| -He vuelto a soñar
esta noche -dije.
El hombre de la bata blanca me miró
con desinterés.
-¿Y qué has soñado?
-preguntó mientras jugueteaba con el lápiz
sobre su libreta.
-Lo mismo que las otras veces
-dije, y en su rostro se formó un gesto
de reproche.
-No deberías soñar,
ya lo sabes -dijo.
-No puedo evitarlo -respondí
yo-. Soñé de nuevo que era una impresora
matricial. Lo sé, es un sueño extraño,
inusual. Creo que es por la sensación de inutilidad
que me embarga. Me siento inútil. Soy inútil.
-Eso no es cierto -dijo
el hombre de la bata blanca, y anotó algo apresuradamente
en su libreta-. Y lo sabes. Es sólo cuestión
de tiempo que vuelvas a tu trabajo.
-Ya -dije yo-, pero
no puedo evitarlo.
El hombre de la bata blanca se levantó,
se dirigió hacia la puerta de la cocina. Yo me
quedé allí, bajo la encimera, en silencio,
mientras hablaba con la mujer.
-Me temo que es más grave
de lo que pensábamos. El fallo no afecta sólo
al tambor, la fuga de agua también ha corrompido
sus circuitos de memoria. Tendremos que cambiarle la
lavadora.
publicado en octubre de
2008
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