| Echó un último vistazo
por toda la sala de estar revisando hasta el más mínimo
detalle y ya, por fin, consideró que se encontraba en
perfectas condiciones. La luz ambiental, suave y armoniosa,
era la adecuada; ni demasiado tenue ni en absoluto brillante,
ideal para que ella no se sintiera incómoda. Había regulado
la temperatura a veintiún grados sabiendo que sería
la apropiada, la conocía bien por lo que sus gustos
no eran un enigma para él. Deseaba que todo se encontrase
en perfecto estado para ella, en perfecto estado para
ese momento tan esperado durante tanto tiempo, en perfecto
estado para el ansiado reencuentro entre él y su amada.
Se acomodó en uno de los confortables
sofás que amueblaban la estancia y miró de reojo a su
asistente; se trataba de un modelo PTH de la CyberHuman,
las siglas correspondían a Polivalent Type Humanoid,
un modelo multifuncional ideal para tales labores que
ahora le observaba fijamente. No era habitual que se
sintiera nervioso, pero reconocía que se encontraba
altamente excitado y su torpeza había hecho acto de
presencia desde hacía ya rato.
-Bueno... –dijo titubeando- ¿qué?
-Señor, no alcanzo a entender el significado
de su pregunta, ¿podría ser más específico por favor?
-Claro, perdóname. Quiero decir que
si a tu entendimiento lo ves todo como debería estar.
-Entiendo que tal y como está da un
resultado altamente agradable, ahora bien, desconozco
si es lo apropiadamente correcto dada la situación,
Señor.
-Ya, comprendo... ¿Sabes que esta falta
de determinación y seguridad es prácticamente nueva
para mí?
-Lo sé, Señor.
-Por eso mismo me es importante tu
opinión, lo agradezco.
-Es muy considerado Señor... ¿Me permite
una sugerencia?
-Por favor...
-Es posible que la Srta. Harlin se
encuentre algo confusa, puede que no asimile de la forma
esperada los cambios que ha sufrido desde el accidente,
no debemos olvidar que éstos son de bastante consideración.
Por ello le sugiero que no se precipite, sea paciente,
dado su nuevo estado es más que probable que su reacción
no sea la esperada por usted.
Miró de nuevo a su asistente, la breve
conversación le había distraído un poco, por ello se
permitió esbozar una incipiente sonrisa, poco apreciable,
pero que le devolvía a su rostro un ápice de tranquilidad.
-No debes preocuparte, me han asegurado
que eso no pasará. Será tal y como lo he soñado, tal
y como lo he esperado desde aquel fatídico día, será...
perfecto.
-Veo que su convicción es absoluta
y sería estupendo para usted que todo ocurriera como
lo desea. Siento no compartir su opinión, pero celebraría
el hecho de que estuviera en lo cierto.
-Créeme, lo estoy, de eso no me cabe
la menor duda.
Un suave zumbido les interrumpió. Tal
y como reconoció se trataba del avisador de la puerta
indicando que era la hora que tanto había ansiado. Se
levantó y esperó unos segundos, inmóvil, como si un
abanico de dudosas posibilidades se hubiera apoderado
de él; un estado de semiconsciencia del que se vio arrancado
cuando un segundo zumbido sonó en el salón.
-Señor, ¿desea que sea yo quien reciba
a la Srta. Harlin?
-No, lo haré yo.
Se dirigió hacia la entrada y agarró
de forma firme, a la vez que suave, el pomo de la puerta;
inspiró profundamente... y la abrió. Un chico joven
con gorra y tez morena apareció en el marco de su puerta,
en su cazadora marrón se apreciaba el emblema de la
CiberHuman Tecnologies.
-¿El Sr. Harlin? ¿Robert Harlin?
-Sí, soy yo.
-Buenos días, -sonrió el repartidor
luciendo una inmaculada dentición- le traemos su pedido,
un revolucionario clase L, una ciber humanoide de género
F. ¿Es correcto verdad?
—Perfecto.
-Bien, pues si me dice dónde quiere
la vaina...
-Claro, directamente en el salón, ya
le he despejado el camino.
-Ah, estupendo. Denos un par de minutitos
para descargarla y enseguida se la dejamos donde usted
quiere... No nos cierre la puerta por favor.
-Descuide.
Observó impaciente cómo el repartidor
y un compañero suyo realizaban las precisas maniobras
para descargar desde el camión la vaina que, con cuidado,
depositaron sobre un deslizador totalmente robotizado;
éste carecía de dispositivos externos de control ya
que en su programación tenía perfectamente definido
el cometido que debía de llevar a cabo. Con calculada
pero desesperante lentitud, la llevó al mismo centro
del salón y allí fue depositada verticalmente gracias
a un eje móvil que incorporaba el propio deslizador.
De forma ovalada, medía más de dos
metros de altura y contaba en su ecuador con casi metro
y medio de diámetro. Sus herméticos cierres no impedían
la visión de las juntas de los distintos paneles que
la componían. Los datos reflejados en una pequeña pantalla
informaban del óptimo estado de la mercancía almacenada
en su interior.
-Bueno -dijo el repartidor- aquí la
tienen... Si conocen cómo es el proceso de crisalización,
estupendo, si no este sensor táctil de aquí
-señaló con un gesto un pequeño sensor junto a la pantalla-
les proporcionará toda la información para dicho proceso
paso a paso, de forma sencilla y rápida.
-La verdad es que lo conozco, por ello
no debe preocuparse, gracias.
-Aunque no es complicado, siempre es
mejor tener algo de idea, ya sabe, estos productos no
son precisamente asequibles y una mala manipulación...
¿Comprende?
-Comprendo, pero ya le digo que por
ese asunto no debe preocuparse.
-Como puede apreciar en el indicador
la mercancía se encuentra en perfecto estado... Supongo
que dispone de todo lo necesario ¿verdad Sr. Harlin?
-No lo dude, llevo mucho tiempo esperando
este momento, lo tengo todo más que preparado y no creo
que ahora pudiera olvidarme de algo.
-Pues entonces no le molestamos más,
si está conforme con la entrega no tiene más que digitalizar
aquí... aquí... y aquí, si es tan amable.
Tras cumplimentar el trámite el repartidor
volvió a su camión para continuar con su labor. Robert
se quedó al fin solo ante aquella maravillosa y esperada
vaina, bueno, del todo solo no. A pocos metros de él
se encontraba su fiel e inseparable asistente.
-Veo que lleva ya un rato observándola,
quizás prefiere el Señor que sea yo quien proceda a
su apertura...
-No, en absoluto. Estoy disfrutando...,
saboreando este momento.
-Sin duda de alguna morbosa forma que
no consigo entender, ¿no sería más apropiado abrirla
cuanto antes? Ya se encuentra aquí, ya no hay nada que
retrase ese momento deseado.
-No espero que lo comprendas, éste
es un momento precioso, especial, único, es como si
Susan volviese a nacer; una recién nacida adulta, con
sentimientos, con deseos..., y lo primero que verán
sus curiosos ojitos... será a mí, en ese instante me
daré cuenta de que todo lo que he soñado, todo lo que
he anhelado durante este tiempo, se ha hecho realidad,
aquí, en este lugar... o si por lo contrario, he cometido
el error de crearme una falsa esperanza sobre lo que
más ansiaba mi corazón.
-Definitivamente somos distintos, permítame
que se lo diga, Señor.
-Eso nos hace únicos, y especiales
para algunos.
Se acercó a un cajón y abriéndolo apareció
una pequeña cajita plateada, la cogió con delicadeza
y se situó de nuevo frente a la vaina.
-Ha llegado el momento..., me noto
algo... amedrentado..., es extraño –con suavidad la
abrió y observó dos pequeños cilindros transparentes
que descansaban en su interior; uno del tono del atardecer,
el otro celeste como el cielo en un día despejado- vamos
allá...
Rozó un sensor y la palabra “CODE:”
apareció en la pantalla. Robert conocía perfectamente
la clave para la activación de la vaina, la había estado
repasando constantemente los últimos días desde que
la CiberHuman Tecnologies le comunicó que su solicitud
de pedido había sido aceptada y que ya habían iniciado
los preparativos pertinentes para atenderla lo más brevemente
posible; en ese momento le facilitaron su Key-Code de
activación, imprescindible para el correcto inicio y
funcionamiento durante el proceso de crisalización.
-Ya está... Key-Code correcto, bien...
Ahora insertar morfología externa..., el cilindro anaranjado...
Lo situó en el orificio indicado y
vio cómo éste era autotransportado a una pequeña cavidad
del interior donde un viscoso líquido ámbar lo cubrió
en su totalidad. Conocía bien el proceso, sabía que
a través de esa sustancia la vaina podría acceder a
la información contenida en el cilindro, en concreto
al aspecto físico de Susan. Pensó en la fortuna que
había tenido al haberse ella presentado a un proceso
de compatibilización antes de aquel trágico accidente,
pues éste consistía en la creación de un duplicado exacto,
pero virtual, de una persona y cotejar tales datos con
el amplio campo de parámetros para los que estaban programados
los ciber humanoides neutros. Sólo si el resultado era
un factor de compatibilidad del cien por cien se daba
luz verde al programa.
Parecía que el tiempo en aquel salón
se había detenido con la única excepción de un eterno
y desesperante “PROCESO EN CURSO” parpadeando de forma
intermitente en la pequeña pantalla.
“PROCESO FINALIZADO”
En el rostro de Robert se podía percibir
una esperanzadora mueca de confianza, la mitad del proceso
ya se había llevado a cabo y hasta ese momento todo
estaba saliendo de forma satisfactoria.
“INSERTAR PARÁMETROS DE SUBCONCIENCIA
INTERIOR”
La esencia de Susan, su alma. Le habían
asegurado que una fracción de ella se encontraba en
el interior de ese cilindro; la forma en que pensaba,
su manera de sentir, su pasión al amar. Aquel pequeño
trocito de cristal se convertía así en lo más importante
del proceso, esa diminuta cantidad de ella daría sentido
al estupendo ser que se encontraba en el interior de
aquella vaina.
“PARÁMETROS DE SUBCONCIENCIA COMPATIBLES.
INICIACIÓN DE PROCESO”
Esta parte era la que se desarrollaba
con mayor rapidez pues sólo consistía en redefinir algunos
circuitos cerebrales para que las funciones resultantes
se asemejasen al comportamiento intrínseco y extrínseco
de la propia Susan.
Ciertamente el proceso en esta etapa
era más rápido, pero se había convertido en el más delicado.
“ERROR”
Al ver el mensaje se sobrecogió, era
algo que no esperaba que ocurriera y le dejó perplejo
durante unos segundos mientras se preguntaba qé era
lo que estaba sucediendo, ¿cómo era posible que algo
fuera mal? ¿Y Susan? Dios Santo, ¿qué pasaría ahora
con ella?
“ERROR SUBSANADO. PARÁMETROS ESTABILIZADOS.
PROCESO EN CURSO”
Respiró. No comprendía lo que podía
haber pasado y mientras divagaba mentalmente en busca
de una explicación su mirada se posó sobre su asistente
que seguía todo el proceso desde una cómoda distancia.
-No debe preocuparse Señor. Quizás
un pequeño error en la transcripción de parámetros fuera
la causa de tal mensaje. En cuanto el procesador ha
realizado una nueva lectura ha quedado corregido y de
seguro no afectará al resto del proceso. No se alarme,
la Srta. Susan no se verá afectada.
-Claro... Eso espero... -sabía que
sus propias palabras no sonaban nada convincentes. Conocía
bien el proceso de crisalización y lo que su PTH
le había indicado era perfectamente factible, pero ello
no impedía que el terrible sentimiento de que algo podía
salir mal le invadiese su corazón y no fuera nada fácil
arrancarlo de allí-... Espero que estés en lo cierto...
“ERROR”
“ERROR GRAVE”
“ERROR GRAVE. ES ACONSEJABLE LA DESCONEXIÓN
PREMATURA”
“ERROR GRAVE. ES NECESARIA LA DESCONEXIÓN
PREMATURA”
“ERROR GRAVE...
-¡No! ¡no! ¡no! ¡¿pero qué ocurre?!...
No Susan, tú no, no puedo perderte de nuevo, no lo soportaría...
¡Susan! ¡Susaaan! Su...
“DESCONEXIÓN AUTOMÁTICA PREMATURA EN
PROCESO”
“DESCONEXIÓN TOTAL INMINENTE”
La pantalla de la vaina se apagó.
Tardó varios minutos en reaccionar
y al final se quedó sentado frente a lo que había sido
un capullo generador de vida, ahora convertido en un
simple ataúd lleno de rotas esperanzas. Mirándolo, simplemente
imaginaba todos esos momentos que había perdido, todos
esos instantes que ya no viviría junto a su amada y
que una macabra jugada del destino se había encargado
de que jamás pudieran ya suceder. Era consciente del
único uso de los cilindros y, si no había funcionado,
significaba que todo se había perdido de nuevo en ese
intento..., todo... Perder dos veces al ser que completa
tu vida es demasiado para cualquier persona, para cualquier
hombre.
Pero él no era un hombre...
-Necesito tu generador de energía...
-Supongo que está bromeando ¿verdad
Señor?
-No, no con la vida de Susan en juego.
Si puenteo nuestras fuentes energéticas tendremos la
suficiente potencia para realizar un By Pass en el sistema
de desconexión de la vaina. Con energía, podré conectarme
a su microprocesador, averiguar que salió mal e intentar
subsanar dicho problema.
-Pero Señor..., ¿por qué no devolverla
a la CiberHuman y que traigan otra? ¿Por qué, con todo
mi respeto, tiene la intención de sacrificarme?
-Sabes tan bien como yo que una vez
impregnados los cilindros ya no hay posibilidad de retorno,
o funciona... o se pierden para siempre. Si devolvemos
la vaina, enterramos a Susan... ¿Por qué arriesgar nuestras
vidas? Acaso no lo ves... Sólo por amor.
Robert se levantó y con cuidado, pero
sin ninguna consideración, arrancó con sus propias manos
el panel frontal en que se encontraba la pantalla. Analizó
de forma precisa el interior y rápidamente localizó
los cables adecuados entre el amasijo multicolor que
controlaba todo el sistema. Sus dedos, desprovistos
de la metacarne que había sido rasgada al arrancar el
panel, tantearon su propio pecho hasta localizar el
punto exacto de su fuente de energía.
-Ahora viene lo más duro...
Toda la operación no duró más de una
hora. Su fiel asistente yacía inmóvil junto a
él, unido a éste y a la vaina por los vitales conductos
energéticos; no era lo único que les unía, una treintena
de cablecillos y enlaces de fibra óptica partían de
la cabeza, pecho y brazos de Robert y acababan fusionados
a los cables del sistema de la vaina, dotándolo todo
de un dantesco aspecto. Tras verse obligado a arrancarse
la metacarne de su pecho, hizo lo propio con la de la
parte posterior de su cabeza y la anterior de ambos
antebrazos; un líquido oleaginoso de color granate oscuro
lo bañaba todo ya que varios microconductos de lubricación
habían sido seccionados. Pero para completar la terrible
escena, tras sus terribles inmolaciones se podía llegar
a apreciar algunas secciones de su endoesqueleto, tan
resistente como el acero, tan real como el de un humano.
Estaba decidido a ello. Todo aquel
riesgo merecía la pena por revivir a Susan, su sensación
inevitable de dolor físico, su lenta y dramática agonía
al ir decreciendo su aporte energético y el total desconcierto
e inseguridad ante una satisfactoria resolución de lo
que estaba llevando a cabo, no impedirían que él siguiera
intentándolo ya que, si la perdiese de nuevo, sería
como morir igualmente.
No tardó en darse cuenta de que algo
iba mal, aunque esta vez el afectado era concretamente
él. La escasez de energía le obligaba a la autodesconexión
forzosa de algunos sistemas auxiliares. Un convulsionado
ritmo de micro-relés activándose y desactivándose podía
oírse en su interior; un fatídico y frenético baile
que de forma rápida iba menguando su capacidad y que
pronto le llevaría a una desconexión total de sus propias
funciones. El control ejercido sobre su tono muscular
cedió, al igual que el de sus facciones, dada la imposibilidad
de un control estructural por la falta de energía. Su
rostro adquirió una horrenda hinchazón que cedió ante
la fuerza de gravedad al igual que el resto de su cuerpo,
que tampoco se vio libre de tales efectos, amorfoseándose
de tal forma que prácticamente llegó a perder todo parecido
al de una musculatura humana.
-Por favor..., sólo pido un poco más...,
sólo un último esfuerzo...
El imparable ritmo que marcaban los
micro-relés lo condujo hasta el final, hasta el momento
en que la maquinaria interior de Robert dejó de funcionar
paralizando de manera inexorable su vencido cuerpo;
ya nada podía hacer salvo observar cómo había fracasado
en su intento por salvar a Susan. Había violado el interior
de su PTH y sacrificado su propia existencia sólo por
intentarlo, aun así había merecido el esfuerzo ya que
sin ella no valía la pena vivir.
“REALIZACIÓN DEL PROCESO COMPLETADO”
“ÉXITO EN EL 98% DEL PROGRAMA”
“¿DESEA REINICIAR ACTIVACIÓN DE PROCESO
O ADMITE EL 98% DE ÉXITO?”
“REINICIALIZAR PROCESO” “ADMITIDO
PROCESO AL 98%”
No lo podía creer, el proceso de crisalización
se había llevado a cabo con un porcentaje más que aceptable,
lo había conseguido ¡Susan volvería a la vida! Aunque
para ello todavía tenía que realizar un último esfuerzo.
Sabía que si pasados unos minutos no se aceptaba ninguna
opción el propio programa de la vaina optaría por la
decisión preseleccionada, que en este caso era reinicializar
el proceso, bien con los datos ya almacenados o con
otros aportados por un juego nuevo de cilindros; la
finalidad era alcanzar el cien por cien en dicho proceso.
Robert sabía que no aguantaría si tuviera que pasar
de nuevo por todo ello, y lo peor era que sin su ayuda
Susan... Aunque carecía de fuerzas y movilidad para
pulsar en la pantalla, hizo un último esfuerzo por intentar
localizar la opción a través de sus conexiones al sistema,
la falta de energía le hacía perder constantemente el
camino que le llevaba a la instrucción deseada. El tiempo
transcurría, pronto se autoseleccionaría la opción de
“REINICIALIZAR...”, no le quedaba más que alguna poca
corriente de fuga, pero tenía que conseguirlo, debía
hacerlo...
“ADMITIDO PROCESO AL 98%”
...Y la vaina eclosionó.
El cuerpo de Susan apareció desnudo
en su interior. Poseía el mismo aspecto físico que la
desaparecida tiempo atrás, su misma estatura, su larga
melena oscura y sus preciosos ojos verdes que resaltaban
en aquel hermoso rostro de niña pese a tener bien entrada
ya la treintena. Robert sabía que la estructuración
morfológica había sido un éxito desde el principio ya
que en esa parte del proceso no hubo ningún problema,
lo que realmente le preocupaba ahora era otra cuestión,
algo sutilmente más delicado.
Observó con mirada curiosa todo lo
que se encontraba en el salón y después, con lentos
movimientos, salió de la vaina. Se centró en el desecho
que tenía delante y le vio a él allí, de rodillas, descarnado
en su mayor parte, amorfo y deforme en otras, con decenas
de cables que le conectaban a la vaina y a su fiel PTH
que permanecía a su lado, tan inerte como él. Le miró
a sus ojos y descubrió una mirada cálida, llena de bondad
y alegría a la vez, una esperanza que le arrancó unas
lágrimas de sus ahora vivos ojos verdes. Se arrodilló
frente a Robert y su mano le acarició su cara con suma
delicadeza; su rostro era toda dulzura.
-Pero tonto ¿qué has hecho?
-... Su... Susan...
-No te preocupes mi amor, yo te ayudaré...
Deslizó la cámara suavemente unos grados
hacia la derecha. En la imagen del monitor podían observar
un dormitorio y en él a dos personas que charlaban animosamente;
uno se trataba de Robert que recostado en un sofá reclinable
sonreía y parecía feliz. La otra persona frente a él
era Susan, sentada sobre la cama, con las piernas cruzadas,
le seguía con otra sonrisa la conversación. En otro
lugar, dos hombres miraban fijamente lo que acontecía
en el monitor, uno con curiosidad, el otro con cierta
satisfacción.
-¿Así que desde hace tres meses viven
igual de felices?
-Son la pareja ideal por antonomasia,
se lo aseguro. La Dra. Harlin tenía unas ideas bastante
claras sobre lo que para ella significaba el amor. Creía
en el amor ideal, en ese amor verdadero que muchos son
incapaces de encontrar en toda su vida, pero ella lo
defendía por convicción y de corazón. Según Susan, lo
único que ponía freno a ese sentimiento era la vejez
y la muerte... No me malinterprete, los ancianos aman
igual o más que los jóvenes, pero al sufrir enfermedades,
al deteriorarse sus organismos, pierden la cabeza y
ese amor se distorsiona, no es lo mismo... a veces ni
siquiera llegan a reconocer a la persona que junto a
ellos las han amado toda su vida... Sí, eso la desarmaba,
el amor para siempre era algo que la obsesionaba.
-Comprendo.
-Ella, como científica, era muy buena,
buenísima... Hay que reconocerlo, era brillante...,
pero también algo rara. Dedicó toda su investigación
a solventar lo que ella entendía era un problema y que
en realidad no se trataba más que de una persistente
obsesión psíquica suya. El resultado fue el primer prototipo
totalmente operativo de ciber humanoide con capacidad
de amar, todo un reto que al principio en la CiberHuman
Tecnologies no acabábamos de aceptar ya que entendíamos
que la gente, siendo reacia de por sí a los robots humanoides
tradicionales, no aceptaría un modelo que les amase,
alegarían que sería antinatural o algo por el estilo,
y por ello pensábamos que se convertiría en una pérdida
de tiempo, dinero y recursos... Pero ella hizo hincapié
en que nos equivocábamos, nos aseguró que serían el
futuro, que dejarían atrás a los tradicionales modelos
trabajadores y hasta superaría en ventas a los modelos
estándar bélicos; que en el mundo había mucha gente
necesitada de verdadero amor y que ellos cubrirían esa
necesidad, que los modelos con capacidad de amar eran
el futuro...
-¿Eso pensaba ella?
-Bueno, así es como nos vendió el proyecto.
Pienso que el factor de beneficios de la CiberHuman
no le importaba en absoluto, ella continuaba su búsqueda
del amor verdadero, de ese sentimiento que durase toda
la vida independientemente de lo longeva que ésta fuera,
ella seguía buscando ese amor eterno.
-Y construyó al ROB-ert clase L.
-En efecto. Fue el último de una serie
de pruebas y el primer prototipo funcional que la doctora
creó. Como era de esperar lo hizo basándose en su concepto
de hombre ideal, tanto físico como emocionalmente...
Y lógicamente acabó enamorándose de él. Susan era una
de esas personas que necesitaban cubrir ese vacío y
suponemos que con Robert se sintió completa. Poco antes
del accidente ella se autorrealizó unas pruebas de compatibilización,
suponemos que motivadas por la naturaleza de sus investigaciones...
¿Casualidad? Queremos pensar que sí, aunque quién sabe
lo que pasaba por su cabeza en aquel momento. El caso
es que Robert había sido expresamente diseñado con una
función específica, y claro, no tardó en solicitarnos
una compañera a la que pudiera amar. Conocía las pruebas
realizadas por Susan y creemos que ya por entonces se
había enamorado pues insistía en que era la única en
su vida y que debía de ser ella.
-Ya veo, ya...
-La CiberHuman pensó que se les presentaba
de este modo una única oportunidad para estudiar y ampliar
el conocimiento sobre el comportamiento de estos modelos,
así que decidimos preparar una vaina y una ciber humanoide
receptora para la Dra. Harlin. El resto ya lo conoce.
-Es... fantástico. Pero si yo fuera
la doctora no me gustaría estar vigilada por cámaras
durante el resto de mi larga vida.
-Es probable, pero entienda que ella
ha conseguido lo que tanto ansiaba, el amor eterno junto
al hombre de su vida, Robert. Su metacarne ya se encuentra
totalmente adherida y sus sistemas en estado óptimo
¿qué más puede querer? ¿Qué más puede desear? Muy posiblemente
nos sobrevivan a todos, es lo que buscaba. Pero debe
de comprender que le quedó una deuda pendiente con nosotros,
y continuaremos las investigaciones estudiando sus comportamientos,
no lo dude. Así que, como ve, ella estaba en lo cierto,
ellos son el futuro en ciber humanoides, cuando el mundo
conozca la nueva facultad de estos modelos para entablar
relaciones sentimentales será una revolución total y
absoluta y, si al final decide invertir en la CiberHuman
Tecnologies, créame si le digo que se hará una persona
muy rica, ya lo creo.
-Ciertamente estoy muy impresionado
con todo esto... Necesitaría tiempo para asimilarlo.
-Perfecto, ya que conoce todos los
detalles podremos discutirlo durante el almuerzo...
Ya verá como toma la decisión apropiada, no se arrepentirá.
Enero de 2003
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