Unas preguntas de rigor a... Joan Antoni Fernández [2005] PDF Imprimir
Escrito por NGC 3660   
Domingo, 29 de Mayo de 2005 00:00

 

[13 pags. aprox]

 

Comienzos; ¿cómo te apañaste para caer en este extraño vicio de la Ciencia Ficción y la Fantasía?

Creo recordar que tenía doce años cuando el mutágeno del virus me atacó por primera vez. No negaré que la fascinación hacia la lectura me había expuesto al contagio directo, al ser una actividad de alto riesgo. Sin duda mi mente adquirió la enfermedad a través del contacto con las novelas de Julio Verne (Viaje al centro de la tierra, para ser exactos). A pesar de ser una obra antigua, la virulencia del fenómeno causó estragos en mi ánimo adolescente, llegando a dominar mi voluntad hasta extremos inauditos. A partir de dicho instante me convertí en un devorador insaciable de libros especulativos con base científica (¡toma pegote!). Dejé de lado a escritores como Emilio Salgari, con su León de Damasco, su Corsario Negro y sus piratas de Mompracem, demasiado lineales para mi gusto, para leer con fruición a Verne, Wells, Orwell, Huxley y Asimov entre otros. No había nada que hacer: yo estaba infectado por el virus de la Ci-Fi. ¡Si hasta me gusta la Saga de los Aznar, fíjate! Luego llegarían Conan el Bárbaro y El Señor de los Anillos, creándome adicción hacia el Lado Oscuro de la Fantasía, donde todos los mundos eran posibles. mención aparte merecen los cómics (o tebeos, como se llamaban por entonces). Además del Capitán Trueno y el Jabato, me encantaba el Dani Futuro de Mora, auténtica ciencia ficción en imágenes. Igual de interesante era Cinco por Infinito. Luego, tras el aluvión de los superhéroes americanos, descubrí el Metal Hurlant francés, el Incal y el autóctono 1984, reconvertido en Zona 84. Otros títulos impactantes fueron el Mercenario de Segrellés y Roco Vargas de Daniel Torres, etc, etc. Era un caso perdido. Y así estamos todavía, sin cura posible y hundido hasta el cuello en el lodazal de la literatura fantástica y especulativa. Pero más triste es tener que robar, así que apiádate de mí y déjame leer algo, aunque sólo sea una franquicia de Star Trek.
 

¿Por cierto, para escribir, Ciencia Ficción, Fantasía o Terror?

Pues para escribir, mejor usar un ordenador o papel y boli, fíjate. Bueno, bueno, si nos ponemos puntillosos, yo diría que en el fondo todo es lo mismo. Vamos a ver si me explico: yo pretendo escribir Ciencia Ficción, lo cual es una Fantasía de mi mente que provoca Terror en los lectores. Todo a la vez, ¿vale? No, en serio, realmente soy incapaz de distinguir entre una y otra facetas. El Terror siempre (o casi) tiene cierto componente de fantasía, y si hilamos fino podemos decir que en cierta manera entra dentro de la Ciencia Ficción. Pongamos por ejemplo un relato de fantasmas. Por un lado tenemos en la ambientación el Terror propiamente dicho (si encima los fantasmas son de políticos, todavía más, jejeje). Luego entronca con la parte de Fantasía, representada por la existencia de unas supuestas entidades del Más Allá que siguen tocando las narices por este mundo en lugar de largarse a planos superiores. Pero si encima definimos su existencia como «entidades ectoplasmáticas que se manifiestan en un determinado espectro luminoso, interactuando en nuestro plano físico», pueeeees ya tenemos Ci-Fi, tal vez mala pero Ci-Fi al fin y al cabo. Tres en uno, vamos, como el aceite multiusos. Así pues la división de esos géneros tan sólo existe en la mente del escritor, del editor… o del lector, y su inclusión en uno u otro género tan sólo dependerá de hacia dónde se carguen las tintas en el relato o la etiqueta que lleve puesta la colección. A veces la intención del autor es de dar miedo, otras se desborda la imaginación sin cortapisas y otras se pretende especular sobre cierta realidad de una forma más científica o social. Ello definirá hacia qué lado se decanta la historia finalmente, al menos en su plano creativo. Eso y la opinión del editor, que es quien publica la obra y le pone el sello que le da la gana. Y por cierto, una pregunta. ¿Por qué no Ciencia Ficción, Fantasía, Terror y…. Humor? ¿Qué pasa con el Humor, hasta cuándo ha de ser el pariente pobre? Que Fredric Brown, Harry Harrison, Douglas Adams o Terry Pratchett también son escritores fabulosos. Resumiendo, que me gusta más la expresión «literatura especulativa», pues en ella tiene cabida cualquier enfoque posible.

 

¿Y para leer? ¿Quiénes son tus autores favoritos? ¿Y aquellos que te inspiraron en tus comienzos?

Pues aparte de los clásicos que ya he mencionado antes, y que siempre están en la boca de todos (Wells, Verne, Asimov, etc.), siento gran admiración hacia dos autores primordiales: Philip K. Dick, un verdadero genio que supo crear y recrear el género de forma constante a la vez que enfrentaba al individuo frente al poder de la misma realidad, y Stanislaw Lem, mucho más social y poseedor de una obra impresionante con un estilo muy personal y atractivo. Creo que ambos son dos pilares fundamentales en el género, verdaderos guías que han marcado un sendero a seguir. Luego existe un gran número de grandes maestros, como Ray Bradbury, Philip José Farmer, Jack Vance, Úrsula K. LeGuin, Alfred Bester, Norman Spinrad, Fredric Brown, Larry Niven… no acabaríamos en mucho tiempo. Hay algunos grandes autores que me gustan pero menos a pesar de su fama, como es el caso de Arthur C. Clark (lo siento, se me hace un poco rollo y leeeento) y Roger Zelazny (quien me da la impresión de que siempre está escribiendo el mismo libro, aunque éste sea muy bueno).

Sobre las obras que me inspiraron en mis comienzos, dejaré un aparte especial para Doctor Jeckyl y Mr. Hyde, Frankenstein, El hombre invisible, La guerra de los mundos, Veinte mil leguas de viaje submarino, Un mundo feliz y 1984, que son ya clásicos leídos por muchísima gente, tanto aficionados como no. Pero existen otros libros más propios del género que me entusiasmaron igual o más,como por ejemplo ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, de Dick. Debo decir que la primera vez que visioné Blade Runner en el cine no me gustó la película porque no la encontré nada fiel a la novela. No fue hasta otro visionado posterior que aprendí a disfrutar del film, diferenciándolo de la novela hasta considerarlas dos obras independientes. Por cierto, lo mismo me sucedió con Solaris, aunque como la peli era rusa ya resulta más comprensible, jejeje. Para seguir con Lem citaré su impresionante Diarios de las estrellas, lo más apabullante que recuerdo haber leído. Luego están la Fundación y Bóvedas de acero de Asimov, El mundo de los NO-A, de Van Vogt, Hyperion, de Dan Simmons, Dune de Herbert, Crónicas marcianas de Bradbury, La mano izquierda de la oscuridad, de LeGuin, Jinetes de la antorcha de Spinrad, ¡Tigre, tigre!, de Bester… Me temo que no acabaríamos en mucho rato, así que me paro aquí o colapsaremos la página.

 

Cómo fue que cogiste un folio en blanco y un lápiz (o bolígrafo) y ya no paraste?

De verdad, de verdad, siempre me ha gustado eso de escribir y plasmar mis fantasías en un papel para luego enseñárselas a los amigos. Ya en el colegio escribí mis primeras obritas de teatro que luego representábamos en los festivales de fin de curso para desespero de los profesores. Luego edité una pequeña revista con paridas y chistes de mi cosecha que vendía entre los compañeros. A los catorce años gané un concurso de redacción a nivel estatal y ello me espoleó a continuar con la escritura. Además, yo tenía un tío que también era escritor aficionado, a horas perdidas, y él me animó a seguir en la brecha. Mis primeros pasos, como le sucede a la mayoría, se decantaron hacia la creación de relatos y empecé a presentarme a algún que otro concurso amateur, más por obtener el premio que por otra cosa. De hecho seguía planteándolo todo como un mero hobby, una manera de pasar el rato con algo que me divertía. De todas formas, yo creo que el salto cualitativo en mi manera de enfocar la escritura se produjo cuando decidí presentar una novela corta al por entonces inédito Premio UPC. Digamos que a partir de aquel momento me tomé la escritura más en serio, casi de forma profesional, llegando a creer que mis paridas podían ser publicadas. Una creencia que a veces pongo en duda, jejeje.

 

¿Cómo no… ¿cuál es tu método de trabajo? ¿Cómo confeccionas tus historias?

Ah, ¿pero tengo un método? ¡Cuenta, cuenta! Pues no sé, la verdad. Digamos que primero, sin previo aviso, me asalta una idea. Estoy tan tranquilo leyendo un libro o el diario, viendo la tele o una película, tal vez paseando o realizando alguna actividad. Y entonces, cuando menos me lo espero, ¡zas! ¿Qué pasaría si tal o cual cosa llegara hasta sus últimas consecuencias, si la sociedad avanzara en determinado sentido, si la tecnología creara cierto artilugio, si la gente tuviera que vivir de determinada forma? Cosas así, más o menos. Ideas de ese tipo tengo varias pendientes de realizar, todavía no las he plasmado en historias por falta de tiempo, así que cuando alguna me asalta procuro apuntármela en algún papel. Cuando me decido a empezar un trabajo siempre miro lo que está archivado en el apartado de «Proyectos» y me decanto por lo que en aquel momento me parece más atractivo. Eso si no me asalta una fulgurante nueva idea que domina todo lo anterior. Entonces le doy la vuelta al concepto por todas partes, documentándome si es preciso para tenerlo todo perfilado. Hasta que la cosa no ha tomado forma en mi cerebro no me pongo a teclear en el ordenador. He de saber qué quiero contar, quiénes son los personajes, buscar un principio que me parezca interesante y tener bastante claro el final de la historia. Tener un final hacia el que discurrir es muy importante, porque si no lo tienes se te puede escapar todo de las manos y no llegar a ninguna conclusión. ¡Así y todo siempre hay algo que suele escaparse!

Debo confesar una manía que tengo: me gusta tener definido el título antes de comenzar a escribir. Muy pocas veces suelo cambiarlo a posteriori. Siempre he pensado que el título es muy importante en una obra, es por así decirlo el resumen de lo que se va a leer, la primera propaganda que llega al ojo del lector, la carta de presentación. Yo muchas veces he comprado libros de autores desconocidos porque me ha gustado su título, así procuro que en mis historias pase lo mismo. Otra manía que tengo es la de finalizar el escrito con el título, cerrando el círculo de alguna manera. No siempre lo hago, pero a la que puedo me gusta dar el cerrojazo a mis historias de tal forma. Me produce una sensación de obra acabada.

 

¿Cuál de tus obras te hace sentir más orgulloso y cuál fue un auténtico parto?

 

¡Uy, qué pregunta más difícil! En realidad me siento muy orgulloso de todas, desde luego. Tal vez destacaría Democracia cibernética, una novela que en teoría se publicará pronto en Silente (¡eo!, Pedro, ¿estás ahí?). ¿Por qué esta obra en concreto? Pues porque fue la primera novela larga que escribí y eso marca: me demostró que era posible escribir historias largas y complejas. Aunque su trama continúa igual de fresca la he revisado con posterioridad para ponerla más al día. No obstante sigue conservando ese aire a clásico que otras obras mías ya no tienen tanto. La idea base me sigue pareciendo muy atractiva y, por desgracia, muy actual. Sí, le tengo un cariño especial porque, en cierta manera, fue el comienzo de algo.

Pues no recuerdo ninguna obra en concreto que fuera un parto difícil, todas lo son un poco. A veces es cierto que tengo que sacrificar páginas, sobretodo en las novelas cortas donde el número de las mismas es muy importante y no puedo excederme. Para mí lo peor resulta cortar, por dicho motivo prefiero tener bastante claro el tempo de la obra antes de ponerme a teclear, no sea que me pase de rosca. Me sucedió con “Esencia divina”, donde tal vez hubiera querido desarrollar mejor la parte central de la historia, extenderme más en su nudo, aunque estoy muy satisfecho tanto del principio como del final.

 

Artículos en diversas publicaciones, comentarios de libros y películas… ¿cómo te apañas? ¿De dónde sacas el tiempo? ¿Y esa facilidad?

Bueno, tampoco publico tanto, al menos no tanto como quisiera. Muchos proyectos se me han ido al traste antes de salir, lo que es una pena. ¿Tiempo? Siempre me falta, desde luego. Muchas veces me desespero porque no puedo dedicarme a la escritura todo lo que deseo. Supongo que eso nos pasa a todos, máxime cuando hay que ganarse la vida con un trabajo estable, que vivir de los escritos de uno es un sueño imposible, auténtica Ciencia Ficción. Y no todo en la vida es escribir, desde luego, que existen la familia y los amigos.

Eso sí, un secreto para tener más tiempo es huir como de la peste de los chats y los foros en Internet. Lo siento, pero es así de crudo. Que nadie se enfade ni se dé por aludido, pero mi impresión personal es que muchos posibles escritores se pasan el día cotilleando por ahí sin escribir nada de provecho. Vamos, no hay más que ver las listas con los laaaaargos mensajes de gente, discutiendo en profundidad sobre el sexo de los ángeles y paridas varias. Si yo tuviera que mantener correspondencia diaria con todas las listas a las que todavía estoy suscrito, creo que me faltarían horas. Es imposible y, lo que resulta peor, es innecesario. Comentar algo a veces no es malo, hacerlo por costumbre resulta una carga pesada que te distrae de otros menesteres. Yo prefiero dedicar mi tiempo libre a escribir y sólo de tanto en tanto me paseo por las listas para ver qué se cuece en ellas. Claro que siempre puede haber alguien que tenga una capacidad superior a la mía y pueda realizarlo todo sin despeinarse. Mis felicitaciones para ese alguien, es un auténtico fenómeno. Pero como yo soy más limitado, establezco mis prioridades. Digamos que visitando de forma esporádica NGC y alguna lista ya estoy cubierto, jejeje.

¿Facilidad para escribir? ¿Qué yo tengo facilidad, quién ha dicho eso? Digamos que tengo años de práctica, para mí escribir forma parte de mi naturaleza y a veces digamos que pongo el piloto automático. Eso y no repasar nada casi nunca, por ello luego sale lo que sale, glups.

 

¿Qué opinas de la Cifi publicada en España? ¿Cómo ves el futuro de ésta? ¿Algún autor favorito?

¡Ah! Pero, ¿se publica Ci-Fi en España? Es broma, es broma. Ya sé que se publica algo, aunque no todo lo que se debiera. El problema es que la buena Ci-Fi, la genuina, está en manos de editoriales más amateurs, como Espiral, Silente o Vórtice por mencionar alguna, mientras que las profesionales o las que van en camino de serlo, huyen de la Ci-Fi autóctona como del diablo. ¿Qué pasa con los autores de aquí, tan malos son? Nombres para mí extraordinarios como José Antonio Suárez, Juan Antonio Fernández Madrigal, Gallego y Sánchez, Daniel Mares, Carlos Castrosín, Luis Ángel Cofiño, José Antonio Cotrina, Santiago Eximeno y un largo etcétera son caros de ver. La mayoría de las veces sólo podemos disfrutar de ellos en ediciones de aficionados, lo cual es una pena. ¡Si esta gente sería considerada la crema de la crema en Estados Unidos! Esperemos que las editoriales se quiten las telarañas de los ojos y apuesten más por la creatividad autóctona, una de las más vitales a nivel mundial, incluso a pesar de su mala prensa. De momento ciertas editoriales han apostado un poco más hacia la fantasía y gente como Rafa Marín, Javier Negrete o Rodolfo Martínez tienen más cancha. Que no decaiga y continúe, pero que amplíen el espectro hacia temas más especulativos. ¡Hasta puede que publique yo y todo! Bueno, no nos pasemos.

 

¿Consejos para los principiantes?

Yo de ti no lo haría, forastero…

¡Vaaaaale! Que no se desanimen y continúen escribiendo, la práctica es muy importante. Por norma general el último escrito siempre está mejor que el primero, así que es cuestión de ir insistiendo. No deben hacer mucho caso de las críticas, en especial de las buenas, pues son las más nocivas para un escritor en formación. La autocomplacencia es el peor veneno de un escritor. Siempre hay que analizar la propia obra con cierto distanciamiento, pensando que todo es mejorable. Aunque lo que para algún lector es malo para otro puede ser bueno, que a mí me ha pasado. Gente famosilla ha criticado partes de obras mías que luego a otras personas les ha entusiasmado. Eso sí, hay que intentar mejorar de forma ininterrumpida, aprender de los errores y escribir, escribir, escribir sin tregua ni descanso. Una buena forma de mantener el tono es presentarse a concursos, más que nada porque hay que ceñirse a unas bases y se va ganando en disciplina. ¡Y si encima te llevas un premio ya es la rehostia!

Si no se siguen estos consejos ni ningún otro, seguro que el éxito puede ser posible.

 

En cuanto a las editoriales o editores, ¿qué tal lo están haciendo?

Pues hay de todo, como en botica. Gente como Juanjo Aroz, a quien considero una excelente persona y un amigo muy querido pese a su empeño en publicarme, está haciendo una labor de trinchera impagable por el género en nuestro país. ¡Cuánta gente buena ha dado a conocer! Lo malo, a mi modo de ver, es cuando se pretende dar el salto de editorial amateur a profesional. Muchos se dan el costalazo padre al no medir bien sus fuerzas. No citaré nombres, pero en la mente de todos resuena cierta “editorial” que dejó a muchos escritores con un palmo de narices y los bolsillos vacíos. Resumiendo, por un lado tenemos a Espiral, Silente, Vórtice, Libro Andrómeda y algún otro que están en esa labor de zapa, sacando libros muy interesantes de gente de aquí, aunque con ediciones limitadas y en plan aficionado, desde luego. Me descubro ante ellos, son unos héroes y algún día la historia de la Ci-Fi tendrá que reconocer su ingente labor. Luego tenemos, en una curiosa Tierra de Nadie, a otras editoriales que intentan despegar hacia una profesionalidad prometedora. Mencionaré Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla como la más interesante de ellas, aunque Vórtice y Silente siguen también dicha estela con títulos muy atractivos. Que la Fuerza les acompañe.

Mención aparte merecen las editoriales de tipo mediano, profesionales o casi, tipo Artifex, Equipo Sirius, etc. Luego están las que aspiran a ser mayores como Gigamesh o La Factoría de Ideas, y acabaremos con las Grandes Empresas tipo Ediciones B o Minotauro. Curiosamente, a mayor grandeza de editorial, menor volumen de escritores autóctonos publicados, como si ambas premisas fueran incompatibles. La Ci-Fi sólo saldrá del ghetto cuando se normalice la publicación de autores españoles en tiradas profesionales, al alcance de un público mayoritario. Y eso, hoy por hoy, todavía es un sueño inalcanzable.

 

¿Y el boom de las webs, te parece positivo, negativo…?

Me parece muy positivo, desde luego. Es una forma alternativa de foguearse escribiendo y publicando, manteniendo un contacto más directo con los lectores, aunque me temo que está dirigido a un segmento de gente muy determinado. Vamos, que es un círculo cerrado donde no participa el público en general. Eso hace que una web no pueda sustituir a la publicación de un libro que se distribuya por todas las librerías y llegue a un público más amplio. Pero así y todo es una opción interesante que con el tiempo puede dar un cambio radical en nuestra forma de entender la literatura. No reniego de las webs, me parecen hasta cierto punto muy estimulantes e innovadoras. Son una especie de talleres literarios abiertos. Sirven para experimentar y adquirir cierta soltura, lo cual resulta muy atractivo. Eso sí, dentro de sus limitaciones.

 

Y qué hay del fándom? ¿Está bien y sanamente nutrido? ¿Apoya suficientemente a nuestros géneros? ¿Qué tal te trata a ti?

Vamos a ver, digámoslo de una vez por todas: el fándom es una entelequia, como tal no existe. Semejante palabreja trata de definir lo indefinible, es como intentar ponerle puertas al campo. Lo que eufemísticamente se define como fándom es, en realidad, uno o varios grupetes de amigos. Nada que objetar, desde luego, pero a título operativo no sirve para nada, es una actividad para pasar el rato y poco más. Yo he asistido a tertulias, hispacones y reuniones de todo pelaje. Me lo he pasado pipa, he hecho un montón de amigos y he conocido a gente muy interesante. Pero bueno, es como si por asistir a la reunión de una comunidad de vecinos uno pretenda que le pinten el piso gratis. Que cada cual tiene sus intereses y todos son aficionados, con sus miserias y limitaciones, sus tendencias y sus manías. De hecho, lo que me ha chocado de siempre es que a veces dentro de estos grupos se montan facciones opuestas y ya la tenemos liada. Unos acusan a otros de revisionistas, de retrógrados o de qué sé yo. A mí es que me da la risa cuando veo semejantes actitudes. Además, siempre están intentando colocarte en un bando u otro. ¿Eres seguidor de la Fantasía o más bien te decantas por la Space Opera? ¿Fondo o forma? ¿Estilista o aventuraro? ¿Vaginal o clitoridiano? ¡Y qué más da, puñeteros! Vamos, si he de pertenecer al fándom sólo para seguir a unos y enfadarme y repartir leña verbal a otros porque no piensan punto por coma igual que yo, pues no me interesa, con su pan se lo coman. ¡Vaya tocada de narices! Por ese motivo suelo huir de todo lo que huele a fándom, me produce cierta urticaria. Lo bueno de la Ciencia Ficción, a mi modo de ver, es que da cabida a todo tipo de disquisiciones, ya sean filosóficas, científicas o estilísticas. Y no hay una mejor que otra, todas tienen su importancia y ninguna debería ser deleznada.

Resumiendo, que mi relación con el fándom es buena pero distante. Me gusta reunirme con gente para charlar e intercambiar opiniones, pero creo que a veces su existencia como núcleo aglutinador de grupúsculos puede ser más una molestia que otra cosa, principalmente cuando cada cual tira por su lado y todos pretenden hacerse con el control. Hay que abrirse al mundo, expandirse en vez de crear un espacio endogámico, excluyente y cerrado sobre sí mismo. Supongo que a eso van, pero hoy por hoy no es que se les esté dando muy bien que digamos. Así que contestando a tu pregunta, el fándom no me trata de ninguna forma, lo cual según se mire es una bendición.

 

¿Te entusiasma participar en concursos?

Pues aunque no te lo creas, no me entusiasma demasiado participar en concursos, y eso que he participado en muchísimos de ellos. Lo bueno que tienen, como ya he comentado antes, es que te obligan a mantener cierta disciplina a la hora de escribir. Normalmente se ha de tocar un tema definido y hacerlo en una extensión determinada. Como ejercicio suele ser muy bueno. Otra cosa es que considere que sean infalibles. Supongo que a todos les ha pasado, pero puedo decir por experiencia que relatos enviados a un certamen han pasado sin pena ni gloria, mientras que vueltos a enviar a otro concurso han obtenido menciones o premios. ¿Qué pasa, es que los relatos mejoran con el tiempo, como el vino en barrica? ¿O más bien todo depende del jurado que los lea, o de la calidad de los otros relatos que se presentan? En fin, que todo el proceso me parece en extremo subjetivo. Ganar muchos premios no quiere decir que se escriba mejor, de la misma forma que no ganar ninguno no indica que uno sea malo. Yo he sido durante muchos años Eterno Finalista pero ni me considero mejor o peor que el resto de participantes. El azar también interviene en el proceso. Eso sí, si ganas algún premio y encima te dan dinero, pues alegría y que no decaiga. Vale más eso que una patada en la espinilla, jejeje.

 

¿Cuántos premios hay en tu haber? Háblanos de ellos, cuál te hace sentir más orgulloso.

Ésta es una pregunta con trampa. ¿Cómo te digo ahora los premios que he obtenido y mi satisfacción por ellos si antes los he puesto en tela de juicio? Pues a pesar de todo uno es humano y por ello contradictorio, así que me llena de orgullo el que me den cualquier premio, ¿qué te creías?

Pues que recuerde he ganado el Concurso de Relatos ASCII de Sevilla, presentando dos relatos que quedaron primero y tercero en la misma edición. También tengo el primer premio de Cuento de Terror Terra Ignota, el segundo premio Espiral 2002, un accésit al V Premio Manuel de Pedrolo y el primer Premio en la VIII edición de este año, he sido finalista en el UPC, en el Ignotus, en el Alberto Magno, en El Melocotón Mecánico, en el Premio A Quien Corresponda, he ganado varios premios Nitecuento y he sido mencionado en otro sinfín de certámenes. De hecho nada especial, pero sirve para llenar el currículo, jejeje.

Pues de momento el premio que me hace sentir más orgulloso es el último obtenido, el Manuel de Pedrolo de este año. Aparte de ser un premio con gran solera en Catalunya tiene el aliciente de ser en catalán, una faceta que siempre se me había resistido y que representó un duro trabajo de escritura.

 

Y a todo esto, una duda que se me acaba de pasar por la cabeza… ¿Tú no firmabas antes como Juan Antonio Fernández? De hecho así te conocí yo… ¿Qué pasó? ¿Por qué catalanizaste tu nombre?

Pues porque soy catalán, ¿no te digo? También hubo un determinado factor que contribuyó a acelerar el cambio en cierto momento. Al salir a la palestra mi tocayo y buen amigo Juan Antonio Fernández Madrigal, un gran escritor por cierto, decidí que de cara a evitar posibles confusiones entre los lectores lo mejor sería diferenciarnos lo máximo posible. Como él es andaluz y eso de firmar como Quiyo o Lerele no quedaba fino, pues mejor yo catalanizaba mi nombre, ¿no te parece? ¡Ey, que es broma, mis padres también vinieron de Andalucía, no la liemos ahora! ¡Vade retro, Carod Rovira!

 

¿Proyectos a corto y medio plazo?

Proyectos, proyectos. Pues si el tiempo o las autoridades no lo impiden sacaré una novela en Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla (¡eo, Raúl!) para octubre, más o menos. Luego está mi novela en Silente (¡eo, Pedro!), aunque eso lo veo más verde ya que no tengo fechas. Seguiré insistiendo en el premio UPC, tal vez en el Minotauro y ya veremos. Mejor ir paso a paso, que luego todo se tuerce. Eso sí, seguiremos colaborando con NGC y BEM On Line entre otros sitios. Mientras el cuerpo aguante…

 

Unas palabritas para NGC… Smile

Desde luego. Unas palabritas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¡Ey, un momento! Quiero decirle a esa pelirroja dicharachera de Pily B. que siga en la brecha, pues la Ci-Fi en España, hasta esa cosa llamada fándom, es Mucho Más Divertida y Estimulante gracias a ella. Proyectos como NGC son de lo más atractivos y aportan savia nueva al género. Ójala NGC siga creciendo para satisfacción de todos los aficionados. Por mi parte ya sabes que apoyo todas tus iniciativas. Sigue así: Hacia las estrellas y más allá. 


 

 

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