Unas preguntas de rigor a... Joseba Paulorena [2010] Imprimir
Escrito por NGC 3660   
Martes, 27 de Julio de 2010 08:08

 

[7 pags. aprox]

 

¿Cómo fue que caíste en las garras de la ciencia ficción, el terror y la fantasía?
 
Todo comenzó una mañana, el acné señalaba el principio de la adolescencia y tenía pelo donde ahora luzco pista de aterrizaje. Las horas en el instituto habían sido largas de tanto mirar por la ventana y acogí de buen grado el recreo. Pero no sabía que todo iba a cambiar.

—Joseba, ¿vienes a jugar una partida de rol?

Por aquel entonces ignoraba que aquella simple invitación era un descabellado salto al abismo, un camino directo a la imaginación.

—Vale —dije.

Ignorante de mí.

—Vamos a jugar a El Señor de los Anillos.

—¿Qué es eso? —Pregunté.

¿Qué era? Fantasía. No sólo un estilo literario, una nueva Realidad. Fue ver sombras en las paredes. Quise saber de dónde procedía la luz.

Otro día.

—Joseba, ¿vienes a echar una partida?

—Sí —sin duda que sí—. ¿A qué jugamos hoy?

—A Los mitos de Cthulhu.

—¿Qué?

Los demonios de Lovecraft fueron los clavos en mi ataúd. Me perdí en informes sueños.

Años más tarde, con la TerBi descubrí la ciencia ficción y, aquello de lo que me hablaba mi hermano, empezó a cobrar sentido. Mi hermano es aficionado al género pero, como es mi hermano mayor, no le había hecho mucho caso a eso de naves espaciales y monstruos de ojos saltones. Y descubrí que la ciencia ficción era más que robots, civilizaciones alienígenas, especulaciones sociales o juegos del Tiempo y sus realidades. Era más que eso, era toda una herramienta literaria.

 

Por cierto, ¿con qué género te quedas como lector, y cuál de ellos es tu predilecto como autor?

El género, el estilo, los recursos y demás sólo son herramientas que sirven para dar vida a la historia, sirven para crear literatura. Cuando tengo un libro entre manos siento intriga por descubrir qué mundo me va a presentar el autor y qué aventuras voy a vivir con esos nuevos amigos.


¿Hay orcos? Lo acepto. ¿Demonios del alma? Me encanta acojonarme con una buena historia de miedo.

¿Tecnología y sus consecuencias? Muy bien. ¿Novela histórica? De acuerdo, sólo son setecientas páginas.

¿Literatura llamada universal? Mmm, interesante. ¿Poesía? Claro, por qué no. ¿Teatro? En el instituto participé en un taller de teatro, hay cosas muy divertidas…

Como autor utilizo el género que popularmente llamamos fantástico, pero no tengo ninguna intención de especializarme. Pregunta estúpida: ¿Has leído Dune? La especialización es el estancamiento, y el estancamiento es la muerte de la especie.

Me niego a ser un autor restringido por las normas de los géneros, al contrario, busco híbridos como punto de ruptura. Escribo porque me gusta y me satisface, porque creo que se me da bien y porque quiero dedicarme a ello. Acepto las reglas de la Real Academia, comprendo la importancia del estilo, sus recursos y la necesidad primordial de conectar con el lector. Al fin y al cabo, hablamos de literatura.

Pienso que el género es un decorado y que sirve para aconsejar ciertas pautas, pero lo fundamental en un libro es que la historia esté viva y despierte al lector.


¿Cuándo empezaste a escribir y por qué?

Empecé escribiendo poesía porque la pubertad es un periodo muy confuso y, entonces, buscaba plasmar mis trágicas dudas. Hoy, escribo porque sigo igual de confuso, pero me satisface crear literatura con mis dudas.

¿Por qué poesía? Por mi profesora de literatura, que tuvo la ocurrencia de decir:

—La forma más compleja de literatura es la poesía.

Si yo podía escribir poesía, pensé, escribir una novela estaría chupado. Nadie me explicó que tardaría más diez años en entender que la esencia de la poesía es la emoción, pero que ésta debía ser expresada con mano de hierro por el poeta. Un poema es bueno porque está tan trabajado y perfecto que parece natural.

¿Hay poesía en mis novelas? Hay emoción y literatura.
 
 
¿Cuál es tu método de trabajo?

Leer, escribir y pensar. El orden de los factores no altera el resultado.

Leer significa que puedo llegar a leer tres libros a la semana, a veces más. La tele me aburre y me enfada, prefiero leer.

Escribir significa estar desde las nueve de la mañana sentado delante del ordenador dándole al teclado, leyendo y corrigiendo.

Pensar significa tener la mente abierta. Hay veces que voy por la vida con la cabeza vacía y con una sonrisa bobalicona. En esos momentos, en mi imaginación sólo hay viento barriendo polvo.

Algo inesperado me llama la atención. Un guijarro. ¿Dónde está? Blanco, nieve, una montaña. ¿Qué pasaría sí…? El guijarro rueda ladera abajo y, cuando quiero darme cuenta, he perdido las riendas y la historia es un alud incontrolable que se moldea y define. Sólo puedo mirar hacia arriba, aporreando el teclado, aterrado y a la vez extasiado por lo que se me viene encima.
 
 
¿Qué es lo que buscas, siempre, en tus historias? ¿Cuál es el objetivo común?

Lo que busco es crear una historia viva, sentirme despierto e intrigado por aquello que estoy creando. Busco la sorpresa, la inquietud, remover un poco nuestras tripas saturadas de autocomplacencia.

Mis personajes están vivos, tienen pensamientos y emociones propias, sufren y deben esforzarse por cambiar. En resumen, son complejos. Con sus defectos y dudas, nunca superhéroes y, si se da el caso por exigencias de la trama, trascienden al Emperador de Todas las Cosas y se transforman en algo más poderoso, en héroes mortales cagados de miedo y que no les quedan más remedio que echarle un par de huevos al asunto. Reales, como cualquiera de nosotros.

Si por el camino rompo con alguna norma, sonrío satisfecho.
 
 
Háblanos de tus publicaciones, los géneros que has tocado hasta el momento...

En el 2000 comenzamos una campaña de rol de (autocensura). Duró más de un año y fue brutal. Me decidí a escribir las historias que habíamos vivido en aquel reino de fantasía oscura.

Mi mujer llegó a casa un día y me dijo:

—He bajado
Rosa Negra a una editorial —entré en frenesí—. Me han dicho que te la publican.

Mis protestas se transformaron en balbuceos incoherentes.

Hablé con la editorial y me propusieron reescribir la historia, ya no desde un universo con copyright, sino desde mi propio Universo.

—Puedo hacerlo —afirmé asustado.

Tardé tres años, pero lo hice: cree un mundo. En el 2004 me publicaron Rosa Negra.

Hasta la fecha, sólo me han publicado Rosa Negra y DSK3. Han pasado unos cuantos años entre la publicación de ambos libros, y la razón es que me he dedicado a crear. Hago una lista.

Rosa Negra, Entre Enemigos, Hijos del Cuervo, Corazón Púrpura: Estos cuatro títulos pertenecen a la saga llamada El Imperio de las Sombras, fantasía oscura.

Muerte en blanco: Es novela negra ambientada en un futuro con tecnología avanzada, o CF con trama de asesinato en habitación cerrada… ¡Argh, he mezclado géneros!

Segadores: Novela corta de terror.

DSK3: Novela de la cual estoy muy orgulloso.

Paciente 101: Novela corta donde especulo con una sociedad quinientos años después de DSK3.

Un viaje de locos: Es una comedia de ficción donde el protagonista está en un manicomio por oír voces. Sólo que las voces son reales, son sus yo de otras realidades alternativas.

Pelotón de Castigo: Es la obra en la que estoy trabajando ahora.

Cuentos, relatos, poesía…
 
 
¿Tienes algún premio en tu haber?

Sí, gané el Castilla y Dragón por un relato llamado “El dodecaedro brillante”.

Pero la realidad de ciertos concursos me parece deprimente y se me quitan las ganas de participar. Hay autores populares que participan en ellos. Ganar un concurso significa reconocimiento, y esto marca la diferencia entre el aficionado y el profesional. Luego pienso, ¿tan jodidas están las cosas en el mundo de la literatura para que esta gente de renombre participe por unos pocos euros?

En contraste, soy miembro de un jurado en dos concursos literarios. Y no acepto jamones.

 

¿Cómo es eso de saltar a la ciencia ficción? ¿Te resultó complicado?

Fue un proceso natural y coherente. La ciencia ficción me aporta herramientas donde trabajar las inquietudes humanas. Insisto, no es mi intención especializarme porque, al fin y al cabo, hablamos de literatura y la función del escritor es la de romper las normas.

Tampoco me resultó complicado. Leí, pensé. Escribí. Cometí errores, me los señalaron. Los sigo cometiendo, me los siguen señalando. Mejoro, poco a poco.

Lo complicado es crear un universo coherente, con sus complejidades pero a la vez sencillo, con personajes vivos y creíbles.
 
 
Te ves escribiendo sobre cualquier género, o te negarías a escribir sobre algo en concreto.

Hace poco le dije a Isa:

—Voy a escribir una historia donde un tipo tiene un reloj que para el tiempo.

—Me gustan esas historias —respondió.

—Va a ser porno.

—…


Cuéntanos, cómo conociste a la Terbi y tu experiencia dentro de ella…

Conocí la Terbi gracias a Sergio Llamas, un reportero de lo más dicharachero y también jugador de rol. Estuvo en la presentación de Rosa Negra y me habló de la Terbi.

Mi primera experiencia fue llegar a un bar y allí ver reunida a una pandilla de adultos hablando del género como niños en el patio de la escuela. A mi lado se sentó Rafa, me dio conversación y flipé. Se estaba leyendo un ensayo de física nuclear, escrito por un ruso del que yo no había oído hablar en mi vida. Por lo visto, como el libro no estaba traducido al castellano, se lo estaba leyendo en francés. Me explicó que hacer una bomba atómica era muy fácil, y se rió como un doctor chiflado. Flipé en colores.

Seis años después, por fin la Terbi somos legalmente una asociación, soy vocal y, hace un par de semanas, Rafa me consiguió una entrevista con Radio Euskadi.

A veces hay que dejarse sorprender, y la Terbi ha sido una sorpresa extraña y bienvenida.
 
 
DSK3, ¿cómo surgió la idea y cuánto te ha llevado plasmarla en el papel? ¿Te costó mucho esfuerzo?
 
Vi Mystic River y entendí lo que me quería decir el bueno de Clint: los personajes eran la ley, la delincuencia y la víctima. Después me leí el libro. Pensé.

Pensé en civilizaciones alienígenas representando a los protectores de la ley, a los delincuentes, a las víctimas. Y luego tuve que pensar por qué las representaban, lo cual suponía definirlos. Pensé en la xenología, en un personaje científico que se dedicaría a estudiar a las civilizaciones no humanas y dar respuestas a los lectores.

También necesitaba un delito cósmico, lo encontré. Tenía la idea de que el personaje principal, humano, estaría dedicado a la investigación del delito.

Y pensé: sería interesante que tuviera un robot en plan Watson. ¡Y sería más interesante aún que el robot estuviera vivo! ¡¡Y lo sería más aún si EL ROBOT fuera el protagonista!! ¡¡¡Robot vivo y alienígenas!!! ¿Se ha hecho? No lo sé. Bien.

En ese momento, DSK3 se me escapó de las manos y, durante seis meses, tomó el control de mis neuronas.

Un robot podía observar a las tres civilizaciones como un juez imparcial, un robot podía analizar los datos objetivamente. No iba a ser un robot, medité, iba ser una nueva especie, un organismo artificial que nace y se desarrolla como cualquier organismo vivo. Estudia a los orgánicos con el fin de definirse, para descubrir que es el único individuo de una nueva especie…

Un robot era el mejor observador para el nacimiento de la Era Espacial y todos sus acontecimientos: neutral. Un robot transformado en una nueva especie era la mejor voz para el discurso humanista que es DSK3.


¿Qué es lo que más destacarías de la novela?

¡Argh, pregunta complicada! Todo.

El robot está vivo, me gustan las historias de robots vivos. Los personajes están vivos, hay momentos entrañables y de dolor. Las tramas de los diferentes años son hilos que van tejiendo la madeja de la Era Espacial, la creación de una nueva sociedad. El contacto alienígena. La ciencia sirviendo al ser humano como herramienta en su camino a las estrellas. El amor como medio conductor para la creación de estas herramientas. El miedo, el egoísmo, la soledad del poder…

Destacaría que DSK3 sorprende al lector. La primera parte es esperanzadora, dice que con inteligencia y esfuerzo el ser humano puede hacer cosas buenas. Entonces es cuando el lector llega al final de la primera parte, parpadea y pregunta:

—¿Qué…?
 
Y se encuentra con que a la humanidad se le exige ser adulta, y las cosas se complican.
 
 
Creo que has echado mano de asesoramiento, ¿respecto a qué, cómo ha sido y quién?
 
Isa es la principal fuente de… bueno, todo. Cualquiera de mis obras han sido creadas con su colaboración.

Siempre puedo contar con Ángel Rodríguez, mi crítico particular dentro de la TerBi. Cuando termino un libro, me pregunto:

—¿Qué va a decir Ángel?

Y él me dice:

—Me ha sorprendido. Porque sé que lo has escrito tú, que si no…

Alguna vez, él me ha sorprendido a mí con un:

—Vaya mierda. Porque sé que lo has escrito tú, que si no…

Y, para DSK3, también he recibido ayuda de César Higuero en cuestiones tan arcanas como termodinámica. Su ayuda me ha servido para limar errores garrafales respecto a la tecnología, la apreciación de su uso y la eterna cuestión de la energía.

Estábamos en una terraza tomando unas cervezas, los de la mesa de al lado cuchicheaban entre ellos y nos miraban de reojo mientras Cesar me gritaba…, perdón, me explicaba que fisión nuclear y fusión nuclear no eran lo mismo. Me habló de la antigravedad, de que eso representaría una máquina de movimiento perpetuo…

—Jum —carraspeó dispuesto a adoctrinarme—. En el Universo nadie come gratis.

Sonrió y yo no entendí el chiste.


¿Hay algo que no te ha terminado de convencer, una vez terminada y enfriada del todo?

¡Sí! La necesidad de amputar el libro.

Sufro por ello, pero era necesario.

El libro es perfecto para su lectura tal y como está, pero existe una parte central titulada Xenos, y se puede describir como un ensayo literario de dos civilizaciones alienígenas.

Lo siento, pero si quería publicar con Espiral debía reducir el grueso del libro y tragarme el dolor, pero ¡desde luego que quería publicar con  Espiral!


Respecto a los personajes de DSK3, definitivamente te quedas con…

Descartes.

El personaje principal.

Sólo es una lata de galletas, pero está vivo.

Es un filósofo, es el primer xenólogo de la Era Espacial.

Siente, piensa, crece, evoluciona.

No es un robot porque está vivo.

Es el prototipo de una nueva especie.

Me ha gustado conocerle, y haberle creado me enorgullece.

Ahora, tengo miedo.

Él es mi Frankenstein.

Se señala y me insta a superarme.


¿Qué tal ha resultado la experiencia de trabajar codo a codo junto a Juan José Aroz y Espiral CF?

Espiral es un paso en mi carrera de escritor, y estoy satisfecho de ver DSK3 en la colección de Juanjo.

Espiral es una editorial que merece mi respeto. No es una fábrica de libros, es una editorial sin ánimo de lucro, es de las editoriales más veteranas en nuestro país y trabaja, sobre todo, con autores noveles. Creo que Juanjo me ha dado una patada en el culo para que tome impulso en mi carrera de escritor.

Espiral me ofreció una edición limitada y para suscriptores, ¡una edición de coleccionista! Yo le he dado el mejor libro que tenía. Y me alegro. ¿Ves la espiral del lomo? Para mí es una medalla.


Dejando a un lado DSK3, ¿cómo ves el panorama tanto a nivel editorial como en cuanto a nuestros autores?

Sobre editoriales, ni idea. Soy un desastre, sé que si no conozco el entramado editorial va a ser difícil que me publiquen. Debo aprender a venderme, porque los contratos con editoriales no surgen por generación espontánea y este paso es el siguiente en mi carrera literaria.

Creo que tenemos muy buenos escritores nacionales. También los tenemos mediocres, y también infames. Como en cualquier otro sitio.

Y, como en cualquier otro sitio, supongo que las grandes editoriales prefieren publicar a un petardo conocido antes que a una promesa desconocida. La literatura es un negocio, ¿no? Es lógico que lo hagan así, aunque perdamos todos. Pero, mira, también hay editoriales como Espiral. Y gracias a estas editoriales que publican a autores desconocidos, sin ánimo de lucro pero sí ánimo de enriquecer el género, señalan que hay aficionados que merecen el respeto de los profesionales.

¿Las cosas están mal en la literatura, son difíciles? Supongo que siempre ha sido así, y desde luego merece la pena el esfuerzo de seguir adelante.


Y poniéndonos en plan cotillo… Aficiones.

Iker tiene cinco años, Asier tres. Mi ocio lo dedico a que caigan rendidos a su hora, y eso significa ir a la piscina, a pasear por el parque, por el monte o la playa, jugar a la pelota, a los muñecos en sus múltiples formas y también a que soy un monstruo alienígena devorador de cosquillas,  aprender a patinar, a volar cometas y, en general, a cualquier otra actividad que genere agotamiento.

Hay noches que vienen los amigos y jugamos a rol, a Galáctica u otros juegos de tablero. Alguna película es ineludible verla en el cine, entonces suplicamos ayuda a los abuelos. Hace unos días estuvimos en la Semana Negra de Gijón, Isa y yo, solos, como una parejita…

No nos engañemos, mi afición más satisfactoria es mi oficio.

    
Proyectos de futuro.

Estoy con Pelotón de Castigo, que ya he mencionado con anterioridad. Tengo también una historia de fantasía centrada en la mitología vasca. Isa quiere que me ponga con un libro de terror apocalíptico y cuyo argumento secreto le gustó mucho. Los últimos tomos del Imperio de las Sombras me están esperando. Hay un demonio en mi mente que me susurra una historia de terror. También quiero escribir una novela fuera de género.

Y que me paguen por escribir, que es un buen proyecto de futuro.


Unas palabritas para NGC.

Muchas gracias a los curiosos por haber leído hasta aquí y muchas gracias a NGC por la entrevista, porque llevas diez años acercando el género hasta nuestras casas y me das la oportunidad de presentarme al público. Y, sobre todo, gracias por una labor bien hecha.

Saludos y sin más.
 
 
Algunas reseñas sobre DSK3:
 


 

 

 

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