| Historias de Naima |
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| Escrito por Daniel Pérez Navarro |
| Jueves, 19 de Noviembre de 2009 05:00 |
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[1 pag. aprox] LA POSTURA INCANDESCENTE Y METAORGÁSMICA ¿Cómo realizar la acrobática postura? Esa es la cuestión. Se sabe que el hombre debe ser elástico como un chicle y tener un pene tan maleable como el cuello de un avestruz. La mujer debe tener la flexibilidad de una gimnasta y la fuerza de un luchador de sumo. Pero ninguna pareja de amantes ha podido llevarla a cabo. Y ningún dibujante ha podido mostrarla. Y ningún escritor ha sabido describirla.
DILUVIO El pánfilo enamorado de Naima tenía un nombre. Para su madre era Albertito. Para las vecinas, Berto. Para sus amigos, Tito. Para Naima, Alberto. Eso le gustaba, que Naima se dirigiera a él sin condimentos y con todas las letras. Recordó esa tontería y se echó a llorar. A los quince minutos, la colcha de su cama estaba totalmente empapada. A los treinta, el líquido encharcaba el suelo. A los cuarenta y cinco, el agua salada se extendía por el pasillo. La epidemia de llanto se propagó durante las dos siguientes horas por los pisos inferiores. A la cuarta hora, las lágrimas de Alberto llenaban las alcantarillas. A las doce horas, algunas calles estaban cortadas por la inundación. Alberto tenía los ojos rojos y las córneas le ardían, pero seguía llorando. Un vecino protestó: Que pare ya ese gilipollas. Una vecina cincuentona aficionada a la papiroflexia dio con la solución. Pidió crema de manos y pañuelos desechables. Luego entró en la habitación del pánfilo. A los ocho minutos, cesó la lluvia.
EL ESPEJO MÁGICO Por uno de esos milagros que a veces ocurre entre dos personas, Naima y el chico que se pasaba de gracioso de repente se encontraron muy a gusto juntos. La conversación fluía sola, se buscaban espontáneamente con los ojos, reían con sinceridad y se habían olvidado de qué era eso que medían los relojes. Y apareció el espejo mágico, justo detrás del chico que lanzaba chistes como tiros a canasta en un partido de baloncesto. El espejo le mostró a Naima lo que ocurriría entre ellos de ahí a unos meses. Ella vio tantos ladrillos amontonados que darían para construir varios muros, además de palabras cortantes, silencios que ahogarían a Michael Phelps y miradas a cualquier sitio donde no estuvieran los ojos del otro. Naima actuó de la manera que le pareció más razonable: lanzó una piedra e hizo añicos el espejo.
LA POSTURA DEL NAVEGANTE ESPACIAL Para simular la ingravidez, ambos tienen que sumergirse en una piscina de al menos cinco metros de profundidad y tener agallas en el cuello, como los peces, ya que con una bombona de oxígeno resulta imposible morderse, besarse o introducir la lengua en orificio alguno.
DE CÓMO LA PROFESORA McGONAGALL DESFLORÓ A HARRY POTTER La remilgada setentona era una experta animago. Sólo tuvo que transformarse en joven sirena para llamar la atención de Harry Potter. Esperó a que su alumno cumpliera los dieciocho, para evitar problemas. Cuando estaban en la cama, aplicó el segundo encantamiento. Su cola de sirena primero se dividió en dos. Luego esas dos mitades se metamorfosearon en dos piernas, muy parecidas a las de Hermione, con las que envolvió por la cintura al mago de las gafas. El resto fue más vulgar.
TU NOMBRE Tu nombre es mi sangre, susurra el unicornio mientras desclava la punta que adorna su cabeza del abdomen de la mujer.
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