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Circulo
despacio por la vieja calle de siempre. La misma calle
por la que escaparon hace un año. Las manos me
tiemblan, el corazón golpea en mi pecho como
si fuera un martillo… y a medio camino tengo que
dejar el coche y seguir a pie. No es que eso arregle
el problema, pero al menos me da el aire. De paso, trago
un par de ansiolíticos, y respiro hondo.
Y al girar la esquina, allí
está.
Tan hermosa como siempre, tan callada
y expectante, con su nuevo escaparate lleno del material
de temporada. El mismo escaparate que ellos rompieron,
y que Juan se ha encargado de arreglar. Pobre Juan…
Él ha tenido que llevar todo en mi ausencia,
asumiendo el negocio para que no nos arruináramos.
Nunca quiso estar aquí, pero ha sabido hacer
frente a «mi problema».
La observo, y la imagen me resulta
tan bonita como antes… Pero ya no es lo mismo.
Ahora siento dolor, y miedo, y angustia.
Ahora no puedo evitar acordarme de lo que hicieron,
ni de verla destrozada, como si me hubieran robado la
felicidad más grande del mundo. Como una violación.
Mi último recuerdo son cristales rotos, cortinas
rasgadas, y mi propia sangre en el suelo. La observo,
pero lo que veo es otra vez aquello…
Camino hasta la puerta, y mis manos
se ponen en marcha solas, abriendo el viejo candado
que compró mi padre hace cuarenta años.
En aquellos tiempos era toda la seguridad que precisabas.
Ahora tengo que sacar la llave de seguridad para la
nueva cerradura que compró Juan, porque si no,
la puerta blindada no la abre ni San Pedro que baje…
Pero a mí me sigue pareciendo escasa. En cualquier
momento podrían volver esos animales, y romperlo
todo de nuevo. Chus me dice que no puedo seguir con
miedo, que la vida hay que cogerla por los cuernos,
aunque duela… Dolor… Paso los dedos
por la mejilla de forma automática, y me sorprende
no sentir dolor. La mandíbula ya curó
hace tiempo, y el único mal que queda está
en mi cabeza. Entonces, ¿por qué no es
igual de fácil de curar…?
Abro de par en par, y las primeras
luces de la mañana penetran audaces en la tienda.
No será fácil, llevará tiempo volver,
pero… fuera, el cielo vuelve a ser azul. Aún
queda esperanza.
NOTA INTERNA:
«De: Dr. D. Manuel Redón
García, Director del Centro de Resocialización
Número Siete. Madrid, España.
A: D. Santiago López Esparta,
Responsable de Terapias Psiquiátricas y Psicológicas
del Área Central. Ministerio de Sanidad. Madrid,
España.
Asunto: Evolución del paciente
número 6843/78.
Fecha: 17 de Noviembre de 2.058».
Mensaje:
Estimado señor López
Esparta.
Le informo satisfecho de la adecuada
evolución clínica del paciente D. Pedro
Martínez Rosen, aquejado como usted bien sabe
de un trastorno por estrés postraumático
secundario a la violenta experiencia sufrida hace un
año.
Su avance ha sido notable, logrando
un afrontamiento directo de los hechos y abandonando
la actitud negativista que mostraba en un primer momento.
La repetición diaria del episodio mediante Imagen
de Realidad Virtual ha obtenido sus frutos, y ahora
el paciente es capaz de enfrentarse a él sin
sufrimiento marcado. Por otra parte, ha sido sometido
a hipotéticos futuros para sí mismo y
su familia, los cuales es capaz de entender y manejar
con una actitud positiva e integradora. Soporta bien
los planteamientos más trágicos e inesperados
(muerte de su hermano y quiebra del negocio, enfermedad
terminal para sí mismo o su esposa, accidente
múltiple en el que fallece toda su familia y
queda solo en el mundo), sin que se observen durante
estas sesiones de realidad virtual comportamientos patológicos
o reacciones indeseables. Es capaz de experimentar dolor,
como hemos comprobado cada día en las situaciones
extremas a las que era sometido, y ha aprendido a manejarlo
en la forma adecuada.
Concluimos por tanto que el paciente
D. Pedro Martínez Rosen (Número de expediente
6843/78) es adecuado para volver a la sociedad, pudiendo
serle perdonados por buena salud mental los seis años
de internamiento forzoso en aislamiento a los que se
le condenó debido a su grave trastorno postraumático.
Actualmente ya no se puede considerar al paciente como
un individuo peligroso, de modo que ni su seguridad
ni la de aquéllos que le rodean se encuentran
en peligro.
Queda a expensas del Tribunal si deben
o no serle restituidos los bienes económicos
e inmuebles que le fueron requisados en la fecha de
su internamiento (12 de Enero de 2058), y que actualmente
obraban en poder del Estado hasta nuevo dictamen por
nuestra parte.
Atentamente,
Dr. D. Manuel Redón García.
Director del Centro de Resocialización
Número Siete.
Nota personal:
Es un verdadero placer contemplar
el modo en que un paciente enviado a nosotros en un
estado de completo deterioro físico y mental
puede regresar a una vida activa en pleno uso de sus
facultades.
Las nuevas terapias conductuales
con Realidad Virtual permiten afrontar el episodio traumático
de una manera mucho más natural y activa. Como
es lógico, en las primeras sesiones se observa
un rechazo patente a la terapia por parte del enfermo,
que con frecuencia debe ser reprimido con el uso de
la fuerza (sujeción mecánica, sedantes,
corrientes eléctricas), pero pronto puede comprobarse
una paulatina aceptación e incluso valoración
positiva de nuestras intenciones, con lo que el enfermo
asume una postura activa en su propia terapia que le
conlleva muchos más beneficios.
En un futuro no muy lejano tendremos
muchos hombres nuevos caminando por las calles.
Desde esta Unidad de Salud Mental
del Centro de Resocialización Número Siete
nos mostramos muy satisfechos de los resultados obtenidos
con estas nuevas terapias, habiendo abandonado al fin
aquellos viejos fármacos del siglo pasado que
tantos efectos secundarios provocaban, y optando en
cambio por el uso de unos tratamientos mucho más
naturales y saludables.
Un saludo.
«La confianza en que cualquier
tiempo futuro
traerá consigo sólo
avances positivos
es una utopía propia de
niños pequeños.
Los hombres son hombres,
y lo seguirán siendo dentro
de ocho siglos igual que de veinte.
Creemos que la Humanidad ha mejorado
mucho desde los tiempos del Antiguo Egipto, pero eso
es sólo por nuestra
actitud autocontemplativa».
«Lo cierto es que sigue siendo igual de horrenda,
y lo será para siempre».
publicado en noviembre
de 2008
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