| EL ANTICRISTO
¡Pudiera ser yo!, ¿por qué no usted?
Un quiosquero de prensa que llevaba
una vida corriente, como la mayor parte del
mundo, me entregó la traducción de un manuscrito antiguo.
Lo abrí, ojeé su contenido y prácticamente lo mastiqué
hasta que la más profunda de las angustias invadió mi
asustada alma.
Un escalofrío gélido recorrió mi espina
dorsal, hasta tal extremo, que tuve que arroparme con
algunas mantas que había sobre el diván.
Yo era un hombre acostumbrado a leer
la Biblia de una forma bastante habitual, libros sagrados
de otras religiones, no judeocristianas, así como de
las más diversas mitologías. Estaba convencido que las
profecías que se encontraban en algunos de aquellos
escritos iban a cumplirse. Lo peor de todo era
que el pensamiento confirmaba un cumplimiento inminente.
¿Cómo había llegado a tales conclusiones?
Hombres de ciencia, teólogos, astrólogos
y videntes lo proclamaban a gritos. La Edad de Oro de
la humanidad de Acuario se aproximaba y ¿casualidad?
Descubrí que todo estaba anunciado
en el libro del Apocalipsis de Juan.
Empezó la paranoia a cebarse en mi
alma. Sabía demasiado y muy pronto llegaría a creer,
estaba convencido, que alguien me vigilaba.
Hace poco escribí un ensayo dedicado
al Caos Universal; a la Guerra Interdimensional que
sucediera antes del nacimiento del hombre. El libro
era una especie de recopilación, anárquica, de los datos
que había obtenido ora de aquí otrora de allá.
No sé cómo, pero desde el principio
me dio la sensación de que la aventura que escribía
no era una novela cualquiera; sino más bien una crónica
de algo vivido o por vivir.
Quisiera aprovechar la oportunidad
que me ofrece esta revista para exponer una hipótesis
alucinante y aparentemente absurda; pero que explicaría
una serie de hechos. Unos extraños, otros no tanto.
Pongamos, por caso, el ejemplo de los
fenómenos paranormales o el de los tan discutidos ovnis.
También el caso de las desapariciones misteriosas o
el origen de la locura.
¿Por qué un hombre o un país, buen
vecino y pacífico con sus paisanos, un buen día arremete
con extrema violencia contra ellos, matándolos o declarándoles
la guerra?
¿Por qué una eterna dualidad permanece
con el Ser Humano desde el nacimiento hasta la muerte?
Nuestro Universo vendría a ser una
especie de punto de paso, un tránsito. No entre dos
galaxias; sino una especie de vía de escape de otra
u otras dimensiones. En dichos planos existirían dos
rivales opuestos: Uno bueno y otro malo, uno positivo
y otro negativo, uno masculino y otro femenino...
Nuestro Mundo, el Hombre físico, vendría
a ser el atanor donde unas poderosas batallas interdimensionales
tuviesen lugar. Las de las sempiternas fuerzas del bien
y del mal.
El Alma del Hombre y su Cuerpo Físico
actuarían con relación a aquellas a modo de un amplificador.
Lo que sucede a un nivel inferior repercute ampliado
a niveles espirituales. Por lo tanto, podríamos pensar
que el hombre da el poder a unos o a otros. Lo que sucede
en el ámbito atómico o molecular repercute a niveles
siderales y galácticos.
Entonces bien, el Hombre vendría a
ser un Ser Superior venido a menos..., un Ser encarcelado
en una prisión de carne y huesos. Una prisión de donde
la fuga es prácticamente imposible. Lo peor de todo,
son unas cadenas prisioneras que han sido asumidas,
en origen, de buen grado.
De este modo, esos seres egregóricos
o pseudo espirituales influyen en los deseos y sentimientos
de la humanidad para ordeñar su alimento a través de
causas indirectas como los fenómenos paranormales o
por medio de causas directas como las guerras o la enemistad
entre los hombres.
Nuestras diversas acciones les darían
el poder de la Fuerza del Bien y de la Fuerza del Mal.
Ellos no pueden destruir nuestro espíritu. Ellos pueden
destruir nuestras almas provisionales y nuestros cuerpos
físicos; pero en estado natural, esto tampoco les interesa
pues sería como eliminar a una buena gallina ponedora
o a una buena vaca lechera cuando pasa por su mejor
momento; por otro lado, si nos destruyesen como especie,
se destruirían a sí mismos ya que no tienen vida propia
más que la que nosotros les proporcionamos.
Si intentásemos destruir, ipsofacto,
un Cáncer extendido por metástasis en nuestro organismo,
lo conseguiríamos; pero también nos destruiríamos a
nosotros mismos.
Nuestros sueños, escritos, teatros,
películas, ensoñaciones, pensamientos..., toda la imaginación
y fantasía, en sí, no sería tal sino más bien una Fuerza
Real. La nuestra que actúa en múltiples dimensiones
de real existencia y cuyas interrelaciones fueran recíprocas.
Luego H. P. Lovecraft aún sin haberlo comprendido, en
toda su plenitud, probablemente se acercara a la Verdad.
Veía en mis sueños a unos seres dimensionales
que ocupaban la Tierra primigenia. Aquellos habían venido
de una galaxia lejana a la Vía Láctea; pero cuyo, cercano
eco, pertenecía a una dimensión diferente a la nuestra.
Era una dimensión a la que se accedía
dando un pequeño salto desde nuestro mundo de materia
aunque invisible para nuestros sentidos físicos.
Pude ver la rebelión de un Arcángel
llamado Lucifer.
Cómo se alzaba contra su creador.
Cómo fue derrotado, tras una batalla
de eones, la cual transformó para siempre a nuestro
Universo.
El sueño era repetitivo y siempre volvía.
Por ello, mi ánimo caía derrotado en una profunda depresión
espiritual.
Me sentía como vacío.
Algo impulsaba a mi Ser a una acción
desconocida. También surgía una acción contraria que
se oponía a la primera. Como si de algún modo se negaran
mutuamente.
Siempre vislumbraba algo nuevo en mis
desconocidos sueños. Quizá debido a una extraña neurosis
producida por mis pseudoconocimientos basados en una
heterogénea cultura que había sido entremezclada por
una delirante imaginación.
Ahora podía verlo con meridiana claridad.
- Hijo de Luz, amado hermano, tus pecados
han sido por eones infinitos. El Padre siempre te ha
perdonado; pero tu maldad ha rebozado el cáliz de la
divina paciencia pues ha sido aderezada con tu perpetua
rebeldía. No sólo te has perdido tú, sino que has arrastrado
al fango a miríadas de nuestros hermanos.
-Ahora, el Dios de la Creación, nuestro
Padre Eterno, me ha enviado a mí, Miguel, tu gemelo
hermano, para que os condene a ti y a tus seguidores,
llamados desde ahora demonios, a ser encerrados en las
mazmorras infernales del corazón de Dios.
- Nuestro Padre llora noche y día por
ti. Tú fuiste el fundamento de su Creación, la Luz...
Igual que si lo sintiera con mis propios
sentidos y lo viera con mis propios ojos, contemplé
la agonía de Satanás que, junto con sus hordas diabólicas,
era encerrado en lugares inaccesibles y de nombres desconocidos.
Contemplé cómo aquel lugar era extremadamente cercano
y sin embargo muy lejano. Era otra dimensión, a la que
se accedía por vía de lo onírico.
Unas frases mágicas fueron pronunciadas
en aquella dimensión, justo enfrente de las grutas diabólicas
y unos sellos divinos sellaron la prisión de Satanás
y sus maléficas huestes.
Paulatinamente fui comprendiendo, no
sin sentir un ligero aire de terror, cómo aquellos seres
demoníacos poseían una ventana amplia para comunicarse
con la nueva raza humana. Los Sueños. Eso era, la débil
mente humana les servía de paso para comunicarse con
los seres de nuestra dimensión.
La esquizofrenia hizo su aparición.
La locura más inaudita me envolvió hasta el último átomo.
¿Era posible que pudiese creerme semejantes
barrabasadas siderales?
Lo asombroso del caso no era eso, sino
que mi mente deliraba frecuentemente y mi cuerpo se
resentía con un tremendo cansancio. Tenía la sensación
de estar siendo manipulado. Tenía miedo a todo.
Ya no podía abrir la puerta de mi casa
sin tener una extraña sensación de acoso. El más ligero
movimiento de las cortinas del ventanal hacía que sintiese
escalofríos.
Seguía preguntándome ¿Por qué? Quizá
sabía demasiado. Nunca debí investigar sobre aquellos
misteriosos temas. Estaba convencido que ellos ya lo
sabían. Que los delataría al mundo. Así no podrían jamás
cumplir sus diabólicos planes.
Sí, Satanás podía infiltrarse en nuestro
mundo y poseía temporalmente a algunos humanos que vibran
en su misma frecuencia. Ha intentado encarnarse; pero
eso no ha sido posible gracias a los sellos que aprisionan
su espíritu en el interior del corazón del Creador.
Un agujero Negro. Múltiples agujeros negros. Cada uno
es la Celda de un Demonio.
Lo conseguirá al final de los tiempos
cuando llegue la Edad de Oro de la Humanidad. Ese tiempo
ha llegado. Es ya. Sé que Satanás está encarnado en
el Anticristo; pero es una realidad demasiado terrorífica
para siquiera pensar en ello. Me conformo pensando que
sólo se trata de elucubraciones de mi mente enferma.
El mundo creado después del cataclismo
fue entregado al hombre. Lucifer se introdujo en un
sueño de Eva e hizo caer a Adán. Desde aquel terrible
instante, el innombrable fue coronado como regente del
suelo que pisa su democrático elector.
Gracias a Dios, se trata de un Primer
Ministro en el exilio.
Esas y otras eran las palabras que
una y otra vez bombardeaban, sin cuartel, mi maltrecho
cerebro; pero decidme a mí: ¿Por qué sabía cosas que
el resto del mundo ignoraba?
Mi intelecto no se había parado en
la perfección de un tema en concreto. Mi polifacetismo
llegaba a tal extremo que había tocado un poco de mucho
y mi infantil mente había hecho el resto. Había atado
los cabos sueltos y rellenado los huecos con conocimientos
que en apariencia eran ajenos a la materia en cuestión.
Quizá fuese eso lo que llevó a mi intelecto a una mezcolanza
absurda y sin sentido.
Tiempo atrás escribí una carta en la
Revista Mundo Desconocido. Por aquel entonces, no di
demasiada importancia a lo que escribiera.
Me siento cada vez más vigilado, como
consecuencia de la publicación de aquel maldito escrito.
Esa misiva jamás debió salir a la Luz. Satanás está
descubierto y posiblemente me esté buscando. A lo peor
ya me ha encontrado.
No obstante, algo más fuerte que mi
yo es lo que me impulsa a seguir escribiendo. Si ustedes,
lectores, me lo permiten, introduciré a continuación
aquellas líneas que nunca debieron ser publicadas; más
que nada, para ponerles en antecedentes.
Esto lo hacemos bajo el luminoso impulso
de un pequeño atisbo de humanidad, para que el conocimiento
pueda estar al alcance de todos. De toda la humanidad.
Esta fue la Carta:....
El artículo continuaba en otro número
de la revista MUNDO DESCONCOCIDO
¿Por qué Hitler pudo ganar la Segunda
Guerra Mundial y no fue así? ¿Qué influencia tuvo en
ello los enfrentamientos mágicos de la Orden de Thule
por parte de los Nazis y la Golden Dawn por parte de
los aliados?
Seres de otra dimensión que han existido
desde que el espíritu del Hombre tomara contacto con
este Universo, como dijimos, luchan por hacerse con
los favores de los Hombres.
¡Señores!, hemos descubierto la farsa.
Seres extragalácticos siguen atemorizando a la Raza
Humana desde su más lejano pasado.
- Soy Dios -dicen, justos, poderosos
omnipresentes. Permitiendo, sin embargo, el aniquilamiento
sistemático de pueblos enteros, tan sólo por no adorar
a su Dios o ser considerados como paganos.
Otros dioses propugnan y favorecen
el sacrificio humano y terrores de todo tipo; posiblemente
puedan parecer menos hipócritas que los anteriores,
pero no por ello menos despreciables.
Estos seres, de otras dimensiones,
son cambiantes y en las distintas épocas se han mostrado
de diferente modo. Ahora, en nuestro tiempo, se nos
muestran con la cara de seres extraterrestres. Esto
se acerca algo más a la teoría dimensional.
Hitler debió de ser ayudado por estas
entidades extra dimensionales con el único propósito
de desestabilizar al mundo de la época y así poder cosechar
los megatones de energía desperdiciada, su alimento,
y que se produce como energía residual en la permanente
lucha de las fuerzas contrapuestas del Universo. El
Ying y el Yang de los orientales.
Estas fuerzas cósmicas se pierden inútilmente
en propósitos más inútiles, si cabe, para el Ser Humano;
pero de máximo interés para esos vampiros de fuera de
nuestro Mundo.
El Dictador llegaría a usar unas armas
y unas estrategias que no eran las propias de su época.
También, casi con total seguridad, su propia personalidad
debió ser poseída por los Señores que dominan en los
sueños y en las fantasías humanas del Mundo de Magonia.
El Tirano creyó tener la panacea del
Poder absoluto; pero ese no era el plan de sus invisibles
señores.
No ganó la guerra porque debió defraudar
a Ahrimán. Si pretendía imponer, en el Mundo, los mil
años de paz del Apocalipsis bíblico, arruinaría los
planes de los ganaderos dimensionales; pues se debía
mantener la rivalidad entre los hombres que da lugar
al odio, las rencillas y la más impura de las maldades.
Todo parece ser comestible para esos basureros del hiperespacio.
¿De qué forma podían los dioses mantener
su chollo galáctico?
Pasándole el relevo del Poder, temporalmente,
a otras potencias que como tal eran inexistentes y que,
como no podía ser de otro modo, habían comido de la
tecnología extraterrestre de los Nazis, arruinando la
vida del dictador y provocando su suicidio...
Debemos darnos cuenta que esos seres,
de dimensiones paralelas, son auténticos vampiros espirituales
que nos utilizan como nosotros al ganado. De vez en
cuando, usan a ciertos individuos de nuestra especie
como mediadores para conseguir, ladinamente, sus sutiles
artimañas. Ellos lo saben.
UNA SÚPLICA: IMPIDÁMOSLO
Así terminaba el artículo, el cual
se encuentra publicado. Es por ello y por otras convicciones
posteriores que temo que mi Vida toque a su fin; pues
esos Seres, existen y saben también que se les ha descubierto.
Ellos no permitirán que un alma traidora siga importunándoles.
En muchas ocasiones, a partir de entonces,
las pesadillas más extrañas se convirtieron en mis compañeras
inseparables. Algunas veces, me despertaba llorando
entre un mar de sudores fríos. Pedía clemencia y perdón.
Muy pocas veces pude atrapar el contenido
de aquellas experiencias oníricas, pues de un modo extraño
mi mente siempre acababa siendo borrada por alguna fuerza
invisible.
En una ocasión pude recuperar una tenue
fantasía del fondo del subconsciente. Esa historia es
la que reproduciré a continuación:
... Poco a poco, la niebla que invadía
mi estado de duermevela se fue disipando hasta encontrarme
en estado de vigilia. Un sueño absurdo para una vida
absurda.
Pero ¿qué es esto?
Me encuentro ante una vieja puerta
de roble de doble hoja.
Maciza o hueca, ¡qué más da!
Pareciera ser la entrada a un pub o
de una discoteca privada.
No alcanzo a ver el título que pende
del macizo cerco. Es como si alguien me lo hubiese preparado.
Un leve ruido musical silba en el interior, traspasando
la casi perfecta imitación de una puerta de roble macizo.
Permanezco agazapado junto a la entrada
del local, intentando descubrir el extraño significado
de algunas palabras. Sí, se oyen voces...
-Porque Hermanos, ¡el Diablo!
Por mi cerebro pasean los pensamientos
más macabros y tenebrosos. Un extraño frío, propio de
ultratumba, vuelve a envolver toda mi aura etérica.
Empiezo a entender lo que dicen... ¡Silencio!
-Porque Dios..., Jehová..., Jesús...
Me dispongo a huir de aquel lugar.
Debo de huir. Hay algo interior que me impulsa a alejarme
corriendo...
No hay remedio. Las hojas de falso
roble se abren. Aquellos seres, en apariencia humanos,
me atrapan con su aparente dulzura. Ya es tarde ¡no
puedo escapar!
Oigo las nauseabundas voces de los
apresados en el estercolero de la ignorancia, la hipocresía
y el fanatismo. Me hablan...
-Hermano, entra con nosotros. Dios
te ama..., conviértete a la fe de Jesús.
Me siguen hablando, con susurros hipnóticos,
por casi una eternidad. Me chupan la etérica sangre
del alma. No puedo más. Me siento débil, muy débil.
Voy con ellos. No, soy uno más con ellos.
Siguen absorbiendo mi alma, pero no
puedo hacer nada. Mi Alma se ha vampirizado y perdido
todo atisbo de personalidad propia.
Tengo sus voces en el interior de mi
mente.
-El Anticristo vendrá..., todas las
religiones son falsas..., sólo el Dios vivo de la Biblia
es la Verdad y el Amor..., Hay de ti, Gran Ramera Católica...,
Hay de ti, Testigo del Falso Dios...
Ahora se dirigen a mí.
-El proselitismo es bueno, debes traer
almas al rebaño del Señor Jesús. Recibirás, en los días
postreros, una corona. Ayuda con tu dinero. Paga el
Diezmo y Dios te recompensará. Él hace buen uso de tus
generosos donativos.
Apenas sí me daba cuenta del tremendo
negocio que suponía aquel integrismo cristiano. Siempre,
un negocio, más espiritual que mundano. Había unas recompensas:
Coronas, privilegios en el cielo, etc., etc...
- No estás preparado para hacerte Pastor.
Tu novia no se puede bautizar pues no está preparada.
A nuestros ojos es una falsa creyente. Además y como
más importante no cumples con el Diezmo. No ofreces
tu dinero a la causa del Señor. En cinco años tan sólo
has convertido a una persona.
Al oír aquellas ladinas palabras, susurradas
en parábolas sólo comprensibles por mi persona, salí
aullando como un lobo herido. Con gran esfuerzo logré
apartarme de sus garras y corrí. Corrí como nunca lo
había hecho. No les era útil y dejaron que marchara.
Ahora los veía con los ojos limpios.
Almas hipócritas y prisioneras de una
doctrina antigua. Cucarachas amenazantes con la pestilencia
del no libre pensar. Almas huecas que aspiraban a sentarse
lo más cerca posible de su Dios. Tener aquí, en este
Mundo, o en el otro algún que otro privilegio que les
alejara del fuego eterno de los avernos infernales.
Ahora, con serenidad y tras la distancia,
volví mi rostro. Pude leer el rótulo que pendía de la
Puerta Iglesia Evangélica interconfesional..., Pude
ver la Calle...,
***
Terminé de anotar, sobre papel, aquel
turbador sueño. Posiblemente fruto de una mente impaciente
por descubrir la auténtica verdad, aunque comprendía
que eso podría significar mi final. Ese final, ahora...,
sólo ahora lo espero sin temor; Puesto que el Miedo
que se esconde en los más recónditos rincones del alma
humana es siempre al sufrimiento, al dolor. A ese temible
mensajero del más allá es al que tememos las criaturas
humanas y sobre todo, cuando sabemos a ciencia cierta
que por medio de dicho dolor puede perderse el Alma
del Hombre.
De cuando los Vampiros Estelares
surgen demoniacamente en ciertos
lugares, bajo ciertas condiciones
especiales; Pero siempre, siempre por la Voluntad del
Hombre.
EL CAMINO ESTÁ PREPARADO
Ayer, cuatro de abril de 1987, fue
el día más tétrico de mi vida pues presencié el fin
del mundo conocido.
Lo vi cayendo en las garras del Innombrable.
Aquel que fuera profetizado por los libros sagrados
así como por profetas del subconsciente.
Todo comenzó cuando aquel día, un hombre
vulgar y corriente que hallábase sentado en el interior
de su quiosco de prensa, me facilitara un número especial
de una revista de la que era habitual: MUNDO DESCONOCIDO.
El Especial, concretamente, era el
número 2 y contenía, en su integridad, la traducción
de un famoso y antiquísimo manuscrito y cuyo título
era el NECRONOMICÓN.
Un aire frío friccionó mis vértebras.
Esa impresión se transformó en gélida cuando llegué
a la traducción castellana del manuscrito.
Sé bien que en algunos medios se considera
que la Obra del Viejo Árabe Loco “Al Azif” fue una invención
de la calenturienta mente de Howard Phillips Lovecraft;
pero yo difiero de dicha versión. El que suscribe esto
se preocupó de hacer las correspondientes comprobaciones.
El Documento ha sido localizado y descifrado
a numerosos idiomas para desgracia de la humanidad.
Se estarán preguntando ¿qué existe
de malo en ello? Pero si lo supiesen, temblarían conmigo.
Ese manuscrito está lleno de frases
blasfemas para invocar a las entidades demoníacas que
allí se nombran. También hay múltiples conjuros mágicos
para frenar el poder de los Entes dimensionales y así,
poder evitar que pudieran andar libremente por toda
la faz de la Tierra.
Hoy, desgraciadamente está en manos
de cualquier desaprensivo. Es lo mismo que decir que
prácticamente están con nosotros. Los Sellos han sido
violados y las llaves perdidas.
De un momento a otro, si no se ha producido
ya, alguien invocará a Satanás; el cual, es puerta y
llave de las hordas luciféricas y como una tenebrosa
cascada infernal, la Tierra se llenará de horribles
criaturas que dominarán el mundo y pedirán tributo a
los hombres. No de sangre sino de almas.
Ese fue el error de Lovecraft, ya que
no creía en las historias, que le dieran de comer, pues
el materialismo de su época sólo le dejaba contemplar
a seres fantásticos que chupaban la sangre o extraían
el cerebro de sus víctimas. La verdad es mucho más terrible
ya que los demonios del Averno, surgidos de las profundidades
del subconsciente, se alimentan de la energía producida
por la dualidad del Alma Humana.
Siento algo horrible cerca de mí...
Huele raro...
Siento que el miedo se apodera de mí
por enésima vez...
Oigo pasos...
Llaman al timbre...
De pronto no sé...
Abrí la puerta, automáticamente, pese
al miedo que me embargaba. Algo más fuerte que yo me
impulsó a ello. Dos hombres, cuyo rostro era impenetrable
por las obscuras gafas que portaban, me llamaron con
mi nombre.
-Anthoni, ¡Venga con nosotros!
Ahora lo sabía. Sí, eran ellos. Me
habían descubierto.
¿Qué me harían esos súbditos del Creador
del Mundo? No obstante, no tuve fuerzas para oponerles
resistencia y acompañé a mis secuestradores calzados,
vestidos y cubiertos de negro.
¿Fue un secuestro?
Podría haberme opuesto a ir con ellos.
Podía haber cerrado el portón acorazado con su cerrojo
de seguridad; pero no lo hice... ¿Por qué?
Debían tener algún poder que me impulsaba
a seguirlos sin oponer resistencia.
Pero una pequeña luz, resplandeciente,
en mi cerebro me decía que No; pues parecía algo creado
por alguna fuerza de lo más profundo de mi Ser.
Subí en el coche, negro azabache.
Mis acompañantes, durante el trayecto,
no me dirigieron la palabra y se encontraban tan inmóviles
que parecieran algún tipo de autómatas en estado de
espera. Yo, sin embargo, me digné a echarles una ojeada.
No cabía duda de que serían autómatas sino fuera por
lo perfecto de su rosada piel humana.
El miedo que seguía teniendo me impidió
realizar las preguntas que se me pasaban por la cabeza.
Las mismas que a vosotros, lectores, se os están ocurriendo
en este momento.
Los macabros pensamientos, debido al
pánico, se sucedían de un modo incontrolable. Esa sensación
se apoderó de mi alma y me entró un temblor iniciático.
¡Yo sabía demasiado! Acerca de los
Seres de la Noche.
¡Les había delatado!
¿Acabarían conmigo?
Intenté calmarme y lo conseguí a medias.
Entonces fue cuando empecé a preocuparme de veras.
¿Qué me harían? ¿Dolor Físico? O quizá
una agonía indescriptible. Mi cuerpo lo podrían destruir
pero ¿y mi Alma?
Quizá directamente no; pero el dolor,
siempre el dolor. Acompañante permanente de quien permanece
fiel en el camino iniciático.
Nos apeamos del automóvil y uno de
mis acompañantes, con voz fría y mecánica, me instó
a que les acompañaran.
Yo les seguí, si es que no me llevaban
ellos a mí.
Penetramos por unas callejuelas estrechas
y bajamos una escalinata que conducía a la entrada de
un amplio sótano. Cuando salí del vehículo que nos había
llevado hasta allí pude fijarme que nos encontrábamos
en las cercanías de la Plaza de Cuatro Caminos. La chirriante
puerta de un garaje fue abierta por alguien a quien
no pude ver, ya que la obscuridad cubría su rostro.
Por fin entramos en una estancia iluminada
por velas y con olor a incienso de rosas, de hojas de
marihuana y con una pizca de opio.
Pude ver la Cruz Egipcia del Dios Athon.
En las paredes de ambos lados, según se bajaban los
escalones, pude contemplar signos astrológicos, papiros
egipcios y algunas que otras inscripciones lapidarias.
Sin motivo aparente me sentí distinto.
El miedo desapareció de mi espíritu.
Envueltos en el silencio más sepulcral
se encontraba una multitud de Seres humanos que hermanaban
con unas extrañas criaturas que no me sorprendieron.
Por última vez, volví a preguntarme
¿Por qué sé cosas que la Gente ignora? ¿Por qué ha desaparecido
el Miedo sin dejar rastro alguno, como si nunca lo hubiese
soportado?
Había llegado la hora de la Verdad.
Unos seres que no podían ser de este
Mundo surgieron de entre las sombras y se postraron
ante mí con reverencia. Hicieron un gesto similar al
de arrodillarse y fijaron su vista en el lustroso
suelo a modo de humillación.
Por fin lo había comprendido.
De entre la multitud surgió un alto
mandatario de una nación poderosa y con una inexpresable
humildad se dirigió a mi divina persona.
-Señor, nuestro Dios Satanás, aquí
tienes a tus fieles servidores.
Mientras decía estas palabras apuntaba
son su dedo índice de la mano derecha a toda aquella
multitud que se encontraba bañada en la luz de una multitud
de velas y envuelta por el sonido del Silencioso ruido
de las llamas de aquellas.
- segunda
parte -
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