| Despierto sobresaltado
del letargo. Un largo estremecimiento recorre mi sensitiva
espalda y se aloja como un parásito en la nuca.
Mi corazón late con arritmia. La sangre bulle
en las venas con cada punzada. «Estoy vivo.»
Acostado sobre una placa de metal oxidada, corroída
a causa del uso y el tiempo. Trato de levantarme pero
la descarga eléctrica aumenta su intensidad y
el dolor entra como un latigazo. Los milivoltios suben
oscilando desde la base del cráneo, el dolor
estalla detrás de los ojos como lluvia de fotones
sobre el nervio óptico. Espasmos neurálgicos
y sincopados de mi carne convulsa. «Respiro.»
Inhalo con dificultad y mis pulmones se llenan de humo
tóxico. Una atmósfera asfixiante, saturada
de vapor malsano y sulfuroso, cubre mis sueños
barbitúricos. No puedo moverme. Parpadeo varias
veces tratando de apartar las gotas de sudor y los restos
de incandescencia y, poco a poco, la imagen de la gran
factoría comienza a enfocarse en mi retina. Estructuras
de hierro, enormes columnas de acero macizo y fuliginosos
engranajes en rotación constante. Las maquinarias
se extienden sobre mí hasta distancias inconmensurables
para la visión humana, como una jaula titánica
y voraz ciñéndose sobre natura. «Pienso.»
La situación es precaria. Carezco de los conocimientos
más elementales. No tengo recuerdos nítidos
del pasado, sólo algunas imágenes residuales
vuelven a mi memoria en forma intermitente. «¿Qué
hubo antes de ahora?» Una eternidad febril
de visiones cambiantes y sonido de voces que raspaban
como arena en el cerebro, con fogonazos de mi adolorido
cuerpo. Mi existencia demora algunos segundos en tomar
forma: quién soy, dónde estoy. La revelación
está grabada en el circuito de transmigración
implantado y es atroz:
¿Quién soy?
Un Producto.
¿Dónde estoy?
En la entrañas de la Fábrica.
La razón -y el horror-
retornan a mí lentamente. Un chirrido de cadenas
y la cinta comienza a moverse. «Comprendo.»
Estoy en una cinta mecánica. Brazos y pies asegurados
con cepos forjados al rojo vivo con la piel. Lanzo una
mirada en mi derredor más inmediato. Cables conductores
y tubos flexibles brotan de mi cuerpo y se expanden
hacia profundidades inaccesibles. Inyectan las drogas
necesarias. Extraen la materia irrelevante. Se abre
la primera compuerta de la esclusa, la cinta avanza,
me conduce hacia el interior de una cámara y
luego se cierra con un bufido hidráulico. Dos
brazos mecánicos trabajan sobre mi cuerpo inerme.
Mutilan la carne, cercenan el hueso, remueven piezas
aquí y allá -sus movimientos son
perfectos, sincronizados-. No hay margen de error.
Saltan chispazos sobre mi cara, siento el olor a estaño
quemado de las soldaduras y fríos subdérmicos
reptan sobre mi piel. Se abre la segunda compuerta del
recinto y veo, más allá, las calderas
de fundición pendiendo en las alturas. Vierten
el líquido metálico en los moldes. «YO
soy el molde.» Sé que pronto llegará
un dolor como jamás he sentido. Siento el espanto
que alberga al universo.
«Tengo miedo.»
La actividad de la Fábrica es incesante. Intuyo
que hay más como yo. Cientos, miles, delante
y detrás de mí. Miasmas pululando en el
corazón de la Fábrica. «¿Quién
nos hace esto? ¿Quiénes operan las máquinas?
¿Quién es el arquitecto de esta obra magna
e infernal?»
«YO-envuelto en llamas”.
Pozos de calor bullentes. Océanos de fuego. Aluviones,
huracanes, olas de fuego. Oscuras reminiscencias relampaguean
en mi mente borrosa. «Falta poco.»
Un río narcótico corre por mis venas artificiales.
«YO-desconectado.»
Mi cerebro flota en un mar de anestésicos. Veo,
como en una pantalla, el paisaje desierto de mi conciencia.
La oscuridad es abrumadora, oprime los sentidos, aplasta
los nervios.
Fluye una cantidad indefinida de tiempo.
Un hilo de mercurio se derrama sobre
el Ojo-núcleo, retorciéndose sobre un
fondo de neón azul. Atravieso una puerta circular
y voy hacia un fulgor diamantino.
La luz lo envuelve todo:
«YO-automatizado»
«YO-Producto terminado»
Cada Producto sale con un número
de serie identificatorio grabado en la frente. Soy una
máquina más.
La Fábrica sigue produciendo
sin interrupción.
publicado en octubre de
2008
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