| Únicamente el resplandor
de las lejanas estrellas iluminaba el interior de la
cabina de mando, una estancia que, pese a la presencia
de los dos tripulantes, permanecía fría, sin vida ante
cualquier observador ajeno a lo que acababa de ocurrir.
Con sus cuerpos perfectamente sentados, sus semblantes
serios y sus miradas fijas en la instrumentación que
proporcionaba un pilotaje perfecto, la teniente Mary
Lou Galson y el técnico de navegación y también teniente
Dimitri Rudakov permanecían con semblante hierático
ante el entorno que les rodeaba. Un siseo producido
por el desplazamiento de la compuerta de acceso fue
lo único que provocó una mínima respuesta en ambos.
Un hombre alto, que rondaba el metro noventa, de musculosa
complexión y duras facciones, apareció tras ella. Sin
mediar palabra se acomodó en su asiento de comandante,
tecleó su código personal de seguridad y ante él surgió
una diminuta cámara que hasta ese momento se encontraba
oculta. Sabía que un informe dialogado era cuanto menos
imposible, la situación de su nave a más de seiscientos
millones de kilómetros de Calipso, el único satélite
de Saturno con base habitada por el hombre, provocaría
una demora de algo más de treinta minutos en las comunicaciones,
ello convertiría el diálogo en una larga, larguísima,
comunicación. Ante tales circunstancias lo mejor era
enviar un comunicado breve de lo que había ocurrido,
ya le contestarían con nuevas órdenes o con esperadas
increpaciones, fuera lo que fuese, él estaba preparado,
por ello había asumido todas las responsabilidades.
-Informe 2459/19F, al habla el comandante
Robert Rollins, de las Fuerzas Espaciales Américo-Europeas
de la Tierra, clave de identificación 7757 ÓMICRON 2,
nombre de misión: Roca Suicida.
Mediante un comunicado de prioridad
uno, recibimos directamente del general Murray la orden
de interceptar un objeto cuyo desplazamiento a gran
velocidad mostraba una trayectoria de colisión con la
Tierra; tras la concesión de plenos poderes a la hora
de actuar dada la urgencia de la situación y contando
con los conocimientos científicos de nuestro cargamento,
procedimos al encuentro con dicho objeto que tuvo lugar
noventa y tres horas después de recibir la orden. Lo
que se pudo observar fue una estructura aparentemente
de roca silícea según opinión de la Dra. Smollett. Su
peculiar morfología de carácter simétrico nos llevó
a sospechar de su procedencia y realizamos un escáner
de dicha estructura, revelándonos en el interior de
tal cubierta la existencia de una nave desconocida de
diseño y supuestamente de origen alienígena. La falta
de comunicación que se mostraba ante nuestros esfuerzos
por un posible contacto, nos llevó a tomar la decisión,
difícil pero necesaria, de proceder a un asalto con
el fin de desvelar el misterioso objetivo de dicha raza.
Tras localizar el punto adecuado para reafirmar el pasaje
de abordaje, el sargento Wilkins, junto a cuatro de
sus hombres, realizaron el primer contacto sin hallar
pruebas de vida alguna. Tras verificar la seguridad
de la nave alienígena, al primer grupo de asalto se
le sumó el contingente científico formado por la geóloga
Laura Smollett, el físico Scott Irvin, el médico Gay
Wilder y por mí mismo. Tras un tiempo aproximado de
cuarenta minutos, y en plena realización del estudio
del aparato alienígena, fuimos atacados por seres que
hasta ese momento no habíamos detectado, eran veloces,
más grandes de complexión que la media de un hombre,
hostiles y tremendamente eficaces. Perdimos al Dr. Wilder
y al sargento Wilkins en nuestra desesperada huida.
Cuando nos encontramos a salvo en la Mercury, a una
distancia prudencial de la nave y ante la hostilidad
mostrada, tomé la decisión, en salvaguarda de la Humanidad,
de proceder a la destrucción de dicho aparato. De él
nos quedan los datos recogidos durante el breve tiempo
de estudio del que dispuso el equipo, y el recuerdo
de los dos hombres caídos. Un informe más detallado
y extenso se encontrará a disposición del Mando a nuestra
llegada a la Base Calipso. Comandante de la S. S. Mercury,
Robert Rollins, transmisión fuera.
Tras unos segundos de espera, la pequeña
cámara desapareció bajo la consola y se deslizó al lugar
que habitualmente ocupaba. Ni la presencia del comandante,
ni la locución del informe, ni la gravedad de éste,
hizo que la teniente Galson o el teniente Rudakov cambiaran
sus impertérritos rostros ni desviaran ni un momento
su atención de la labor que se encontraban realizando.
Un claro mensaje apareció en la pantalla del comandante...
informe enviado.
"He hecho una prueba y la grabadora
ha funcionado perfectamente, como era de prever, así
que supongo que todo lo que voy a relatar quedará en
la memoria del traje. Puede... puede que esto nunca
llegue a escucharse, o que sea demasiado tarde, no por
mí, que supongo que ya nada se puede hacer, sino que
no sea tarde para la Humanidad.
Supongo que debería empezar por
el principio, no se cuánto tardaré y es posible que
la falta de oxígeno me prive de contar todo lo que debo
de decir. Mi nombre es Gay, pero en los informes debo
de aparecer como Dr. Wilder. Me encontraba a bordo del
S. S. Mercury, un transporte militar que nos conducía
a Laura, bueno, a la Dra. Smollett, geóloga, y al Dr.
Irvin, físico, a la base Calipso. Los tres somos...
éramos civiles, pero aceptamos este lejano destino por
el amplio campo que así se abría ante nuestros ojos.
Todos éramos personas de ciencia... pero eso es irme
del tema, no es importante. Estábamos muy cerca de la
estación, había sido un largo viaje, nos encontrábamos
cansados y fue entonces cuando recibimos el comunicado..."
Salvo los tenientes Galson y Rudakov,
todos los demás se encontraban alrededor del portátil
que sostenía el sargento Wilkins. A su lado, el comandante
Rollins se mesaba el cabello con evidente rostro de
preocupación, tras esto se colocó su gorra, miró a los
civiles, y comentó...
-Bien señores, ya lo han oído. La misión
Roca Suicida es prioritaria a cualquier otra disposición.
Como comandante de la Mercury debo llevarla a cabo,
y eso haré, pero quisiera saber qué es lo que ustedes
tres, como civiles, opinan...
-No creo que lo que pensemos haga cambiar
nada, ¿verdad?- opinó el físico.
-No, en efecto, por ello he querido
que vieran el comunicado. Yo tampoco me siento a gusto
llevándoles a ustedes a esta misión, pero ya lo han
oído, es urgente interceptar cuanto antes ese objeto,
sea lo que sea, y sus opiniones pueden sernos de gran
ayuda. Además, si les llevásemos primero a la estación
perderíamos al menos cuarenta y ocho horas... un tiempo
que dadas las circunstancias podría ser vital.
-El general Murray le ha concedido
plena libertad de actuación... ¿no es sorprendente tal
delegación de poder?
-Debe comprender doctora que una actuación
rápida en un caso como éste es fundamental. Dada la
distancia a la que nos encontraremos de la Tierra, donde
se encuentra el General, una comunicación tardaría una
hora cuarenta y cinco minutos, y eso es del todo inaceptable
dada la premura de la situación. Las decisiones que
se deban tomar, se deben de hacer en el momento, de
ahí tal concesión de poder. Si la situación fuera diferente
tenga por seguro que no sucedería de esta manera.
-Debemos partir del hecho -dijo el
Dr. Wilder- que para esta ¿cómo la ha llamado?, ¿misión
prioritaria Roca Suicida?, parece ser que dispone, afortunadamente,
de un equipo que por azares del destino, se encontraba
en la nave más cercana del objeto desconocido, bien.
Pero nos encontramos en un transporte militar y aunque
vayamos a trabajar para ustedes, aún no sé mucho sobre
toda su infraestructura, por eso le quiero preguntar...
una vez que hayamos localizado ese objeto, ¿de qué medios
podemos disponer para estudiarlo, sea lo que sea? ¿Disponemos
sólo de la observación o podremos optar por algún otro
método?
-La Mercury pertenece a la clase Lince,
esto son naves ligeras de asalto. Son rápidas, pequeñas
e ideales para misiones de comando. Poseemos un pasaje
extensible para enlazar con casi cualquier objeto con
una seguridad del setenta por ciento, con ello podremos
situar hombres dentro de un artefacto si fuese necesario.
Aparte, en la propia Mercury, disponemos de un escáner
que permite analizar tanto el exterior como el interior
de cualquier nave... si ese artefacto desconocido no
fuese un vulgar meteoro, deberíamos poder saber de qué
se trata.
-Perfecto, parece como si todo el equipo
hubiera sido seleccionado con meticulosidad.
-Sr. Irvin, es posible que así haya
sido desde un principio, pero soy el Comandante de una
nave militar, no debo ni cuestionar las órdenes ni los
motivos que les incitan a darlas, sólo debo limitarme
a cumplirlas. Que está en lo cierto y hemos sido seleccionados
de antemano, eso querrá decir que me encuentro con el
grupo indicado para afrontar tal reto, así que no debo
preocuparme más de lo debido. Si no ha sido así, entonces
esperaremos a ver qué nos depara el futuro y ya entonces
me preocuparé si es necesario. ¿Alguna otra pregunta?
"Tardamos casi cuatro días
en llegar al punto de intercepción con el objeto. A
simple vista nos pareció un simple asteroide, pero no
era de extrañar la preocupación que sentían en la Tierra,
su longitud en su parte más larga... no he dicho que
tenía forma ovoidea ¿verdad? pues sí, esa forma tenía,
pero la textura de su superficie era bastante irregular,
yo diría que hasta amorfa, en fin, su longitud era superior
a los doscientos metros. El comandante Rollins ordenó
trazar un rumbo paralelo, a corta distancia, para así
observarlo y estudiarlo mejor..."
-¿Y bien? ¿Cuál es su opinión?
Ante la pregunta del comandante, Laura
Smollett observó detenidamente la imagen en el monitor.
Desde los escuetos ventanales de la cabina de pilotaje
de la Mercury podía ver gran parte del asteroide, pero
la imagen del monitor le ofrecía una superficie ampliada
con una resolución casi impactante, aun así aventuró
su hipótesis.
-A falta de un análisis detallado y
basándome sólo en una observación superficial, podría
atreverme a confirmar que se trata de silicio, esta
estructura cristalizada de aquí -señaló con su dedo
índice un punto de la pantalla- ¿la vé? se asemeja tanto
en el color, ese gris oscuro intenso y brillante, como
en morfología a la típica cristalización de este elemento.
Quizás se trate de algún derivado, aun así no puedo
ofrecer una veracidad fiable basándome sólo en la inspección
visual... podría tratarse de otro tipo de compuesto
de similar morfología...
-El silicio es un material relativamente
blando para el láser del pasaje extensible...
-¿¡Pero no ve que sólo se trata de
una roca!? Una simple y vulgar roca -Scott Irvin no
llevaba bien la improvisada misión, eso se reflejaba
en su actitud poco estable, insegura y desesperante
que adoptaba en algunos momentos-, ¿es que quiere mandar
un comando de asalto al interior de un jodido meteorito?
¡Por favor!
-El comandante Rollins va más allá
de lo que usted cree -defendió el sargento Wilkins-,
para usted es una simple roca, para él es una responsabilidad
a la que veo usted no está acostumbrado. Si damos por
hecho que es lo que parece ser y nos equivocamos, la
Tierra se puede ir despidiendo de ver un nuevo amanecer
en mucho tiempo, él ve la amenaza, y prevé todas las
posibilidades. Seguro que ha pasado por alto el aspecto
bastante simétrico de esa roca, quizás a usted le parezca
normal, ¡pero a él no!, hasta que el escáner no lo analice
y tengamos la seguridad cien por cien de que se trata
de un trozo de tierra ambulante, hasta ese momento,
el comandante se puede sentir todo lo paranoico que
quiera al respecto...
-Es suficiente sargento.
-Sí señor. Y disculpe lo de paranoico,
señor.
-No se preocupe, en esta situación
es normal que nos alteremos un poco, pero no debemos
perder más los nervios, y eso lo digo más por ustedes
-dijo refiriéndose a los civiles- que por ellos. Bien,
Dimitri ¿tienes el escáner preparado?
-Estoy marcando las coordenadas para
que lo analice en toda su extensión. En unos segundos
la imagen aparecerá en la pantalla.
Todos permanecían atentos a lo que
se iba a revelar en el monitor. De lo que en él se mostrase
dependía en gran parte el futuro de la misión. Cuando
la imagen empezó a salir, nadie se atrevió a romper
el silencio que se había creado. Sólo cuando la imagen
fue completa, se empezaron a oír los primeros comentarios.
-¡Dios mío!, que alguien me diga que
estoy soñando...
-No Dr. Irvin, me temo que no... -respondió
el médico.
-¿Qué es eso? -preguntó el sargento
tan asombrado como cualquier otro.
-Pues creo que va a ser precisamente
lo que parece... -dijo la teniente Galson-, una nave
camuflada...
-Tonterías, nosotros no tenemos esa
clase de naves... ¿verdad?
El comandante Rollins ignoró el comentario
del Dr. Irvin, sólo podía prestar atención a la maravillosa
estructura metálica que el escáner revelaba en el interior
de la roca.
-Dimitri, aísle el objeto de su envoltura
y muéstremelo desde distintos ángulos.
-Ya estaba en ello, un segundo.
-Es impresionante... ¿habrá vida en
el interior?, porque no parece de los nuestros ¿no?
-comentó ahora la atónita geóloga.
-Una cosa sí es clara -dijo el comandante-,
se trata de algo artificial, y no es nada que yo reconozca...
por lo que debemos entender que su origen es alienígena...
Dimitri, ¿crees que el espectrógrafo podrá atravesar
eso?
-Quizás sí podamos tener alguna lectura
en infrarrojos, térmica posiblemente, a ver... un momento...
ya está.
-Frío como la roca que lo contiene
-comentó el Dr. Irvin-, no parece que haya mucho movimiento
en su interior...
-Según nuestros datos, ninguno -contestó
el teniente Rudakov.
-¿Y eso a que nos lleva, comandante?
Robert Rollins miró con cierto recelo
a la geóloga. La pregunta era clara ¿qué vamos a hacer
ahora?, y sólo él podía contestarla.
"... Tras intentar una imposible
comunicación con la nave y carecer de respuesta, el
comandante tomó su decisión... cómo no... esa era una
nave de asalto, así que esa fue su magnífica idea, infeliz...
entonces no me pareció la decisión adecuada y ahora
sé que tenía razón, pero debo reconocer que sentía cierta
curiosidad, me dejé llevar por la situación e intenté
colaborar de la manera mejor posible, quizás por ello
me lo tenga merecido. Bueno... buscaron el lugar idóneo
para perforar con el láser del pasaje extensible y,
una vez éste quedó bien fijado, el sargento Wilkins,
el cabo... creo que se llamaba Russell pero ahora no
recuerdo su apellido, y tres de los soldados procedieron
a ¿cómo la llamaron?, incursión de reconocimiento. La
soldado McAuliffe se quedó en la Mercury con nosotros..."
-Comandante, hemos entrado...
-Bien sargento, recuerde que el análisis
espectrográfico ha revelado una atmósfera prioritaria
de hidrógeno y helio, pero también un alto porcentaje
de metano... ya saben que bajo ningún pretexto deben
quitarse los trajes, eso les mataría de forma inmediata,
además, tal combinación es muy volátil... tengan cuidado.
Según el escáner parece que hay tres niveles... deberían
encontrarse en el intermedio de ellos, ¿puede confirmarlo?
-Sinceramente... no, señor. Esto está
muy oscuro. Existe una gravedad artificial bastante
intensa lo que nos dificulta bastante nuestro desplazamiento...
-Deje al soldado Harden en el acceso
al pasaje, no quiero sorpresas inesperadas, el resto
reconoced el terreno pero no se alejen mucho unos de
otros ¿me ha entendido?
-Afirmativo, tú -dijo al soldado John
Harden- monta guardia en el pasaje... vosotros, venid
conmigo.
Lo que descubrían según avanzaban no
les provocaban ninguna relajación, todo lo contrario.
Se deducía claramente que los habitantes de aquella
nave, si es que alguna vez los hubo, eran ostensiblemente
más altos. Todas las luces, si las había, estaban apagadas
y gracias a los focos de los trajes pudieron observar
que grandes superficies de las paredes se encontraban
cubiertas de lo que parecía la misma materia que cubría
el exterior.
-Comandante, en este nivel parece todo
muerto, no hay ningún signo de movimiento... aun así
hemos llegado hasta donde hemos podido, no podemos avanzar
más, ni hemos encontrado cómo acceder a los otros niveles...
no parece que se pueda desde aquí.
-¿Seguro sargento? No quiero arriesgar
la vida de civiles... si no tiene la total seguridad...
-Comandante, esta nave es desconocida
por completo para nosotros, pero tenga la certeza que
en esta sección está todo controlado.
"... Todo controlado, eso fue
lo que el sargento Wilkins aseguró, no se le podía culpar.
Todos vimos en la cabina del Mercury las imágenes que
recibíamos de sus cascos... aún con algo de temor, todos
quisimos creerlo. No veíamos ninguna señal que pudiera
indicar lo contrario... eso, junto a nuestra curiosidad,
nos llevó a seguir los pasos del comandante por el pasaje
de abordaje. Sólo la teniente Galson y el teniente Rudakov
se quedaron en la Mercury..."
-Efectivamente es pesada esta gravedad...
me estoy empezando a marear...
-Sujétate Laura -le indicó el Dr. Wilder-,
es normal que te pase, seguro que también notas que
se te hinchan las piernas y que tu ritmo cardíaco se
acelera, esos son los síntomas más habituales, pero
no te preocupes, lo peor es el mareo y enseguida notarás
una ligera mejoría...
-No parece que haya mucho que se pueda
analizar por aquí...
-Quizás usted, Scott, no aprecie la
oportunidad que se le ha brindado por encontrarse en
el interior de una nave que seguramente pertenezca a
seres de otro mundo, pero creo que tratándose de un
físico su interés debería ser mayor.
-Y lo es Dr. Wilder, lo que ocurre
es que tenemos demasiadas limitaciones. Entre el traje,
la oscuridad, la falta de actividad... lo único que
se puede observar aquí mejor que desde la nave son las
cubiertas de silicio que lo cubren casi todo, y eso
es terreno de la Dra. Smollett, que para eso es geóloga...
yo, aquí hago bastante poco.
-No hace falta que lo jure -susurró
el cabo Hughes. Todos se encontraban intercomunicados
y podían oírse perfectamente.
-¿James?... ¿James?, contesta quieres.
-¿Qué ocurre soldado?
-Verá Sargento, se trata de James,
le vi alejarse en aquella dirección, y ahora no responde...
-Soldado Talese, le habla el sargento,
conteste... James Talese ¿me oye?, ¿por qué no contesta?...
soldado James Talese es una orden conteste...
"... Y fue entonces cuando
las primeras desapariciones se produjeron... Dios, debimos
marcharnos en cuanto sospechamos que algo no iba bien;
pero no, nunca se hace, somos así de estúpidos, creemos
que nunca nos pasará algo a nosotros... y a veces no
sabemos lo equivocados que llegamos a estar..."
El sargento se quedó con el grupo de
científicos civiles. No le gustaba la idea, hubiese
preferido buscar a su hombre perdido pero había sido
una orden directa del comandante, la seguridad de ese
grupo dependía directamente de él, así que cumpliría
sus órdenes. El comandante, el cabo, el soldado Mulligan
y la soldado McAuliffe eran suficientes para localizar
al soldado Talese, o por lo menos eso quería pensar.
-Definitivamente se trata de silicio,
debe de tratarse de alguna variedad de siliciuro, pero
es extraño, hay algo más que no puedo diferenciar, no
sin el equipo adecuado...
-Eso no nos dice mucho, verdad... ¿cómo
ha llegado toda esta materia a cubrir tanto el exterior
como el interior de la nave?
-Ha podido tratarse de una reacción
química, es posible que esta nave haya estado en contacto
con algún agente desconocido por nosotros, o puede que
quizás sea tan sencillo como que, desde un principio,
estuviera diseñada para tal propósito, quién sabe...
-¡Esperad! -dijo Scott Irvin- he oído
ruidos detrás de esta pared... ha sido un chasquido
claro...
-A ver, déjeme escuchar -dijo el sargento
acercándose a la posición del físico- ... yo no oigo
nada... ¿comandante?... ¿comandante?... ¡mierda!...
¡comandante! ¿Me oye?
-Puede que la peculiar capa de piedra
que lo cubre todo afecte a las comunicaciones -comentó
el médico al ver el nerviosismo que se estaba iniciando
en el sargento.
-Sí, debe de ser eso...
-¡Otra vez!, he vuelto a oírlo, debe
de haber algo ahí detrás.
-Quizás esto no sea una pared, sino
una puerta...
-Bien Dr. Wilder, ahora es una puerta,
una puerta llena de roca... ¿va a decirme cómo abrirla
también?
-No ironice Scott, por lo menos intenta
ayudar, algo que dista mucho de lo que estás haciendo
tú.
-Ya salió la señorita en defensa del
buen doctor...
-Bien -cortó el Sargento-, ya vale.
Cooperemos todos ¿de acuerdo? Esta pared es efectivamente
diferente, carece de relieves y parece que es ligeramente
más oscura que las otras... puede que el Dr. Wilder
tenga algo de razón...
-Pues yo he oído un ruido ahí detrás...
hay alguien ahí, estoy seguro.
-Si de verdad hay alguien o algo, y
si esto es efectivamente una puerta ¿no deberíamos intentar
abrirla?
-Laura tiene razón, debemos abrirla.
Debe de haber algo que la active, mirad por la derecha,
nosotros lo haremos por la izquierda, ayúdeme sargento...
Encontraron algo parecido a un panel
pero de simbología desconocida; tantearon en él de manera
aleatoria sin ser conscientes de lo que ello podía provocar,
sólo actuaban impulsados por su afán de poder abrir
la supuesta puerta... y al final lo consiguieron.
Shirley McAuliffe le había tomado la
delantera al soldado Mulligan. Se sentía segura, la
zona había sido estudiada con antelación y sabía que
se encontraba vacía, aun así mantendría la cautela.
De cerca, su apoyo, no paraba de llamar al soldado desaparecido.
-¡James! ¿Dónde diablos te has metido?
Joder tío, no tiene gracia...
-Es extraño, esta zona no es demasiado
extensa... ¿dónde se habrá metido?
-Eso quisiera saber yo... ¡James! -dijo
gritando.
-Por más que grites él te oirá en el
mismo volumen por su comunicador... y así me pones nerviosa.
-¿Algu... señal... del... lese...?
-se oyó por los comunicadores de sus cascos.
-¿Comandante?, no le recibo bien...
¿me escucha usted, señor?... ¿comandante?
-Debe haber algo aquí dentro que dificulta
las comunicaciones... esto no me gusta.
-A mí tampoco -la soldado McAuliffe
continuó unos pasos hasta que su luz se topó con una
pared, se giró y un sudor frío recorrió su tenso espinazo-...
¿Steve? ¿Dónde estás? Oye no bromees ¿vale?... ¿Steve?...
comandante ¿me recibe?... Steve... ¿sargento Wilkins?
Aunque le temblaban las piernas su
paso era firme, lento pero seguro. Sabía que algo pasaba
y lo mejor era reencontrarse con el resto de su equipo.
Al retroceder sobre sus pasos su casco iluminó algo,
algo que se movía, algo que parecía...
-Steve... ¡maldito cabrón vaya susto
me has dado!... ¿Steve?
Sólo pudo ver una escafandra oscura
que le ocultaba lo que escondía detrás antes que sintiera
el aguijón en su abdomen. Después, la metástasis llegó
rápidamente hasta su cerebro y todo se volvió oscuro
también para ella.
Tras la puerta apareció una cámara
de grandes dimensiones en la que un desconocido pero
complejo sistema mantenía dos hileras de lo que parecían
contenedores de compuestos químicos. Una tenue luz verdosa
iluminaba débilmente cada uno de ellos.
-Y bien doctores... ¿pueden decirme
qué demonios es esto?
-Seguramente lo que parece sargento,
contenedores de algo, ¿de qué? bueno, eso es aún lo
que debemos adivinar.
-Hay unos veinte, y cuatro de ellos
están vacíos.
-Sí Laura, pero fíjate en su interior...
ese líquido aún gotea ¡estos contenedores se han vaciado
hace bien poco!
-El ruido que oí yo...
-Sí Dr. Irvin -dijo el sargento- ¿pero
por qué se han vaciado precisamente ahora?
Como si de alguna forma quisiera provocar
una respuesta, uno de los contenedores se vació por
completo ante sus atónitos ojos. El desconcierto aumentó
cuando un segundo contenedor repitió la operación.
El comandante Rollins se sentía perdido,
tanto él como el cabo Hughes descendieron a otro nivel
de la extraña nave en una plataforma que inesperadamente
se había puesto en funcionamiento. En ese nuevo nivel,
las paredes se encontraban totalmente cubiertas de roca.
Sólo un resplandor verdoso al final de un largo pasillo
les indicaba un camino a seguir entre tanta oscuridad.
-Comandante... ¿no nota algo raro?
-Sí cabo, me siento observado... tengo
la impresión de que nos están acechando desde algún
punto de esta terrible oscuridad...
-Yo siento algo parecido... ¡joder
algo me ha tocado! -gritó el cabo- ¡Mierda! ¿¡Qué demonios!?
-¿¡Qué le ocurre!?
- ¡Ahh! - gritó- ¡ayúdeme! ¡socorro!
El comandante ya se había girado pero
sólo alcanzó a ver cómo la pared de su alrededor se
extendía por el cuerpo de aquel hombre que entre gritos
y alaridos pugnaba por sus últimos segundos de vida.
Corrió, no sabía con certeza hacia dónde pero la luz
verde era lo único a lo que se podía agarrar. Cuando
llegó se quedó pálido. La mayoría de los veinte tanques
se encontraban vacíos, el resto lo ocupaban seres antropomórficos
pero indefinidos, deformes, en un claro proceso de desarrollo.
Un líquido viscoso llenó otro de los tanques y la luz
que provocó iluminó a alguien que no había visto antes
y que reconoció enseguida.
"Uno a uno debieron de ir cayendo
e ignorantes de ese detalle nos seguíamos preguntando
qué contenían aquellos contenedores y qué provocaba
que se vaciaran... estúpidos..."
El vaciado de otro de los contenedores
no podía significar nada bueno, eso no hacía falta explicárselo
a ninguno de ellos, pero aun así no conseguían entender
el porqué de tal acción.
-Parece como si recibieran la información
a través de los conductos existentes en su parte superior,
se iluminan justo antes de vaciarse...
-Así parece sargento, pero eso no nos
lleva a ninguna parte.
-Cierto Scott, pero tú, como físico,
debes de comprender que formulando hipótesis se puede
acabar por entender los procesos de desarrollo de un
fenómeno desconocido.
-Yo lo que sé -dijo la Dra. Smollett-
es que voy a tomar unas muestras del sustrato que cubre
toda esta maldita nave.
-De acuerdo Laura, pero no te alejes
¿vale?
-Tranquilo Dr. Wilder, seguro que la
doctora sabe cuidarse.
-¡Silencio!... escucho algo de fondo...
parece el comandante Rollins ¿lo oyen?... ¿comandante?
¿Comandante es usted?... ¿qué dice?... ¿cómo?... ¡joder!
Comandante... no le recibo bien... ¿inmediatamente?
¡Mierda!... ¡comandante! -gritó el sargento, pero ya
no obtuvo respuesta-... ¿lo han oído?
-Pero... ¿es eso posible? -preguntó
el físico mirando a los contenedores justo en el momento
en que otro se vaciaba.
-Mierda -dijo de nuevo el sargento-
ya lo han oído. Llevo sólo tres cargas, pero dado lo
que se respira aquí debe ser suficiente para hacer saltar
todo por los aires. Dr. Irvin, usted pondrá ésta aquí,
entre los contenedores. Usted Dr. Wilder venga conmigo,
las colocaremos a lo largo de la otra sección.
-¡Hay que avisar a Laura! ¡Iba a coger
muestras...!
-A la que vamos lo haremos, ahora no
hay tiempo que perder.
El Dr. Irvin colocó la carga explosiva
justo entre los contenedores como le habían indicado.
Se había enterado que tenían que hacer estallar la nave
pero no había comprendido muy bien la razón. El ruido
que se produjo al vaciarse otro contenedor le hizo dar
un salto, después del susto se tranquilizó un poco al
ver un rostro familiar, allí estaba ahora el soldado
Steve Mulligan, seguro que él le podría explicar qué
ocurría.
No es que fueran muy deprisa, la excesiva
gravedad artificial y lo pesado de los trajes se lo
impedían, pero el temor les hizo apremiarse en la medida
de lo posible, intentando evitar en todo momento el
sustrato de silicio que lo cubría todo.
-¿Ha colocado la carga? -preguntó el
sargento a través del comunicador.
-Sí, lo he hecho... ¿ha visto a Laura?
-Negativo, pero creo que le ha ocurrido
lo mismo que a los demás...
-¡No podemos hacer estallar esto sin
buscarla!
-No hay tiempo, ya lo oyó, el comandante
dijo que de forma inmediata...
-¡Tengo que buscarla! Aún puede estar
viva.
-Doctor, yo me estoy dirigiendo ya
al pasaje de asalto, haga usted lo mismo... no hay ninguna
otra opción, créame...
-¿¡Pero...!? ¡Malditos sean todos!
-¡Hágalo ahora!, o le aseguro que haré
estallar esta maldita nave con usted dentro...
El Dr. Wilder ya se encontraba casi
en el pasaje, allí habían instalado un par de luces
cuando se creía segura la nave y esa luminosidad le
ayudó a distinguir al sargento, sus extremidades inferiores
parecían unas rocas ya que se encontraban cubiertas
del sustrato de silicio. En su mano derecha portaba
el detonador, el seguro quitado y el pulgar del guante
sobre el pulsador. Horrorizado supo que no llegaría
a tiempo al pasaje, que moriría allí, si no de la explosión,
acabaría como el resto... todo estaba ya perdido, sólo
esperaba que fuera rápido.
El anclaje del pasaje saltó en infinidad
de trozos y el cambio de presión provocó que por el
agujero que éste dejó empezase a escaparse la atmósfera
irrespirable que contenía la nave alienígena. Una fuerza
empujó al doctor, éste intentó agarrarse pero le fue
imposible, la atracción era muy fuerte y al final fue
despedido fuera de la nave al negro y frío espacio exterior.
Vio cómo la Mercury se alejaba poco antes de recibir
una sacudida bastante poderosa y luminosa... el sargento
Wilkins había concluido su misión.
"..Parece de locos ¿verdad?...
una forma de... vida... basada en el silicio... quién
nos lo iba a ... decir. Debían de metabolizar el metano...
al combinarse con el hidrógeno... de la atmósfera...
la Tierra sería un paraíso para... ellos. Además...
está la cuestión de poder... crear otro ser humano de
aquella... forma tan rápida y eficaz... ¿es posible?
sí... ¿cómo?... soy médico y no consigo entender el...
proceso... pero... así ocurrió... y podrán repetirlo...
si llegan... allí. Sólo... vaya, se me... esta acabando
el... aire... sólo espero que mi... mensaje llegue antes
de que...sea... tarde. Ahora... moriré... mori... ré...
mo... ri..."
Julio de 2001
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