Le habrían destrozado el cerebro
antes de que pudieran considerarlo de ellos.
El pensamiento herético quedaría
impune. No se habría arrepentido, quedaría
para siempre fuera del alcance de esa gente.
Con el tiro habrían abierto un agujero
en esa perfección de que se vanagloriaban.
Morir odiándolos, esa era la libertad.
George Orwell
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1
LEGEND
And in the death
As the last few corpses lay rotting on the slimy
thoroughfare
The shutters lifted in inches in Temperance Building
High on Poacher's Hill
And red, mutant eyes gaze down on Hunger City…
Los rascacielos en ruinas, que rozaban
los límites del firmamento, se extendían
como una masa caótica y ennegrecida hasta los
límites de la ciudad. En el cielo revuelto, pesadas
nubes llenas de lluvia química, se deslizaban
hacia el este, formando una bóveda sombría.
Halloween Jack ajustó el cuchillo en la vaina,
comprobó las hebillas de los patines y soltó
una bocanada de humo: aquel era el último cigarrillo
que le quedaba en el paquete. Con los ojos entrecerrados,
vislumbró el rumbo de los nubarrones: más
de uno de sus hombres había muerto bañado
por la contaminación atmosférica. Jack
vestía una mezcolanza de ropas raídas:
botas de cowboy, pantalones marrones de polipiel, camisilla
de plástico y una chaqueta de cuero de motorista
cruzada. Sus manos, delicadas y sensibles, estaban cubiertas
por un par de guantes negros con las puntas recortadas.
En su cadera derecha, descansaba una pistola con la
culata forrada con cinta aislante. En el lado contrario,
un puñal de doble de filo de veinte centímetros
de largo por cinco de ancho. Halloween estaba preparado
para afrontar cualquier cosa: aquel era su trabajo y
su especialidad.
2
DIAMOND DOGS
As they pulled you out of the oxygen
tent
you asked for the latest party
With your silicon hump and your ten inch stump
Dressed like a priest you was,
Todd Browning streak he was…
En frente, sobre el tejado del Edificio
de la Templanza , una serie de figuras comenzaban a
tomar posiciones de combate. Jack apretó los
labios, se pasó la mano por los cabellos enmarañados
de color zanahoria y levantó un catalejo sustraído
en una tienda de aparejos náuticos. La visión
de los cuerpos deformes y abultados de los Cachorros
le puso el vello de punta.
-Ahí los tenemos -dijo a su
ayudante-. Puntuales como de costumbre.
La joven estaba nerviosa.
-¿Crees que es buena idea que
nos enfrentemos a ellos, Jack?
Halloween respondió con sinceridad.
-No nos queda remedio -Se encogió
de hombros-. Ya han conquistado todo el lado este del
río. Si siguen adelante nos expulsarán
de nuestro propio territorio, Angie.
-Pero...
Jack fue inflexible:
-Han entrado en la Avenida Quiéreme
-puntualizó-. Todas las tribus de Hunger City
saben que esa zona pertenece a nuestro clan. Somos nosotros
o ellos. ¿Entiendes?
Angie agachó su morena cabeza.
-Supongo que tienes razón...
Halloween esbozó una sonrisa
satisfecha.
-Buena chica.
3
SWEET THING
It's safe in the city, to love in
a doorway
To wrangle some screens from the door
And isn't it me, putting pain in a stranger?
Like a portrait in flesh, who trails on a leash
Will you see that I'm scared and I'm lonely?
Una ráfaga de aire levantó
los periódicos y las revistas desperdigadas sobre
los azulejos destrozados. Jack contempló el físico
pequeño y exuberante de la joven: senos bien
proporcionados, boca ancha y sensual, nalgas duras y
piernas musculosas. Un apremiante deseo sexual se apoderó
de su ser: siempre le pasaba lo mismo antes de librar
una batalla. Angie esbozó una mueca pícara
y se acarició los pezones erectos. Parecía
que había leído sus pensamientos.
-¿Tenemos tiempo?
Una erección palpitaba en la
entrepierna de Jack.
-Por supuesto...
4
CANDIDATE
I'll make you a deal, like any other
candidate
We'll pretend we're walking home 'cause your future's
at stake
My set is amazing, it even smells like a street
There's a bar at the end where I can meet you and your
friend
Someone scrawled on the wall "I smell the blood
of les tricoteuses"...
Después de un revolcón
apresurado, abandonaron el apartamento vacío,
subieron unas escaleras rotas y regresaron a la azotea.
Las primeras luces del crepúsculo comenzaban
a ensombrecer los contornos de la ciudad. Halloween
apretó la diestra de la muchacha con afecto.
Tenía que reconocer que era una amante exquisita:
tierna y violenta, pasiva y dominante. Pocas mujeres
del clan estaban a su altura. Angie aún tenía
las mejillas coloreadas por el reciente orgasmo.
-¿Te ha gustado? -inquirió
innecesariamente.
Jack la cogió por la pequeña
cintura.
-Eres una diosa del amor, querida.
El cumplido divirtió a la joven.
-¿Del amor? -coreó-.
¡Qué decepción!
Halloween enarcó una ceja.
-¿Decepción? ¿Por
qué?
Su ayudante fue irónica:
-Lo nuestro es sólo sexo -puntualizó-.
Te has vuelto un sentimental, Jack.
Éste no le dio importancia al
tema.
-Llámalo como quieras.
Pasaron unos ventiladores oxidados
y dieron con los miembros de la tribu. Un círculo
de caras hoscas, que ninguna superaría los veinte
años, estaba esperándolos. Involuntariamente,
Halloween llevó la zurda al cuchillo: aquel silencio
no presagiaba nada bueno.
-¿Qué diablos pasa? -preguntó
al grupo.
Un joven uniformado con un traje de
Marine tomó la palabra mientras colocaba su puñal
en el suelo.
-¡Convoco la Cuarta Regla de
los Perros de Diamante!
Jack se detuvo, ligeramente sorprendido,
no esperaba ningún contratiempo.
-¿Estás loco o qué?
Su antagonista flexionó los
brazos.
-Te desafío por la supremacía
del clan, Jack. No eres un jefe digno. Hemos perdido
demasiados guerreros por culpa de tus alocadas incursiones.
Halloween se sintió molesto.
-No estás a la altura, amigo.
Guarda tu arma antes de que pierda la paciencia.
Los ojos de Angie brillaron ante la
proximidad del combate.
-Eres un imbécil, Ivor -dijo-.
Sabes que ninguno de nosotros puede vencer a Jack en
una pelea limpia.
Ivor masculló irritado.
-¡Cierra tu sucia boca! ¡No
eres más que una zorra!
La muchacha apretó los puños
y sacó su cuchillo de la vaina: por aquel insulto
iba a correr la sangre. Halloween la inmovilizó
con la mirada. Sus ojos, uno gris y el otro azul, brillaron
en la penumbra como una llama acerada.
-No tenemos tiempo para esto, Ivor.
Los Cachorros están apunto de atacarnos. No quiero
perder a uno de mis mejores hombres.
El joven hizo caso omiso a sus palabras.
-¡Convoco la Cuarta Regla ! -gritó-.
¡Elige tu arma!
Jack se dirigió al resto del
clan, una cuarentena de muchachos y muchachas andrajosos
y desgarbados, que portaban todo tipo de armamento:
puñales afilados, lanzas con puntas de acero,
arcos de fibra de carbono y pistolas robadas.
-¿Todos estáis de acuerdo
con Ivor?
El grupo asintió.
-¿A qué esperas, Jack?
-chilló una voz-. ¿Acaso tienes miedo?
Halloween desenvainó su Bowie.
-Tú lo has querido, imbécil.
5
SWEET THING (REPRISE)
If you want it, boys, get it here
thing
'Cause hope, boys, is a cheap thing, cheap thing
Is it nice in your snow storm, freezing your brain?
Do you think that your face looks the same?
Then let it be, it's all I ever wanted...
La tribu creó un círculo
alrededor de los contrincantes. Jack se quitó
la chaqueta y la arrojó al suelo. Ivor apretó
los cordones de sus botas y recogió su puñal.
Los dados estaban echados: sobreviviría el mejor
de los dos. Lentamente, ambos contrincantes comenzaron
a girar en círculos, midiendo las defensas del
otro, con los cuchillos alzados. Halloween hizo una
finta y arañó la cara de su rival: su
movimiento había sido imposible de seguir con
la mirada. Una exclamación colectiva escapó
del clan. Ivor se restregó la sangre que descendía
por su mejilla, apretó los dientes amarillentos
y aferró el mango de su arma con fuerza. Una
diminuta sonrisa de presunción se formó
el los labios de Jack.
-Aún puedes dejar esta estúpida
lucha, Ivor.
Su oponente lanzó un gruñido
de odio.
-¡Nunca!
Halloween retrocedió, esquivó
una cuchillada dirigida a sus costillas y levantó
la guardia. Ivor estaba dispuesto a asumir el control
de la tribu y arrojar su cadáver a las ratas:
era un enemigo peligroso, tenía poco que perder
y mucho que ganar si acababa con su vida. Jack saltó
por encima dela hoja, ágilmente, y dejó
caer su propia arma: el pecho de su oponente se tiñó
de carmesí. Furioso, Ivor pasó por alto
el dolor y embistió al líder del clan.
Halloween saltó a la derecha, le puso la zancadilla
y lo derribó por tierra. Su enemigo chocó
contra el suelo, se desgarró las palmas de las
manos y levantó una nube de polvo. Inmediatamente,
Ivor se incorporó de un brinco, con la respiración
agitada y las mejillas ardiendo por la vergüenza.
-¡Cerdo! -gruñó-.
¡Sigues utilizando tus sucios trucos!
Jack se mostró irónico.
-¿Tú crees? Podía
haber terminado con tu puerca vida y no lo he hecho…
Su oponente no le dejó terminar
la frase. El puñal destelló en la penumbra,
trazó un arco horizontal e intentó abrirle
la garganta. Halloween se agachó, el arma le
rozó la punta de los cabellos, y atacó
desde abajo. Ivor berreó de dolor: el cuchillo
le había rajado los muslos hasta el hueso. Jack
decidió acabar el combate, estaba disfrutando
demasiado, no quería actuar como un carnicero:
su rival merecía algo mejor. La hoja ascendió
y perforó el corazón de Ivor. Éste
lanzó un gemido ahogado, retrocedió un
par de pasos y se derrumbó de espaldas: una expresión
sorprendida llenó sus rasgos antes de morir.
Halloween se inclinó sobre el cuerpo inerte,
arrancó el puñal y lo limpió en
las vestiduras del cadáver. Acto seguido, lo
devolvió a la vaina, se volvió y miró
a sus guerreros con irritación.
-¿Alguien más quiere
intentarlo?
Un pesado silencio envolvió
a la tribu de los Perros de Diamante: ninguno se atrevió
a replicar. Halloween Jack había vuelto a demostrar
que era invencible. Angie se aproximó a su persona
y lo tomó del brazo: la lucha había excitado
su temperamento sensual.
-¡Maldito idiota! -masculló
Jack-. La ha diñado por nada.
La joven sacudió la cabeza.
-Lo cegó la ambición
-comentó-. Ha pagado caro sus ínfulas
de grandeza.
Halloween contempló la expresión
arrebolada de la muchacha y comprendió lo que
deseaba.
-¿Aún tienes ganas? -susurró-.
Pensaba que estabas satisfecha.
Angie esbozó una mueca encantadora.
-Contigo nunca es suficiente.
Una corriente de electricidad recorrió
a ambos jóvenes.
-Si sobrevivimos te haré cambiar
de opinión.
Jack olvidó el físico
tentador de su ayudante y regresó al presente.
-¡Adelante! -ordenó-.
¡No tenemos tiempo que perder!
6
REBEL REBEL
You've got your mother in a whirl
She's not sure if you're a boy or a girl
Hey babe, your hair's alright
Hey babe, let's go out tonight
You like me, and I like it all...
El clan se deslizó por los tejados
a gran velocidad, montados sobre sus patines, recorriendo
los edificios ruinosos de Hunger City. Abajo, a medio
kilómetro de distancia, las calles aniquiladas,
cubiertas de escombros y de vehículos abandonados,
comenzaban a mostrar señales de vida. Durante
el día, las avenidas desiertas y las tiendas
vacías eran seguras, pero al caer la noche, los
diversos clanes de la ciudad huían a los edificios,
atrancaban sus puertas y se ponían a salvo de
los Mutantes, la raza degenerada de caníbales
que surgió después del Apocalipsis. Halloween
recorrió una rampa, saltó entre dos viviendas
y aterrizó en una azotea. Como de costumbre,
iba en cabeza de sus guerreros, aquella era su obligación
como líder: guiar y proteger al clan que dependía
de sus acciones. A su izquierda, pegada a su espalda,
Angie lo seguía como un animal fiel. Su anatomía
se movía con delicadeza, esquivaba los obstáculos
y pasaba de un rascacielos a otro, con una economía
de movimientos digna de envidia. Detrás de ambos,
el resto de la tribu, instigados por la sed de la caza,
avanzaba a buen ritmo. Después de quince minutos
de marcha, Jack frenó con brusquedad y se detuvo
detrás de un muro: sospechaba de una encerrona.
-¡Parad! -vociferó-. ¡No
os mováis!
Mientras el clan obedecía su
mandato, la muchacha se acercó al líder
del grupo, meneando las caderas provocativamente.
-¿Has visto algo?
Halloween sacó el catalejo
y escudriñó los bloques de apartamentos
recortados en la lontananza.
-Algo no va bien -dijo-. Hay demasiado
silencio.
Por norma, cuando los Cachorros se
disponían a efectuar una incursión, sus
alaridos podían escucharse a varias millas a
la redonda. Aquella tranquilidad, rota por el sonido
del viento, le daba mala espina. No encajaba con el
modus operandi de sus adversarios.
El cuerpo de Angie se puso en tensión.
-¿Qué piensas hacer?
Jack recorrió las ventanas
a oscuras y los tejados ensombrecidos. Súbitamente,
un fogonazo brilló delante de su posición.
-¡Un misil! -aulló-.
¡Al suelo!
La explosión estalló
un condensador eléctrico y levantó una
muralla de fuego: pedazos de cascotes y cuerpos humanos
saltaron por los aires. Una exclamación recorrió
la azotea: maldiciones, gemidos de agonía y alaridos
atemorizados. A través del humo, Halloween descubrió
a una mujer mutilada a su diestra, muerta por los efectos
de la metralla. Con el corazón en un puño,
volvió el cadáver, temblando como un niño,
apunto de vomitar. Al descubrir que no se trataba de
su ayudante, un audible suspiro de alivio escapó
de sus labios: no soportaría perderla. Un segundo
más tarde, el clamor exultante de los Cachorros
rompió la noche temprana: aquellos bastardos
habían anotado su primer punto. Angie atravesó
las ruinas sanguinolentas y se apretó contra
su pecho con todas sus fuerzas. Lágrimas de alivio
descendían por su cara cubierta de hollín.
-¿Estás bien? -inquirió
Jack ansiosamente-. ¿Has resultado herida?
La joven meneó la testa negativamente.
-No me ha pasado nada -Miró
la media docena de cadáveres destrozados-. Ellos
no han tenido tanta suerte…
Halloween maldijo a sus enemigos.
-¡Perros! -Levantó el
puño sobre su cabeza-. ¡Pagaréis
esta asquerosa trampa!
Una risa burlona se mofó de
sus palabras.
-¡Te estamos esperando! ¡Ven
y demuestra que eres un hombre! ¡ La Avenida Quiéreme
es nuestra!
Jack rechinó los dientes hasta
que le crujieron las mandíbulas. Reconocía
la voz maliciosa que lo había desafiado: era
la de Ronson, el jefe de sus oponentes, un gigante de
dos metros de altura, cuyo cuerpo estaba remodelado
por tejidos musculares artificiales.
7
ROCK ‘N’ ROLL WITH
ME
You always were the one that knew
They sold us for the likes of you
I always wanted new surroundings
A room to rent while the lizards lay crying in the heat
Trying to remember who to meet...
Halloween olvidó los cuerpos
inertes, sus huesos doloridos y su pragmatismo habitual:
su cuchillo vengaría aquella carnicería
aunque fuera lo último que hiciera.
-¿Cuántas bajas hemos
sufrido?
Angie le cerraba los ojos a un muerto.
-Siete.
Jack escupió al suelo enrojecido
y dibujó un símbolo pagano con la punta
del puñal encima del salivazo.
-¡Mataré a siete Cachorros
por cada uno de los nuestros!
Furioso, se puso en pie y guardó
el arma. Una luz enloquecida destellaba en sus ojos:
habían cuentas por saldar. El grupo empuñó
los puñales, lanzas, pistolas y espadas. Un griterío
infernal acompañó al rugido de sus enemigos.
Halloween alzó la Remington sobre su cabeza y
pronunció el lema de la tribu.
-¡Sangre y fuego! ¡Muerte
y desolación!
Como una manada de lobos hambrientos,
los muchachos siguieron a su líder, que los conducía
hacia el Edificio de la Templanza , cantando las antiguas
canciones de guerra de sus antepasados:
Baby's on fire
Better throw her in the water
Look at her laughing
Like a heifer to the slaughter...
Rápidamente, descendieron varias
terrazas, traspasaron un edificio que estaba apunto
de derrumbarse y enfilaron una serie de tejados irregulares.
Jack ardía de cólera, su expresión
taciturna y arrogante se volvió cruel: cualquiera
hubiese retrocedido ante su presencia. Su físico
esbelto, musculado como el de un leopardo, adquirió
una velocidad y una precisión nacida del resarcimiento,
que pocos individuos de la tribu lograban igualar. Cualquier
patina de civilización, si es que le quedaba
alguna, desapareció de sus actos, sustituida
por una rabia primigenia. El clan cruzó las azoteas,
una detrás de otra, esquivando bidones de agua,
cuartos de transmisiones, pistas de aterrizaje, piscinas
vacías y helicópteros desmantelados.
8
WE ARE THE DEATH
Something kind of hit me today
I looked at you and wondered if you saw things my way
People will hold us to blame
It hit me today, it hit me today
We're taking it hard all the time...
Halloween continuó cantando:
If you'll be my flotsam
I could be half the man I used
to
They said you were hot stuff
And that's what Baby's been reduced
to...
La noche cubrió Hunger City
con su manto tenebroso. A una manzana de distancia,
sus rivales encendieron antorchas y linternas. Los Perros
de Diamante, como buenos exploradores y combatientes,
no necesitaban ninguna clase de luz en su propio territorio.
Cada uno conocía aquellos tejados desde su nacimiento,
habían crecido luchando por ellos, nadie les
arrebataría lo que les había costado sudor,
miserias y sangre conservar. En la negrura aplastante,
los jóvenes se transformaron en silenciosas sombras,
ningún francotirador podía averiguar dónde
se encontraban, estaban relativamente a salvo. Jack
llegó ante una torre de alta tensión desconectada,
metió la pistola y el Bowie en su cintura y saltó
al vacío. En el aire, trabó el cinturón
de cuero en uno de los gruesos cables y se deslizó
hacia abajo como una exhalación. La infinitud
se abrió bajo sus pies. La brisa le golpeó
la cara y le puso la carne de gallina. Si caía
al suelo, aparte de morir aplastado, sería comida
para los Mutantes que vivían en las alcantarillas;
no pensaba darles aquel festín. Halloween soltó
su precario asidero y aterrizó en la marca de
los Cachorros. Una mueca salvaje recorrió su
rostro: dudaba que sus adversarios conocieran aquella
vía de acceso a los apartamentos del lado oeste
de la metrópoli. En silencio, Angie aterrizó
a su costado, seguida por el grueso de sus tropas. Diez
minutos más tarde, treinta y dos miembros de
la tribu se situaron detrás de su espalda, sujetando
las armas con odio. Jack estudió sus expresiones
en la negrura: sus oponentes pagarían todos los
crímenes que habían perpetrado a su clan.
9
1984
Someday they won't let you, so now
you must agree
The times they are a-telling,
and the changing isn't free
You've read it in the tea leaves, and the tracks are
on TV
Beware the savage jaw of 1984...
Al lado, a cien metros de distancia,
las siluetas de los cachorros se dibujaban a contraluz,
irradiados por las luces que portaban en sus grotescas
manos. Halloween se inclinó detrás de
una terraza, elevó el catalejo y buscó
a Ronson con ojos febriles. Segundos más tarde,
lo localizó entre sus hombres, ataviado con un
mono de cuero y un casco de hierro de aspecto medieval.
Curioso, comprobó que las historias que corrían
por las catacumbas de la ciudad no le hacían
justicia: nunca había visto unas facciones tan
brutales, aquella bestia podía arrancarle los
brazos de cuajo a quien quisiera. Por lo que sabía,
sus adversarios habían abusado de los esteroides
que encontraron en las farmacias y hospitales de la
zona. Sus anatomías, musculosas y desfiguradas,
presentaban toda clase de desagradables efectos secundarios:
erupciones en la piel, torsos abultados por la ginecomastia,
mujeres virilizadas con aspecto de lesbianas, calvicie
prematura y estatura inferior a la media. De manera
instintiva, Jack comparó la gracia felina y natural
de su clan, con los perfiles abruptos y decadentes de
los Cachorros: podían considerarse afortunados
a pesar de la desnutrición que los asediaba por
la falta de alimento. Acto seguido, hizo una seña
a los lanceros, indicándoles que tomaran posiciones
de combate. Éstos obedecieron y se colocaron
a su derecha. Luego, indicó a los arqueros que
prepararan sus flechas: de ellos dependía todo.
Sin dudarlo, el escuadrón se situó a su
izquierda y tensó las cuerdas de los arcos. Por
último, organizó a la infantería,
que portaba armas blancas y de fuego: las pistolas,
escopetas y ametrallado-ras no se utilizarían
en caso de ser absolutamente necesario, la munición
era un bien escaso. Halloween escuchó las conversaciones
de sus rivales con cierto interés: en breve todos
estarían muertos.
-¿Qué no los ves? -bramó
Ronson-. ¡No pueden haber ido muy lejos!
El vigía agachó la cabeza.
-Se han desvanecido en las tinieblas,
señor.
El jefe de los cachorros emitió
una blasfemia.
-¡No sirves para nada! ¡Suelta
los prismáticos antes de que te los meta por
el culo!
El individuo retrocedió aterrorizado.
-Abrid los ojos -continuó Ronson-.
Halloween Jack es un perro listo. Seguro que tiene reservada
una sorpresa para nosotros.
A pesar del odio que profesaba hacia
su enemigo, Halloween no pudo evitar sentirse halagado
por su aseveración: aquel imbécil tenía
más cerebro que el que aparentaba.
-Los anabolizantes no le habrán
quemado todas las neuronas -murmuró con sombrío
humor.
En rededor, la excitación de
la batalla había hecho mella en sus guerreros.
Los Perros de Diamante se frotaban las manos, se pasaban
las lenguas por los labios y comprobaban los tambores
de sus armas. Su ayudante le pasó un dedo por
el cuello.
-Ten cuidado, querido.
Jack fue irónico:
-Te recuerdo que lo nuestro es sólo
sexo, nena.
Los dientes de Angie brillaron en
la oscuridad.
-No quisiera perder a un amante tan
exquisito como tú.
10
BIG BROTHER
Don't talk of dust and roses
Or should we powder our noses?
Don't live for last year's capers
Give me steel, give me steel,
give me pulsars unreal...
-¡Atacad!
El grito de Halloween prendió
la noche como un tanque de queroseno. Una lluvia de
flechas salió disparada de los arcos y derribó
a un grupo de Cachorros. Antes de que lograran reaccionar,
los lanceros arrojaron sus picas, traspasando carne,
nervio y hueso. Ronson luchó por controlar y
reagrupar a sus hombres.
-¡Emboscada! -chilló con
voz ronca-. ¡Ocultaros!
Otra descarga de saetas tumbó
a sus adversarios entre alaridos e imprecaciones: los
cachorros habían perdido a la mitad de sus efectivos
en menos de un minuto. Con el Remington y el cuchillo
por delante, Jack recorrió una pasarela suspendida
en el vacío y llegó al Edificio de la
Templanza , sin molestarse en esperar a sus guerreros.
Un semblante delirante se interpuso ante su camino,
con los ojos inyectados de sangre, portando un hacha
de leñador entre sus miembros. Halloween trazó
un arco longitudinal con el Bowie y le rebanó
el cuello de parte a parte: un chorro carmesí
le salpicó la chupa de motorista. Una descarga
sonó cerca de su oído. Angie había
alcanzado a un Cachorro entre las cejas: la parte trasera
de su cráneo explotó manchando las baldosas
de la azotea con sus sesos. Jack disparó a quemarropa:
la detonación perforó el esternón
de una mujer y le salió por la espalda. Su infantería
cubrió el tejado, victoriosamente, rematando
a los supervivientes y a los heridos: la guerra era
la guerra. La joven terminó con un rival de una
puñalada en el vientre y felicitó a su
amante.
-Tu estrategia ha dado resultado.
Halloween se limpió el sudor
de la frente.
-Los alemanes la llamaban Blitzkrieg
-sonrió-. Gracias a la guerra relámpago
conquistaron Europa el milenio anterior.
Angie se quedó asombrada.
-¿Cómo sabes eso?
Las palabras de Jack destilaron burla:
-Lo leí en la Cosmopolitan.
¿Dónde estaba Ronson?
De una ágil zancada, Halloween soslayó
un cadáver, terminó con un agonizante
y buscó al jefe de los Cachorros entre los muertos:
éste había desaparecido.
-¡Maldita sea! -exclamó-.
¡Mierda!
De improviso, unas luces destellaron
al final de la azotea, donde aún no habían
llegado sus tropas. Un terror supersticioso recorrió
a los Perros de Diamante. Ante ellos, un vehículo
soltó un chorro de gas y se elevó en el
aire, intentando escapar del combate. Una muchacha se
cubrió la cabeza con ambas manos.
-¡Es el Diablo! -berreó-.
¡Ha venido a por nosotros!
Jack la apartó de un empujón,
asombrado, era la primera vez que veía en funcionamiento
uno de los automóviles de la Antigüedad
: aerodeslizadores los llamaban antes de que la Tercera
Guerra Mundial convirtiera el presente en un amasijo
de escombros. Fríamente, rechazó los bramidos
de pánico de la tribu de sus pensamientos y vació
el tambor contra los bajos del vehículo. Herido
de muerte, el coche osciló sobre su propio eje,
pasó por encima de su anatomía y se estrelló
contra el borde de la azotea. Velozmente, Jack alcanzó
el aerodeslizador, abrió la puerta de un manotazo
y sacó a Ronson al exterior con violencia.
-¡Hijo de puta! -gruñó-.
¡No escaparás de mis garras!
La inmensa mole del gigante se estremeció
al ver que estaba atrapado.
-¡Mátame! -suplicó-.
¡Acabemos con esto!
Halloween lanzó una risotada
desagradable.
-¡Ni lo sueñes! ¡Tu
sufrimiento sólo acaba de empezar!
11
CHANT OF THE EVER-CIRCLING
SKELETAL FAMILY
Brother
Ooh-ooh
Shake it up, shake it up
Move it up, move it up
Brother...
Al amanecer, los rayos perezosos del
sol bañaron los confines de Hunger City, irradiando
los rascacielos, comercios y avenidas fragmentadas.
En lo alto de la Colina de los Furtivos, una hilera
de figuras silenciosas circundaba a un hombre atado
a unos surtidores de gasolina vacíos. Jack pasó
el brazo sobre los hombros de Angie y observó
a su cautivo. Pese a las protestas de la tribu, se había
negado a crucificarlo: quería tener la seguridad
que llegaría vivo hasta la noche.
-Te dejo en compañía
de los Mutantes, Ronson. Espero que disfrutes de su
compañía.
El gigante temblaba de miedo y de
odio.
-¡Púdrete en el Infierno!
Halloween hizo caso omiso a su comentario.
-No saldrán hasta la noche -dijo-.
Tendrás tiempo para reflexionar.
Ronson apretó los inmensos
puños debajo de las cadenas que lo aplastaban
con su peso.
-¿Reflexionar? ¿Sobre
qué?
Jack no demostró misericordia
alguna.
-Invadiste nuestro territorio. Mataste
a los miembros de otros clanes por unos cuantos edificios
en ruinas. Asesinaste a mis hermanos y hermanas para
conseguir tus asquerosos objetivos. Ahora recibirás
tu justo castigo: tu cuerpo aplacará a las criaturas
que moran en las colinas.
La arrogancia del antiguo líder
de los Cachorros desapareció.
-No te atreverás…
Halloween decidió terminar
la conversación: aquella escoria no merecía
otra cosa.
-Nos veremos en el Infierno, Ronson.
Sin más preámbulos, los
Perros de Diamante abandonaron a su prisionero, descendieron
la elevación y se adentraron en la Avenida Quiéreme
: todo volvía a ser como antes. La muchacha acarició
la espalda de Jack.
-Me debes algo.
Halloween experimentó un chispazo
de expectación.
-Sorpréndeme.
Angie se alzó sobre la punta
de los pies y le susurró algo al oído.
Jack estudió sus pequeños pechos con interés,
iba a complacer todos sus deseos, incluido inundar con
su semilla los relieves de su cuerpo.
-Por supuesto, querida -bromeó-.
Por supuesto…
publicado en julio de 2008
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