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SUEÑO
Oculto en un sueño de estática
pierdes los sentidos ante la eternidad
que consume tus cenizas destrozadas
dentro de una cápsula espacial.
Un doloroso torniquete
apresa tus músculos hambrientos
mientras intentas encontrar cielo
en un vacío de constelaciones arruinadas:
heroína, vela, mechero,
cuentagotas, cucharilla, algodón...
es lo único que necesitas
para evadirte de la miserable realidad.
Atrapado en el cosmos interminable
que rodea tus huesos aplastados
buscas una vena intacta
sin un segundo de consuelo,
antes de desvanecerte en la inconsciencia
saboreando la paz que tanto demandas,
mientras te pierdes detrás de las estrellas
que nunca te acunarán con su brillo.
MERCURIO
Quisiera perderme en los rincones
donde laten mis promesas marchitas
para encontrar un instante de calma
entre los bajíos de mi interior.
Anhelo las caricias aterciopeladas
que he atesorado con devoción
en una crisálida de escombros
de la que no he conseguido despertar.
Me encuentro lleno de un fuego ardiente
que amenaza con devorarme
gracias a las horas de insomnio
donde me recreo a solas.
Entonces cierro los ojos cansados
y desconecto la consola
sin que las imágenes del espacio exterior
hayan solucionado mis dilemas.
MENTIRAS PIADOSAS
Descansas en una corriente de información
que mece tus miembros dormidos
en un capullo de ribeteantes bordes
donde te deslizas eternamente.
¿Cuánto hace que esperas
para encontrar las respuestas
que buscabas?
Flotando en el infinito
los pecados que cometiste
te han conducido a este punto
sin esperanza de regresar.
¿Encontrarás, tarde o
temprano,
una mano que perdone tus errores?
Te ahogas en un océano estremecedor
formado por olas de níquel derretido
y mueres atado a una maldición
de la que nunca podrás escapar...
DEUDAS
Quisiera atravesar las estrellas
con el poder de mis palabras
y desencadenar una lluvia ácida
que limpie el mundo material.
Combustible, líquido refrigerante,
freno de mano, airbag, acelerador,
ceniceros llenos, palanca de cambios,
cristales ahumados, parabrisas...
Destruir las cadenas del pasado
que tanto me cuestan romper
y barrer años amargos
con una bomba atómica.
Panel de mandos, salpicadero,
asientos satinados, líquido de frenos,
embrage, encendedor automático,
tapizado de cuero negro, ventanillas...
Producir una colisión mortal
que limpie mis dudas anhelantes,
en una autopista abandonada,
en cualquier ciudad de la Tierra.
Capot aplastado, aceite derramándose,
guardabarros abollado, radiador abierto,
motor reventado, vidrios rotos en pedazos,
cabina aniquilada, volante hundido en mi pecho...
Es el precio que debo pagar por las
deudas
que he contraído con mis faltas
que nunca cesarán de asediarme
en las carreteras abarrotadas de tráfico.
EUFORIA
(SUEÑO
II)
He despertado, asustado, entre los sentimientos
cromados que atan mis huesos quebradizos
e intento olvidar los motivos del mañana, pasado
y presente.
Espacios interminables ante mis párpados:
luces multicolores, estrellas titilantes,
negrura insondable, vacío estremecedor,
cometas rampantes, nebulosas de hidrógeno...
Deseo abandonar las paredes de mi camarote
y desaparecer en la profundidad
del cosmos que devorará mis restos
entre un mosaico de latidos inmortales.
Una ciega euforia recorre mis músculos
apresados entre las paredes de la cápsula
y me apartan del dolor de las acciones
que me han conducido hasta aquí.
Devoro cada átomo de esperanza
que consigo atraer en mi dirección
mientras me repito lo inútil de mi actitud
antes de desvanecerme en el abismo.
publicado en febrero de
2008
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