| ARCHIVO 472-A6-Z22
JEFF CORBIN, JOVEN FILÁNTROPO
Y AVENTURERO, HEREDERO DEL CONGLOMERADO CORBIN &
GALACTIC, CARGAS ESTELARES, EN MISIÓN DE EXPLORACIÓN.
-Agrega contacto… Primer
contacto.
JEFF CORBIN, JOVEN FILÁNTROPO
Y AVENTURERO, HEREDERO DEL CONGLOMERADO CORBIN &
GALACTIC, CARGAS ESTELARES, EN MISIÓN DE EXPLORACIÓN
Y PRIMER CONTACTO.
-Muy bien.
(carraspeo)
-Autoridades del Conglomerado,
familiares y amigos: No los aburriré reiterando
aspectos que ya figuran en archivos anteriores. Tengo
el agrado de informar que estoy a punto de teletransportarme
a la superficie de este planeta recién descubierto
y el contacto es inminente. Saben que rehuso la técnica
de la observación metódica y los largos
informes; ese no es el modo de actuar de los hombres
de acción. Y seguramente esta nueva raza sabrá
entenderlo así. Quiero establecer el encuentro
de modo informal y, para minimizar la posibilidad de
que el extraño se sienta incómodo o invadido
en su privacidad, no utilizaré más dispositivos
de registro que los que se hallan aquí, en órbita.
Para documentar el suceso, me mantendré comunicado
en todo momento con Wiston, la confiable IA de abordo,
quien me asistirá a través del osteófono
y monitorerá mis acciones, anexando al presente
informe todos sus registros acerca del contacto a partir
de que yo abandone esta plataforma. Es decir, a partir
de... ahora.
Jeff Corbin se materializa junto al
disco plateado, a unos veinticinco metros de donde se
encuentra el extraterrestre, y mira a su alrededor.
(La imagen muestra un prado en
las cercanías de un bosque. La nave del extraño,
un enorme disco plateado, refleja los cambiantes tonos
del cielo anaranjado).
El extraterrestre no parece inquietarse
ante la repentina aparición; su actitud se podría
calificar de cautelosa curiosidad.
Se confirma lo observado en el momento
del descubrimiento: ARCHIVO 472-A6-Z21:
«el extraño es alto y robusto y tiene el
cuerpo cubierto de pelo; el pelo es de un rojo intenso
en la cabeza y se va aclarando hacia los pies.»
Fin de la referencia.
El extraterrestre se mantiene a un
lado de la nave, como esperando el desarrollo de los
acontecimientos. Está erguido, no viste ningún
tipo de ropaje y no da la impresión de que lo
incomode el hecho de estar desnudo frente a un desconocido.
Sostiene una esfera azulada que pasa de una mano a la
otra; presumiblemente, algún dispositivo de comunicación.
Se ve tranquilo y listo para el contacto.
Jeff Corbin lo contempla exultante
-Muchas veces, a lo largo de los viajes que ha
hecho utilizando los servicios de esta nave, ha mencionado
cuánto lo emociona la perspectiva de pasar a
la historia como el primer humano en hacer contacto
con un ser de otro mundo. Desde que atravesamos el Pórtico
no habla de otra cosa.
Monitoreando sus signos vitales, le
recomiendo controlar su entusiasmo.
Responde con una risa ahogada; pide
instrucciones y cumplo en transmitirlas al osteófono.
Ansioso por acometerlas, Jeff Corbin
acorta la distancia que lo separa del extraterrestre
a unos veinte metros. Levanta una mano y con una gran
sonrisa en la cara dice:
-Yo te saludo en nombre de la
Humanidad.
El extraterrestre deja caer la esfera
y lo mira, no de buen modo.
Analizando el gesto, le aconsejo a
Jeff Corbin sentarse y no parecer amenazante -Tal
vez el sonido esté mal visto entre los miembros
de esta especie. O tal vez no utilicen un lenguaje hablado.
Pasan unos minutos contemplándose
el uno al otro.
Finalmente, el extraterrestre recoge
la esfera.
Entonces Jeff Corbin se incorpora
y, siguiendo nuevas instrucciones, sin emitir sonidos,
sólo con señas, describe su partida de
la Tierra, todo el viaje hasta llegar a ese planeta,
hasta ese encuentro, su felicidad por encontrarse allí
y sus buenas intenciones; termina llevándose
las manos al pecho y haciendo el ademán de ofrecerle
su corazón al extraño.
El extraterrestre responde acelerando
el paso de la esfera de una mano a la otra, y acercándose
unos cinco metros más.
Recomiendo seguir su ejemplo.
Jeff Corbin lo hace, y continúa
con su descripción gestual de la civilización
humana y los adelantos que llevaron a los terrestres
al espacio, a la exploración, al descubrimiento
del Pórtico y por fin a este encuentro. Y, con
una amplia sonrisa, se acerca otros cinco metros.
El extraterrestre luce interesado.
Jeff Corbin, motivado por lo que califica
de grandes progresos, continúa con los ademanes,
tratando de mostrar un poco de la cultura humana: bailes
típicos, algunas famosas obras de teatro, distintas
disciplinas deportivas, oficios varios e incluso ejercicios
de la academia, y finalmente extiende la mano, ofreciéndosela
al extraño en señal de amistad.
El extraterrestre lo contempla durante
un instante, deja caer la esfera, salta sobre Jeff Corbin
y lo devora en pocos segundos.
Momentos después, dos seres
altos y delgados salen del bosque. Oprimen una parte
del disco y se abre una compuerta. Mientras uno de los
seres entra en la nave, el otro ser emite un silbido.
La esfera se levanta y vuela hacia el ser. El extraterrestre
va corriendo detrás, ahora en cuatro patas. El
ser arroja la esfera y el extraterrestre corre detrás
de ella, la alcanza de un salto y la trae de regreso.
El ser lo palmea en la cabeza, entran al disco y la
compuerta se cierra. La nave se eleva y abandona el
planeta.
FIN DEL ARCHIVO
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publicado en enero
de 2009
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