero le fue imposible, la atracción era muy fuerte y al final fue despedido fuera de la nave al negro y frío espacio exterior. Vio cómo la Mercury se alejaba poco antes de recibir una sacudida bastante poderosa y luminosa... el sargento Wilkins había concluido su misión.

 

"..Parece de locos ¿verdad?... una forma de... vida... basada en el silicio... quién nos lo iba a ... decir. Debían de metabolizar el metano... al combinarse con el hidrógeno... de la atmósfera... la Tierra sería un paraíso para... ellos. Además... está la cuestión de poder... crear otro ser humano de aquella... forma tan rápida y eficaz... ¿es posible? sí... ¿cómo?... soy médico y no consigo entender el... proceso... pero... así ocurrió... y podrán repetirlo... si llegan... allí. Sólo... vaya, se me... esta acabando el... aire... sólo espero que mi... mensaje llegue antes de que...sea... tarde. Ahora... moriré... mori... ré... mo... ri..."

 

 

Julio de 2001

 

 
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